Asunción cubierta de humo, incendios en el interior, una laguna magenta en Limpio, crónica de un mundo enfermo que no detiene la explotación brutal de la naturaleza.

Por Jorge Zárate (Jorge.zarate@gruponacion.com.py)

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Carlos Juri, Christian Meza, Atilio Fernández y Nadia Monges.

Ya no sólo es el país de la sopa sólida. Gracias al posteo de Leo Di Caprio en su Instagram, Para­guay apareció ante el mundo con una nueva rareza: también tiene una laguna magenta.

“Púrpura” escribió la estrella de Hollywood, para describir el color.

En Piquete Cué, Limpio, los vecinos comenzaron a denun­ciar los malos olores desde hace más de un año pero no hubo atención hasta que la imagen saltó a la vista y gran parte de la laguna Cerro se tiñó de un color imposible.

laguna magenta en Limpio

Analizadas las aguas, los técnicos encontraron mues­tras de nitrógeno amonia­cal en una concentración de 36,63, cuando el valor per­mitido es de 0,02. Esto la dejó sin oxígeno matando gran parte de la fauna y la flora del entorno lacustre.

La responsable de los hechos sería la firma WalTrading SA, que como toda acción de mitigación captaba agua del riacho San Francisco utili­zando una motobomba y “la vertía a la laguna según manifestaciones del propie­tario, que estuvo presente durante la verificación, la captación de agua se realiza para diluir el material en sus­pensión y oxigenar, para esta acción la firma no cuenta con ningún tipo de documenta­ción o permiso”, explicó un reporte del Ministerio del Ambiente (Mades).

La cartera contrató a la empresa Tayi Ambiental para efectuar un Plan de Remedia­ción, que debería implemen­tarse lo más rápido posible y cuyas acciones deberían ser costeadas por WalTra­ding, aunque se entiende que el Estado deberá afrontar el costo y luego reclamar.

“De no darse esto, se solici­tará apoyo a las binacionales, al Ministerio de Obras Públi­cas (MOPC) o a la Secretaría de Emergencia (SEN), con el presupuesto necesario para los trabajos de recuperación de la laguna, lastimosamente está destinado para medioam­biente apenas el 0,06% de todo el Presupuesto General de la Nación, prácticamente sim­bólico”, afirmó el ministro del ramo, Ariel Oviedo.

En tanto la empresa será demandada penalmente y el Mades ya requirió el cierre definitivo de la firma vía judi­cial, “todo esto, en el marco del sumario administrativo abierto que está próximo a culminar y en dónde se dispondrá la san­ción definitiva teniendo en cuenta la magnitud del daño que fue causado y todas las pruebas que fueron levanta­das durante la investigación”.

El caso está a cargo de la jueza Elsa Idoyaga y el fiscal Jalil Rachid que ya tienen impu­tado a Rogelio Ferreira Mar­tins, propietario de la cur­tiembre Waltrading S.A., por el procesamiento ilegal de desechos. La curtiembre no puede alegar que no tenía fondos para la mitigación de daños, ya que sólo en el 2016 habría exportado cueros al Brasil por alrededor de 2 millones de dólares.

Todo se movió un poco más desde el interés de Leonardo Di Caprio que es “mensajero de paz” de las Naciones Uni­das y viene militando por el medio ambiente desde joven. Se recomienda ver su muy buen documental “Antes que sea tarde” para entender lo que lo impulsa.

“Francisco Ferreira, técnico del Laboratorio Multidiscipli­nario de la Universidad Nacio­nal, que tomó muestras del agua, dijo que el color se debe a la presencia de metales pesa­dos como el cromo, común­mente utilizado en el curtido de pieles de animales”, contó el actor a más de 500 mil per­sonas en el mundo.

UN MUNDO ENFERMO

La pandemia del coronavirus no detuvo la principal activi­dad destructiva en la tierra: la degradación del ambiente. Entre agosto del 2019 y julio del 2020 en la Amazonia bra­sileña la tala fue 101% mayor que hace dos años. Con sólo usar un buscador de Internet, se ve claro que la minería se prepara para volver con todo, apenas se pueda dinamitar y seguir extrayendo.

La catástrofe ambiental es innegable. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la degradación ambiental es responsable de 23% de todas las muertes en el mundo. La destrucción de bosques tropicales como el chaqueño o el del Amazonas concluye en la transmisión de virus, bacterias u hongos de los animales al hombre.

Se sabe que el coronavirus es una enfermedad zoonó­tica, se transmite de ani­males a humanos, y tiene origen en la degradación ambiental. El 75% de los virus infecciosos más leta­les de los últimos 50 años como el VIH o el Ébola, también lo son.

Otro problema es el clima, la sequía infernal que se padeció en este invierno es un síntoma ineludible a la hora de analizar el cuadro.

La Organización Meteo­rológica Mundial (OMM) informó que entre los años 2020 y 2024 la tempera­tura podría ser un 20% más calurosa.

La temperatura media de la Tierra ya está en promedio 1,0°C por encima del valor de la era preindustrial (1850-1900) y los pasados cinco años fue­ron los más cálidos de los que se tiene constancia.

En el Ártico las temperatu­ras están 10ºC por encima de lo normal, y en Siberia llegó a hacer 38ºC. Además, condi­ciones extremadamente secas provocan terribles incendios que liberan dióxido de carbono a la ya recargada atmósfera.

De esta semana: “Los incen­dios forestales de Califor­nia son el segundo y tercero más grandes en la historia del estado”, titulan los portales. “Miles de personas han sido evacuadas de sus casas por los incendios forestales que arden en más de 200 millas cuadradas en el estado. El gobernador, Gavin Newsom, declaró estado de emergencia y solicitó ayuda internacional por los siniestros. Los incen­dios se producen después de una ola de calor y en medio de la pandemia de covid-19”.

Algo que en los Estados Uni­dos explicaron las agencias espacial y del clima, NASA y NOAA, respectivamente: “El aumento de la temperatura en la atmósfera y el océano está contribuyendo a la continua pérdida de hielo en Groen­landia y la Antártida y al aumento de algunos eventos extremos como olas de calor, incendios forestales y preci­pitaciones intensas”.

China es el principal con­taminador del planeta, el segundo es Estados Unidos, el tercero es India, que siguen quemando combustibles fósi­les en sus competencias tec­noindustriales.

Por eso, el secretario general de la OMM, Petteri Taalas, parece hablarle al viento cuando advierte: “Este estu­dio de alto nivel científico pone de manifiesto el largo camino que queda por reco­rrer si queremos cumplir el objetivo del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, de lograr que este siglo el aumento de la temperatura mundial quede muy por debajo de los 2°C con respecto a los niveles preindustriales y de proseguir con los esfuerzos para limitar ese incremento de la temperatura a 1,5°C”, recordó recientemente.

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