Un golpazo fue el que dio Paraguarí AC en uno de los partidos mañaneros de ayer, en la continuidad de la jornada 25 del torneo de la División Intermedia. Y el que lo sufrió fue nada menos que el puntero del campeonato, General Caballero de Mallorquín, que pese a remontar dos veces, cayó en el tramo final del compromiso.
Marcelo Garcete (4’), Víctor Velazco (61’, de penal) y Roland Escobar (78’) convirtieron los tantos del Torero. Los tantos de Axel Baigorria, con un doblete (32’ y 68’), para el cuadro mallorquino sirvieron para igualar provisoriamente.
Si bien General Caballero sigue en la punta, hoy puede perder esa condición si el 12 de Junio de Villa Hayes si hoy consigue una victoria de local ante Independiente de Campo Grande, que también buscará ganar por su aniversario de fundación.
En otro partido disputado ayer, Fernando de la Mora logró una trabajosa victoria de 2-1 sobre Resistencia en su estadio Emiliano Ghezzi. El cuadro del barrio Palomar llegó rápidamente a los goles, con el doblete de Rodney Chaparro.
El primero de ellos al inicio del partido (minuto 2) y el segundo a los 22’. Aníbal Vega descontó a los 77’ para los chacariteños, que buscó el empate pero no logró, y sufriendo la expulsión de su lateral Aquilino Giménez.
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Peña habilita en Yaguarón un nuevo centro de primera infancia y destaca inversión récord
En el marco de su jornada de gobierno en el departamento de Paraguarí, el mandatario Santiago Peña habilitó este jueves, en la ciudad de Yaguarón, el noveno Centro de Atención Integral a la Primera Infancia (Caipi). La meta de la administración del economista se centra en la instalación de un total de 100 espacios de asistencia a nivel nacional.
“Venir a Paraguarí para mí siempre tiene un valor muy especial, tengo muchas historias acá, me siento como en casa, tengo amigos, familia, compañeros. Yo estuve haciendo matemáticas, sumando, restando y creo que ningún Gobierno dentro de la historia democrática del Paraguay ha invertido en Yaguarón como hemos hecho nosotros en estos 3 años”, comentó Peña.
Agregó que “estoy profundamente convencido de que este departamento es protagonista de ese Paraguay gigante, ya lo fue hace 116 años atrás. Ese sueño del Paraguay gigante debemos construirlo todos juntos, no se puede construir sentado desde una oficina en Asunción, debe resurgir en cada una de las compañías, distritos”.
Su instalación forma parte del programa Semillas del Futuro y tiene como objetivo brindar cuidado, estimulación temprana, nutrición y educación a niños desde sus primeros meses hasta los 8 años, permitir que madres adolescentes, madres solteras y padres trabajadores puedan estudiar o laborar con la tranquilidad de que sus hijos están en un lugar seguro.
“Los niños que vengan a este centro no tendrán ningún límites para alcanzar sus objetivos sin importar la condición social, esto es todo lo mejor para las familias más humildes del Paraguay. Esto debe multiplicarse, queremos demostrar con estos centros que sí se puede”, refirió.
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El centro posee salas especialmente diseñadas para la estimulación temprana, consultorios médicos, comedor, sala de lactancia, dependencia del Registro Civil, sala de monitoreo, parque inclusivo y espacios destinados al acompañamiento de madres, padres y cuidadores.
Por su parte, el ministro de la Niñez y la Adolescencia, Walter Gutiérrez, indicó que la iniciativa busca garantizar igualdad de oportunidades para la primera infancia y agregó que actualmente se encuentran en construcción otros tres Caipi en Paraguarí.
“La primera infancia no puede esperar. Lo que hacemos en estos 1.000 primeros días de vida se multiplicará exponencialmente”, mencionó tras indicar que en solo dos meses, unos 14.000 niños fueron beneficiados con estas acciones.
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Caballero: un pueblo entre cerros, historia y naturaleza que guarda la esencia del Paraguay
A unos 101 kilómetros de Asunción y a 30 kilómetros de Paraguarí se encuentra General Bernardino Caballero, más conocido como Caballero, un distrito que combina paisajes naturales, construcciones históricas y las tradiciones propias de la vida rural paraguaya.
Ubicado en el departamento de Paraguarí, el distrito tiene una superficie aproximada de 162 kilómetros cuadrados y está rodeado por cerros, valles y arroyos que forman parte del paisaje de la Cordillera de los Altos. Los cursos de agua, entre ellos El Chorro, Itá Cajón y el Caañabé, que continúa su recorrido hacia el Ypoá, aportan un atractivo especial a esta zona del país.
Era conocido como Isla Galán
Antes de convertirse en distrito, este territorio era conocido desde la época colonial como Isla Galán y pertenecía al municipio de Ybytymí. El 30 de agosto de 1901, durante la presidencia de Emilio Aceval, fue declarado independiente mediante el Decreto Ley n.º 299, adoptando el nombre de General Bernardino Caballero.
La creación del distrito se concretó el 4 de mayo de 1902 y, desde entonces, sus pobladores comenzaron a organizar las instituciones necesarias para el funcionamiento de la nueva comunidad.
El nombre rinde homenaje al general Bernardino Caballero, quien fue comandante de las fuerzas paraguayas durante la Guerra de la Triple Alianza y posteriormente presidente de la República.
Huellas del ferrocarril
Uno de los atractivos que conserva Caballero es su antigua estación de tren, cuya estructura edilicia permanece en pie y constituye uno de los vestigios de la época en que el ferrocarril tuvo un papel fundamental en la conexión de las comunidades del interior.
El patrimonio arquitectónico también se refleja en antiguas casonas que recuerdan el desarrollo que experimentó la localidad durante la primera mitad del siglo XX, período marcado por la llegada de inmigrantes europeos. Algunas construcciones conservan características de la arquitectura de aquella época y forman parte de la identidad histórica del distrito, según indicó Fátima Núñez, secretaria general del municipio, en comunicación con La Nación/Nación Media.
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En localidades cercanas, como Escobar, también se mantienen elementos vinculados al antiguo sistema ferroviario, entre ellos una zorra utilizada para transportar cargas, que actualmente forma parte de un espacio cultural que incluye una biblioteca y un pequeño museo.
Naturaleza y vida rural
Los cerros que rodean Caballero, sus caminos rurales y los arroyos conforman un escenario que invita a recorrer el distrito con calma y descubrir paisajes que conservan buena parte de su esencia natural.
La agricultura y la ganadería forman parte de la economía local, con producción de caña de azúcar, mandioca, algodón y otros productos, además de la cría de ganado vacuno, ovino y equino. La actividad forestal también complementa la producción de la zona.
Con cerca de 5.000 habitantes, Caballero mantiene una dinámica tranquila y comunitaria, donde las costumbres rurales continúan formando parte de la vida cotidiana.
Sabores y recuerdos que forman identidad
La identidad de Caballero también se encuentra en su gastronomía tradicional. Las comidas preparadas a leña, los caldos, el kuré chyryry y el chicharõ huiti forman parte de una cocina que conserva sabores y métodos transmitidos entre generaciones.
A esto se suma el paisaje de los antiguos caminos que conducen hacia compañías rurales como Iriarte, donde todavía es posible encontrarse con escenas características del interior paraguayo.
Caballero reúne así historia, naturaleza, patrimonio y tradición en un mismo destino. Un pueblo que conserva paisajes y costumbres que permiten conocer una parte auténtica de la identidad paraguaya.
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La palabra que se resiste a desaparecer
- Paulo César López
- paulo.lopez@nacionmedia.com
- Fotos: AIP / SNC
Entre las maracas y el adorno de plumas, las primeras palabras hermosas emergen como llamas y tenue neblina cada vez que se invoca a Ñamandu Ru Ete Tenondegua durante los primeros resplandores del día. Antes de convertirse en escritura, antes de ser clasificada por gramáticas y diccionarios, la palabra fue canto, rito, memoria y una manera de habitar el mundo.
En la dimensión originaria de la lengua quizá se encuentre una de las claves para comprender una pregunta que atraviesa la historia paraguaya: ¿quién decide qué palabras merecen ser escuchadas?
Hablar de lenguas supone hablar también de poder. No existen únicamente idiomas que tienen más o menos palabras, mayor o menor complejidad gramatical o diferentes capacidades expresivas. Existen, sobre todo, lenguas a las que una sociedad concede autoridad y otras a las que relega a determinados espacios periféricos. Hay lenguas autorizadas para la ciencia, la política, la universidad y la literatura mientras que otras quedan confinadas al hogar, al mercado, al afecto o al ritual.
El problema, entonces, no parece estar en las lenguas, sino en las jerarquías que construimos alrededor de ellas.
El guaraní constituye uno de los ejemplos más evidentes. Su historia está marcada por una honda paradoja: es una lengua profundamente arraigada en la vida cotidiana paraguaya y, al mismo tiempo, ha sido relegada de numerosos ámbitos considerados prestigiosos.
El antropólogo y lingüista hispano-paraguayo Bartomeu Melià advertía que el problema del guaraní no residía en una supuesta incapacidad interna, sino en su evolución histórica. La marginación cultural y social lo confinó a determinados campos semánticos, mientras otros ámbitos –especialmente la ciencia y la técnica– le permanecían prácticamente vedados. Esto a pesar de que el guaraní posee recursos potenciales para formar neologismos, crear expresiones nuevas o directamente incorporar préstamos.
DIMENSIÓN POLÍTICA
La cuestión adquiere así una dimensión política. Una lengua no deja de hablar de ciencia porque carezca de capacidad para hacerlo; deja de hacerlo cuando una sociedad decide que la ciencia debe hablarse en otra lengua.
Algo semejante ocurre cuando se juzga la riqueza de un idioma según la cantidad de términos que posee para designar números, objetos o categorías abstractas.
El antropólogo norteamericano Marvin Harris cuestionaba esa mirada al señalar que la especificidad o generalidad de un discurso responde a las necesidades culturales de cada sociedad. Allí donde resulta necesario distinguir grandes cantidades, una lengua desarrolla recursos para hacerlo; cuando esa precisión no es relevante para la vida cotidiana, puede bastar con expresiones generales como “poco”, “mucho” o “demasiado”.
¿Quién posee entonces el vocabulario más rico? La pregunta pierde sentido cuando comprendemos que las lenguas no son inventarios universales de palabras, sino herramientas construidas por comunidades concretas para desenvolverse en mundos concretos.
Por eso las jerarquías lingüísticas nunca son puramente lingüísticas. Son sociales, económicas, históricas y políticas.
DIGLOSIA
El Paraguay suele presentarse como un país bilingüe. Pero la coexistencia de dos lenguas no significa necesariamente igualdad entre ellas.
El bilingüismo puede esconder una distribución profundamente desigual de funciones: una lengua para los espacios oficiales y otra para los espacios cotidianos; una para escribir y otra para hablar; una para la universidad y otra para la intimidad; una para el poder y otra para la vida.
Durante siglos se instaló la idea de que civilizar equivalía a dejar atrás lo indígena; que avanzar significaba abandonar la oralidad para abrazar la escritura, sustituir la tradición por la modernidad y transformar la supuesta barbarie en civilización.
La lengua fue uno de los territorios fundamentales de esa operación. Melià lo expresó con contundencia al señalar que el estado de las lenguas constituye un claro indicador de lo ocurrido con las sociedades americanas. Si la conquista comenzó con la ocupación del territorio, su culminación puede encontrarse en la ocupación de la lengua.
Conquistar una lengua significa, en cierto modo, conquistar la posibilidad de nombrar el mundo.
COSMOVISIÓN
Nombrar un territorio de una manera u otra implica inscribir sobre él una determinada cosmovisión. Y cuando una comunidad pierde sus palabras, no pierde solamente vocabulario: pierde una parte de las categorías con las cuales interpreta su existencia.
El guaraní sin dudas habla. Está en las calles, en las casas, en los mercados, en los campos, en los fogones. Habla en los afectos y en los insultos, en el humor y en las canciones, en las ceremonias y en la conversación cotidiana. Pero cuando llega a determinadas instancias, su voz comienza a perder volumen.
Es allí donde Melià advertía sobre el peligro del alingüismo: una sociedad que pierde progresivamente la capacidad de pensar, decir y reconocerse en su propia lengua. Una lengua se encuentra dominada cuando queda confinada al coloquio íntimo y se le niega vigencia en aquello que una sociedad define como el “mundo de la cultura”.
A pesar de ello, la palabra guaraní todavía persiste. Excluida de determinados espacios de la llamada “alta cultura”, la voz indígena continúa levantándose junto a los fogones. Sigue resonando en el opy y en el tangara, allí donde la palabra todavía conserva algo de su antigua dimensión sagrada.
No se trata de decidir si una lengua es superior a otra. Se trata de preguntarnos qué mundo desaparece cuando una lengua deja de ser capaz de nombrarlo. La palabra no es un mero instrumento para describir la realidad, sino que forma parte de aquello que hace posible existir dentro de ella.
De ahí que defender una lengua no consista solamente en conservar palabras antiguas. Consiste en preservar una determinada manera de mirar, de recordar, de relacionarse con los otros y con la tierra.
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Paraguarí festejó sobre la hora
Derrotó 3-2 a Sportivo Carapeguá en la continuidad de la jornada 22.
En la continuidad de la jornada 22 de la División Intermedia, en juego disputado en el estadio Municipal de Carapeguá, Paraguarí superó a Carapeguá por la mínima diferencia de 3-2, en un emotivo lance que se definió en los minutos finales.
Los tantos para la visita fueron convertidos por Víctor Velazco (2’), Darío Bordón (32’) y Antonio Samaniego (86’), en tanto que, Braian Brítez (46’) y Josías Bobadilla (59’) fueron los artilleros del cuadro local. Con este resultado, Sportivo Carapeguá se mantiene con 28 puntos en la tabla, y Paraguarí AC acumula 26 unidades.
En la siguiente ronda, la 23 del campeonato, los orientados por Gustavo Cañete recibirán a Benjamín Aceval en el estadio Municipal de Carapeguá, el jueves 10 de setiembre, desde las 16:30; mientras que los dirigidos por Luis Escobar serán locales ante Guaireña FC en el mismo escenario, el martes 8 de setiembre, a partir de las 10:00.
En otro duelo de ayer en el estadio Ricardo Grégor de Campo Grande, Independiente y Fernando de la Mora igualaron sin goles, por lo que ambos equipos quedan varados en 22 puntos cada uno.