Esta semana las historias de radio nos llevan a conocer dos personalidades fundamentales para la radiofonía del país.

César M. Sacarello. La rica historia de la radio en Paraguay lo ubica entre los que en base a talento y sacrificio dieron nacimiento y pusieron en el aire varias emisoras. Nacido en el año 1913, desde muy joven incursionó como radio­aficionado en el gran universo de las comunicaciones, dedi­cándose a estudiar las bases de los sistemas de transmi­sión, llegando a implemen­tar – con la precariedad de la época– equipos que han cum­plido un rol preponderante para el ejército paraguayo durante la Guerra del Chaco.

En una antigua publicación de la revista Ñandé, de diciembre de 1969, Sacarello agrega nue­vos datos sobre el nacimiento de la radiofonía paraguaya y cuenta sus inicios señalando que “la primera emisora que turbó el límpido cielo asun­ceno fue en la década del 20, que transmitió en Onda Corta y se llamó RPX 1 –Radio los 3– más tarde Radio el Orden. Operó un año más o menos. Se iniciaron allí Fiki Palisa, Marcelino Duarte, Luis Aldás y Martínez, que fueron exce­lentes locutores”.

Alejandro Ortiz Aquino “Chicle” frente a los micrófonos de Radio Comuneros, donde su popular programa copaba la audiencia radial.FOTO:
Alejandro Ortiz Aquino “Chicle” frente a los micrófonos de Radio Comuneros, donde su popular programa copaba la audiencia radial.FOTO:

En la publicación de referen­cia, Sacarello relata sus expe­riencias en el montaje de varios de los equipos transmisores de los años 30 y 40, de las emiso­ras creadas entonces. Se refiere también a su papel en el ejército nacional durante la Guerra del Chaco y el rol fundamental que cumpliera el servicio de transmisiones, en el operativo de la defensa nacional durante la contienda.

FABRICANTE DE TRANSMISORES

Por su parte, el doctor Camilo Cantero, periodista de gran trayectoria, actualmente en la magistratura judicial, en un trabajo investigativo en su rol de comunicador, realizado hace unos pocos años atrás, sobre personalidades ilustres del Bicentenario, del depar­tamento de Misiones, señala que César Sacarello “también fabricó los transmisores de ZP 7 Radio Uruguay para Leandro Cacavelos, ZP 14 Radio Cultura de Villarrica, ZP 4 Radio Sten­tor de Asunción, ZP 7 y ZPA 7 Radio Guaraní en cuya direc­ción estuvo desde 1950 a 1970”.

El Dr. Cantero agregó sobre Sacarello que: “Su largo his­torial sigue con la fabricación de los transmisores para ZP 29 Radio Nanawa de Luque, ZP 16 Radio Presidente Stroessner (luego Radio Par­que), ZP 9 Radio La Capital, luego Radio Comuneros, ZP 3 Radio Asunción, LT 3 Radio Sociedad Rural de Cerealis­tas de Rosario Argentina. Finalmente viene a Misio­nes, fabrica su propio trans­misor y en 1977 funda Radio América, luego ZP 35 Radio La voz de Misiones, actual­mente Radio Mangoré AM”.

Sacarello falleció en el año 1994 en San Juan Bautista, Misiones, donde vivió los últi­mos años de su vida y “parale­lamente a fabricar los transmi­sores, igualmente cooperó en la formación de un centenar de técnicos y locutores, como también operadores para estar al servicio de la socie­dad toda”. Señala Cantero en su trabajo periodístico inves­tigativo que hoy nos sirve de fuente para esta historia, en la que describe las condiciones relevantes de talento e ingenio de un técnico, al que la radio­fonía paraguaya lo tiene como uno de los pioneros.

ALEJANDRO ORTIZ AQUINO

Más conocido con el popularí­simo nombre de Chicle, era un carismático locutor de radio que dejó su impronta tras su paso por varias emisoras del país, y, a más de su talento, tenía una sólida formación cultural que lo llevó a trabajar en el cargo de Jefe del servicio de prensa y radio de la repre­sentación diplomática nor­teamericana en nuestro país, funciones a las que accedió por concurso de méritos profesio­nales y académicos.

Su apodo se debe a sus amigos de Encarnación, quienes extra­jeron de una popular revista de aventuras publicada en los años 50 en la Argentina, cuyo personaje central era el detec­tive “Chiclets”, que era asi­mismo la marca de una goma de mascar muy en boga años atrás, que siguiendo la tradi­ción fue paraguayizada luego como Chicle.

Y fue precisamente en la capital de Itapúa, en el año 1950, hasta donde había ido siendo adoles­cente, y en ZP 5 Radio Encar­nación en donde diera sus pri­meros pasos en la transmisión de un partido de fútbol. “‘Al parecer la transmisión salió bien porque me pidieron que continuara y la verdad es que fue un amor a primera vista, porque me enamoré de la radio y nunca más nos separamos’, señalaba ‘Chicle’ en una entre­vista periodística publicada años atrás, en la que exaltaba igualmente las condiciones profesionales que imponía tra­bajar en Radio Encarnación, en aquel entonces filial de Radio Belgrano de Buenos Aires”.

Su vuelta a Asunción, de donde era originario, fue para con­solidar definitivamente su labor radiofónica en su larga trayectoria por varias de las más importantes emisoras como: Radio La Capital, Cári­tas, Ñanduti, Chaco Boreal con “Chiclelandia”, Guaraní, Comuneros y Emisoras Para­guay en su última etapa, esta­ciones de radio en las que tenía su propio programa. A más de ello era animador infaltable de las fiestas asuncenas realiza­das en los clubes sociales, en las que su presencia implicaba el éxito del evento.

UN PROGRAMA CUMBRE

Sus “Cinco Centavos de ilu­sión” un microprograma de gran impacto de la creación de “Chicle”, que se difundía por radio Cáritas, abordaba sobre aspectos de la convi­vencia social y sobre temas que tocaban la sensibilidad a par­tir del relacionamiento inter­personal, como por ejemplo los valores humanos, la amistad, la solidaridad, el compañerismo, etc., en un análisis muy valo­rado por la gente. En su mul­tifacético rol de comunicador fue relator deportivo, libre­tista, locutor comercial, ani­mador, showman y humorista.

Sus graves problemas de salud, que en los últimos años de su vida le impedía cami­nar, no le imposibilitaron sin embargo hacer sus programas de radio por teléfono, con una legión de oyentes y seguidores que lo acompañaron por las diversas emisoras en las que siempre su tarea alcanzó las cumbres del éxito. Falleció en marzo del año 1992.