Por Arturo Peña, arturo.pena@gruponacion.com.py 

Fotos Pánfilo Leguizamón / Natalia Galeano / Gentileza 

El telón cerró con la declaración de cuarentena en marzo y las actividades culturales quedaron a la incierta espera de la fase 4. Sin embargo, antes que esperar en la agonía, el elenco del Camarín ArTeatro de Asunción se compuso en sus fuerzas y hoy se encuentra ensayando dos obras que serán llevadas a un formato audiovisual, ante la imposibilidad, por ahora, de su puesta con público. La directora del grupo, Raquel Rojas, no dejó, sin embargo, de mostrar su desazón por el relegamiento de la cultura y pidió que se abran los espacios bajo las medidas requeridas.  

La obra estaba lista para subir a escena. Las invitaciones estaban cursadas. La emoción era grande así como la expectativa. Pero a fines de marzo todo dio un vuelco inesperado y rotundo. A causa de la pandemia del covid-19, el telón cerró de forma repentina dejando la escena teatral a oscuras.

El silencio en las tablas lleva ya meses con un enorme costo no solo en lo económico –para la propia subsistencia de los artistas–, sino también un impacto emocional muy grande. Pero lejos de dejarse caer ante el peso de esta realidad, el elenco de El Camarín ArTeatro de Asunción - Teatro Escuela de Capacitación Continua, levantó la frente y con un decidido ¡que se abra el telón! reanudó los ensayos, no solo de la obra que quedó pendiente de estreno, sino de otro montaje más. Ambos serán preparados para su proyección en formato audiovisual a la espera de la añorada “apertura de fase” para la cultura. 

“Estábamos a una semana de estrenar la obra ‘El Galpón’, original de Hugo Herrera, un clásico del Teatro Independiente del sur de América, en versión mía, con los programas confeccionados y las invitaciones enviadas cuando de un día para otro nos sorprendió la cuarentena dura en marzo pasado. La obra se realiza con auspicios del Fondo Municipal de Artes Escénicas y la Manzana de la Rivera, la empresa de Víctor González Acosta y el Ministerio del Interior. Todos ellos apoyaron nuestro montaje con fuerza y generosidad y cuando les comunicamos con tristeza que no podíamos estrenar comprendieron la situación, nos dieron fuerzas y continuaron con su apoyo. Ahora estamos grabando la obra para ser transmitida online con la Dirección de Cultura de Asunción”, relató Raquel Rojas, reconocida actriz y directora de teatro, gestora cultural, comunicadora y fundadora del elenco. Acotó que recién tras la puesta, ahora en su versión audiovisual, podrán cobrar los fondos previstos, a siete meses de los primeros ensayos, por lo que reconoció también de forma muy especial a todo el equipo por el enorme esfuerzo.

La segunda obra en ensayo, que se sumó ahora, es “El sonámbulo”, original de Augusto Roa Bastos, adaptada al teatro por Hugo Herrera y llevada a escena bajo dirección de Raquel Rojas, “en un teatro por la identidad, a los 150 años del final de la Guerra Grande”. “Estamos ensayando con entusiasmo para estrenar a inicios de octubre de forma presencial en el Teatro de las Américas. Esta obra tendrá también su versión virtual online. Con la misma nos preparamos para realizar giras por todo el territorio nacional y por las embajadas paraguayas en el exterior siendo que es un unipersonal y será de fácil circulación. La misma relata los últimos días de Francisco Solano López en Cerro Corá, y ‘la traición’ que sufrieron él y la causa paraguaya, según el autor, nuestro maestro Augusto Roa Bastos”, agregó la directora, quien no dejó de mencionar que llevar estas piezas al formato audiovisual es un sobrecosto que no estaba previsto y que además exige un proceso técnico complejo para la grabación y edición. 

El elenco de “El Galpón”, en uno de los ensayos en la sala García Lorca de la Manzana de la Rivera.

SALA CERRADA

“‘El Galpón’ estaba montada en su totalidad. Vestuarios de William Riquelme, el maquillaje y estilo de Alberto Romero, la escenografía de Tessie Vasconcellos, la banda musical de María Liz Barrios y Octavio Linares. La función de preestreno era invitada por el ministro Euclides Acevedo al sector de seguridad y justicia para debatir sobre delincuencia, derechos humanos y la situación de las cárceles como ‘escuela de delincuencia’, que son temas que toca la obra de forma amena. Es el caso de un empresario secuestrado al que le cae el síndrome de Estocolmo; en fin, todo preparado para el gran estreno en homenaje al Teatro Independiente, en memoria del maestro Hugo Herrera. Incluso su viuda, Norma Basso, tenía pasajes listos desde París, y su hijo, Martiniano Herrera, de Buenos Aires, para venir al estreno”, recordó Rojas.

Pero el 11 de marzo fueron para realizar los últimos ensayos y se toparon con la sorpresa: la sala cerrada. “Ni siquiera tuvimos tiempo de recoger nuestro vestuario que quedó allí esperando el estreno, que nunca hasta hoy se pudo realizar. Sentimos una desolación tremenda, frustración, con el corazón estrujado. Una enorme tristeza nos embargó a todos. Nos abrazamos y nos despedimos con lágrimas en los ojos, las mismas que me corren al momento en que ahora, a casi cinco meses, lo estoy recordando. ¡Es tan difícil hacer teatro en este país, porque cuando está todo para el éxito, que es el encuentro con el público, entonces y hasta ahora nos lo siguen coartando!”, lamentó la directora teatral. 

LA REPRESIÓN

Rojas hizo memoria para encontrar algún momento en su carrera de 45 años en el teatro donde haya pasado por algo similar: “La única vez que me ocurrió algo así fue cuando en Caazapá, con el grupo teatral Aty Ñe'ê, nos dice el padre Zaracho que no era conveniente que volviéramos a realizar nuestro trabajo porque la represión estronista caería sobre Caazapá; y en efecto, cayó al poco tiempo. Sentí lo mismo cuando Edda de los Ríos y Eduardo Laterza nos dicen que tienen que cerrar La Farándula, que era nuestro espacio de difusión de las mejores obras teatrales, porque el gobierno (de Stroessner) como medida de represión había triplicado el precio de la planta alta del Ferrocarril. Era la represión blanda para cerrar el exitoso teatro independiente”. 

“¿Por qué la historia se repite con la misma crueldad en los quiebres dejando a los artistas de teatro, tan generosos y meritorios en el desamparo y orfandad de apoyo como quedamos los teatristas en esta cuarentena?”, se preguntó la artista, para luego dar un mensaje al ministro de Salud, Julio Mazzoleni: “Le digo al doctor Mazzoleni, los contagios en los teatros son de cultura y no de virus. Los contagios se dan en otros sitios, supermercados y shoppings, que reciben tratos privilegiados en esta cuarentena nada inteligente y menos sensible”. 

“Esperamos en vano la apertura de las fases de la emergencia. Hoy los casos crecen y hay dudas de que se abra la fase 4, donde dicen que permiten teatro con el límite de 50 personas. ¿Qué podemos hacer con esa limitación? En esta época no se puede cobrar más de 50 mil guaraníes de entrada porque no hay dinero. Lo racional es que liberen permitiendo que los productores respeten el código sanitario en los espacios que se realicen las obras, según las dimensiones del lugar”, reclamó Raquel Rojas. 

CULTURA ANTE LA TRISTEZA 

Para la figura del teatro, la reactivación cultural requiere algo más que buenas intenciones. Instó a realizar una campaña de “Teatro seguro” o “Cultura segura”, promoviendo, por ejemplo, los teatros o conciertos de música al aire libre. “Pero lo dudo, porque al sistema Estado le interesa tener a la gente en su casa recluida, sin comunicación, sin vínculos, sin manifestarse por sus reclamos y celebrando sus alegrías con la cultura, con el teatro y la música”, señaló. “El teatro es seguro, es nuestra consigna para darnos el valor de ensayar en cuarentena”, agregó. 

La directora hizo hincapié en el rol fundamental que tienen las expresiones culturales durante esta cuarentena, con la activa difusión de contenido en internet por medio de los “live” en redes sociales o a través de la televisión, gracias a la generosidad de los artistas. “Hemos proveído de nuestros materiales realizados de obras estrenadas gratis a la comuna de Asunción para su programa de televisión, por ejemplo. Pero las autoridades están matando la actividad artística y cultural, aquella que mantiene en alto el espíritu de la gente ante la tristeza y luego, cuando las duras condiciones asuelen a la gente, solo estarán las artes como medida de resiliencia: teatro, música, danzas y shows de espectáculos”, expresó. 

Rojas concluyó que “en manos del público y de las instituciones públicas de promoción de la cultura estará el futuro, que exista teatro y otras artes en la ciudad de Asunción y en el país. Que los teatros se abran con seguridad y que en las calles florezca de nuevo la alegría y la esperanza de vivir en un país y un mundo mejor”. 

Agradeció también “con el corazón artístico” el entusiasmo de los actores, actrices y técnicos que en los tiempos duros de la pandemia están trabajando con ella, “por momentos online y otros en ensayos presenciales, cuidándonos siempre, pero con la convicción firme de que el teatro vive y vive en tanto los teatristas le damos vida”. 

Raquel Rojas, actriz y directora de teatro.

DOS OBRAS DESDE UNA COMPAÑÍA CON HISTORIA 

El Camarín ArTeatro de Asunción fue creado por Raquel Rojas en el 2001, reconocido por el MEC. “Creé esta compañía para desarrollar un teatro de arte con lo mejor del repertorio de la dramaturgia paraguaya y latinoamericana, y obras escritas o adaptadas por mí. En ese proceso se capacitaron en técnicas renovadas y actualizadas actores y actrices de experiencia con nuevos actores que animan el ambiente cultural local. Este proceso se llama actualmente educación dual, donde los jóvenes se forman y trabajan a la vez (son capacitados y remunerados) y aprenden las técnicas de las artes y oficios del teatro profesional. No están por dinero o por la banalidad del éxito, a las obras de El Camarín y a mi dirección acuden actores y actrices que quiere hacer huellas culturales y artísticas en el mundo teatral paraguayo”, comentó la directora del elenco. 

Sobre las obras que actualmente están ensayando, se puede mencionar que en “El Galpón” actúan: Calolo Rodríguez, Mario Toñánez y Ronald Maluff, con la asistencia de María Liz Barrios, Dorita Gómez y Tessie Vasconcellos en la escenografía. 

En “El Sonámbulo”, también bajo dirección de Raquel Rojas, actúa como protagónico el actor, bailarín, músico y coreógrafo Arturo Arellano, asistido en escena por Matías Martínez, con la voz del fallecido Hugo Herrera, adaptador de la obra. Son las memorias de un edecán del mariscal Francisco Solano López, el coronel Silvestre Carmona, según la inspiración de don Augusto Roa Bastos. La banda sonora corresponde a la viuda de Herrera, la profesora Norma Basso. Como asesora está la gestora cultural Mirta Roa, de la Fundación Roa Bastos, uno de los auspiciantes de la obra, así como el Fondo de Cultura de la Secretaría Nacional de Cultura, además del apoyo de la Manzana de la Rivera, entre otras instituciones. 

El Camarín ya lleva 30 obras originales estrenadas en temporada desde la creación del elenco, con un “repertorio nacional de corte político, social en clave de identidad propia”, según su directora.


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