Trinidense y Rubio Ñu no ofrecieron un buen espectáculo y se perjudicaron mutuamente.

Hay empates sin goles, pero con emocio­nes. Este no los tuvo y terminó siendo aburrido y también perjudicial para los equipos que lo disputa­ron. Hablamos del “clásico de barrio”, entre Rubio Ñu y Trinidense, que terminó 0-0 en La Arboleda.

Las necesidades estaban ahí para los dos. Por el lado del Albiverde hay una realidad evidente y con su promedio complicado necesitaba volver a sumar de a tres, mientras que su vecino peleaba por recupe­rar ese juego vistoso y de bue­nos resultados que lo tuvieron incluso en la punta en las pri­meras fechas. Pero ni lo uno ni lo otro.

Hay que destacar que de los dos, fue Trinidense el que tuvo mayor ambición a la hora de buscar el arco. Ya en el primer tiempo tuvo aproximaciones importantes, pero se encontró con una muy buena defensa de Rubio Ñu, que con Javier Valle­jos a la cabeza, despejó todo. En contrapartida, fue muy pobre lo que proyectó en ata­que, donde las conexiones fue­ron escasas.

Trinidense volvió a arrancar mejor en el segundo tiempo e incluso llegó al gol, pero el tanto fue anulado a instancias del VAR por una falta previa. A partir de ahí, el partido se vio marcado por el predominio de los visitantes y la apuesta del contragolpe de los locales.

Clementino González fue el hombre más incisivo del equipo de José Arrúa, mien­tras que los locales estuvieron a punto de llevarse el premio mayor en los tramos finales, con dos avances puntuales. Primero Cabañas no pudo rematar y en el otro, Garrone remató mordido, permitiendo la intervención de Dufour. Al final, el gol faltó a la cita.

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