Guaraní sigue estan­cado en el inicio del torneo Apertura. El cuadro aborigen se tras­ladó ayer hasta Trinidad para enfrentar a Sportivo Trinidense, al que no pudo superar. El partido ter­minó igualado sin goles, con muy pocas ocasiones de gol frente a los arcos.

Más allá de haber sido el equipo visitante, el que quedó en deuda fue el cua­dro de Víctor Bernay. Ante Olimpia había mostrado argumentos importantes en la generación de juego, pero le faltó definición y cayó. Pero ayer no tuvo ni lo uno ni lo otro.

Por el contrario y luego de una iniciativa sin pro­fundidad, estuvo a mer­ced de su rival. Al cuadro de José Arrúa solo le bastó tener a un incisivo Pedro Zarza para generar peli­gro. El juvenil le dio gran­des dolores de cabeza a Alci­des Barbotte, al que encaró las veces que tuvo ocasión y le ganó en casi todas.

En una de ellas, el zaguero estuvo a punto de cometerle un penal. De hecho, el árbi­tro Alipio Colmán pitó la pena máxima, pero el VAR corrigió su decisión porque la falta fue fuera del área. De esa acción sobrevino el tiro libre de De la Cruz, Cle­mentino González conectó de cabeza, que terminó en el travesaño del arco defen­dido por Servio.

Ya en la complementaria y con algunos cambios, Gua­raní equilibró las acciones, pero careció de fuerza ofen­siva. Derlis Rodríguez tuvo una ocasión para anotar, pero se engolosinó con la pelota y definió horrible. Ni Richard Torales ni Diego Fernández estuvieron finos y lo mismo ocurrió en Trinidense con los ingresos de Néstor Camacho y Chiquito Benítez, cuando tuvieron chances. Al final, fue un empate justo, que no benefició a ninguno de los dos equipos, que hasta aquí no pudieron sumar victorias en el campeonato.

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