La vuelta de Blas Riveros a las canchas sería la novedad más resaltante para los próximos partidos del Apertura y la Libertadores.
La discreta presentación del equipo en el último partido ante Guaraní obligó a la reflexión al técnico del equipo, Ariel Holan, que sin embargo, no eludió las razones del rendimiento decreciente del equipo en esta última parte del torneo Apertura, que ya la ganó Olimpia.
“Ahora hay que llevar el barco al puerto y tratar de hacer lo mejor posible. El torneo ya lo sabíamos de antemano que iba a ser complicado por un montón de cosas que no van al caso. Estamos competitivos en la Copa y en el torneo local tenemos que terminar de la mejor manera posible”, refirió el DT, en conferencia de prensa.
Reconoció que ya sabía de las dificultades que representaba agarrar el timón azulgrana, con los actuales problemas. “No es fácil jugar Copa y campeonato, sobre todo la fatiga mental que uno tiene. En 20 o 25 días tuvieron prácticamente un solo día para despejarse, todos los días palo y palo. Entrenamos más tipo play station de lo que podamos hacer en la cancha. El entrenamiento de un equipo no es solamente lo técnico conceptual, es algo más integral. Sabíamos de los inconvenientes que íbamos a encontrar, pero no viene al caso hablar de eso”, remarcó el entrenador azulgrana.
Holan también se refirió a la situación de los lesionados y apuntó que tanto Gastón Giménez como Harold Mosquera ya no jugarán lo que resta del Apertura.
“Lo de Mosquera es una tendinitis. De todos ellos, es el que mejor chance tiene de jugar uno o los dos partidos (del Apertura), Abel Luciatti se está recuperando bien”, afirmó.
Aseguró que los partidos que quedan en el plano local serán “desafíos lindos”, por la oportunidad de ver en acción a aquellos futbolistas que no tuvieron muchas chances de jugar. “Desde varios jugadores son lindos para analizar y crecer como equipo”, indicó.
A SU CRITERIO, SE “QUEMA” A JUVENILES
Sin decirlo abiertamente, Ariel Holan también se sumó a la crítica en relación a la obligatoriedad de poner a juveniles en los partidos de Primera. “En los clubes grandes se pide por los futbolistas de la cantera, pero si por ahí los futbolistas no están preparados hay cuestionamientos. Los entrenadores no pueden quemar a los jugadores por ponerlos”.
Yo vengo de un país donde el desarrollo del fútbol infanto-juvenil es duro. Los pibes juegan desde los cinco años y juegan a muerte desde los cinco años”, aseguró tajante. Cerro completó los minutos de la regla juvenil mucho antes, gracias a la gran aparición de su lateral izquierdo Marcelo Chaparro.