• Fotos: Cristóbal Núñez

El doctor Aníbal Filártiga es de esas personas que realmente dicen lo que piensan, sin temor de lo “políticamente correcto”. Augusto Dos Santos lo invitó a una nueva edición de “Expresso” para el Canal GEN y el ex director del Hospital de Trauma y ex presidente del IPS habló de todo. Apuntó contra la Ley 2.524/04, conocida como Ley Marcos, calificándola como uno de los elementos principales que ayudaron a deteriorar la educación médica en el país. Habló además sobre el subsidio electoral, que considera está mal en la forma en que funciona actualmente y dijo, entre otras cosas, que el IPS necesita cambiar de manera urgente su ley orgánica. En suma, se trata de una charla a corazón abierto con el doctor Filártiga:

Augusto Dos Santos (ADS): ¿Qué alegrías y qué temores te genera la formación de hoy de los médicos?

– Y veo con mucha preocupación porque acá hay cosas que ocurrieron, que han deteriorado terriblemente la educación médica.

ADS: ¿Como cuáles?

– En primer lugar, la Ley Marcos, de Juan Manuel Marcos, ex senador, rector de la UniNorte, privada, que viendo con ojos empresariales la cantidad de alumnos que no pasaban el examen de ingreso y, por lo tanto, quedaban con las ganas de estudiar medicina, o ir al extranjero, tener que ir al extranjero, etc., bueno… Estos ojos empresariales vieron que esto era un paquete interesante, pero ¿cuál era el objetivo? ¿Era formar médicos buenos? No. El objetivo era el lucro.

Y el lucro hizo que saliera esta Ley Marcos, que autorizaba a sola firma prácticamente abrir carreras, yo UniNorte o yo universidad tal, privada, podía abrir carreras de acuerdo a mi criterio nada más y nadie me controlaba. Eso balcanizó la educación terciaria, la balcanizó.

ADS: Es una expresión muy fuerte…

– Balcanizó porque hizo estallar en mil pedazos un núcleo que era relativamente bueno para convertirlo en mil pedazos, que no son buenos, que son mediocres. ¿Y por qué son mediocres?, no porque nosotros éramos mejores, no, sino porque no hay suficientes docentes en el país para todas las universidades de Medicina que se abrieron. Entonces, hay decanos que tienen 5 años de recibidos en estas universidades privadas. ¿Y quiénes son los profesores, etc., etc.?

ADS: Y en el interior, la situación es más grave aún…

– Es más grave. Entonces, el lucro hizo que se abran muchas facultades de Medicina. Esa balcanización fue terrible y muy evidente. Hasta que a alguien se le ocurrió y dijo, no esperá, acá tiene que haber alguien que les controle y se creó el Cones (Consejo Nacional de Estudios Superior), pero el Cones está mal formado, no sirve. ¿Por qué no sirve? Porque si vas a juzgar las noveles universidades, tenés que estar exento de compromiso con todas ellas y resulta que Hildegardo González (presidente del Cones) es de una universidad de Itapúa, la que sigue es la rectora de la Universidad Iberoamericana.

ADS: Ni siquiera juez y parte, sino propietario y parte.

– Y después están el ministro, el presidente de Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), que creo son las dos únicas personas que deben estar ahí. Después está el rector de la UNA, rector de la Católica y directores de institutos superiores y estudiantes, representando a las universidades nacionales y privadas. ¿Cómo vas a juzgar?

Y lo que juzgues va a ser muy subjetivo, resulta que yo, Cones, cierro tal universidad; yo, digamos, el grupo de rectores, cierro porque no cumplen los requisitos y ¿qué pasa? Los alumnos de ellos van a venir a mi universidad. ¡Oh! ¡Qué casualidad!

- ADS: ¿Sos de los que creen que hay un futuro mejor, tenés esperanzas. Ves nuevas generaciones o te parece que vienen un poco contaminadas?

– No, no tenemos ninguna chance en este momento. Estamos demasiado atados a poderes fácticos, y no hay libertad, en el sentido real de la palabra ¿Por qué te digo eso? Porque.. a ver.. a quiénes votamos? Votamos a gente que nosotros no elegimos, que eligieron otros, por circunstancias diversas, y dentro de cinco años vamos a tener los mismos candidatos. Efraín Alegre no va a dejar eso porque él cree que está predestinado a ser presidente y no sé hasta cuándo va a seguir pensando así, y los otros lo mismo, entonces, lamentablemente hay una egolatría en estos personajes que no reconocen la necesidad que hay en los partidos de formar nuevos líderes. ¿Qué haría yo, presidente del Partido Liberal, o del Colorado o del Frente Guasu? Tengo una idea que ya dije a los diputados y que va a cristalizarse, de ser posible, en una ley... El subsidio a los partidos políticos, ese subsidio, ¿en qué se gasta? G. 17.000 por voto por año o algo así, es una barbaridad. Quiere decir que por 100.000 votos tengo G. 1.700 millones para gastar. 100.000 votos, ¿y el que tiene 1.000.000? ¿A dónde va todo ese dinero? Según la ley, hay un 30% que debe destinarse a formación y capacitación y qué hacen? Hacen un curso karape por el interior, justifican su 30% y no sirve para nada, porque no le forman a nadie. ¿Qué haría yo? El partido que tenga 100.000 votos, de acá a 5 años tiene que elegir 1 líder, joven, y formarlo. El que tiene 500.000 votos que forme tres, el que tiene 1 millón que forme 6, 7, 8, qué se yo. Pero no es mandarlo a un cursillo.

Enviales a la ENA, Escuela Nacional de Administración Francia, por donde pasaron todos los presidentes de Francia y van a tener una formación extraordinaria; el que sale de ahí puede ser ministro de Agricultura, como puede ser ministro de Salud, te enseña cómo gobernar. Yo conozco la ENA, y a los que salen de ahí los llaman Enarcas, son tipos ya con una distinción, pero puede haber en Estados Unidos, en Brasil, en Argentina.

ADS: o sea, que haya un compromiso tangible con la formación, que sea mensurable, controlable, supervisable.

Y sería generoso además, que los capitostes de los partidos políticos, en vez de atornillarse a la silla digan: a estos mita'i, que tienen entre 35 y 45 años, vamos a mandarlos a 5 de ellos y, dentro de 5 años, tenemos un abanico de oportunidades de jóvenes estadistas.

ADS: En el mejor sentido de la expresión, una elite intelectual política que tanto nos falta.

Y formados para ser estadistas, pero cada 5 años improvisados.. ¡Improvisamos! Y no como presidente, improvisamos en todo.

ADS: Sí, hasta como ciudadanos.

Claro, ese es el problema.

ADS: Cuando me dicen que este parlamentario no me representa, yo suelo recordarles, - “viejito, vos elegiste este Parlamento”, pero yo no le voté – Ya sé que no le votaste, pero hay un contrato. La República es sabia. Hay un contrato de cada cinco años por el cual vamos a estar de acuerdo, después de que votamos con instalar determinadas autoridades y fallamos todos...

Es que la democracia, desde luego, es el mejor sistema, pero tampoco es perfecto. Porque, para que haya una verdadera democracia, deberíamos ser ciudadanos suecos. Es decir, tener un nivel extraordinario, entonces sí la democracia funciona. Pero si tenés 60% de analfabetos, y en el Parlamento tenés analfabetos funcionales, ¿Qué vas a hacer? No podés hacer algo.

ADS: Quiero que nos hables de ese mastodonte que es el Instituto de Previsión Social (IPS) y me pregunto ¿Cómo va el IPS? ¿Cuál es el destino del IPS?

El IPS tiene un pecado original, que tiene una ley orgánica de 1956. En ese año, el Dr. Cubas y quienes lo acompañaron, establecieron que del aporte obrero-patronal, tendría que ir 53% a jubilación, 23% 0 22%, no recuerdo las cifras exactas, a atención médica y el resto a gastos administrativos, etc. En ese momento, había 500 funcionarios, sobraba plata, por eso iba a jubilación, pero en este momento ese 23% destinado a la salud, no te da ni para cambiar el piso del hospital, ni para hacer mantenimiento de equipos que están cayéndose, porque no alcanza ese 23% y cuando se quiere tocar ese 53%, los jubilados saltan y dicen “eso no se toca”.

Yo les decía, en mis pocos días que estuve de presidente, pero ustedes primero se van a enfermar, después a lo mejor se jubilan, entonces tienen que pensar primero, hay que solucionar el tema de salud. Después ver el tema de la jubilación. Se tiene que cambiar la ley orgánica. Hay 1.500 millones de dólares en los fondos jubilatorios. Está muy bien, hay que cuidar porque es plata de los que aportaron. Pero que hay que ampliar un poquito, aunque sea 3% o 4% para el presupuesto de salud de manera que se pueda tener una atención acorde con las necesidades de más de un millón quinientos mil asegurados que hay hoy día.

ADS: Una de las cuestiones que con más dolor se plantea en la sociedad y que pone a la práctica médica en la lupa es cuando se instala un tema en la agenda de la mala praxis en algún lugar, supongo que a gente como vos, Dr. Filártiga, te genera mucha contradicción ese tema de debate porque hay mucha pasión. ¿Cómo lo administrás?

Y es muy difícil porque todo entra en el campo de lo subjetivo, ¿no? Hay actos y actitudes que pueden parecer displicentes de mala praxis y a lo mejor se hizo lo correcto, pero no pareció, pareció que se atendió mal, que no se le atendió en el momento, entonces es muy difícil juzgar, porque una serie de condimentos entran en esto, desde los sentimientos de los familiares indignados, que tienen todo el derecho porque se les muere un familiar, pero también hay que tener en cuenta la otra cara de la moneda.

El médico es un ser humano y que puede fallar. Ahora, evidentemente hay displicencia muchas veces, por ejemplo, se le llama a un médico y le dice “andate a la urgencia de tal parte y ahí yo voy a hablar con el médico de guardia”. Vos, paciente mío, me llamás y me decís, me está doliendo el costado derecho, yo te digo andate allá, y le digo al médico de guardia, hacele tal cosa y tal cosa, eso está mal. Porque el que está allá, es un chico joven, que puede que no haya interpretado correctamente los síntomas que mi experiencia pueda transmitir en un momento dado; es diferente a que yo lo vea, porque a lo largo de los años el médico se vuelve un zorro, y se da cuenta del paciente que está mal, por la mirada, por el aleteo de la nariz, decís, “este está respirando mal, este está agonizando”. Y a lo mejor no tienen ni un síntoma, pero su mirada ansiosa, y el aleteo nasal, te demuestra que está mal.

ADS: Supongo que es una cuestión de, no es un defecto profesional, al contrario, es una virtud profesional, de aquellos tiempos que no tenías todos los sistemas de diagnóstico a mano y la semiótica estaba mucho más exacerbada en ustedes, no?

– Ahí está. Yo tuve la suerte de estar formado por Neto, Díaz de Escobar, maestros que se sentaban en la cama y hablaban con el enfermo y vos ahí al lado y presenciabas y no empezaban preguntándole qué le duele ni nada, sino “mba'e club pio nde hina chera'a” - “Cerro Porteño” - a la pucha, ivai nde porte”

“ha mboy año pio ereko? - y tanto, “ha moõi peju?” Y ahí empezaba. “Ha araka'e pio hasy ndeve upéa?, mooite pio hasy ndeve? Y el guaraní, es una fuente de información extraordinaria porque el guaraní tiene expresiones que no tiene el castellano. Exactamente toma atajos. Vos ves que viene una señora gordita, te dice “acá me duele”, “¿mba'éichapa hasy ndéve? Hasy tarara, es decir, me duele en puntada, eso es un cálculo, hasta demostrar lo contrario, o sea que le das en el ojo ya ahí de entrada. O la apendicitis, “hasy pohýi”, un dolor tipo pesadez, esas cosas no hay en el castellano.

ADS: O utilizarías dos líneas de escribir por lo menos

Claro, el paciente es la mejor fuente de información que tenés. Te empieza a contar y te cuenta problemas familiares... entonces vos decís, este tipo vive estresado, puede tener una úlcera gástrica, pero si vos sos médico como ahora, yo le retaba todos los días a los muchachos en el hospital, resulta que vos ves llegar el enfermo y antes de preguntarle cómo se llama... “hacele una ecografía, sacale sangre, vamos a hacer un análisis... y todavía no sabe ni por qué viene, a lo mejor viene a visitarle a otro que está ahí al lado y le sacan sangre, entendés?