De a poco el agua fue colmando todo. Como lluvia, cubriendo los caminos y aislando campesinos en el Chaco, y como río, invadiendo escuelas. Casas. Chacras. Por un lado, el letargo entumecido de aquellos afectados, soportando el desamparo al abrigo de las carpas. Por el otro, el resto del país observando impotente el dolor por las pantallas. Entonces –como suele ocurrir en las desgracias– surgió lo mejor de cada paraguayo y en cada punto del país se formó una red solidaria. Un proceso participativo de todos. Más allá de credos, partidos y colores, en pos de la esperanza.

La Pastoral Social fue el medio para que abrigos y alimentos se recolectaran y llegaran lo más rápido posible a las zonas afectadas. Un mapa de empatía conectó entonces los diversos rincones de la patria: Encarnación, Villarrica y Carapeguá ayudarían a Misiones y Ñeembucú. Ciudad del Este a Concepción. Coronel Oviedo, San Lorenzo y Asunción asistirían al Chaco, Pilar y Alberdi. Con las posiciones listas y ayuda de la prensa, comenzó el llamado de asistencia. La respuesta fue inmediata. En Asunción empezaron a abarrotarse los galpones del Seminario con donaciones los siete días de la semana. La gente vino de todas partes. A donar tiempo –en forma de voluntariado– o abrigo y víveres. En auto, en camiones, caminando. Empresas, funcionarios de empresas, colectivos de personas, comunidades religiosas de diversos credos, colegios, escuelas, comercios y organizaciones campesinas, que en camiones mandaron 95 mil kilos de frutas y verduras frescas.

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El resultado final: 300.000 kilos de alimento. 300 toneladas de clemencia, ante las inclemencias del tiempo.

Las empresas de transporte –que también se unieron a la campaña– están terminando de hacer llegar las donaciones a los distintos puntos de la patria. Nuestra Señora de la Asunción por ruta y la naviera Mercopar por agua. La primera travesía en el río llevó cinco días con toda la tripulación comprometida en la ayuda solidaria. Primera parada: Puerto Pinasco. Segunda parada: Puerto Casado. Tercera parada: Puerto Sastre. Cuarta parada: Carmelo Peralta. La última entrega Fuerte Olimpo, con 22.000 kilos de alimentos y abrigos para las zonas afectadas. Una cruzada de todos y en cada puerto un amor.

El amor. En forma de fraternidad y esperanza.

GRACIAS