Fotos: gentileza de FAO.

Con 20 años, Eduardo González se encarga de la producción de verduras y hortalizas para la venta en la empresa de su familia, en Villarrica. El joven representa a una nueva generación que aspira a seguir trabajando en el campo, pero advierte que es necesario apostar en innovación y tecnología para ofrecer a la gente productos frescos, de calidad y sin químicos.

Paraguay, que según el Banco Mundial, tiene el 40% de sus siete millones de habitantes como población rural, siendo el mayor porcentaje de Sudamérica; sin embargo, experimenta una crisis desde décadas en este sector. Comunidades enteras de campesinos han migrado en las últimas décadas del campo a la ciudad buscando nuevas alternativas de trabajo.

Según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), nuestro país también tiene casi el 29% de su población en la categoría de jóvenes. Es decir, entre 20 y 40 años, lo que se conoce como “bono demográfico” y que también resulta todo un paradigma a la hora de ajustar con los números de empleo y estudio, ya que según datos de la Unicef, apenas 4 de cada 10 niños y niñas que empiezan la escuela terminan el ciclo primario en el país. Y esa realidad aumenta considerablemente en el interior del país.

Eduardo González aparece como un joven que converge justamente esas dos realidades paraguayas. Es joven, tiene apenas 20 años, es del campo y se dedica a la horticultura. Trabaja la tierra. Vive con su familia en Villarrica, en donde decidieron invertir en una empresa en donde él se encarga de la producción de todo lo que se vende: verduras y hortalizas.

“Desde pequeño me gustó la parte agraria. Empecé a trabajar desde el 2014. Luego entré en la escuela agrícola de Villarrica y ahí fui becado. Ahora estoy estudiando ingeniería agroindustrial”, cuenta Eduardo. Relata que para decidirse con su familia (tiene 4 hermanos, más papá y mamá) para emprender con el negocio, no tenían mucha noción de cómo ir armando el proyecto, pero que con el tiempo eso fue surgiendo. Ahí venden hortalizas y verduras que sale del terreno en el cual Eduardo trabaja todos los días para buscar la mejor forma de que las lechugas, cebollitas y otras variedades salgan con la mejor calidad posible.

Eduardo forma parte del programa Juventud Rural, Empleo y Protección Social para el Desarrollo Territorial, que impulsan el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el Crédito de Habilitación Agrícola, el Ministerio de Industria, entre otros, con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Se trata de un proyecto iniciado en el 2014, que incluye tres talleres regionales de Emprendedurismo juvenil en zonas rurales del país. Según la FAO, ya han participado de este programa unos 200 jóvenes de los departamentos de Alto Paraná, Caaguazú, Guairá, Paraguarí, Misiones, Itapúa, San Pedro, Cordillera y Central. Además se realiza un evento denominado Encuentro Nacional con Jóvenes Rurales, ocasión en el que los participantes comparten sus experiencias e información.

En el marco de esta iniciativa, Eduardo tuvo la oportunidad de ir a Santa Catarina, Brasil, en donde participó de jornadas de capacitación en producción y venta en el sector de la horticultura. “Esos cursos me ayudaron muchísimo para mi desarrollo personal, para poder enfrentar los problemas y luego ver formas de emprender cosas nuevas. Porque en el campo, emprender significa solucionar todos los días un nuevo problema”, expone.

LA RESPONSABILIDAD RURAL

Para Eduardo, el trabajo del horticultor es fundamental a la hora de entregar productos frescos a las mesas de las familias paraguayas. “Tenemos una gran responsabilidad en entregar productos frescos y naturales, sin productos químicos”, dice el joven. Con relación a la empresa familiar, comenta que él se encarga de toda la producción y que uno de sus hermanos y su mamá se dedican plenamente a la venta. De alguna manera, toda su familia colabora en la parte comercial, en la entrega de los productos, en cómo vender, etc. “Siempre debatimos sobre cómo mejorar el trabajo y ofrecer productos nuevos”, dice Eduardo.

Habla además de que en su comunidad logra vender porque la gente ya reconoce que sus productos son buenos. “Además es importante recalcar que se tiene que apostar por los productos nacionales. Muchas veces creemos que siempre lo importado es mejor, pero la verdad que en cuanto a hortalizas, frutas y verduras, nosotros tenemos productos de primera calidad”, asegura.

El joven dice que su sueño es ir a otros países para capacitarse mejor en el mundo de la horticultura. En ese sentido, propone que se avance en la tecnología de semillas y variedades de hortaliza. Además ayuda a capacitarse a otros jóvenes de la zona y promueve el emprendedurismo rural como una opción para la gente de su edad. “Tenemos que defender el sector agropecuario rural porque es la base. Ahora por ejemplo, con la pandemia nos dimos cuenta que el sector rural es la base de la sociedad”, asegura Eduardo.

CAMBIO CLIMÁTICO

El joven también habla sobre la importancia de tener en cuenta lo que pasa actualmente con el ambiente en todo el mundo. En ese sentido, señala que los productores, la gente que trabaja en la tierra, son los más afectados con lo que estamos teniendo con el cambio climático. “Nosotros somos los más vulnerables a lo que es el cambio climático. De un día para otro podemos perder todo y estar de nuevo en cero. Por eso es necesario trabajar con responsabilidad, cuidar el ambiente para que lo que hagamos no pueda afectar a nadie”, asegura.

Según Eduardo, el sector horticultura está muy poco desarrollado en el país, debido a que estamos muy atrasados en el sector en cuanto a tecnología e innovación. “Necesitamos trabajar mucho en ese sentido. En investigaciones, en ver qué tipo de tecnologías podemos ver para encontrar tipo de cultivos que tenga variedades adaptadas a nuestro clima. Necesitamos un centro de investigación en lo que es cultivo”, asegura el joven.

Eduardo hace un llamado a los jóvenes que están interesados en el trabajo de campo. “Hay que seguir innovando en lo que es producción, que sigan así, que se siga investigando e invirtiendo para sacar productos sanos y que nos organicemos”, dice. Pide además al Gobierno mayor inversión justamente para hacer que los jóvenes, así como él y los de su comunidad, encuentren en el campo la oportunidad de tener trabajo.


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