Por Mike Silvero - fotos: Carlos Juri, enviados especiales a Jerusalén

Los analistas globales más optimistas coinciden en que durante los próximos 30 años la humanidad cambiará más que en los últimos 300 años. Esta cifra, sumada a la cantidad de seres que habitan la Tierra, hace que la aparición de la agricultura o la revolución industrial sean simples anécdotas en nuestra historia universal. La era de la información está también marcada como la era de la innovación, y nos toca el mayor desafío de nuestras vidas: adaptarse y crear.

En el Paraguay pensar en el futuro es un ejercicio pocas veces explorado en la sociedad y a nivel de políticas públicas cada 5 años nos toca comenzar de nuevo. Es por eso que un evento como Nexus Israel está concebido para marcar un antes y un después para la innovación desde Asunción y alrededores, un momento único en el que quienes tengan la oportunidad de acceder al evento se convertirán en los testigos presenciales del “clic” para el avance de una nación. Como casi siempre en cuanto a desarrollo, será el sector privado el encargado de promover los avances, en este caso a través de HC Innovations.

La manera más directa, casi brutal, de medir la innovación pasa por el éxito y la aplicación de la misma. Así vemos a laureados inventores, profesores o científicos mostrar al mundo el fruto de su trabajo. Pero detrás de las patentes, los premios, los cambios, está la clave ineludible: la investigación.

El profesor Haim Rabinowitch será uno de los expositores este martes. Es un innovador que transita la vida por encima de los 70 años. Un hombre que no pasa un día sin preguntarse qué puede hacer para mejorar la manera en que viven los suyos y lo viene haciendo desde hace décadas, enfocado en su rubro, la agricultura.

El trabajo científico de este docente e investigador tiene estrecha relación con dos elementos muy importantes para el Paraguay: la comida y la economía. El tomate es un alimento fundamental para gran parte de los platos cotidianos que consumimos y de paso es un elemento que desbalancea la economía nacional año a año, ya sea por escasez o por abundancia.

Rabinowich ha pasado largas etapas de su vasta trayectoria en la Universidad Hebrea de Jerusalén, investigando el tomate. Desde cómo hacerlo más firme para evitar que su rápida descomposición termine en millonarias pérdidas hasta cómo hacer que su sabor y valor nutricional persista, permitiéndonos así disponer de este alimento con su mayor capacidad nutricional y un sabor inigualable. Vale destacar que la solución no ha sido el refrigerador.

Para hallar resultados óptimos del estudio del tomate, para encontrar la manera de que lo que la naturaleza nos brinda pueda tener mayor utilidad han pasado largas jornadas de prueba y error, de análisis y de control, de estudio metódico y mirada microscópica. No obstante, para Rabinowich –quien nos brindara una entrevista meses atrás en el patio de la Facultad de Agronomía de la Universidad– el laboratorio tiene que estar cerca de la chacra. Y el tiempo le ha dado la razón.

A la par de los estudios genéticos el profesor Rabinowich y su colega y mentor Nachum Kedar, tenían que parar los trabajos para el arranque del Yom Kipur, el Día del Perdón, el más sagrado e importante para el pueblo judío. Era la noche del viernes 5 de octubre cuando la tradición importó más que los avances históricos que habían comprobado horas antes. Por fin el tomate al que tanto tiempo y esfuerzo le dedicaron rompió todos los pronósticos permaneciendo sin perder color ni textura estando a temperatura ambiente. Era el momento que estaban esperando, sabían que esto cambiaba la ecuación de la producción de la fruta, hacía más competitivo a Israel, y eso representaría más ingresos económicos para el país.

Ni Rabinowich ni Kedar pensaban que en la mañana del sábado 6 de octubre la sirena nacional marcaría el feroz ataque de Egipto, Siria y Líbano para el inicio de una contienda bélica que se extendería seis meses. Con el Estado de Israel persistiendo a los ataques de los vecinos, tocaba volver al laboratorio, donde Kedar por respeto había esperado a su colega para proseguir con los trabajos. Así se forjó la historia del tomate de larga duración, con la amistad en el medio de una guerra.

Años después sería Rabinowich un revolucionario de una industria que muchos consideraban estancada. ¿Cómo? Con el tomate cherry. Este maestro del rubro agrícola hoy sigue enseñando, alimentándose de las nuevas tecnologías, aplicándolas en viejos problemas, trabajando codo a codo con estudiantes 50 años menores y, por sobre todo, desarrollando soluciones para un mundo que cada vez requiere más.

El constante crecimiento poblacional del planeta nos desafía como nunca antes en nuestra historia. Por eso es que este profesor que alguna vez se puso el rifle al hombro para defender a su nación, nos expondrá la visión hacia el futuro y la próxima frontera en frutas y vegetales.

No será el único expositor. El profesor Daniel Cohn trabaja en soluciones biomédicas solubles en agua, que serán el sustituto de los tradicionales vendajes, en una de esas historias que hacen que la ciencia ficción parezca cuentos infantiles comparándolas con la realidad que ya nos toca vivir.

Gil Ilutowich se encargará de presentar Compedia y Hippy, con una ponencia sobre las posibilidades de la tecnología y su impacto positivo en la sociedad. Mientras que el Dr. Uri Stoin presentará una nueva manera de encarar el trabajo en el campo, conservando el suelo y dando paso a una nueva etapa con respecto a los herbicidas.

Así como Londres o Nueva York, Asunción será la sede de estas charlas no solo sobre ideas, sino sobre realidades. Sobre cambios posibles y progreso real.

Además de ser estudiosos e investigadores, los expositores tienen en común la nacionalidad. Proceden de un país que sin mentes brillantes ya no habría existido, o estaría condenado al ostracismo, sea por motivos naturales, sociales o religiosos. Pero la historia ha sido otra. Israel encontró en la ciencia la clave para su desarrollo, encontró en la investigación la llave para adaptarse y crear.

Mientras arrancamos la segunda mitad del 2019, los judíos celebran el año 5779. Pero los números son solo eso, cifras que sirven para marcarnos como raza humana el comienzo o el fin de algo.

El neurocientífico y escritor David Eagleman dice que hay tres muertes, “la primera cuando el cuerpo deja de funcionar, la segunda cuando se nos consigna a una tumba, y la tercera es ese momento en el futuro, cuando tu nombre se menciona por última vez”.

Hay certeza de que nuestro tiempo en la tierra es limitado, pero los esfuerzos por la investigación y el desarrollo científico que nos muestran los expositores que tendremos en Paraguay nos permiten sospechar que los apellidos Rabinowich, Cohn, Ilutovich y Stoin nunca quedarán en el olvido y más adelante siempre vivirán en la inmortalidad de la ciencia.

Nexus Israel será el próximo martes 30 de julio en el Sheraton Hotel Asunción. Contará además con las ponencias de Yaron Daniely, CEO de Yissum, la unidad de transferencia tecnológica de la Universidad Hebrea de Jerusalén y del ex presidente de la República y director de HC Innovations, Horacio Cartes. Ambas personas fueron responsables de lograr un acuerdo histórico que permitió que cinco jóvenes paraguayos sean los primeros becados en capacitarse en Jerusalén, que retornaron ayer sábado de la experiencia en Israel y también expondrán sus testimonios a una selecta audiencia de unos 400 asistentes. El evento también podrá seguirse a través del canal GEN en sus diversas plataformas, tanto en televisión como en redes sociales.

NEXUS ISRAEL-CAPÍTULO PARAGUAY

GILL ILLKUTOVICH: Compedia & hippy.
YARON DANIELI: Introducción y presentación de Yissum.
DANIEL COHN: Polímeros biomédicos solubles en agua.
URI STOIN: La problemática del futuro de herbicidas y conservación de suelos.
HAIM RABINOWITCH: La próxima frontera entre frutas y vegetales.


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