Se acabó el sueño de Guaraní en la Copa Libertadores. Al final, el cuadro de Víctor Bernay vivió una película de terror en el partido de vuelta jugado en el Defensores del Chaco ante Juventud de las Piedras de Uruguay, que lo dejó sin nada en la agonía del partido.
El legendario llegaba a esta revancha con buen optimismo tras el 0-0 logrado en la ida en tierras charrúas..
Tras un primer tiempo friccionado, de pocas emociones, el juego que desarrolló el equipo de Víctor Bernay no fue convincente. Pese a ser levemente superior a su rival, con algunas aproximaciones, sobretodo por el sector izquierdo gracias al ímpetu de Alexandro Maidana y el talento de Derlis Rodríguez. Richard Torales también tuvo lo suyo, pero no fue suficiente.
Todo cambió en el segundo tiempo, porque al inicio de esa etapa, Sebastián Zaracho se iba expulsado por una falta sobre un rival, que iba solo de cara al gol. Para colmo, el tiro libre lo ejecutó perfectamente Federico Barrandeguy para poner el 1-0 a favor de la visita.
De todas formas, Guaraní actuó de guapo y en cuestión de minutos llegó al empate gracias a un penal bien cobrado y mejor ejecutado por Gaspar Servio.
A partir de ahí se vio lo mejor del partido, en un ida y vuelta interesante. La diferencia numérica ya no se notó, pero fue el Aurinegro el que actuó de perdonavidas.
Tuvo al menos tres chances de gol para liquidar el expediente, pero entre la gran gestión del arquero Sebastián Sosa y la falta de acierto de sus delanteros, recibió el castigo letal ya en tiempo de descuento, cuando parecía que la tanta de penales determinaría al ganador de la serie.
Entre Alaniz y Arregui generaron la jugada con definición de este último que salvó Servio a medias, para dejar servida la pelota a Ramiro Peralta, que liquidó el expediente. Una pena por el Aborigen.