El juvenil Eduardo Delmás y Mateo Gamarra sobre el final convirtieron los tantos del único puntero e invicto.

En un partido que lo tuvo controlado de principio a fin, Olim­pia se adueño del clásico más añejo ante Guaraní. El triunfo 2-0 del único puntero e invicto del torneo Apertura se justi­fica plenamente porque no le dio ni una opción a su rival, al que superó en todas las face­tas del juego.

El Legendario tuvo apenas una ráfaga de minutos inicia­les pero después se vio supe­rado en intensidad y presencia ofensiva por el Decano. La pri­mera acción clara de peligro se dio al promediar los 15 minu­tos cuando Cáceres, metido en ataque, tiró un centro por bajo que ni Sebas Ferreira ni Adrián Alcaraz pudieron empalmar.

El dominio y asedio franjeado se hizo más evidente en los minutos siguientes y tras una habilitación de Richard Sánchez, se vino el golazo del juvenil Eduardo Delmás. El chico dejó a un rival en el camino con una finta y su potente remate de zurda le dobló las manos a Servio para desatar la euforia del público franjeado. Primer gol en pri­mera división para la joven promesa franjeada.

Lejos de reaccionar, Guaraní sintió aún más el impacto de ese gol y si Olimpia no llegaba al segundo en eso minutos, fue de pura casualidad. Alca­raz creaba problemas con su potencia y el mediocampo seguía ganando todas la pelo­tas divididas.

Ya en el segundo tiempo, el juego se volvió más prede­cible. Olimpia dejó jugar un poco más a su rival, pero la falta de juego asociado fue evidente en el Aborigen. Ape­nas algunos intentos que no llevaron peligro al arco de Olveira.

Un gol anulado a Alcaraz fue el presagio de la sentencia fran­jeada. Esta se produjo tras un córner de Rubén Lezcano que desvió de cabeza Alca­raz y que en el segundo palo, también de cabeza, conectó Mateo Gamarra para el 2-0 y el triunfo incuestionable del cuadro de Vitamina Sán­chez. El tumulto final con dos expulsados, uno por bando, marcó el final de un partido que tuvo a un claro ganador.

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