Un golazo sobre el epílogo del partido le dio a Rubio Ñu su primera victoria en el Aper­tura. Y el que volvió a sufrir otro golpe fue Libertad, tras una decepcionante presenta­ción, como ya ocurrió la fecha anterior ante Trinidense, el otro cuadro del barrio Tri­nidad, ante el que cayó por el mismo marcador (1-0).

El partido no tuvo un claro dominador en los primeros minutos, pero ambos equi­pos ofrecieron lo suyo para llegar con aproximaciones importantes frente a los arcos.

De todas formas, Liber­tad volvió a mostrar flaque­zas a la hora de generar un juego fluido. Por ello, el téc­nico Francisco Arce movió rápidamente sus piezas en el segundo tiempo. Jugado­res como Lucas Sanabria y el refuerzo estrella, Federico Carrizo, que en teoría son los que deberían mostrar algo distinto, no pesaron en absoluto.

El cuadro ñuense, como ya pasó ante Olimpia, tuvo algu­nos chispazos con la cali­dad del Willy Mendieta y el acompañamiento de Rodrigo Rojas. Juan José Giménez se mostró escurridizo, pero necesitó mayor acompaña­miento.

Tal vez por su condición de local y ante la obligación de sumar, fue Libertad el que acorraló a su rival en el tramo final del partido, pero ante la falta de claridad en la puntada final y las bue­nas respuestas del arquero Frágueda recibió el golpe de gracia en un contragolpe letal del cuadro de Gustavo Morínigo.

Fueron dos hombres de relevo los que sentenciaron el juego. Carlos Giménez habilitó a Estiven Pérez, quién metió el derechazo para vencer a Morínigo, que minutos antes le había sacado una pelota de gol tras un cabezazo.

Ese tanto aniquiló a Liber­tad, que intentó una reacción final, sin éxito, evidenciando sus carencias ofensivas. Rubio Ñu hizo lo suyo y ganó en forma merecida su primer partido.

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