Uno de los dos será el rival de España por el título. Partido de alto voltaje y de tinte histórico por las semifinales.

La Argentina de Lionel Messi y la Inglaterra de Harry Kane se citan hoy en Atlanta en el partido más crucial de su picante historia: las semifinales del Mundial 2026. Pocos enfren­tamientos de selecciones cargan con tantas polémicas y morbo como el de argenti­nos e ingleses, cuya rivalidad se ha condimentado dentro y fuera de la cancha. La guerra de las Malvinas en 1982 o la mano de Dios de Diego Mara­dona, que eliminó a los Tres Leones en cuartos de final del Mundial de México 1986, son tal vez los mayores ápices de un antagonismo listo para escribir un nuevo capítulo.

En las cinco ocasiones ante­riores que se enfrentaron en la mayor pasarela del fútbol –en fases de grupo, octavos y cuartos– no había tanto en juego. Los europeos festeja­ron en tres ocasiones y los sudamericanos en dos.

Pero esta vez en el Merce­des-Benz Stadium, un des­lumbrante recinto techado con capacidad para 68.239 espectadores, está en juego que Argentina dispute su segunda final consecutiva o que Inglaterra clasifique a su primera final en seis décadas.

La batalla contra los suizos fue el tercer juego consecu­tivo en el que los campeo­nes del mundo pasaron apu­ros. Antes, sufrieron para eliminar 3-2 al debutante Cabo Verde en la prórroga de dieciseisavos y a Egipto con una remontada agónica en octavos también por 3-2.

En busca de su segunda final en un Mundial, luego de ganar su única corona de locales en 1966, los ingleses cuentan con una doble carta de presentación para desa­fiar a Messi y compañía: Harry Kane y Jude Bellin­gham.

Un dato: la organización con­firmó que no estará permi­tido ingresar al estadio con banderas, carteles u obje­tos que hagan referencia a la guerra de Malvinas.

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