El escritor y periodista Bernardo Neri Farina hace un análisis sobre diversos temas en esta charla a pleno con Augusto Dos Santos, para Expresso del canal GEN. Habla de la necesidad de tener un plan a nivel Estado para fomentar la lectura y asegura que la ficción es importante para entender mejor la realidad en que vivimos. Se muestra optimista con respecto al futuro de la literatura paraguaya, ya que asegura que hay muchos valores nuevos. Dice que el deporte es necesario porque es una manera de ver el mundo y define al estronismo como un fenómeno que no creó nada nuevo ni como sistema ni como modelo político, sino que simplemente se aprovechó de una costumbre histórica de la sociedad paraguaya.

Augusto Dos Santos (ADS): En Alemania alguien dijo, literatura periodística, literatura de marranos, es tan así?

Fijate que últimamente, yo creo que los años 50, cuando aparece Truman Capote, haciendo A Sangre Fría, el connubio entre el periodismo y literatura se ha hecho mucho más fuerte y a partir de ahí varios grandes estilistas de la literatura incursionaron un poco en esa sutil línea divisoria del periodismo, ensayo y de la ficción en sí misma. Tanto es así que hoy existe todo un género de la novelística que tiene mucho que ver con el ensayo, que se llama la novela no ficcionada. Y tiene que ver mucho con el periodismo ahí también confluye lo del periodismo narrativo. Que es un poco el periodismo del pasado y también el periodismo del futuro. Es un poco lo que nos va a diferenciar del resto. Es más, fijate una cosa, los más grandes escritores, casi todos fueron periodistas. Roa Bastos decía, yo soy primero periodista y luego escritor. Entonces las diferencias entre periodismo y literatura pura son cada vez más pequeña.

ADS: Pero la escuela de periodismo no enseña a escribir bien..

Algunas. Yo tengo una experiencia ahora en la facultad en donde estoy insisto mucho en eso. El periodista debe escribir. Y pongo un ejemplo de nuestra generación es una generación que viene de los libros y de la bohemia productiva. Cuando cerrábamos el diario a las 20.00 o 21.00 y nos íbamos a tomar una cerveza o un café con los monstruos del periodismo de entonces, ahí aprendíamos periodismo y también aprendíamos vida. Porque los grandes maestros de esa época, como Cazenave, Julio del Puerto, Néstor Valdovinos, José Antonio Bianchi, te hablaban del oficio, pero también te hablaban de la vida. Y ahí aprendías.

ADS: ¿No hay una especie de retracción entonces ahora de los maestros, de aislamientos, de no espacios compartidos como esos?

El problema es la vorágine, la dinámica actual del periodismo. Yo eso empecé a sentirlo ya en los años 80 cuando era jefe de redacción. Porque me acuerdo cuando era más joven, Bianchi te llamaba y te decía “quién escribió esto” y salías y le decías: Yo señor. Entonces te devolvía: “repita, esto no sirve”. Y te ponías a escribir de nuevo y te volvía a corregir. Cuando fui jefe de redacción, no había tiempo. Inclusive le decía a la gente, dejáme tu material te rehago y chau chau. Y hoy es peor todavía. La dinámica es terrible. Hoy no hay horario de cierre. Hoy los periódicos son multimedias y se trabaja 28 horas al día.

ADS: Además, podés debatirlo y corregirlo en línea. O sea, hay menos posibilidades de que un maestro se siente a tomar un café contigo.

Es muy difícil. Además, esas mismas tertulias que había en la redacción antes, entre el primer pliego y segundo pliego había media hora para sentarse con los muchachos y se traían masitas, café, qué se yo, ahí en la redacción misma y ahí se hablaba. O esas discusiones que se formaban antes en la redacción, hoy ya no hay. Las redacciones son todas asépticas. Parecen un hospital algunos diarios. Vos entrás y hay un silencio abrumador. Antes entrabas en las redacciones y lo primero que había era el humo del cigarrillo, después te encontrás con el ruido de la máquina, después los gritos de la gente pidiendo ayuda “che, te acordás de aquella fecha, de fulano” y eso ya no existe. Son otros tiempos, no es mi mejor ni peor aquello, pero sí, se perdió un poquito esa mentalidad del periodista activo todo el tiempo.

ADS: Y además que también se pierde esa cosa del periodismo que aporta más allá de la actualidad o información, que aporta conocimiento o instigación al conocimiento digamos.

Justamente esa es una de mis preocupaciones. Suelo insistir en mis clases, con la cantidad de abrumadora de información que hay, porque quien más quien menos se siente periodista cuando lanza una noticia en twitter o en Facebook, y yo digo, el que va a marcar la diferencia va ser el periodista profesional, es decir el que tiene formación profesional, formación intelectual y ética. Entonces para eso necesitás calidad intelectual, necesitás leer, para eso necesitás saber redactar para darle al público aquello que está necesitando hoy día, que es el contexto de la información. Primero la verificación de una información. La mayoría de la información que levantan aquellos que se hacen llamar periodistas ciudadanos, etc, no está verificado. Y algunas veces, nos hacen meter la pata.

ADS: La historia del periodismo de la narración paraguaya en relación a personajes, justamente en estos días que se recuerde a Stroessner, tiene en Bernardo Neri Farina, a uno de sus principales protagonistas. ¿Qué transmite Alfredo Stroessner?

Una vez me preguntaron si podía definirlo a Stroessner en una palabra y yo dije que es imposible. Stroessner es un montón de situaciones. En cuanto a qué transmite él? Para mí transmite la necesidad que tenemos que reflexionar sobre nuestra historia. Porque no es nomás descalificar a Stroessner, decirlo el Tirano, etc, ya no alcanza con eso. Es cierto, hay todavía una historia muy dolorosa para mucha gente que todavía vive y que sufrió mucho durante el stronismo y esa gente a la cual el nombre de Stroessner le crea cosas. Y hay en cambio gente que vivió muy bien durante el stronismo y entonces el nombre le trae nostalgias de aquel buen tiempo que vivió. Entonces hay sentimientos encontrados respecto a Stroessner y es muy difícil analizarlo a Stroessner, al stronismo por las pasiones que aún despierta. Mi libro es apenas -escribí El último Supremo- después escribí cinco libros a pedido de las editoriales - pero es apenas una crónica iniciática. Yo creo que la historia de Stroessner se va a escribir dentro de 30 o 40 años, cuando ya no existamos nosotros, y ya vengan historiadores con mejor preparación, y no sientan esa pasión que te hace sesgar tu visión. Yo mismo tuve que esperar 15 años para esta historia que escribí y tuve que aplacar mis sentimientos para aparecer como cronista.

Es decir, salir de la trinchera.

Exacto. A mí me sirvió mi gimnasia periodística. El cronista que cuenta una cosa para que la gente sepa qué pasó. Y eso fue lo que yo hice. Yo tuve que aplacar mis sentimientos frente a Stroessner, para más yo tenía una situación muy especial. Yo era jefe de redacción de un diario en los tiempos de Stroessner, eso me creaba muchos sentimientos encontrados, inclusive confrontaciones éticas conmigo mismo.

ADS: ¿Es difícil escribir desde las nubes finalmente, no?. Es decir, se escribe desde el contexto de la realidad.

Yo lo que hice fue contar. Contar todo lo que pude comprobar que es veraz. Aquello que me dijeron que es información que crucé, aquello que me trajeron con documentaciones y todo ese tipo de cosas. Además Stroessner y el estronismo yo conté, dentro de un contexto que es importante, que viene ya desde el comienzo del siglo XX. Sobre todo “El último Supremo” es un libro que cuenta la historia política del siglo XX, porque no se puede contar Stroessner fuera de ese contexto. Decía nuestro amigo Juan Prieto “la historia no se puede cortar como un queso”, todo es una concatenación de hechos. Stroessner no surge por generación espontánea. Surge en un marco específico, en un contexto nacional e internacional que posibilitó la aparición de Stroessner y sobre todo posibilitó su permanencia durante casi 35 años en el poder absoluto. A mí, que escribí mucho sobre Stroessner, me sigue generando muchas dudas todavía. Quien diga “yo conozco bien la historia”, no sé, yo siempre tengo la duda.

ADS: Que es saludable tenerlo

Claro, la duda es la base de la sabiduría, es la base del conocimiento. El sabio es sabio porque dudó en su momento y sigue dudando hasta encontrar sus verdades. Y en este tema de la historia también. El que cree que la historia está escrita y está hecha, no.

ADS: Vos creés que hay más estronistas o más cultura estronista?

Yo creo que nunca hubo estronismo. El estronismo no es como el peronismo por ejemplo. El estronismo fue una forma de actuar en un momento dado. Porque Stroessner no creó nada. No creó una ideología, ni un sistema específico, sino que se aprovechó de una costumbre largamente arraigada en el Paraguay.

ADS: La búsqueda de un caudillo..

Por supuesto. Totalmente. Nosotros no hemos tenido nunca períodos democráticos. Hemos tenido bolsonsitos democráticos. Ni aún en las épocas de los liberales, que dicen que.. no eh, no fue tanto así.

ADS: O sea, aquello de “retorno de la democracia” en el 89, no es tal.

¿Qué retorno? si nunca hubo. Fijate que en toda nuestra historia independiente, la primera elección que tuvo dos candidatos fue en 1928. Y la segunda en 1963, entonces ¿de qué democracia de antes podemos hablar? Y recién estamos empezando a caminar por la democracia. Entonces, no tenemos nosotros una cultura democrática. No tenemos un patrón específico en el cual mirarnos. Entonces lo que hizo Stroessner fue sistematizar todo esas costumbres que había. Es más, nosotros después de la independencia de 1811, no nos independizamos del todo, seguimos siendo vasallos, de dictadores, de todo tipo. Es más, nos era cómodo ser vasallos, porque nos era cómodo que alguien nos dijera qué hacer o cómo hacer. Nos era cómodo que alguien pensara por nosotros. Entonces Stroessner acumuló todo eso, porque él no fue un hombre carismático, no fue líder. Fue sí, un hombre muy astuto y con un gran sentido de poder. Teutón, matemático, muy buen matemático, ajedrecista, el ajedrecista es el tipo que tiene siempre tres o cuatro jugadas por delante. Así llegó al poder y se mantuvo en el poder. Hasta que cayó en 1989. Yo consulté con mucha gente de su alrededor y me dijo: “Se dejó caer”. Otros me dijeron: “Ikuerái (se cansó)” Ya no estaba. Entonces, es muy difícil todavía hoy día enmarcar a Stroessner históricamente. Claro, se conoce todo lo que se conoce. Pero creo que todavía tenemos que aprender de esa época, sobre todo los sociólogos.

ADS: No sé si coincidirás si la propia caída de Stroessner no fue el fin de una batalla de sectores políticos de oposición, sino que fue una rivalidad economicista interna y marcada por una cuestión regional, como Alfosin (en Argentina), y compañía, que empezaron a influir. No fue el pueblo en la calle que derrocó a Stroessner.

No, hubo un desgaste. Eso es innegable. Stroessner se desgató tanto por dentro como por fuera. Le pasó lo que le pasó a la mayoría de los dictadores. No se da cuenta del paso del tiempo y de los cambios que hubo. Además hubo cambios en los 80 muy radicales en todo el mundo como la caída del Muro de Berlín,la caída del imperio soviético, el fin de la guerra fría, que creó otro contexto

ADS: La paz caliente

La caliente guerra fría. Y no se dio cuenta que en el 77 los Estados Unidos ya cambió de pensamiento con Jimmy Carter. Y él (Stroessner) no quería cambiar. Es más, tenía un círculo que no le dejaba cambiar. Entonces ambos se estrecharon y perdió la visión del mundo global y así le fue. La gente comenzó a cambiar, el mundo comenzó a cambiar y le llevó por delante.

ADS: Quiero volver a la literatura para preguntarte cómo hacés hoy parado en febrero de 2020, explicarle a un chico de 10 o 15 años que debe leer a los clásicos de la literatura.

Si vos agarrás a un chico de esa edad y le decís que tiene que leer a los clásicos, lo más probable es que deteste los clásicos. No, no lo va a hacer. Es decir, insuflar en un niño el amor a la lectura no tiene que partir desde una imposición. No sé qué estrategias hay, yo utilizo varias formas, fijate que tengo una de las bibliotecas particulares más grandes de Asunción, y mis hijos y nietos no son grandes lectores que digamos. Pero cuando yo hablo con mis alumnos o me preguntan otros chicos sobre sus trabajos prácticos de Literatura y otros, y comienzo a hablares nada más. A contarles historias. Cuando vos le hablás o le contás una historia y le preguntás si quiere conocer más historias de este tipo? entonces le decís que está en el libro. Me acuerdo muy bien en la Feria de Libro de Caaguazú, que se acerca una niña de unos 13 años, y me cuenta que había visto unos vídeos sobre Tarzán. Y me preguntó quién era Tarzán. Y le dije: Hay un libro, de un señor escritor llamado Edgar Rice Burrough, inclusive le facilité un link para encontrar el libro. Esa niña me llama después y me dice que encontró el libro y leyó. Es genial, da gusto, me dice. Esa técnica yo aprendí de un profesor mío de literatura que se llamaba Félix de la Fuente, en el colegio Monseñor Lasagna, donde había grandes maestros de la enseñanza.

ADS: El maestro tiene un rol fundamental, no? en todo este proceso

Es esencial. Es ese nuestro drama. Cómo una profesor o profesora de literatura que no lee, va a pedir a sus alumnos que lea.

ADS: Es como un centrodelantero que no entrena y no puede hacer un gol

O un técnico que jamás supo de fútbol y qué va a enseñar? Pero hoy día yo creo que hay una ventanita muy linda a nuestro favor y son las redes sociales. Muchos maestros no se dan cuenta que las redes sociales son nuestros aliados y no nuestros adversarios. Yo doy mis clases con el teléfono abierto a los chicos. Y cuando preguntan “profesor, qué es tal cosa” entonces le digo: Poné en google y buscá. O sobre alguna personalidad, busquen en google y encuentren el perfil de esta persona.

ADS: Con mucha frecuencia no sé si por nostalgia tendemos a decir, hace 40 años estaba Roa Bastos, etc. ¿Tenés esperanzas en las nuevas generaciones para la literatura?

Cuando un tipo me dice “vos sabés que antes” para mí ya se quedó, lo aparto. Antes fue antes. Fijate en una cosa, si escuchás tango de los 20 o 30, los tipos se quejan de los jóvenes. Siempre los viejos se queja de la gente joven. Pero son los viejos que no entienden el tiempo, porque nosotros cuando fuimos pendejos fuimos tan jodidos como los de ahora.

ADS: Y sí, claro.

¿Por qué entonces vamos a echarle la culpa a ellos de cosas que también nosotros hacíamos?. Algunas veces le acusamos, le condenamos porque están haciendo mal lo que también nosotros hicimos. Yo tengo, no solamente esperanza, sino tengo la certeza de que hay una gente joven, un recambio generacional en la literatura, de gente entre 20 y 45 años. Hay muchísimos valores nuevos. El problema es que la sociedad no se da cuenta de eso porque nuestra literatura trasciende poco. Porque este es un país donde no hay ni siquiera apoyo estatal para la difusión de la literatura.

ADS: Nadie es campeón porque escribió un libro

No, no, no. En su pequeño círculo sí. Nosotros tenemos mucha inteligencia individual pero no inteligencia colectiva. Y eso se forma desde el Estado, no por impulsos individuales o grupales. Entonces, eso hace falta. Que se difunda los libros. Que los colegios lean a los escritores jóvenes. Tenemos un ejemplo: Mónica Bustos ganó el premio Roa Bastos a los 26 años con una novela que se llama Chico Bizarro y las Moscas, una novela excepcional. Ella debería ser una rockstar. Pero no! Es más, en el colegio Santa Clara prohibieron su libro porque tiene una escena de lesbianismo. Ella (Mónica) vive en México ahora. Y así, hay mucha gente que escribe muy bien, que está publicando, pero falta eso de que la sociedad se encuentre con sus creadores y eso se arma de acuerdo con un plan global. En nuestro país, el Ministerio de Educación y Cultura tiene un plan de lectura que jamás implementó. Entonces si no hay un impulso desde el Estado para fomentar la lectura... Vos hoy, a un ejecutivo de 30 o 40 años le pedís - y me pasó a mí eh, yo hice la prueba- que te de 5 escritores paraguayos, y el tipo te dice Roa Bastos. Roa Bastos, y se rasca la cabeza. Y es un tipo así, de nivel. Entonces, con ese nivel de desconocimiento, es muy difícil.

ADS: Una cosa que necesitamos es tratar de explicar para qué sirve leer. Es decir, vivimos en una sociedad cada vez más exacta y bárbara. Entonces necesitamos saber eso.. para qué sirve leer?

Hace dos años con mis alumnos, yo enseño expresión oral y escrita y técnicas de redacción para la facultad de Derecho de la UNIBE, y le hago leer literatura a ellos. Entonces, un día, uno de mis alumnos me dice Profesor, para qué leemos literatura si vamos a ser abogados?

Entonces, me armé de paciencia y empecé a explicar en la clase que el primer detective de la historia, nace en un cuento. Los crímenes de la calle Morgue, de Edgar Alan Poe, él crea un personaje que se llama Auguste Dupin, que es el primer investigador que usa el cerebro y no la fuerza. A partir de ese cuento, el Scotland Yard (La policía metropolitana de Londres, Inglaterra) crea una división de investigadores, ya no son los policías que van y atropellan y pegarte. La famosa “Inteligencia”, y cómo van induciendo: A partir de pequeñas pruebas, una manchita, es una pista. Y entonces a partir de un personaje de un cuento se desarrolla toda una técnica de investigación. Y también los abogados de criminalística, van siguiendo la huella de este personaje, Auguste Dupin. Que este personaje da pie a la creación de Sherlok Holmes, más conocido todavía. Y así. Tenemos así que la literatura siempre se adelantó a la técnica, a la tecnología, a la forma de pensar inclusive. Y también tengo los otros ejemplos, lo del libro 1984, lo que está pasando hoy, que en 1949 se publica esa novela, y ya George Orwell, visualizaba esto que estamos viviendo. Es decir, vivimos en el mundo del Gran Hermano: Todos estamos vigilados.

ADS: Lo cual se asume con una creciente naturalidad..

Claro, pero los literatos, los pensadores literatos, ya pusieron eso en una novela. Porque en Paraguay, nosotros también tenemos un pensamiento peyorativo con la novela. “Novela re’i upéva” (es apenas una novela) cuando se refiere a algo sin importancia.

ADS: A propósito, ¿no te parece que hay un temor a ficcionar más sobre el fenómeno Stroessner en Paraguay?

Eso es cierto. Una de las primeras novelas fue la que escribió René Ferrer con “La querida” que es ficción pero basados en historias. Y es eso lo que te digo, hay un pensamiento peyorativo sobre la ficción, el “novela rei upéva” pero en la ficción, vos podés llegar en la profundidad a la que no pueden llegar los historiadores. Hace poco, Alcibiades González Delvalle, lanzó su novela “El dolor de Barret”, una historia biográfica sobre Barret.

ADS: Sobre un imprescindible

Yo conocí a Barret, digamos por sus obras y artículos. Pero recién ahora pude entenderlo después de leer la novela de González Delvalle. Porque el narrador entra entre los entresijos donde no puede entrar el historiador que tiene su método, y mira desde fuera. Pero el narrador se mete dentro. Otro ejemplo, a mí me costaba todo lo de la Guerra Triple Alianza. ¿Cuándo entendí todo eso? Después de leer la novela de Juan Bautista Rivarola Matos, Diagonal de Sangre. Ahí entendí el contexto global, porque son los propios protagonistas lo que me cuentan.

ADS: Y paradójicamente es imposible entender la realidad sin ficción..

La ficción es la mejor manera de entender la realidad. Dicen que la ficción es la forma mentirosa de contar la verdad. Y es cierto. Otro tercer ejemplo que te doy: Yo admirador de Napoleón, no sé ni por qué, pero no hay una mejor descripción de la batalla de Waterloo de la que hace Víctor Hugo en Los Miserables. Por qué? Porque mete un personaje ahí. Y vos terminás sintiendo todo eso desde adentro. Olés la polvora, tocás la sangre.

ADS: Te figuraste alguna vez que ibas a terminar de entender si fue penal o no mediante un robot al costado de la cancha?

Vos sabés que contrariamente a lo que pensaría cualquier tradicionalista de esto, apoyo el VAR. Me gusta el VAR, sobre todo después de haberle anulado el gol a Cerro Porteño en la segunda fecha contra Guaraní (risas). Pero sí, siempre hubo grandes injusticias en el fútbol, te acordás aquella copa del mundo del gol de Inglaterra, donde la pelota rebotó un metro antes y con ese gol Inglaterra pasó. Yo creo que la tecnología es importante. Pero queda a mano de seres humanos. A lo mejor reduce el margen de error, pero siempre queda a mano de personas decidir.

ADS: ¿Te sigue gustando el fútbol? Lo seguís?

No concibo el mundo sin fútbol y sin libros. Son dos mundos que para algunos corre en paralelo, pero para mí van juntos. No puedo vivir sin fútbol. Ya no voy más a la cancha, por eso de la edad y todo eso..

ADS: Yo voy a la cancha de la esquina de la casa y ves el partido de los gorditos del barrio, que hoy en día ya tiene árbitros

Hoy ya es más chuchi. Antes se jugaba descalzos y cosas así.

ADS: Entonces vos tenés ahí a los que sueñan llegar al fútbol jugar al fútbol y luego ves a los que ya son profesionales, porque el fútbol ahora está muy profesionalizado..

Sí pero no pierden la pasión. Yo cuando veo que un tipo que gana 10 millones de dólares anuales llorar porque yerra o porque hace un gol, a ese tipo en ese momento no le importa la plata que gana, está por encima del dinero, del profesionalismo y cuando la gente te dice “el fútbol es una mafia” y bueno, será mafia para algunos, pero para el tipo que está jugando y está viendo, es su forma de ser, es su pasión. Es una forma de ver el mundo, el Deporte es una forma de ver el mundo. Para mí aquel que prescinde del fútbol, del libro, de la poesía y de la música, tiene grandes déficit en su vida.


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