Gustavo Alfaro charló en exclusiva con el canal GEN/Nación Media. El DT de la selección albirroja se dirigió a los más de seis millones de paraguayos que todavía festejan la clasificación y sueñan con una gran campaña en el Mundial 2026 de México, Canadá y los Estados Unidos.
“Al Mundial nos vamos a competir por lo máximo. Cuando un grupo de personas entiende que no existen los techos para terminar de crecer, el límite es el cielo. Estos jugadores tienen una humildad muy grande. Una fuerza fuerza, que los impulsa para arriba. No hay desafíos que ellos no digan vamos para adelante profe. En ningún momento tuve un pero de parte de los jugadores. Siento la obligación de reinvindicarlos”, aseguró el entrenador argentino.
“Más que un equipo de fútbol, hoy somos un puñado de buenas intenciones con una idea acabada de lo que queremos. En el nivel que nosotros vamos a ir a competir, todavía tenemos un camino muy largo por recorrer. Vamos a tratar de aprovechar todo este tiempo para llegar de la mejor manera. Aprovechar al máximo estas fechas FIFA, estar al lado de los jugadores, crecer, exigirles, demandarles. Que trabajen, porque sabemos que la selección es el lugar donde mucho es poco, y poco es mucho”, reflexionó.
Explicó que son diez meses para construir y es mucho lo que se puede conseguir. Acotó que existe una base, pero el fútbol es la dinámica de lo impensado y, de por ahí, puede darse alguna sorpresa. “Uno va pasando filtros, y el filtro es cada vez más chiquito (exigencia)”, agregó.
Probablemente, los planteles se compondrían entre 23 y 28 futbolistas. “No todos los que fueron parte del proceso tienen asegurado su lugar, ni (están descartados) los que nunca fueron parte”, aclaró. “La selección está abierta. El derecho hay que ganarse todos los días”, avisó.
“EN LAS TRINCHERAS”
Gustavo Alfaro contó cómo convenció a los jugadores para armar un buen grupo y después un gran equipo. Reveló cómo fueron las charlas de convencimiento para que confíen en lo que quería proponer.
Lo primero que quiso hacer es la “conformación de una sociedad paciente, y competitiva”, que tuvo que llevar a la práctica en etapas. “Paciente, porque necesitamos paciencia para entendernos y para conocernos (jugadores y entrenador)”.
En el contacto inicial con el plantel, dejó en claro que él pondría la cara por todos, pero necesitaba honestidad también de parte de los jugadores, para que exista confianza mutua.
“Ustedes no me conocen a mí, antes que me toquen a un jugador, me van a tener matar a mí. Yo los quiero a ustedes en las trincheras a lado mío con la cara pintada. Antes que los maten a ustedes (a un jugador), me van a tener que meter un balazo a mí”, fue lo que les dijo a los futbolistas.
NO VIVIÓ ALGO IGUAL
Gustavo Alfaro admitió que nunca vivió algo igual con la gente en el último viaje en bus desde la concentración de Ypané al Defensores del Chaco para el partido con Ecuador, que concluyó empatado sin goles.
“No viví algo como esto, imposible. Lo que fue el último viaje es algo tremendo, el sentimiento más sublime que se puede tener en el fútbol. Es muy difícil de expresarlo en palabras, imposible no dejarse arrastrar por esa marea de pasión que transmite la gente”, contó.
Recordó: “Justo (Villar) me decía: ‘En el 2010 era así, no tenés idea, ojalá puedas vivir lo que es este pueblo’. Me acuerdo de eso, por lo que vivimos en la previa del partido contra Brasil luego del partido con Uruguay, que terminó en empate, pero la gente ya trasuntaba otro sentimiento. Les dije a los jugadores, acá lo que están aprobando es la actitud que pusieron”, sentenció.