El astro brasileño soltó lágrimas tras su regreso a la selección casi tres años después.

Brasil sonríe, pero no solo por su cla­sificación a la otra ronda del Mundial, sino por la vuelta de su máximo ídolo de los últimos años: Neymar. El astro tuvo que esperar casi tres años para volver a jugar un partido ofi­cial y lo hizo en poco más de 20 minutos en el triunfo 3-0 sobre Escocia.

“No pensé nada cuando entré, solo agradecí el momento. Mi objetivo era jugar la Copa del Mundo, jugar con la selec­ción”, aseguró poco después del partido en zona mixta, antes de indicar que “no fue fácil llegar hasta aquí”, pero que jugó “tranquilo” a pesar de no jugar con la pentacam­peona desde el 17 de octubre de 2023, cuando sufrió una grave lesión de rodilla en un partido de eliminatorias sud­americanas contra Uruguay en Montevideo.

El delantero entró mirando al cielo, levantó los brazos y recibió la mayor ovación de lo que llevamos de tor­neo. Porque, pese a las crí­ticas, las lesiones y el paso del tiempo, Neymar con­tinúa ocupando un lugar especial en el corazón de la Canarinha. Y ahora, con Brasil ya clasificada para los dieciseisavos de final, todavía tendrá una oportu­nidad más para escribir un último capítulo en su histo­ria con la selección.

“Mi objetivo era estar aquí en la selección, jugar otra Copa del Mundo, y lo con­seguí. Estoy muy contento, muy feliz. Agradezco a toda la gente que me apoyó”, remarcó finalmente.

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