Feliciano Centurión, artista paraguayo, era demasiado joven para morir. Solo tenía 34 años, en 1996. Su obra, que trasciende los límites impuestos por pintura y tela, deja ver una sonrisa que no se borra ni en los peores momentos y pervive en muestras homenaje, como la que ahora se desarrolla en Londres, en un documental que es un abrazo íntimo y en museos y colecciones privadas de todo el mundo.

Marycruz Najle marycruz.najle@gruponacion.com.py

La obra de este artista, nacido en Paraguay, ha trascendido los límites de su vida terrenal y sigue creciendo ante los ojos de los más diversos críticos en sitios del mundo tan distantes como Londres, en donde ahora se exhibe una muestra homenaje en una prestigiosa galería, como en la Bienal de São Paulo, donde en 2018 se realizó otro homenaje a su talento. También en el Malba y en otros espacios importantes de arte contemporáneo, su singular obra es referente de lo que se considera “El arte Light de los 80”. Un estilo irreverente, divertido e ingenuo a la vez, que resume el alma transparente de alguien que es capaz de dejar, a pesar del dolor que le causa una enfermedad terminal, derivada del VIH, un mensaje bordado en su obra “Estoy despierto” “Estoy vivo”.

Según relatan la prensa londinense y muchas publicaciones especializadas de Gran Bretaña, el pasado 18 de setiembre se realizó la apertura para la prensa e invitados especiales de la primera muestra de obras del artista paraguayo Feliciano Centurión realizada en esa importante ciudad. La muestra, titulada “I Am Awake”, se ofrece en el espacio Cecilia Brunson Project, y permanecerá abierta hasta el 13 de diciembre próximo.

“CHANO” EN EL RICARDO ROJAS

Feliciano Centurión, nació el 20 de marzo de 1962 en San Ignacio y emigró con su familia, como muchos, a la Argentina. Su carrera artística fue creciendo desde que muy joven se graduó como maestro de Artes Visuales en la provincia de Formosa y tras completar sus estudios en las escuelas Prisciliano Pueyrredón y Ernesto de la Cárcova de la ciudad de Buenos Aires.

Al regreso de la democracia en 1983, se dio la oportunidad a los artistas de experimentar y jugar con otras posibilidades a las tradicionales. Y Feliciano formó parte de la “movida” del Centro Cultural Ricardo Rojas, emblemático espacio de arte vanguardista sobre la calle Corrientes inaugurado en 1989 y dirigido por Jorge Gumier Maier. En sus viajes de regreso a Paraguay, invita a otros jóvenes artistas con el fin de exponer sus obras y se convierte en una suerte de embajador. La juventud se reunía y mostraba lo mucho que se podía hacer desde la cultura para vivir y pensar más libremente. Los amigos y colegas abrazaron con entusiasmo las propuestas de “Chano”, como llamaban cariñosamente al paraguayo de sonrisa enorme y carácter afable que conquistaba con su talento y buen humor.

Así, Centurión se destacó entre los muchos que conformaron esa primera generación de artistas jóvenes que mostraban que había muchas otras formas de hacer arte, fuera del caballete, el lienzo y los óleos.

ARTE SIN ESTEREOTIPOS

En el Rojas, lo cotidiano, lo que sensibilizaba a nivel más sencillo y cotidiano, era lo importante. Feliciano, que relataba siempre la influencia mayoritaria de las mujeres de su familia y entorno como motivadora de su propia mirada sensible, se hizo eco de esa energía, poniendo al sentimiento, al asombro y la curiosidad casi de niño, por encima del prejuicio o la definición de género habitual.

Nada le era ajeno a Feliciano a la hora de expresar su arte y en el Rojas, encontró esa libertad que también compartió con sus congéneres de todas partes que alimentaban y se alimentaban de ese mundo en el que el arte servía para decir lo que las palabras no podían abarcar, con la máxima sencillez.

ANIMALES Y FRAZADAS

Dentro de las propuestas más llamativas para quienes observan su obra, hasta hoy, dentro del lenguaje elegido por Centurión para expresarse, la elección de frazadas como “lienzos” sobre las que pintaba su obra incluyendo elementos variados, de procedencia popular, son destacadas. Eran los años 90 y sobre esas frazadas o mantas, sustenta un arte que lo lleva a ser reconocido y se destaca entre otros muchos. Además, son frazadas, mantas adquiridas en el Once, un sector de compras popular a las que acude la gente más sencilla. En sus primeras obras sobre frazadas, elige las lisas, pero luego incorpora las estampadas, aprovechando los diseños de fábrica. Sobre ella, pintaba animales que al principio no eran propios de su tierra natal, Paraguay, sino de otros lares como ciervos, pulpos, mariscos, cangrejos, etc. Luego, fueron apareciendo las libélulas, los jaguaretes y tigres. Más tarde, los paisajes bucólicos, patos, cangrejos. Los animales propios del Paraguay, los que estaban en peligro de extinción. Todos, tuvieron un espacio al “abrigo” de sus frazadas. Un trabajo que combinaba lo más alto de la estética con la tarea minuciosa de lo artesanal, logrando efectos únicos que lo convierten en un singular artista. Según se dice sobre esa elección, es una manera de demostrar que en plena crisis económica, como la de aquel entonces en Argentina, hacer arte con lo que era cotidiano y accesible como una frazada, era una manera de expresar que el arte siempre podría estar a nuestro alcance. Allí aparecen inclusiones de carpetitas de crochet, de piezas de ñandutí, de iconografía kitch de toda procedencia.

DOLOR Y BELLEZA

Toda su obra está marcada por su búsqueda personal y su capacidad de superar la tristeza y el abatimiento por la enfermedad que lo atacó en forma agresiva con la armadura del sentimiento. El dolor se une a la belleza de una manera que sobrecoge y cada palabra bordada, cada imagen lograda, emite un mensaje envuelto en el amor a la vida que se aleja. Allí está la silueta de París, la ciudad encantada y llena de arte que conoció; las flores y la belleza de la sencillez. Y el mensaje final de estar vivo y despierto para siempre.

EL RECUERDO Y LA PRESENCIA

A pesar de su pronta partida del mundo, la obra de Centurión ha logrado una extraordinaria vigencia y parece no tener límites a la hora de ser considerada actualísima. Así, además de las muestras y homenajes ahora en Londres, en París hace unos años, en Buenos Aires y New York, entre otros espacios. En Asunción, en 2016, se pudo apreciar la muestra “Declaraciones de Amor”, que contó con la curaduría de Fátima Martini y la producción de Fabián Bozzolo y Yolanda Centurión, y diseño de Gustavo Benítez, por citar una de las más relevantes .

Pero, tal vez la manera más expresiva de rendir un homenaje a Feliciano y de mostrar quién era y cómo asumía su lugar en el mundo, sea el documental “Feliciano Centurión, Abrazo Íntimo al Natural,” “El manifiesto de un mundo armonioso” realizado por la directora Mon Ross, oriunda de Mar del Plata, Argentina. Allí está el mismo artista hablando de su vida y la palabra de sus amigos más cercanos, críticos, galeristas, artistas y todos quienes tocaron la vida de este artista.

Este documental, que acompaña las distintas muestras y homenajes, estará pronto en Formosa, Argentina, donde según Yolanda Centurión, hermana del artista, dio sus primeros pasos hacia el arte Feliciano. También fue apreciado en muestras de Argentina, en el Museo de Bellas Artes, el Malba y en Londres, París y también en Asunción, en una ocasión.

“Naturalidad, alegría y armonía son algunas de las palabras que se desprenden de las memorias de sus amigos. Un amante de la belleza que trascendió fronteras y se fue antes de tiempo, pero cuyo legado continua vigente en las nuevas generaciones”, expresa sobre el trabajo y sobre el protagonista, una de las publicaciones argentinas más prestigiosas.

FELICIANO CENTURIÓN: ABRAZO ÍNTIMO/AL NATURALDOCUMENTAL

Entre testimonios de amigos, familiares y la del propio Centurión, obtenida de un viejo registro de videocasete, el documental recorre las principales obras de este ser en constante búsqueda de la belleza. Sus pinturas, que evocan en gran medida a la fauna de su tierra natal, son plasmadas sobre telas que él mismo bordaba, tradición heredada de una familia constituida enteramente por mujeres. A través de frazadas, sábanas, manteles y otras variedades que rescataba de ferias y mercados, Feliciano producía sus dibujos de una forma profundamente poética, muchas veces acompañados por frases.

Dirección: Mon Ross -Origen: Paraguay / Argentina Género: Documental

Entrevistados: Diana Aisemberg, Magdalena Jitrik, Gustavo Bruzzone, Cristina Schiavi, Ana López, Roberto Jacoby, Yolanda Centurión, Gloria Centurión, Leo y Daniel Chiachio Giannone, Ariel Montagnoli, Guillermina Mongan, Stella Rosa Benvenuto, Jorge Gumier Maier, Alberto Sendros, Gabriel Pérez Barreiro, Verónica Torres, Lia Colombino, Ticio Escobar, Rodolfo Prantte, Graciela Antueno, Juan José Aguayo, Claudio Enrique Gómez, Ana Ibis Acosta.

Duración: 63 minutos Producción: Fabián Bozzolo, Yolanda Centurión

Año de realización: 2016

Proyectado : en Malba (Buenos Aires). En la Maison de L`Amerique Latine, Paris (Francia). En la Bniennale de Sao Paulo (2018) Muestra Homenaje a Feliciano Centurión. Centro Cultural Citi- Asunción- y otros espacios.


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