La Albirroja cerró ayer otro día de entrenamiento y es un hecho que habrá cambios en la estructura del equipo ante Turquía.
Las cartas están sobre la mesa. A la selección paraguaya le restan dos balas pero ninguna de ellas se puede desperdiciar. El objetivo primario es ganarle a Turquía para seguir con vida en el Grupo D del Mundial norteamericano.
Más allá del resultado poco feliz ante los Estados Unidos en el estreno, lo que realmente preocupó a todos fue la forma en que el once albirrojo cayó. Sin la intensidad habitual y esa solidez defensiva que siempre caracterizó a este equipo de Gustavo Alfaro, lo preocupante fue el desorden generalizado, sobre todo en defensa, la falta de reacción y el poco juego colectivo del mediocampo para arriba.
Y es la tarea pendiente que el técnico argentino está queriendo corregir contrarreloj hasta el viernes y para ello, las variantes son necesarias. En ese sentido y aunque el técnico no da muchas pistas aún, es un hecho que introducirá al menos dos cambios en la estructura del equipo. Las dudas se centran en todos los sectores, aunque es poco habitual en Alfaro hacer cambios masivos, como se vio durante las eliminatorias.
Comenzando desde el arco, la gran incógnita es saber si mantendrá a Orlando Gill en la portería. Si bien el golero de San Lorenzo no tuvo culpa en los goles del Team USA, no se vio su voz de mando para ordenar su defensa.
Este sector también está en la mira, principalmente con los laterales y por ahí se presume que Alfaro buscaría alternativas a Juan Cáceres y Júnior Alonso. Otro toque importante se dará casi con seguridad en el mediosector, donde Maurício Magalhaes y Matías Galarza aparecen en la órbita de opciones, así como en la delantera se habla del ingreso de Isidro Pita por Tony Sanabria.
Todas son suposiciones, pero lo que está claro es que Alfaro buscará la solidez defensiva, intensidad en el mediocampo y mejor juego colectivo en busca del único resultado válido: la victoria.