Fotos: Christian Meza

Fiel a su estilo vehemente y directo, Euclides Acevedo, ministro del Interior, aceptó un café para el programa “Expresso”, del canal GEN, en un mano a mano con Augusto dos Santos. Habla de la pobreza cultural a la que nos sometieron las dictaduras en Paraguay, de la falsa sensación de democracia que tuvimos durante mucho tiempo y de la necesidad de tener mejor representación para la ciudadanía en el Congreso Nacional. Una charla profunda en la que también recuerda parte de su historia política y del camino que todavía pretende llevar adelante.

Augusto dos Santos (ADS): Incluso antes de Patricio Escobar, antes de Casado, tu pueblo se llamaba Ángeles Custodios. Sospechás que alguno de ellos te protegió durante la dictadura.

–Nicanor suele decir que a él le protege una legión de ángeles. A mí me parece que es un dúo de ángeles el que me protege. Y Puerto Casado creo que muy poca gente sabe que se llama De los Ángeles. Y estos días, fijate vos, después de tantos años de pertenencia a la tierra chaqueña, unos compatriotas míos están tratando de recuperar el engañoso obsequio de la Secta Moon, que después de comprar las tierras de Casado regaló un pedazo a cambio de una expropiación que después la Corte anuló. Oiko peteî (hubo un) kilombo. Sin embargo, tantos años y tiene tanta historia.

–ADS: Son pueblos con historias.

–Los salesianos decían que el quebracho necesita 60 años para tener la sustancia de recuperación suficiente. Ojeitypa (se echó todo) y jamás se hizo el proceso de reforestación.

–ADS: Quizá solo faltó un Maneco Galeano que le escriba una canción.

–Sí, Maneco le escribió a Pinasco. Lamentablemente no nació en Casado. Hubiera nacido en Pirizal o Cerro Colorado. Pero es igualito, eh. Para cualquier casadeño escuchar Puerto Pinasco es la descripción más diáfana de lo que es. No solamente desde el punto de vista geográfico, sino desde el espiritual. El indio y el obrero, eh, el chivato y el tajy. El macate y el río.

–ADS: Pese a que saliste muy chico, debe aportar su mística.

–Yo salí muy chico, pero no dejé nunca de ir.

–ADS: Na nde valle kañýi (No perdiste a tu pueblo).

–No. Llegaba noviembre, mis últimos exámenes que siempre eran gloriosos, al día siguiente tomaba un avión y me iba a Puerto Casado y ahí estaban mis amigos de infancia, que se convirtieron en los de la adolescencia y en Puerto Casado, como todo adolescente del Norte, una precoz incursión en el mundo de la pasión.

–ADS: Hay una historia que me contó Juan Díaz Bordenave, de la integración que existe entre la política y la agricultura. ¿Cómo andamos desde tu punto de vista en materia de semilla, en materia de agricultores, de siembra, de cosecha y en materia de venta, en términos políticos?

–Le falta semilla ecológica. Le hace falta una siembra y una cosecha moderna. Tiene un mercado confuso y disperso, por eso la política no atrae y el fruto es pestilente. Entonces hay que hacer una reforma profunda de nuestro medioambiente político para que la producción sea genuina, sana y equitativamente distribuida. Es decir, este es un momento de gran incertidumbre política. No solamente en Paraguay, sino en todo el mundo. Donde vos mires, en España, en Italia, donde hay una suerte de intolerancia a la tolerancia, donde hay un resurgir de un nacionalismo casi decimonónico, entonces hay que revisar profundamente, sobre todo la exploración de los conceptos, Augusto, porque upépe la ñandeate’y (ahí lo que somos holgazanes). Hay un ocio, una haraganería en la búsqueda del contenido de la palabra. La gente pronuncia las cosas sin saber el contenido que tiene. Entonces volvemos a la semilla, ndoikói (no funciona).

–ADS: A propósito de la semilla. En el imaginario pues flota el hecho de que se superó la dictadura, vino la transición y que ya todo iba a cambiar en torno a la gestión dentro de la democracia. Y eso no parece tan así. Te doy dos síntomas, las campañas políticas juveniles en los partidos y en las elecciones que surgían como que esta vez los jóvenes iban a elegir, los jóvenes no eligieron nada. O participaron poco, creo.

–La juventud es un territorio que creo que recién ahora hay una expedición en sus entretelas. Y por qué la transición no tuvo ese efecto que todos deseábamos o que todos mágicamente creíamos. Precisamente porque la revolución del 2 y 3 de febrero, como dirían los españoles, nos cogió sin una élite que entendiera estratégicamente el desarrollo de las libertades. La democracia nio no hubo nunca. Hubo espacios de libertad, en 1946, pero democracia prácticamente nunca. Entonces ese pensamiento autoritario, esa élite no existente y por no existir hizo que no se planteara un nuevo pensamiento. Es decir, se fue el autoritario, pero se quedó el autoritarismo como pensamiento. Y eso hizo que las elecciones no solamente fueran amañadas, sino fueron maquilladas de un entusiasmo inducido por poderes fácticos y finalmente terminó en lo que hoy es. Una transición interminable.

–ADS: Igual ocurrieron cosas inimaginables como, por ejemplo, que el general Rodríguez, que jamás leyó una línea sobre democracia, tuviera cerca a un González Casabianca, por ejemplo, mixtura casi simpática que incluso ayudó, seguramente.

–Sí, claro. Fijate que el general Rodríguez le hizo traer en un vuelo LAP a Augusto Roa Bastos. Ha’e ndoleéi (él no leyó) el poema del naranjal umía (y esos), pero esa pues es la fascinación de la política. Suceden cosas inimaginables, increíbles. ¿Vos te hubieras imaginado que Mario Abdo Benítez, su hijo fuera presidente de la República el 2 y 3 de febrero? Y eso habla bien de nuestra sociedad, que tolera y hace que el presidente Abdo sea un presidente legítimo. Pero atendé bien, dónde se gesta realmente la revolución del 2 y 3 de febrero. En la embajada americana. Laíno y Cristaldo.

–ADS: Contanos eso.

–Viene el general Bernor Bauter, del Comando Sur. Bauter fue capitán de artillería y traductor de Roosevelt en el encuentro de Yalta entre Stalin y Roosevelt.

–ADS: Les vio a los más grandes del siglo pasado.

–Estuvo en el lugar cuando se repartió el planeta. Se repartió el planeta. Ojeloteá (se loteó) la mundo. Y bueno, este militar vino y le dijo al general Rodríguez, usted va a ser el líder del nuevo Paraguay. Su destino será Noriega. Yo no sé si el general Rodríguez sabía quién era Noriega. Cuando eso todavía no cayó Noriega. De la mano también de monseñor Laboa, que anteriormente estuvo acá. En una conspiración siempre está la embajada norteamericana y la nunciatura. Entonces uno dice: las revoluciones emergen de la insurrección de los pueblos. Es cierto, teníamos un pueblo insurrecto, una juventud combativa, unos paraguayos y paraguayas de un coraje inconmensurable, pero la decisión final la tuvo el imperio. Entonces, todo eso hace que esta semilla de la que estabas hablando metafóricamente tenga intoxicaciones que hacen que no sea tan pura su germinación y por supuesto su posterior cosecha. Y esto es muy preocupante, porque si no nos proponemos un nuevo pacto, un nuevo convenio social, el Paraguay seguirá siendo destinatario del moderno coloniaje por la vía de la revolución digital.

–ADS: El pacto. Cómo fue en los albores de esa transición que lograron hacer ese pacto de gobernabilidad.

–Sí, yo creo que ese es un avance y hay que reivindicar históricamente a Laíno, al presidente Wasmosy, a Argaña y a Caballero Vargas. Si bien es cierto que se repartieron cuotas de poder, en toda cuota de negociación hay repartija de poder, distribución dirán los benignos del lenguaje. Lo que tiene que suceder es que esa sucesión de cargos tiene que venir después como consecuencia de un proyecto pactado y eso es lo que no hay. Nosotros queremos cogobernar, coparticiar, como quieras llamarlo, para repartirnos cuotas de poder con su respectiva fosforescencia monetaria, pero nadie se pregunta qué tipo de país queremos, cuál es el proyecto educativo liberador para esa juventud que llega a esa etapa de la vida sin el contenido y el continente de nuevos valores. Hoy día los jóvenes que participan de los centros de estudiantes lo hacen con los mismos vicios de la gente que ellos critican.

–ADS: Y cómo hacemos si en el Congreso no invierten en debatir una hora para hablar de educación, salvo en lo concerniente a lo meramente presupuestario. Ni en los partidos políticos se habla de la construcción de futuro.

–Es que los partidos políticos fueron violados con el nuevo Código Electoral después de la Constituyente del 92. Y convirtió a los partidos en aparatos electorales, olvidándose de su docencia, de su preparación de cuadro. Entonces, el parlamentario que llegó a donde está es un tipo que llegó comprando o seduciendo, o como quieras llamarlo, pero sin el mayor proyecto político. Entonces, ¿de qué van a hablar en el Parlamento? Sobre todo en tema educativo. Preguntales. Te hago una apuesta, cuántos parlamentarios saben quién fue Ramón Indalecio Cardozo.

–ADS: Claro.

–Ndoikuaamóai hikuái (no van a saber). O preguntale quién es Pestalozzi. Mucho menos van a saber quién fue María Felicidad González. Quiere decir que, entre otras cosas, y esto es muy importante Augusto, si entre nosotros no leemos ni estudiamos nuestra historia, y la universal ni qué decir, no vamos a poder jamás proyectarnos a un futuro. Por suerte y no sé por qué designio celestial ahora tenemos nuevos historiadores jóvenes, que te hacen relatos deliciosos de lo que nos sucedió.

–ADS: Es lo mejor que pasó.

–A pesar del Estado. Y a pesar de la puñetera intolerancia de esta sociedad mediocre y sobre todas las cosas engañada por la sociedad de consumo.

–ADS: ¿Tendemos a una política que pierde su élite intelectual definitivamente si esto sigue inercial en Paraguay?

–Por supuesto que sí. Vamos a tener una élite o una SA o una Sociedad de Responsabilidad Limitada que van a terminar conduciendo a la República hacia intereses absolutamente inconfensables, y digo la República como un obsequio gramatical y con esas circunstancias señaladas ahora, mucho menos. Los debates han desaparecido. En 1946, Oscar Creydt, Valdovinos, hablaban en la calle Montevideo con una solvencia espectacular, no había redes sociales, los periódicos eran limitados, los medios de comunicación, chiquitos. Entonces, algo sucedió y quizás probablemente ese sea el principal problema que dejaron las dictaduras desde el 46 en adelante, el vaciamiento cultural. Péa la pecado ivaivéa (ese es el pecado más feo), ndaha'éivoi (no es luego) la violación de los derechos humanos, o entre ellos el peor de todos, la violación de los derechos humanos al conocimiento.

–ADS: Me quedé con tu reflexión sobre el Código Electoral. Qué es lo que te parece falló con ese código, porque probablemente también estábamos muy entusiasmados con la horizontabilidad absoluta de la democracia y compañía y nos olvidamos que eso no es tan fantasioso, digamos.

–Nosotros de repente con el 89, con las libertades, con una creencia inducida, parecía que volvíamos a las épocas de Antequera, a las asambleas populares. Mamópio (qué va), estaba todo absolutamente maquillado, todo orientado a que los poderes fácticos determinen quiénes iban a ganar las elecciones. Entonces con el voto directo encima se liquidó el entrenamiento de las convenciones para la representatividad. Yo suelo discutir con mi amigo Acha. Él dice que no tenemos crisis de representación, que lo que está en el Parlamento representa exactamente lo que es y en alguna medida es cierto. Yo sostengo.

–ADS: Gonzalo Quintana habla también de eso...

–Otro pilarense, igual que vos.

–ADS: Pero Euclides...

–Claro que hay crisis de representación. Vos te sentís representado por lo que hay en el Parlamento. Mirá que vos sos un tipo tolerante y tenés digamos, peê pilarense pende extraño lento (ustedes los pilarenses son un poco extraños), Gonzalo Quintana es un pensador que sigue coherente con su pensamiento liberal. Ha’e (él es) una especie de Abraham Lincoln. Pero volviendo a la cuestión de la representatividad o la representación. Recuerdo que con Helio Vera nos íbamos a la convención liberal para escuchar a Arnulfo Quintana, para escucharlo a Chocho Benítez, a Rafael Eladio Velázquez, a Enzo Alaid, dónde te vas ahora a disfrutar del encanto de la palabra. Eremi chéve (decime).

–ADS: No hay realmente.

–Entonces hay una crisis de representación en el sentido de que el Congreso no está vinculado o no tiene la temperatura social de sus votantes. Y eso no es ni culpa de los que están.

–ADS: Pero también está gente de tu acervo intelectual, Euclides, obviamente vos no, pero que a menudo generalmente tiende a culparle de sus fracasos intelectuales al pueblo poco educado.

–El pueblo también se equivoca, dijo Alfonso Guerra cuando perdió las elecciones Felipe González con Aznar en el 96. Y bueh… El pueblo pues es una entelequia. No es una categoría científica. Igual que ir a la izquierda o la derecha, es una terminología absolutamente decadente, que lo explica muy bien, entre paréntesis, José Duarte, el hijo de Nicanor, en una entrevista que le hacen, en la que él explica la tergiversación del lenguaje. Entonces volviendo nuevamente a esa juventud, a la que recurrimos y apelamos y a la que yo le convoco a hacer política y que se haga cargo de una puta vez del gobierno, del poder de este país. Esa juventud tiene que tener, como dice Vargas Llosa, con quien no comparto muchas cosas, salvo sus libros, porque sus pensamientos políticos no me gustan, él dice que la mejor forma para resolver el problema cultural del mundo es la afición a la lectura. O como dice Pérez Reverte, no le pongas a tu chico en la cuna, ponlo en la cuna también, pero sobre todo metele a una biblioteca. De ahí no tendrá escape.

–ADS: Pero a ver, también hay bestias que leen.

–¿Cómo?

–También hay bestias que leen, digo.

–Sí, hay algunos que leían como animales (risas). Eso fue muy de Helio Vera, verdad. ¿Pero vos sabés que en la época de Stroessner se leía más que ahora? Porque era la fascinación de lo prohibido. Entonces. Es más, había una suerte de competencia de quién leía más. Y la actualización. Probablemente no entendíamos mucho lo que leíamos, pero como decía Perina, leí en la tapa de un libro.

–ADS: Rómulo Perina, que supo ser famoso también por las historietas.

–Pero Perina era un tipo sensacional. Era un filósofo que caminaba por la calle y no sé cómo llegó a ser presidente de la Democracia Cristiana y llegó casi por azar con un acervo y de una inversión de humanidad que hasta hoy no lo olvidamos.

–ADS: Sabés que en Inglaterra hay una asociación, en Oxford, que adhiere personas de todo el mundo que se quiere comprometer contra el cilandro o el kuratû. Dicen que la comida más ofensiva que se conoce para el ser humano.

–A todas las cosas se le pone kuratû, y yo no sé por qué. Yo odio el kuratû y te voy a explicar por qué. En uno de los exilios forzosos en Piribebuy, me exiliaron en la casa de un tío mío, héroe en Nanawa. Sastre. Y en esa época no sé por qué carajos a las criaturas se les obligaba a usar pantalones cortos. Hacía un frío infernal, entonces de mañana era caldo con kuratû, al mediodía puchero con kuratû y a la noche guisito con kuratû. Entonces yo asocié el kuratû al frío, al exilio de mi madre y por sobre todo a la pobreza. Entonces ndacha'éi la kuratûre (no lo soporto). Entonces vos estás en México y le ponen kuratû. Estás en Santiago de Chile, le ponen al sandwich ese y acá a cualquier cosa.

–ADS: Hablando un poco de esa historia familiar a la guerra política, está siempre vinculada a una cuestión de una historia así no, de exilio, de cosas así.

–Yo quise ser militar, no me dejaron, quise ser médico, y me resultó más fácil ser abogado para seguir con la política. Yo suelo culpar a la política a dos instituciones. Al Partido Comunista y a la Compañía de Jesús. Al Partido Comunista, porque mis parientes de Piribebuy estaban muy vinculados al Partido Comunista de la Unión Soviética, que me contaban y conozco sus acciones heroicas desde el punto de vista político, y la Compañía de Jesús, que me enseñó a decir bueno, es una linda manera de ser cura. Una linda manera de ser jesuita es hacer la política, que es una manera superior de amar. No hay gloria mayor de Dios si no se liberan los pueblos de la pobreza. Entonces, todo eso te va amoldando la cabeza y entonces tenés que optar por la política, que a lo que te debe conducir es al poder, porque si no buscás el poder, entonces sos un coito interruptus en política. El bien común está bien. Pero si decís el bien común, es una entelequia. Moópio la rehóta (dónde vas a ir). O sea, el poder como herramienta, no como objetivo. Para poder transformar lo que creés que está mal. El poder como medio para poder transformar lo que creés que está mal. Y todo eso es lo que hizo que me metiera. Y una vez que ya estás dentro no salís más. Es como la argelería, reikejepe la argel atýpe nderesevéi (una vez que sos argel, ya no hay forma de salir de eso). Entonces, el político ya no sale. Por eso mucha gente dice: por qué mi tenacidad en seguir estando en política, un veterano como yo que debería estar retirado. Yo no soy un retirado. Soy un reservista, combatiente. Y estoy en eso. Y hoy debo agradecer a quienes me enseñaron con la lectura. Y doy ejemplo neto. Ayer estuve en Villarrica y me tocó agradecer a Helio Vera, que junto a Adolfo Ferreiro fueron las personas que me permitieron meterme, enredarme, enamorarme, de los libros.

ADS: ¿Dijiste algo así que, si no eras de este partido, serías colorado?

Cierto. Lo dije. Y creo que a Lilian Samaniego le dije que desde el punto de vista pragmático cometí un gran error en mi vida. Me hubiera hecho colorado porque nadie puede prescindir de una herramienta, porque los partidos son una herramienta, no una religión, cuando cayó el Partido Colorado. Ahora no puedo hacerme porque sería muy oportunista; además, ya tengo mi tradición de la que no puedo abdicar. Sí, porque soy un republicano. Y soy un seguidor de lo que decía Ignacio A. Pane. No conocemos nomás la historia. Probablemente, también mi estilo de comunicación. Conste que yo admiro muchísimo a algunos combatientes liberales que son fantásticos que hoy no sé por qué no están en el Parlamento o conducen el Partido Liberal, que eran realmente héroes civiles.

ADS: Calé se suele obstinar en plantear que el Colorado es un partido casi progresista. Otros lo cuestionan. Lo que yo me pregunto es si hay todavía algún remanente de ideología en los partidos políticos.

No. Y solamente se etiquetan. Yo creo que mucha gente posa. Tenemos una izquierda que se mueve en sectas, en donde se discuten y organizan debates orgásmicos entre ellos mismos, y tenemos una derecha vergonzante y absolutamente ayuna de contenido y se mueve simplemente por los poderes fácticos. Entonces, hoy día, ¿cuál es la diferencia entre un colorado o liberal? Ninguna la diferencia. Tienen un mismo estilo, tienen una misma estructura partidaria que son las mismas, que solamente se convierten en aparatos electorales. ¿Quién manda? El que tiene más votos.

ADS: Se está hablando en estos tiempos de la ingeniería del Estado. ¿Qué te parece la oportunidad de este debate?

Para la reforma o la ingeniería del Estado, lo que quieras, siempre es oportuno. Siempre. Porque el debate de la política pasa irremediablemente por el conocimiento del Estado. ¿Para qué hacer política? La sociedad y el Estado son categorías absolutamente simbióticas. Entonces, hoy día, hablar, por eso es importante hablar de la recuperación de los partidos políticos. Me gustaría que el Partido Comunista sea más activo. Menos centrado en su cuadrículo. Y los partidos estudiaran más sus propias historias. Porque sin esas estructuras, sin sindicatos, no vamos a tener nunca una república, jamás. Entonces, el debate de la reforma del Estado no pasa si el señor Augusto dos Santos si es consejero de Itaipú tiene que ganar lo de un jornalero, no es esa la discusión. Es algo mucho más profundo. Se habla de la recuperación de la identidad nacional por la vía de la historia. Y la recuperación de valores perdidos, adormecidos en el mejor de los casos. Y es un debate que tiene que darse ahora hasta llegar a la constituyente.

ADS: ¿Hoy estamos con las cuerdas afinadas para llegar a una constituyente?

No. Para nada. Ni cuerdas tenemos. ¿Cómo vamos a llegar a una convención nacional constituyente con este código electoral? Con este debate ayuno que tenemos en el ámbito cultural y en materia educativa. Porque finalmente, el lenguaje del poder es el lenguaje del poder, pero el derecho se sustenta en la cultura. Y la cultura tiene una relación dialéctica con la educación que hoy día no está discutida, qué tipo de educación queremos.

ADS: Nunca salimos de la etapa de contingencia.

Nunca. Como dice Montero Tirado, somos contingente porque hay una antropología que dice que somos recolecteros y por eso somos recolectores finalmente.

ADS: ¿Qué cosas te parecen prescindibles del encuadro constitucional que tenemos, gozamos o padecemos?

El tema de las gobernaciones hay que discutir seriamente. Las gobernaciones se crearon con el argumento inapelable de la descentralización del poder.

ADS: Cuando era inevitable subir esa bandera.

Y sí, pero lo que se descentralizó fue el delito. Y creo que el Consejo de la Magistratura, el Jurado de Enjuiciamiento.

ADS: ¿Qué cambios aplicarías?

El Consejo de la Magistratura tiene que ser exclusivamente para jueces. Cómo un diputado o senador me va a juzgar a mí, juez con más de 20 años de ejercicio, y lo que tiene que juzgar es en la pulcritud o no de mis fallos, y no preocuparse si soy leal a tal o cual sector político. Y por otro lado, el Jurado de Enjuiciamiento es un estado de extorsión permanente. Hay personas que le tiene más miedo al Jurado de Enjuiciamiento que a la propia ley que debe o tiene que ordenar su destino.

ADS: Esos aspectos.

Sí. Absolutamente fundamentales.

ADS: Y otros cambios, no sé, por ahí vos te oponías al voto directo, por ejemplo.

No. El voto directo habría que revisar. El voto directo, ¿a quién le benefició, al pueblo? Na'ãpe (tomá). El voto directo le benefició a las grandes corporaciones. A los ricos.

ADS: ¿Y cuál es la alternativa?

Una revisión profunda. Por eso te hablaba del Código Electoral. En ese aspecto creo que el Código Electoral tiene que revisarse. Ahora vamos a ver en las próximas elecciones a ver si esto de las listas abiertas otorgan un beneficio mayor o menor participación, porque ahora cuál es el problema de las elecciones, es la plata.

ADS: En el mundo actual, ¿creés que hay otra posibilidad?

Sí. Reglamentar la financiación de las elecciones. Y por otra parte, que el Estado, que debe ser imparcial, en este caso particular, tiene que darle la misma oportunidad de estar en la televisión, en la radio. Hoy si no estás en la televisión o radio, no te conoce nadie. Y ni qué decir si querés ser presidente de la República, si no tenés diez millones de dólares, y quedás endeudado con él y tenés que devolver eso... es decir, hay muchas cosas. Y eso se está revisando ahora en todo el mundo. No vayas a creer que acá nomás.

ADS: Euclides, la política es un arte de suplantación también. Por ejemplo, el que ejercen los medios de comunicación en relación a la educación, lo cual, no hace otra cosa que denunciar la debilidad del sistema educativo. ¿Creés que la educación va a volver?

Sí. Yo soy un convencido y un entusiasta que la educación tiene que volver al sitio del que nunca hubiera salido. El aula. Donde es el templo donde pacta, la familia, la sociedad y el Estado, con una sola misión, la emancipación de la ignorancia, por la vía de la ciencia. No puede estar en los medios de comunicación.

ADS: Pero la suplantación existe.

Sí. Pero afortunadamente está pegada con saliva. Va a volver.



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