• Por Sara Valenzuela

Como un hábil y vivaz delantero, la pre­sencia de Salvador Cabañas se volvió innego­ciable en encuentros del club América y la selección para­guaya, donde su liderazgo y garra guaraní afloraban, con­tagiando a sus compañeros de equipo.

Pero un trágico 25 de enero de 2010, la carrera del compa­triota daría un giro inesperado, marcado por una noche de vio­lencia, ya que mientras estaba compartiendo con amigos y familiares en un conocido bar de México, Salvador fue al sani­tario, donde fue seguido por un hombre identificado como José Jorge Balderas Garza, alias JJ, quien realizó un disparo contra el exfutbolista, logrando herirlo a la altura de la cabeza.

Los médicos del Hospital Ángeles confirmaron horas más tarde que el Mariscal de la selección nacional se deba­tía entre la vida y la muerte, ya que, debido a la ubicación de la bala, era bastante difí­cil que el delantero pudiera sobrevivir, por lo que, de un momento a otro, la noticia preparaba a miles de fanáti­cos a nivel nacional e interna­cional y a sus amigos y fami­liares para un final trágico.

Cabañas debió ser indu­cido a un coma para lograr la desinflamación craneal. Tras varias semanas, el 17 de febrero, el médico encargado dio la noticia de que, gracias a una evolución favorable, su paciente podía salir de cuida­dos intensivos, marcándose así el inicio de una milagrosa recuperación. El 22 de marzo, a casi dos meses del atentado, llegó a una clínica en Argen­tina y tuvo que completar todo el proceso de recupe­ración y fisioterapia, al que respondió de manera suma­mente favorable y, luego de dos meses, fue dado de alta y retornó a Paraguay.

Lastimosamente, pese al inmenso esfuerzo que rea­lizó Salvador y tras superar en un 100 % su recuperación física, el delantero ya no pudo volver a jugar de manera pro­fesional, siendo esta una de las secuelas más importantes de aquel terrible atentado.

La historia de superación del Mariscal paraguayo ha mar­cado la vida de miles de per­sonas y, junto con ella, Sal­vador Cabañas ha logrado tocar la vida de jóvenes y adultos, mostrando la fuerza que existe detrás de la perse­verancia, la disciplina y las ganas de salir adelante.

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