Llegó la hora de la verdad para otra nueva batalla de la selección paraguaya. La Albirroja, dirigida por Gustavo Alfaro, recibirá esta noche en el Defensores del Chaco a nada menos que al actual campeón del mundo y líder de las eliminatorias sudamericanas: Argentina.
Sin duda algu- na, será la mayor prueba de fuego de este nuevo ciclo que se presenta auspicioso desde que el entrenador argentino tomó las riendas de nuestro combinado.
Con el antecedente reciente de las dos victorias de local, ante Brasil y Venezuela, y los dos empates logrados en condición de visitante, ante Uruguay y Ecuador, las expectativas por lograr otro triunfo que lo encamine definitivamente a la clasificación para el Mundial 2026 son inmejorables.
Alfaro mantenía algunas dudas para la conformación de su equipo hasta ayer, debido al retraso en la llegada que tuvieron algunos jugadores desde sus respectivos equipos, principalmente de aquellos que juegan en Europa, pero básicamente presentará un esquema similar al que utilizó en los anteriores compromisos, al menos desde la propuesta, que le dio muy buenos resultados y puntos.
De todas formas, la tarea no será sencilla porque enfrente estará un onceno argentino que también mantiene a los jugadores que lograron el éxito reciente en la Copa del Mundo y que le siguió dando resultados con la conquista de otra Copa América y el liderazgo en estas eliminatorias, capitaneado por su máximo ídolo y referente mundial, Lionel Messi. Aunque llega con tres bajas, su técnico Lionel Scaloni ya parece tener claro su equipo.
Pero más allá de los nombres y la jerarquía de su rival, si algo tiene a favor nuestra albirroja es su momento ascendente y que tendrá la motivación extra de recibir el aliento de las más de 35 mil almas que estarán presentes en el Defensores del Chaco, que poco a poco está siendo nuevamente un gran aliado y bastión a favor. ¡Que sea una fiesta y con un gran triunfo de la Albirroja!
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Busca la solidez y equilibrio
La Albirroja cerró ayer otro día de entrenamiento y es un hecho que habrá cambios en la estructura del equipo ante Turquía.
Las cartas están sobre la mesa. A la selección paraguaya le restan dos balas pero ninguna de ellas se puede desperdiciar. El objetivo primario es ganarle a Turquía para seguir con vida en el Grupo D del Mundial norteamericano.
Más allá del resultado poco feliz ante los Estados Unidos en el estreno, lo que realmente preocupó a todos fue la forma en que el once albirrojo cayó. Sin la intensidad habitual y esa solidez defensiva que siempre caracterizó a este equipo de Gustavo Alfaro, lo preocupante fue el desorden generalizado, sobre todo en defensa, la falta de reacción y el poco juego colectivo del mediocampo para arriba.
Y es la tarea pendiente que el técnico argentino está queriendo corregir contrarreloj hasta el viernes y para ello, las variantes son necesarias. En ese sentido y aunque el técnico no da muchas pistas aún, es un hecho que introducirá al menos dos cambios en la estructura del equipo. Las dudas se centran en todos los sectores, aunque es poco habitual en Alfaro hacer cambios masivos, como se vio durante las eliminatorias.
Comenzando desde el arco, la gran incógnita es saber si mantendrá a Orlando Gill en la portería. Si bien el golero de San Lorenzo no tuvo culpa en los goles del Team USA, no se vio su voz de mando para ordenar su defensa.
Este sector también está en la mira, principalmente con los laterales y por ahí se presume que Alfaro buscaría alternativas a Juan Cáceres y Júnior Alonso. Otro toque importante se dará casi con seguridad en el mediosector, donde Maurício Magalhaes y Matías Galarza aparecen en la órbita de opciones, así como en la delantera se habla del ingreso de Isidro Pita por Tony Sanabria.
Todas son suposiciones, pero lo que está claro es que Alfaro buscará la solidez defensiva, intensidad en el mediocampo y mejor juego colectivo en busca del único resultado válido: la victoria.
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La inesperada clave que una psicóloga entregó a Alfaro para ayudar a la Albirroja
La psicóloga paraguaya Gaby Vergara habló de la dura caída de la Albirroja en su debut mundialista y decidió enviar un mensaje al entrenador Gustavo Alfaro.
A través de un video publicado en TikTok, la especialista sostuvo que el problema no pasa solo por la táctica o la motivación, sino también por el entrenamiento mental de los futbolistas.
Gaby empezó su video dedicado a Alfaro y señaló que “no basta con hablarles a los jugadores, no basta con motivarles”, ya que considera necesario trabajar el sistema nervioso para que ellos puedan tolerar el miedo al fracaso, críticas y a la presión de la Copa del Mundo.
Vergara afirmó que muchos errores pueden ser por bloqueos mentales provocados por el estrés competitivo. Incluso señaló que, en esas circunstancias, los jugadores pueden olvidar movimientos o entrenamientos que han repetido muchas veces, solo por sus miedos.
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“El deporte no es solo una disciplina física”
La psicóloga explicó que, cuando el cerebro entra en estado de alerta, la parte encargada de tomar decisiones racionales se pierde. “Todos los músculos se debilitan y empieza a actuar saboteándose el jugador”, expresó.
Vergara recomendó herramientas como la autosugestión, la introspección guiada y las simulaciones mentales, para que los jugadores rindan bajo presión. También remarcó que los futbolistas deben aprender a tolerar tanto la derrota como el éxito, ya que ambas situaciones pueden generar miedo.
“El deporte no es solo una disciplina física, también una disciplina mental”, enfatizó. Gaby Vergara advirtió el futuro de la albirró: “No puede volver a pasar esto y, hasta que reentrenen el sistema nervioso de los jugadores, arriesgamos que vuelva a pasar”.
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Enciso: “Seguiremos luchando”
Asegura que el Mundial recién comenzó para la Albirroja. El plantel volvió a trabajar ayer en San José, sin contratiempos.
Poco a poco el plantel de jugadores de la selección paraguaya va retomando la confianza tras el duro resultado con derrota ante Estados Unidos en el debut del Grupo D del Mundial. De hecho, ya no hay tiempo para el lamento y sí para tratar de empezar a sumar en el segundo duelo ante Turquía, que será crucial para las chances albirrojas en el torneo.
Y uno que se mostró confiado es Julio César Enciso. La Joya recurrió a sus redes sociales para expresar que Paraguay está más vivo que nunca. “No fue el resultado que queríamos, pero esto recién empieza, toca aprender y seguir trabajando más fuerte que nunca y prepararnos para lo que viene. Con fe, humildad y trabajo seguiremos luchando por este sueño”, escribió el delantero del Racing de Estrasburgo en su cuenta de Instagram.
Además, volvió a agradecer por el sueño que cumplió al debutar en un Mundial. “Algo que voy a agradecer toda mi vida a Dios y a mi familia que siempre estuvieron conmigo en cada paso del camino”. Finalmente, expuso que lo que resta es el enfoque total para lograr el objetivo de clasificar. “Toca trabajar duro, pedir disculpas, crecer y dar lo mejor en los próximos partidos”, remarcó.
SUBE EXIGENCIA
En cuanto a los trabajos, los atletas se movilizaron ayer en horas de la mañana en el Spartan Soccer Complex. Bajo las órdenes de Gustavo Alfaro realizaron ejercicios de activación general y activación visual para luego continuar con un juego recreativo, ejercicios de posesión y trabajos tácticos. El ambiente en general cambió bastante en relación a la previa del debut con los dueños de casa, pero hay plena consciencia de parte de los jugadores y el compromiso inequívoco de mejorar en este siguiente partido. Por ahora, no se tiene información sobre los eventuales cambios que podría introducir el DT argentino, para buscar la victoria ante los turcos. Ayer estuvo haciendo anotaciones por varios minutos en solitario, quizás buscando las alternativas para ese crucial duelo. La movilización de hoy se desarrollará en horas de la tarde y con acceso para la prensa acreditada los primeros 15 minutos.
“SE EQUIVOCÓ DE AQUÍ A LA LUNA”
Hay voces autorizadas para hablar de la Albirroja y uno de ellos es Denis Caniza, mundialista con la selección en Francia 98, Corea-Japón 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010, como ningún otro jugador paraguayo. El exdefensor exculpó a los jugadores de la derrota con Estados Unidos y apuntó a Gustavo Alfaro.
“El único responsable de este partido es (Gustavo) Alfaro, se equivocó de aquí a la luna”, afirmó en un programa televisivo, aludiendo incluso que el entrenador argentino subestimó al rival. “Puso cinco jugadores que no marcan. Paraguay tenía que comenzar a marcar desde arriba, con los delanteros. Y la mayoría de los mediocampistas que estuvieron son de características ofensivas, pero para mí ningún jugador tiene la culpa, la responsabilidad es toda del entrenador. Quiso jugar a algo que no somos, nosotros nos caracterizamos por la garra y corazón, y alguna acción individual, y eso no tuvimos”, añadió.
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La increíble historia del hombre que revivió la ilusión de todo un país
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Archivo / Gentileza
Aunque nunca jugó en primera e incluso pensó en abandonar la dirección técnica, Gustavo Alfaro estará al frente de una selección por segunda vez consecutiva en un Mundial. Aquí un repaso por la vida y obra del hombre que ilusiona a la Albirroja y a todo un país.
La locutora irrumpe al aire con energía de programa matinal de radio: “¡Saben que lo que más se vende en Areguá son las alcancías del profe Alfaro, los “Alfaritos…!”, dice y explica que se consiguen a 50 mil guaraníes y que los “alfareros” no dan abasto y las risas y voces se mezclan en comentarios sobre el Mundial, las expectativas, en la espera del contacto con los enviados, yendo al corte que vende televisores.
El fenómeno, más allá de la felicidad que aportó la clasificación, tiene mucho que ver con la capacidad motivadora de Alfaro, algo que construyó en el tiempo, desde el joven futbolista, el empecinado técnico del fútbol de ascenso en la Argentina, su llegada a primera división, su paso por Boca Juniors y el salto final a ser técnico de selecciones.
Ahora sueña con dar junto a la Albirroja el paso más grande de su carrera. “Nosotros tenemos que pasar de ser un equipo que amenaza de contragolpe a un equipo que tiene letalidad de contragolpe, que va a definir de contragolpe”, dice Alfaro tras el último amistoso y anticipa una figura táctica que tomará forma definitiva en los tres partidos de la fase de grupos.
Un hombre que, con trabajo, enciende una ilusión, una constante en su vida. Gustavo Alfaro nació en Rafaela, Santa Fe, y le dicen Lechuga, porque de joven su cabellera encrespada se parecía a un atado de hojas de la hortaliza.
LIDERAZGO INNNATO
Cuenta Miguel González, periodista del portal Rafaela Noticias, que el actual técnico de la Albirroja era volante central, número 6 en nuestro país, 5 en la Argentina. “Siempre fue caudillo, líder dentro de la cancha, más bien rústico, no era un creativo. Era más de marca, despliegue, de estar apoyando. Esporádicamente llegaba al gol, pero hizo goles importantes, siempre era el que hablaba, ponía la cara, el capitán”, describe. “Flaquito, parecía endeble, pero era aguerrido como jugador, mucha marca, estaba en todos lados, gran líder”, agrega.
Jugó en Sportivo Norte y Villa Alvear de Chaco y entre los años 84 al 93 jugará en el Atlético de Rafaela en una carrera en la que “pega el salto del amateurismo al profesionalismo en el 89”, cuenta el colega. “Juega un torneo que le permite clasificarse al ascenso Nacional B, actual primera nacional, y él fue el capitán, caudillo, referente principal, porque se había formado en el equipo y era un técnico dentro de la cancha, era muy profesional, serio, estudioso”, memora.
Perseguir ese ascenso era como un sueño impensable para un club de una ciudad mediana que tenía una liga local de poco más de 10 equipos, pero lo hicieron, ganaron un regional provincial y clasificaron al nacional. “Arranca como futbolista, desde las formativas, se hace capitán del equipo y es el referente que logra ascender”, resume.
Néstor Clivati, de radio El Espectador de Rafaela, confirma lo anterior: “Lo sigo desde el 89 cuando consiguió el ascenso con el Atlético”, cuenta. Desde Miami, donde cubre en estos días la participación de Argentina en el Mundial, cuenta que mantiene una buena relación con Alfaro, que sus familias son amigas y que también estará atento a la suerte de Paraguay en el torneo.
De su liderazgo apunta que “viene de su personalidad, de joven, era la voz cantante, el que ponía el umbral del temperamento y siempre tuvo buena comunicación con los compañeros y el entorno. Tiene un aire intelectual, pero se debe a su formación, que fue importante”.
DISYUNTIVA
Alfaro contó en primera persona que debió elegir entre su carrera universitaria o seguir su pasión por el fútbol: “Mi camino empezó cuando tenía 28 años, después de dejar la carrera de Ingeniera Química a falta de diez materias para el título. La decisión fue muy difícil de entender por mis padres. Años antes había llegado a un acuerdo con ellos para pausar mis estudios y dedicarme al fútbol por completo. Fue cuando llegamos con Atlético de Rafaela al Nacional B. En una categoría así, ya tienes que entrenar todos los días, sin tiempo para enfocarte en los estudios u otros asuntos. “Déjenme hacer esto que es lo que soñé toda mi vida. Porque ingeniero puedo ser a los 40, pero futbolista no”, les dije. Y ellos aceptaron”, apuntó en el sitio Coaches Voice (La voz de los técnicos).
Sigue contando el profe: “Entonces jugué tres años y medio, y después me retiré. Ya me había sacado el gusto por jugar. Pero al volver a la ingeniería no cumplí con mi parte del trato con mis padres: terminar la carrera.
Ahí sentí que la pasión por la ingeniería se había muerto y había nacido mi verdadera pasión, que era la que tenía de chico cuando soñaba con los domingos del fútbol de primera división. Como no lo había alcanzado como jugador, sí quería hacerlo como entrenador de un equipo de primera.
Debió pasar diez años en segunda división para poder hacer realidad la ilusión de poder disfrutar el privilegio de estar en primera, pero llegó. Por eso digo siempre a mis jugadores –también a mis hijas– el valor de perseguir los sueños. Lamentablemente mis padres ya no estaban con vida para poder verlo hecho realidad”, narró. Quizá de la ingeniería le venga el afán de mantener el orden y las estructuras en sus equipos.
CONDUCTOR DE GRUPOS
Más tarde, dice González: “Asciende, juega en el profesionalismo, comienzan a codearse con el futbol nacional, cuando se retira, pasa a ser el técnico del equipo y en su cuerpo técnico hasta hoy está Carlos González, que jugaba de 8 a su lado en Atlético Rafaela y Sergio Chiarelli, que es el preparador físico de sus equipos, era también del club y se conocen desde chicos”, cuenta.
Clivati agrega que “Claudio Cristofanelli lleva 20 años con ellos. Habla muy bien de él, saber rodearse y mantener el equipo en el tiempo”. Entiende que allí está una de las claves de su desarrollo: “Esa química que logra en los vestuarios viene de la que él generó en su cuerpo técnico y sus ayudantes. Si bien es notorio el caso de Paraguay, no es la primera vez que despierta un grupo, ya lo hizo con otros planteles en otras campañas, no es infalible, pero sus jugadores siempre destacan esa empatía que logran él y su cuerpo técnico que lo respalda”.
Dirigiendo Atlético Rafaela en su primera experiencia, cuenta González que “estuvo a punto de ascender a la primera, llegó a jugar definitorias con Estudiantes de La Plata, donde el capitán era Juan Sebastián Verón”, apunta.
Después pasa a Olimpo de Bahía Blanca, Belgrano, Quilmes y en un tiempo más consigue llegar a dirigir en primera división y disputa la Copa Sudamericana con Arsenal de Sarandí. “Es todo mérito suyo, porque no era un tipo de Buenos Aires que crece codeado con los más grandes, viene del fútbol del interior, de una liga provinciana”, destaca.
SEGUNDO MUNDIAL
Alfaro lo cuenta así: “Por eso, después de dirigir a Boca, sentí que lo que tenía que hacer en Argentina estaba cumplido…Yo he estado en cuatro mundiales seguidos, desde Alemania 2006 a Rusia 2018, trabajando para una televisión de Colombia. Antes de cada partido, miraba abajo desde la posición de la cabina de televisión y me fijaba en los seleccionadores y siempre me hacía las mismas preguntas: “¿Por qué yo no estoy ahí? ¿Qué me falta para dirigir en un Mundial?”.
Clivatti recuerda que “pensó en dejar de dirigir después de Boca, que fue traumático para él, pero después hace un quiebre positivo y pasa de ser entrenador de seleccionados”. Primero en Ecuador (2020-22), con el que fue a Catar, luego Costa Rica (2023-24) y finalmente Paraguay. Con 63 años cumplidos el 14 de agosto pasado, tendrá su segunda experiencia mundialista consecutiva.
González apunta: “Desde siempre fue un conductor de grupo, líder, un tipo preparado, estudioso, formado, lector de muchos temas. No solo estudia el fútbol, sino también las cosas cotidianas, no es que vende humo”. Señala que “su familia tenía una pequeña industria metalúrgica que quebró en una época difícil, creo que de autopartes, no viene de un hogar de carencias, y el equipo del que es referente es del centro de la ciudad. Al Atlético le dicen la Crema es un club importante en lo social”.
Entiende que es un emblema de Rafaela, “una ciudad con poder adquisitivo que sobresalió en la región y en el país. Tiene una idiosincrasia de gente que provino en gran medida de la inmigración italiana que dio empuje y desarrollo, e instaló fábricas de caramelos, colchones, lácteos, frigoríficos, etc.”.
El Atlético de Rafaela administra además el autódromo de la ciudad, reconocido internacionalmente, al punto de que “los autos de las 500 millas de Indianápolis corrieron aquí en el 71 y allí en ese predio está el centro de entrenamiento que tiene el complejo de canchas e instalaciones del fútbol”.
UN REFERENTE EN SU COMUNIDAD
Perfila a Alfaro como “un muchacho de clase media que aprovechó oportunidades y que trabajó duro. No sé si soñó lo que le dio el fútbol” y comenta que “es muy reconocido y querido en la ciudad como un referente de fútbol en el mundo, no viene muy seguido, pero cuando lo hace suele dar charlas a los juveniles y se lo escucha con respeto”.
Clivati agrega que “es una figura admirada por sus valores, su compromiso, tiene una identificación con Atlético, pero lo quieren en general. Hace muchos años se fue de la ciudad donde quedan algunos familiares”.
A la hora de trazar un perfil, apunta que “es una persona presente, es amigo de los amigos, es afectuoso, tiene siempre buena memoria emotiva y creo que en dosis se nota cuando puede llegar a un grupo de profesionales”.
Agrega que “si repasas sus declaraciones, las matiza con alguna riqueza conceptual, con hechos que tienen que ver con el jugador persona y es un recurso que lo hace un entrenador distinto, que llega al jugador y le toca la fibra más íntima, lo que le agrega valor a su liderazgo como jefe de grupo”. En diciembre de 2025, lo homenajearon en la fiesta del deporte en su Rafaela natal.
UNA CAMISETA ESPECIAL
“Fue una experiencia impresionante, el profe Alfaro me trató como su hijo, me sentí como un niño chiquito al que su papá le da un abrazo”, cuenta Ignacio Villalba Denis, el dibujante guaireño que pinta camisetas biográficas de futbolistas y personalidades destacadas.
Comenta que esperó media hora en la portería de la APF en Ypané “hasta que escuché la radio que decían ‘déjenle pasar a Ignacio Villalba’. La seguridad era tremenda y cuando logré entrar vi la locura que genera el profe, porque cuando él salió incluso hasta los que trabajan todos los días allí se acercaron para tomarse una foto con él”, recuerda.
“Fue superamable supercorrecto, tenía un aura y me puse muy nervioso, fue tan lindo y emocionante. Me hicieron un video los de la Albirroja y ahí le dije a Alfaro que esto es por todos los paraguayos, por lo que nos devolviste y cuando vio el cuadro se le iluminaron los ojos. Casi se me escapan algunas lágrimas y me abraza el profe y me dice ‘muchísimas gracias, voy a llevarme a un recuerdo muy bonito de Paraguay’”, concluye.