Son los partidos que hay que ganar. Y es lo que logró Recoleta, que venció a Tembetary en partido clave, para tomar respiro importante en el promedio ante un rival directo en ese rubro. Y lo logró en el tramo final del encuentro, con dos autogoles de su rival, que sigue cayendo en desgracia y con la guillotina al cuello en su intento de permanencia. La nota negativa para el ganador fue la insólita e infantil expulsión del arquero Gonzalo Falcón, por meter la mano a un rival en “la cola”. El Rojiverde hizo un buen primer tiempo y ya sobre el final de esa etapa logró marcar gracias a un gran arranque de Alan Gómez, que se metió por el medio y sacó el remate que venció la resistencia de Gonzalo Falcón.
El canario entró decidido a cambiar el rumbo del partido en el segundo tiempo y logró el tanto de la igualdad con gran gol de Wilfrido Báez.
En los minutos que siguieron hubo una neutralidad marcada, hasta que se llegó al tramo final y Recoleta encontró el camino de la victoria, ya con diez hombres. Y lo hizo con ayuda de su propio rival. Primero con el autogol de Rodrigo Rojas, que quiso neutralizar un centro de Brahian Ferreira y mandó mandó la pelota en su propio arco.