El argentino del Atlético de Madrid tendrá que seguir en el club, por ahora.
El delantero argentino Julián Álvarez, está pasando los peores días de su carrera en la disciplina del Atlético de Madrid. Desde que durante el mundial declarara que su idea era dejar el club es ser transferido al Barcelona, todo se le vino abajo. El club no le dio ninguna opción de salida, si no le pagan los 500 millones de euros de cláusula que se acordó cuando llegó procedente del Manchester City.
Tras sus dichos, el domingo le tocó estar en el banco de suplentes en el partido contra el Villarreal (2-2), cuando todo el estadio lo silbó al momento de anunciarse su nombre.
La cara del campeón del mundo con Argentina fue de seriedad total y por ahora, no parece que haya perdón por parte de los hinchas, debido a su intención de forzar su salida. El jugador tendrá que aguantarse esa pesada carga, porque no le interesa jugar en el Arsenal de Inglaterra, que es el único club que puede pagar un monto elevado por su ficha. En el Atlético, de hecho tampoco consideraron la oferta de los ingleses.
Así como están las cosas, Álvarez deberá mantenerse a raya y seguir trabajando para jugar en medio de ese tenso clima con la afición.