Deportivo Recoleta tuvo que esperar siete partidos para poder celebrar un triunfo ante Olimpia, haciendo his­toria y dejando herido a su rival, que la próxima semana deberá jugar el superclásico ante Cerro Porteño. El cua­dro canario interpretó per­fectamente cómo debía enca­rar el compromiso, a través de la transición rápida y explotando la velocidad de sus extremos.

El Franjeado mostró nueva­mente un juego predecible y poco claro del mediocampo para arriba, donde los chispa­zos del juvenil Júnior Gama­rra y otros de Rodney Redes, bien controlado, fueron insu­ficientes para hacer pesar su juego ofensivo.

Aún así, en el primer tiempo, se dividieron las aproxima­ciones frente a ambos arcos, como en aquel remate de Fernando Cardozo, que des­vió Toledo y en el arco rival, Olveira repeliendo al menos dos acciones de gol claras del equipo canario.

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En el complemento, Almeida recurrió a sus cambios habi­tuales para tener más presen­cia en el área, aunque se olvidó de Hugo Quintana. Aunque forzó el tanto de apertura, no estuvo fino frente al arco. Recoleta hizo lo propio, refres­cando a sus hombres de ataque para tentar algún contragolpe.

GOLPE DE NOCÁUT

El tramo final del compro­miso entró en un bache de imprecisiones, pero en una acción generada por el sec­tor izquierdo, Sebastián Var­gas, lateral de Recoleta, vio ligeramente adelantado a Olveira y metió el tremendo zurdazo que se metió a ras del piso en el primer palo del arquero, que vio caer su arco sin intentar reacción alguna. Ese tanto golpeó fuerte a los jugadores de Olimpia, que ya no tuvieron la rebeldía nece­saria para evitar la derrota. Para Recoleta, es un triunfo vital, tanto para mejorar su promedio como para reforzar sus posibilidades de ingreso a la Copa Sudamericana del año entrante.

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