El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, desde 1975. Es un día para luchar por la igualdad, la participación y el empoderamiento de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad. Se celebra en muchos países del mundo, también en Paraguay. Una mirada a algunos temas relevantes en el mundo y también en nuestro país, con respecto a la situación de las mujeres.

Cada 8 de marzo se conmemora en todo el mundo la lucha de las mujeres por la igualdad, el reconocimiento y ejercicio efectivo de sus derechos. Aunque en los diferentes lugares del mundo, las costumbres o actos para reconocer la lucha de las mujeres tenga su particular mirada y estilo –ya que no existe la uniformidad de realidades en diferentes países– vale la pena recordar en este espacio lo que tiene de antecedente histórico ese día dedicado a reconocer a las mujeres su lucha y sus derechos. En realidad, la elección del 8 de marzo como fecha dedicada –desde 1975– por la ONU para conmemorar las luchas femeninas nace de una situación de drama relacionada con la profunda desigualdad de género que atraviesa la historia desde su comienzo.

EL 8 DE MARZO DE 1908

Aunque muchos lectores estén debidamente informados sobre la razón de la elección de esta fecha, el 8 de marzo, para llamar la atención hacia la situación de las mujeres en el mundo, especialmente en lo respectivo a igualdad y derechos laborales, debemos recordar que fue un día como hoy, pero de 1908, cuando 129 mujeres murieron cruelmente en un incendio en la fábrica Cotton de Nueva York. Ellas habían ido a la huelga para reclamar la reducción de su jornada laboral a “solo” 10 horas diarias y además, recibir un salario igual al de los hombres por igual trabajo realizado.

Como respuesta a su reclamo, el dueño de la fábrica mandó cerrar las puertas del edificio para lograr que las mujeres desistieran de la medida de fuerza y salieran. El resultado fue la muerte de todas ellas, a causa del incendio y el encierro. El 3 de mayo de ese mismo año se realizó un acto por el día de la mujer en Chicago (EEUU) y se pidió que se conmemore el Día Nacional de la Mujer. Fue en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas realizada en Copenhague en 1910, cuando se proclamó oficialmente el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora, en homenaje a las fallecidas en la huelga de 1908.

Fue en 1977 cuando la Asamblea General de la ONU designó a la fecha como el Día Internacional de la Mujer. Luego, en el 2011, se celebró el centenario de la celebración, con la premisa de Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer (ONU Mujeres).

UN LARGO CAMINO

Poco hablaremos en este espacio de la larguísima y desigual lucha de las mujeres por sus derechos en diferentes países del mundo. La historia está repleta de nombres, luchas y también olvidos relacionados a la vida y obra de las mujeres de todos los tiempos. El feminismo nació como respuesta a las postergaciones de diferentes causas y también con distintas características que por siglos han puesto a las mujeres en espacios determinados, casi siempre alejadas del poder de decisión o del poder real, ya sea en el mundo del trabajo y el reconocimiento como dignas de acceder a espacios de poder en todas las áreas.

Las mujeres organizadas han logrado a través de la historia muchos derechos, como el de votar. El primer voto femenino se remonta al año 1893 en Nueva Zelanda. En Latinoamérica, las primeras mujeres en votar fueron las uruguayas en el año 1938 y las últimas mujeres en conquistar su derecho a la ciudadanía política por ley, en Sudamérica, fueron las paraguayas, cuando décadas después de luchas por la igualdad política encabezadas por mujeres y apoyadas por organizaciones internacionales se promulga la Ley 704/61 de Derechos Políticos de la Mujer, cuyo primer artículo dice “Reconócese a la mujer los mismos derechos y obligaciones políticos que al hombre”.

Pero ya hubo anteriormente otros intentos de lograr la igualdad civil y política en Paraguay. El primer intento fue presentado en 1919 por el diputado Telémaco Silvera (republicano), que junto a Lisandro Díaz León (radical) presentaron la creación del Centro Feminista. El proyecto presentado decía que las mujeres mayores de 18 años tendrían derecho a ser empadronadas sin restricción alguna y que “quedan equiparados sus derechos políticos a los del ciudadano” (Art. 2). Silvera era diputado por el cuarto departamento. Su intento falló hasta que un segundo intento, diez años después –en 1929–, fue el proyecto de ley de voto femenino, presentado por Juan León Mallorquín y Antonio Sosa (ambos republicanos) y el liberal S. Fernández. Tampoco lo lograron. Recién en 1951, el doctor Hipólito Sánchez Quell (ANR) redactó otro proyecto de igualdad de los derechos políticos. El 7 de junio de 1951 se crea la Liga Paraguaya de los Derechos de la Mujer, fundada por la Dra. en Derecho Mercedes Sandoval de Hempel, junto a la republicana, Isabel Arrúa Vallejos y otras profesionales mujeres. Recibe el apoyo de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM), de la OEA y de la Liga de Mujeres Votantes de los EEUU, pero no es hasta 1961 que se promulga la igualdad de derechos. Un camino duro, pero que se hace más meritorio aún, cuando actualmente ya las mujeres de diversas organizaciones políticas y sociales están reclamando una ley de paridad, que permita la presencia de más mujeres en los espacios de poder político.

UNIDAS Y EN MARCHA

La participación de la mujer, ya sea a través de organizaciones o como individuos que realizan acciones puntuales y son “punta de lanza” para que se llame la atención sobre los temas que son transversales a los distintos países, ha representado –y representa– un enorme crecimiento y, si bien faltan muchos derechos por ser reconocidos en distintas zonas del mundo y la pobreza y vulnerabilidad, el abuso y los feminicidios son el “amargo pan de cada día” de millones de mujeres en todas partes del mundo, hay que reconocer que la fuerza puesta por todas, en todas partes, al servicio de una mayor visibilidad y la conquista de derechos. Por citar algunos casos más resonantes, podemos ir hasta el mundo idealizado de las famosas de Hollywood, en donde desde hace décadas, la industria del espectáculo, una de las más importantes y “glamorosas”, escondió todo tipo de abusos y acoso por parte de poderosos, cuyas víctimas fueron empujadas al abismo y más de una vez debieron renunciar a sus sueños y proyectos de trabajo. La situación era “vox pópuli” como ocurre muchas veces, pero nadie se atrevía a ir contra las figuras que manejaban el negocio al más alto nivel. Hasta que el lunes 24 de febrero pasado, el ex productor poderosísimo de grandes películas y series, Harvey Weinstein, fue condenado por agresión sexual y violación, más de dos años después del estallido del escándalo que reveló las denuncias de agresión sexual de más de 80 mujeres contra el famoso productor de Hollywood. Un jurado de Nueva York declaró a Weinstein no culpable de los cargos más graves de depredación sexual, pero lo condenó por otros dos delitos sexuales que acarrean una pena máxima de 29 años de cárcel.

El veredicto es considerado una vuelta de página en el tratamiento de los delitos sexuales por el movimiento #MeToo y la fiscalía de Nueva York. El caso se convirtió, según afirma Catherine Triomphe en una nota para AFP, en “una revolución judicial” para las víctimas de violación que conocen a su caso Weinstein.

YA NADA SERÁ IGUAL

Según la periodista: “Durante mucho tiempo los fiscales estadounidenses se negaron a llevar ante la justicia casos de violación o agresión sexual cometidos por parejas u otros conocidos de la víctima, convencidos de que los jurados no les creerían. Pero la condena de Harvey Weinstein en un juicio emblemático para el movimiento #MeToo (Te creo) posiblemente acabe con sus reticencias frente a este tipo de casos, que ocurren a menudo, dijeron juristas. “Los tiempos cambian rápido”, subrayó Deborah Tuerkheimer, experta en casos de violación de la Universidad Northwestern. “El movimiento #MeToo se ha estado acelerando en el último par de años y eso importa; los cambios culturales a los cuales asistimos tienen un impacto en los tribunales”.

Para Susan Estrich, abogada y profesora de derecho de la Universidad del Sur de California (USC), el solo hecho de que el fiscal de Manhattan Cyrus Vance haya decidido procesar a Weinstein en un caso complejo, centrado en las acusaciones de dos mujeres que mantuvieron relaciones consentidas con el productor de Hollywood tras las agresiones, muestra que la justicia estadounidense entró “en una nueva fase”.

El mismo fiscal había decidido en el 2011 abandonar la demanda contra el ex director gerente del FMI Dominique Strauss-Kahn, acusado de agresión sexual por una mucama de un hotel de Manhattan. Otro caso mediático fue el segundo proceso contra el comediante Bill Cosby, en el 2018, marcó el primer cambio, fruto de una “larga evolución cultural”, subraya Kristen Gibbons Feden, abogada que integra el equipo de fiscales que procesó a esta leyenda de la televisión estadounidense.

La condena del comediante por agresión sexual marcó en efecto el fin de una saga judicial iniciada en el 2005. Cosby fue finalmente condenado –en abril de 2018 y después del nacimiento del #MeToo– en un segundo juicio que autorizó por primera vez el testimonio de otras cinco acusadoras.

MITOS Y LEYENDAS

“Tipos como Cosby, Weinstein, (el financista Jeffrey) Epstein, (el cantante) R. Kelly, todos esos depredadores de alto vuelo fueron protegidos durante mucho tiempo por las instituciones” hasta que el #MeToo hizo saltar el cerrojo, dijo Gibbons Fedden.

El movimiento “dio a los fiscales y a los policías las ganas de investigar estos crímenes, el coraje de llevar ante los tribunales casos complejos, y la pedagogía necesaria a los jurados para comprender y rechazar mitos poderosos utilizados para desacreditar a las víctimas”, explicó. El juicio Weinstein ilustra estos esfuerzos de pedagogía: la acusación llamó a testificar a una experta, la psiquiatra Barbara Ziv, que explicó que las víctimas de violación muchas veces conocen a su agresor, permanecen muchas veces en contacto con él y no le cuentan a nadie lo que sucedió.

Aunque esto prueba que “los jurados pueden creer” a víctimas que ofrecen un testimonio complicado, la condena de Harvey Weinstein no significa que ahora será más fácil llevar ante tribunales violaciones cometidas por conocidos, matiza Debra Tuerkheimer. Varios factores jugaron a favor de la acusación en el juicio de Weinstein, sostuvo. Primero, la cantidad de mujeres dispuestas a testificar en su contra, seis. Luego, que eran todas blancas, de clase media, testigos que los jurados creen más fácilmente que a mujeres pobres y/o que pertenecen a minorías, subrayó.

A la espera de que la tendencia se confirme en las cortes, Weinstein debe aguardar en prisión su sentencia, prevista para el 11 de marzo, Estrich cree que el número de denuncias de violación –el delito violento menos denunciado a las autoridades– seguirá aumen tando. Y que las mujeres “se ayudarán unas a otras” cada vez más frente a las agresiones sexuales. (AFP).

El productor enfrenta otra inculpación en Los Ángeles por la presunta violación de una modelo italiana en febrero del 2013 y la agresión sexual de la ex modelo Lauren Young a la noche siguiente. “Harvey, te metiste con las mujeres equivocadas. Te esperamos aquí en Los Ángeles, donde esperamos que tu condena sea cadena perpetua”, dijo la actriz Louisette Geiss en una rueda de prensa a las afueras del ayuntamiento. “No te salvarás”. Una gran investigación sobre su mala conducta sexual publicada por el diario The New York Times el 5 de octubre del 2017, sumada a otro reportaje en la revista The New Yorker, desataron un escándalo que acabó con su carrera, su matrimonio y su reputación. Fue expulsado de la Academia del cine de Estados Unidos y de su propia empresa, The Weinstein Company (TWC).

LA FAMA Y SUS BEMOLES

Mientras en el año que pasó se dieron numerosas situaciones mediáticas en diversos puntos del mundo, como el caso Weinstein, que por ser el acusado y condenado un hombre muy poderoso llama la atención de todo el mundo, también la lucha por la igualdad de derechos sigue en todas partes para lograr esa ansiada equidad. En Argentina hubo denuncias de abusos cometidos por personajes famosos como el acto Juan Dartés, asiduo protagonista de telenovelas que fuera acusado por una joven actriz de abusos mientras realizaban una serie y ella era mucho menor. El escándalo se convirtió en lucha y la denunciante encontró apoyo en la campaña “Te creo”, llevada a cabo por el grupo denominado Colectivo de Actrices. Cientos de artistas presionaron y lograron que Dartés fuera llevado a la justicia en donde deberá defenderse en poco tiempo, ya que el mismo huyó a Brasil. También, otras figuras importantes fueron acusadas formal e informalmente y, con altibajos y crisis, el movimiento de las mujeres en esta parte de América del Sur sigue insistiendo en lograr atención y justicia.

Otro caso emblemático es el del famoso tenor Plácido Domingo (79), que pasó de ser el más admirado artista y llamado “el rey de la ópera” a ser destronado bruscamente por acusaciones de acoso sexual. Según una nota de la agencia AFP publicada la semana pasada, “el tenor español Plácido Domingo fue acusado de acoso sexual el año pasado. Ahora es persona no grata en muchos teatros... el cantante, siempre carismático, pasó a engrosar la lista de personalidades señaladas por el movimiento #MeToo, acusado de acoso sexual en Estados Unidos. En investigaciones publicadas en agosto y setiembre por la agencia Associated Press (AP), una veintena de mujeres afirmaron haber sido acosadas por Domingo a partir de fines de los años 80. Lo acusaron de tocamientos, besos a la fuerza y comentarios inapropiados, además de haber dañado sus carreras en caso de mostrar rechazo. Unos señalamientos que mancharon la leyenda de un artista ovacionado sobre los más grandes escenarios del mundo, merecedor de multitud de premios, entre ellos 12 Grammy.

Las acusaciones pusieron fin a su carrera en EEUU, donde debió renunciar a su puesto de director general de la Ópera de Los Ángeles, que ocupaba desde el 2013. Director musical y luego director general de la Ópera de Washington, de 1996 a 2011, fue acusado de haber perseguido durante esa época a cantantes de forma muy insistente. Y en España, donde era un figura realmente totémica, su corona parecía haberse caído luego de que el martes se disculpara por “el sufrimiento” causado a esas mujeres. Al comienzo, Domingo lo rechazó categóricamente, pero la semana pasada, dio la sorpresa al emitir un comunicado en el que dijo sentir “el sufrimiento” causado a esas mujeres, y aseguró asumir “toda la responsabilidad de ‘sus’ acciones”.

“LA MUJER DE MAÑANA...”

Una de las preocupaciones sobre la lucha por la igualdad de derechos en lo que respecta a las mujeres es su actual “falta de uniformidad”. Las expresiones del feminismo son muy variadas y deberían ser incluyentes antes que motivo de fuertes disputas que trascienda los límites del respeto mutuo. Tal como lo expresara hace pocos días la consagrada escritora (y militante feminista) argentina Claudia Piñeiro en su Twitter: “Con diferencia de horas, recibí dos ‘aprietes’ (agresiones) de mujeres declaradas públicamente activistas feministas. ‘Que la mujer de mañana no sea el hombre que estamos dejando atrás’, dijo Segato (Rita, referente del feminismo). Ayer me volvió esta frase y se quedó instalada como de cabecera”.

Tener diferencias, pensar distinto, debería ser considerado una ventaja para que el movimiento feminista siga creciendo y se convierta en espacio en el que caben todas, cada una con su individualidad, pero unidas por la búsqueda de la vigencia de derechos para todas, en igualdad de condiciones y sin dejar a nadie por fuera.


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