Hace poco más de quince años era una periodista de la televisión española, recién divorciada de un profesor universitario. Conoció a Felipe, entonces nada menos que el príncipe de Asturias, heredero de la corona española, en una cena privada. Hace 15 años se casaron en la Ambudena, vestida por Pertegaz, el 22 de mayo del 2004, luego de que ella sorteara la dificultad de ser considerada “potable” por los reyes de entonces, Sofía y don Juan Carlos. Muchos criticaron duramente la decisión, ya que ella, además de plebeya y “bastante liberal”, ya se había casado.

Pero los tiempos cambian y Letizia Ortiz Rocasolano, hija de padres separados de familia trabajadora de Asturias, periodista de profesión, es hoy –luego de la abdicación de Juan Carlos a favor de Felipe– la reina de España.

UN CAMBIO GRADUAL

Hoy por hoy todos hablan de la elegancia de la reina Letizia y de su gusto por la moda. Sin embargo, al comienzo no era así. Todos recordaron que el traje blanco de pantalón de Armani que lució el día del anuncio de su matrimonio, el 1 de noviembre del 2003, le quedaba “mal” porque no estaba hecho a su medida, sino que había sido comprado para la ocasión.

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Fue después, ya como esposa del príncipe, cuando gracias a su cuñada, la infanta Elena, conoció a quien se convirtiera en su diseñador de cabecera: Felipe Varela. Pero antes de ese encuentro que perdura hasta hoy como un éxito de moda, fue en Copenhague donde Letizia comenzó a ser mirada entre las royals como una promesa de la moda. El vestido largo de Lorenzo Caprile que llevó la entonces princesa en la Catedral de ese país para la boda del príncipe heredero con Mary Donaldson, la primera vez que apareció en público como princesa, marcó una línea a seguir. Era, además de muy bello, rojo.

TODO AL ROJO

Desde entonces, a pesar de que luce variadísimos looks, tanto vanguardistas como clásicos, y ha cambiado de peinados de acuerdo a la ocasión, se ha cortado el pelo y hasta ha dejado que se vean las primeras canas, Letizia sigue eligiendo el rojo como su color fetiche en cualquier ocasión que se le presente. Y muchos de sus vestidos, trajes de fiesta y hasta looks de trabajo, llevan la firma de Felipe Varela. También Carolina Herrera y Hugo Boss suelen firmar algunos de sus estilismos. Especialmente porque Herrera tiene una fábrica en España y ella cuida mucho ese detalle, de lucir prendas de alta costura y también low cost de firmas como Zara, Mango y ahora también Roberto Torretta, además de calzado de Magrit, pero también de Herrera.

Su rostro, sus facciones también han mostrado cambios, aunque ninguno de ellos bruscos o muy fuertes. Se han suavizado las líneas de su mentón y se ha logrado más armonía en su perfil. Letizia es muy delgada –a veces ha llegado a preocupar su exagerada delgadez– y por ello su perfil era más anguloso. Pequeños retoques que son “ventilados” en la prensa rosa, pero sin datos certeros.

Lo que sí ha marcado un estilo propio es el conocimiento de la moda y su uso. Por ello, no teme “pecar” y se viste de rojo para cualquier ocasión que se le presente, convirtiéndose en el punto de atención en todas partes.

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