El portero ruso Matvéi Safónov y el París Saint-Germain hicie­ron añicos este miércoles la ilusión del Flamengo en la Copa Intercontinental, en Catar, al ganar 2-1 la final en tanda de penales tras un empate 1-1. Safónov, de 26 años, detuvo los tiros de Saúl Níguez, Pedro, Léo Pereira y Luiz Araújo en la definición desde los doce pasos.

Vitinha y Nuno Mendes patearon con éxito para los campeones de Europa en el estadio Ahmad bin Ali, en Al-Rayyan, mientras que el uruguayo Nicolás de la Cruz fue el único que pudo hacerlo por el equipo de Río de Janeiro, ganador del Brasi­leirão y la Copa Libertadores.

Khvicha Kvaratskhelia marcó en el tiempo reglamentario el gol del PSG en el minuto 38. Jorginho, al convertir un penal, niveló en el 62. El dominio europeo sigue en esta clase de torneos. Vitinha fue elegido como el mejor jugador.

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El último equipo sudameri­cano que ganó un título de la Intercontinental o el Mun­dial de Clubes fue el Corin­thians en 2012. Ganador del Balón de Oro y el premio The Best de la FIFA, Ousmane Dembélé, comenzó la final de la Copa Intercontinental en el banco.

DOMINIO FRANCÉS

El PSG tomó rápido el con­trol del compromiso y empujó haciendo valer su superiori­dad. El dominio francés era abrumador, aunque el Fla­mengo se las arreglaba para resistir.

No cambiaban las cosas pese a que Luis Enrique debía cambiar de planes con la salida por lesión del coreano Lee, entre lágrimas, en el minuto 35. Un fallo de Rossi era aprovechado por los pari­sinos. Doué centró desde la banda derecha en busca de Kvaratskhelia y Rossi salió a cortar, pero terminó deján­dole la esfera a los pies del georgiano, quien anotó sin oposición.

La entrada de Pedro fue el primer movimiento de Filipe Luís. Y las circunstancias lo ayudaron, porque el penal llegó muy rápido. Giorgian de Arrascaeta fue derribado por Marquinhos en el área y, por intermedio del VAR, el penalti fue sentenciado.

Convirtió Jorginho. Tras el alargue, se llegó a la prórroga, luego los penales y la hora de Safónov, con una buena pizca de complicidad de los cobrado­res del Flamengo, muy flojos.

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