En un partido que pintaba para mucho más en la pre­via, Libertad y Trinidense igualaron sin goles en La Huerta. La exposición fut­bolística de ambos equi­pos no tuvo el brillo espe­rado por lo que el resultado se ajusta a lo que se vio en el partido, salvo un par de acciones puntuales que pudieron haber cambiado el curso del partido.

El equipo que sigue en el debe es Libertad. El Gumarelo no logra levan­tar cabeza en cuanto a su propuesta de juego. Movi­mientos muy centralizados, sin sorpresas ni fuerza en ataque, donde actualmente no tiene referentes impor­tantes, con las ausencias de Roque Santa Cruz (lesio­nado) y Óscar Cardozo (suspendido), marcan la tendencia del equipo que comanda Pablo Guiñazú.

A ello se suma el bajón del resto de los otros jugadores referenciales como Lucas Sanabria, Lorenzo Melga­rejo (quien se fue expul­sado) y el mismo Hugo Fer­nández.

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El tranco lento en ese pri­mer tiempo marcó el ritmo. Ya en el complemento, ambos equipos se soltaron un poco más y Juan Vera, zaguero de Trinidense, rompió la monotonía con un gran arranque, dejando en el camino a varios jugadores de Libertad, para habilitar a Fernando Romero, quien, solito ante Morínigo remató mordido y el arquero le birló la posibilidad del gol.

Libertad también tuvo lo suyo, tras un tiro libre y des­peje a medias de la defensa de Trinidense. La pelota le llegó a Rodrigo Acuña, quien ensayó una chilena y la pelota pegó en el palo de Dufour.

Al final, el partido no tuvo la emoción del gol y en el balance final, el resultado no benefició a ninguno de los dos.

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