El golero lamentó la eliminación, pero fue nuevamente gran figura de la Albirroja.
El arquero Orlando Gill fue nuevamente gran figura de la Albirroja y del partido. Con paradas estupendas, nada pudo hacer en el penal de Mbappé. Al final, en charla con Versus Sports, y a pesar de la derrota, valoró lo hecho.
“Yo creo que Paraguay lo dejó todo en el campo, si no existía ese penal, íbamos a llegar al alargue, porque estábamos muy bien parados. En el cobro del penal, son detalles que hay que cuidar. Pero es también la eficacia de ellos, que tienen jugadores rápidos. Paraguay se va con la frente en alto”, indicó.
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Paraguay cae de pie ante Francia
Un penal dejó fuera del Mundial a la Albirroja. De todas maneras, los guaraníes cerraron una gran gestión en el torneo
Paraguay cayó de pie ante Francia tras el ajustado 0-1, con gol de Mbappé, de penal. A pesar de la eliminación en octavos de final la actuación guaraní en el Mundial norteamericano fue estupenda.
Desde el inicio, Francia fue dueña de la pelota y de todas las acciones ofensivas, frente a un Paraguay que se encontraba agazapado atrás, con cinco defensores fijos, cuatro volantes y teniendo solo a Enciso adelante, contra todo el sistema defensivo galo, apostando por algún contraataque aislado. La incógnita era cuánto tiempo aguantaríamos el aluvión francés. La Albirroja necesitaba salir un poco más de su encierro, si es que pretendía algo más que un empate consagratorio y para eso Enciso necesitaba en forma urgente por lo menos un acompañante adelante.
Recién sobre los 27 minutos se produjo el primer ataque a fondo de los paraguayos, cuando tras una corrida y centro de Almirón, hubo varios remates frente a la valla francesa. Los minutos transcurrían y tampoco Francia había peloteado la valla paraguaya, salvo algunos centros peligrosos que fueron resueltos por los defensores y en otras jugadas remates desviados. Así la etapa se fue en blanco.
Casi al comienzo de la complementaria, Orlando Gill sacó un remate de Koné que iba al ángulo y sobre los 68 minutos el VAR le tendió una mano a los galos al revisar la trabada de Diego Gómez sobre Mbappé, que derivó en el penal para Francia, que el goleador francés lo cambió por gol .
En desventaja, Paraguay trató de cambiar de chip, entrando Maurício y Ávalos para tener más opciones en ofensiva, pero no pudo llegar al empate. Sobre el final Gill le sacó dos veces el gol a Mbappé, para ser de nuevo la figura y el partido se fue con el 1-0 para Francia y la digna eliminación paraguaya.
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Un buen dinero para reinvertir
Paraguay se aseguró 15 millones de dólares por su participación mundialista y sus dos clasificaciones.
Nadie dijo que sería fácil. Si bien el partido debut fue con una dura derrota, condicionando en gran medida la clasificación a rondas siguientes, la realidad es que la Albirroja pudo lograr llegar hasta los octavos de final.
Pero más allá de lo deportivo, donde se dejó en alto más que nunca el orgullo y el coraje del futbolista paraguayo, está lo logrado en materia de premios.
La Albirroja pudo acumular un total de 15 millones de dólares que otorga la FIFA para las selecciones que pudieron jugar el quinto partido, que desde esta edición, es el de los 16 mejores, o sea, octavos. Por jugar fase de grupos, Paraguay se aseguró 9 millones de dólares, más fondos de preparación de 1,5 millones, totalizando 10,5 millones. Al llegar a dieciseisavos se amplió a 11 millones.
Los premios de la FIFA no son acumulables, sino montos fijos por rendimiento. A medida que una selección avanza de fase en el Mundial, el monto total sustituye al de la ronda anterior. Una vez que un equipo queda eliminado, el dinero que recibe su federación corresponde exactamente a la etapa en la que finalizó su participación, es decir, en este caso, los 15 millones.
A partir de cuartos, los premios ya suben a 19 millones hasta llegar a 50 millones que es el monto que recibirá el campeón. El subcampeón se quedará con 33 millones.
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La Albirroja, Rocky y la lección de Alí
- Por Arturo Peña Villaalta
- arturo.pena@nacionmedia.com
En Kinsasa, entonces Zaire, hoy República Democrática del Congo, el 30 de octubre de 1974 se escribía una de las páginas más memorables del boxeo: La pelea de la selva. En un evento de resonancia mundial –organizado por el afamado Don King– se enfrentaban la leyenda Mohamed Alí (con 32 años), como retador, y el joven campeón mundial de peso pesado George Foreman (25 años), con récord de 37 nocauts en 40 peleas.
Alí no era el favorito, las apuestas estaban 4 a 1 en su contra, sin embargo, el combate tenía un condimento especial para él, ya que buscaba recuperar una corona que le había sido arrebata por negarse a ir a combatir a Vietman por sus convicciones religiosas y éticas.
Foreman había asegurado que lo iba a noquear. Alí, por su parte, sabía que llegaba con desventaja ante su potente rival 10 años menor. Pero tenía cartas bajo la manga.
Ya en Zaire, asumió el protagonismo dando rienda suelta a su desafiante carácter. Se ganó el corazón de los africanos, que lo veían como un símbolo de lucha contra la opresión. Salía a entrenar a las calles, donde era rodeado por niños que en coro le gritaban ¡Alí, bomaye! (¡Alí, liquídalo!). Esa frase fue su grito de guerra.
Ya en el ring, sacó su otra carta. En vez de confrontar, adoptó una táctica defensiva: comenzó a asimilar los poderosos golpes de Foreman apoyado en las cuerdas, técnica que se hizo famosa con el nombre de rope-a-dope. En medio del fragor de los golpes, Alí desafiaba: ¿Es todo lo que tienes? Eso enfurecía aun más al campeón.
Resistió y resistió, y al promediar el séptimo asalto, la táctica comenzó a hacer efecto. Foreman empezó a sentir el desgaste. Alí había sobrevivido a la tormenta y comenzó el contragolpe. En el octavo round, el final impensado: un derechazo a la mandíbula, Foreman cayó cinematográficamente a la lona. Intentó levantarse, pero la cuenta marcó el final inexorable. Sin ser el favorito, sin dominar la pelea, Alí volvía a ser el campeón del mundo. La épica historia es magistralmente contada en el documental “Cuando éramos reyes” (1996).
Y si de cine hablamos, recordemos la cuarta saga de Rocky, donde Silvester Stallone (actor y director de la película) recurre a una idea similar para el desenlace contra el gigante ruso Ivan Drago (Dolph Lundgren), en Moscú. La pelea, una alegoría a la Guerra Fría, era abiertamente desfavorable para Rocky ante su oponente entrenado por computadora. Luego de un implacable castigo, Rocky logra hacer sangrar a Drago. Fue el punto de inflexión. Luego, en un final con todos los condimentos del cine norteamericano, Rocky derrota al ruso por nocaut, logrando que hasta el público local lo aplauda de pie.
Una estatua de Rocky domina la explanada del Museo de Arte de Filadelfia, en Estados Unidos. En esta ciudad, la Albirroja enfrenta hoy a la poderosa Francia, por el pase a cuartos de final.
La Albirroja viene de un combate épico contra Alemania. No era la favorita. Tampoco llegaba con el palmarés de un Mohamed Alí del fútbol. Pero salió a la cancha con la convicción de no regalar la derrota. Sorprendió de entrada con el gol de Enciso y luego se dedicó a aguantar y aguantar. Rope-a-dope.
Alí sabía que podía resistir y que en un momento su oponente iba a decaer, a desesperarse y a perder el control mental. Los alemanes golpearon y golpearon, pero al final del suplementario habían perdido seguridad. Sus estrellas se negaron a patear los penales decisivos. Octavo round. El final, ya lo sabemos.
Hoy es la poderosa Francia el desafío, otro campeón mundial, la candidata a ganar el Mundial. ¿Ali-Foreman? ¿Rocky-Drago? Paraguay de nuevo llega con las apuestas en contra, pero con la lección de Alí bien aprendida.
Entre los comentarios que iban y venían tras la victoria contra Alemania, una amiga me escribió: “La selección es como la vida en Paraguay… con los pronósticos en contra, no sabemos ni cómo, ¡pero ahí le vamos!”. A veces esa es la estrategia adecuada, en el boxeo, en el fútbol, en la vida.
¡VAMOS ALBIRROJA!
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Estadio un poco más modesto
En una ciudad histórica de Estados Unidos y en fecha de su Independencia, la Albirroja buscará dar otro golpe mundialista.
La selección paraguaya jugará mañana uno de los partidos más importantes de su historia ante Francia, en el Mundial 2026 y el escenario elegido para este duelo es el Lincoln Financial Field de Filadelfia.
De todos los estadios en los que disputó sus compromisos hasta aquí, quizás este escenario sea el menos lujoso, aunque no menos emblemático. Inaugurado en el 2003, a un costo superior a los 500 millones de dólares, es la casa de los Philadelphia Eagles de la NFL. Cuenta con un aforo para más de 67 mil asientos, aunque por normas de la FIFA fue levemente reducida.
Pero más allá de sus bondades en materia de infraestructura este recinto está asentado en una ciudad emblemática y que, coincidentemente, guarda relación con la independencia del país norteamericano.
Filadelfia es frecuentemente llamada y considerada la cuna de Estados Unidos porque en esta ciudad se firmó la Declaración de Independencia, el 4 de julio de 1776 y fue allí donde se reunió el Congreso Continental y se redactó la Constitución en 1787.
OLA DE CALOR
1. A raíz de distintos fenómenos climáticos, Filadelfia está soportando una ola de calor poco usual en estos días, con registros que rondan entre los 39 y 40 grados, lo que en alguna medida representaría una leve ventaja para la Albirroja, a sabiendas que los jugadores están acostumbrados a ese tipo de calor. Quizás sea el presagio de algo histórico también para el fútbol de nuestro país.
Este será el último juego que se dispute en este escenario durante el Mundial, tras otros cinco juegos disputados en fase de grupos.