La muy golpeada economía de Olimpia divisa de nuevo negros nubarrones a consecuencia de nuevas demandas. General Caballero recurrirá a FIFA por la falta de pago por el pase de Júnior Barreto, que alcanza la suma de 450.000 dólares, que ya venció el año pasado. En un principio, el presidente franjeado, Rodrigo Nogués, había reconocido que iban a arreglar lo antes posible esta situación. Pero tal cosa no pasó y se podría agravar próximamente.
Barreto arribó a Olimpia en diciembre de 2022 y estuvo a punto de ser transferido en el último mercado de pases a Vélez Sarsfield de Argentina, pero la directiva decana se mostró insatisfecha con el monto ofrecido por el equipo argentino, que fue de USD 1.200.000 por el 50 % de la ficha. Ayer lunes se filtró que el Decano va a plantear al club mallorquino renegociar la deuda que tiene con Júnior Barreto para que no vaya el caso a FIFA. El zaguero central estuvo presente en ocho cotejos de los 13 que disputo el equipo franjeado en el Apertura.
Otro jugador que demandará a Olimpia es Teodoro Sebastián Arce, quien reclama el premio por el título del torneo Clausura de 2019, donde el delantero participó de tres partidos; dos de titular y uno de recambio. Arce firmó un contrato privado en el que Olimpia se comprometía a saldar la deuda en 12 meses, pero solo abonó el primero, quedando pendientes 11 cuotas.
Otro golpe para la tesorería de Olimpia sería el caso del uruguayo Diego Polenta, quien exige al Decano un pago cerca de los 3.000.000 de dólares.
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De Mundiales FIFA y Juegos Olímpicos: deportes, culturas y política
- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
- Fotos: Gentileza
Desde el jueves pasado, el particular balón la Trionda rueda en dieciséis ciudades de Canadá, México y Estados Unidos, los países anfitriones de la vigesimotercera Copa Mundial de Fútbol 2026.
Entre el 13 y el 30 de julio de 1930, en Uruguay, se desarrolló el primer campeonato mundial de fútbol de la historia. Nada nuevo y, mucho menos, que se desconozca. El presidente de la FIFA entonces, Jules Rimet, tuvo presente para designar la sede que el país anfitrión –en 1924 y 1928– fue medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París (1924) y de Ámsterdam (1928). Desde aquellas dos citas deportivas el fútbol –como disciplina– alcanzó un estatus que nunca se le había concedido antes.
Eran otros tiempos. La FIFA, cuando se iniciaba la tercera década del siglo XX, tenía cuarenta y un miembros. Sin embargo, hasta Montevideo solo aceptaron viajar para participar trece selecciones porque el viaje, en barco, para los europeos era muy largo. En consecuencia, solo se enfrentaron Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú, Bélgica, Francia, Rumania, Yugoslavia, Estados Unidos y México. La copa la alzó Uruguay. Triunfó sobre la Argentina por 4 a 2 en el estadio Centenario.
El trofeo siguiente se disputó en Roma. El dictador Benito Mussolini (1883-1945) operó con firmeza para que así fuera y, en consecuencia, encaró la organización de aquel campeonato como una cuestión de Estado. Nada nuevo. Desde 1928 construyó con aquel objetivo, en la base misma del Monte Mario, el Stadio dei Marmi que custodiaban sesenta estatuas de atletas de mármol con claro estilo grecorromano.
El 10 de junio de 1934, Italia derrotó a Checoslovaquia por dos goles a uno. El relato del autócrata fue presentar aquel triunfo como un logro del fascismo y sobre ese eje construyó una buena parte de su comunicación política. Nada nuevo, por cierto. Deporte y cultura, claramente, ensamblan para proyectar y gestionar acciones públicas y privadas de alto rendimiento.
Hoy la FIFA cuenta con un total de doscientas once asociaciones nacionales afiliadas. Dieciocho países más que en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se encuentran representados en ese foro, también de alcance global. El presidente actual de la FIFA, Gianni Infantino, lo sabe. Los megaeventos deportivos –como lo es el Mundial FIFA 2026– no son un hallazgo con alcances insospechados.
MASIVIDAD ACOTADA
Ya en el 776 aNE, en Olimpia, ciudad griega, se ofrendaba a Zeus, dios de dioses, con prácticas deportivas masivas de las que, sin embargo, solo podían participar los hombres libres que hablaban griego. La mayor exigencia era, justamente, ser ciudadano de alguna de las ciudades-estado griegas.
Las mujeres no podían participar de los juegos olímpicos de entonces. Las casadas ni siquiera podían concurrir para ver las competencias. Las solteras, sí. A los deportistas no se los categorizaba por algunos indicadores como sus edades o el peso corporal. No. Competían todos juntos, sin distinciones untados sus cuerpos con aceites y arena; y, totalmente desnudos.
Cuando cada cuatro años la realización de los juegos se acercaba, los deportistas comenzaban a trasladarse a Olimpia, donde debían estar un mes antes del inicio de las competencias.
En ese tiempo entrenaban, se aclimataban y eran supervisados por los jueces en todo momento. Los atletas –mayoritariamente provenientes de los sectores aristocráticos– se preparaban para disputar carreras pedestres, combates personales, competencias ecuestres y en el pentatlón, la competencia estrella, que incluía lucha, lanzamiento del disco, salto en largo, carrera y lanzamiento de la jabalina.
Claramente, el deporte –como práctica social– es transversal en la historia de la humanidad. De hecho, en la Antigua Grecia, en el Olimpo, donde habitaban los dioses, Hermes –el mensajero, el “ángelos”, en griego– hijo de Zeus, tenía un lugar de privilegio y, desde esa posición, se lo consideraba el protector, entre otras disciplinas, del atletismo y del pancracio, un antiguo combate gímnico de origen griego y romano que con el paso de los siglos devino hasta nuestros días en lo que se conoce como lucha libre.
Pero Hermes no estaba en soledad. Los Theoi Gymnastikoi –de los que formaba parte junto con Heracles, los Dioscuros Cástor y Póluxa, mellizos; Nike (Victoria) y Agón (Contienda)– también protegían el gimnasio y los juegos. Aunque estos dos últimos, las y los estudiosos suelen sostener que eran “daémones (demonios o ángeles rebelados) menores”.
DIOS DEL COMPAÑERISMO
En ese contexto, Eros –dios del compañerismo que en la modernidad para nada es vinculado con el deporte– frecuentemente era adorado en los gimnasios. Los dioses –desde siempre– estuvieron allí junto al deporte y a los deportistas. De hecho, cuando en el 146 aNE Lucio Mummio ocupó Corinto para que Grecia comenzara a caer y emergiera Roma como hegemón, aquellas prácticas deportivas se mantuvieron como muchas de las prácticas socioculturales griegas (mitos y creencias entre ellas) que influyeron sobre la sociedad romana.
Las deidades griegas fueron de alguna manera adoptadas y adaptadas por los romanos que, en ese proceso de adopción (transculturación) –además de cambiarles los nombres– según coincidentes estudiosos las deshumanizaron, las alejaron de las pasiones humanas y las resignificaron. Y, en ese propósito de producir nuevos sentidos, Zeus dejó de ser el dios de dioses de Grecia. En Roma es Júpiter, en tanto que Cronos, como dios del tiempo y padre de los primeros dioses, fue erigido como Saturno.
En lo que hace al deporte, el griego Hermes quedó atrás… pero no tanto. De alguna manera su equivalente romano era Mercurio como patrón de los atletas. Pero es preciso señalar que, en aquella nueva religiosidad, el dios Sol era el protector de las carreras de carros que, tal vez, eran la práctica deportiva más atractiva y popularizada en la sociedad romana que asumía culturalmente a los deportes desde una perspectiva más afín con las disciplinas militares y los ludi (los juegos públicos) que incluían los combates entre gladiadores.
PAN Y CIRCO
Pero no todos eran vítores para los emperadores, para los políticos, diríamos por estos días. En el 100 dNE, el poeta romano Décimo Junio Juvenal en su “Sátira X” fue crítico con el emperador Marco Ulpio Trajano, a quien responsabilizó por la pérdida de interés del pueblo de Roma en sus deberes cívicos porque solo se preocupan por el trigo gratuito que el imperio distribuía para evitar las hambrunas y por los grandes espectáculos públicos deportivos como las carreras de cuadrigas y las luchas entre gladiadores que se realizaban en el Coliseo.
“Panem et circenses”, escribió Juvenal en “Sátira X” para apuntar críticamente al emperador con esa frase que se repite hasta la actualidad. Las críticas del poeta no alcanzaron. Todo continuó sin cambios hasta que, en el 393 dNE, el emperador Teodosio I, llamado el Grande –después de adoptar el cristianismo como religión oficial del imperio–, prohibió los juegos olímpicos, a los que declaró como una celebración pagana y politeísta.
PROMOCIÓN DE LA PAZ Y LA AMISTAD
Casi sobre el fin del siglo XIX, en 1896 –1503 años después de la prohibición de los juegos olímpicos que decretara el emperador Teodosio I, en Roma– en Atenas los Juegos Olímpicos regresaron. Dos años antes, el 23 de junio, el barón francés Pierre de Coubertin (1863-1937), en la Universidad de la Sorbona, fundó el Comité Olímpico Internacional (COI) para promover la paz y la amistad entre las naciones a través del deporte.
Por entonces, la Segunda Guerra Franco-Dahomeyana (1892-1894) y la Primera Guerra del Rif (1893-1894) preocupaban particularmente a las juventudes europeas en edad de combatir y a sus familias. Con el paso del tiempo nuevos conflictos alejaron al mundo de la paz. La Primera Guerra Sino-Japonesa (1894-1895), la Guerra Hispano-Estadounidense (1898), la Guerra de los Bóers (1899-1902), la Guerra Ruso-Japonesa (1904-1905), las Guerras de los Balcanes (1912-1913) y el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 fueron imparables para las élites epocales.
Tampoco los Juegos Olímpicos en Berlín 1936 fueron suficientes para que Adolf Hitler no iniciara la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), para que no avanzara con el Holocausto o para que el presidente norteamericano Harry Truman (1884-1972) no destruyera las ciudades japonesas de Hiroshima (6/8/1945) y Nagasaki (9/8/1945) con dos bombardeos atómicos. De hecho, los Juegos Olímpicos se suspendieron durante una docena de años como consecuencia de aquella conflagración.
El renacer de los juegos que impulsó De Coubertin no pudo recuperar el espíritu de la Antigua Grecia. La historia recuerda que cuando en Olimpia los deportistas comenzaban con las competencias, simultáneamente se iniciaba la ekecheiria, traducida como “tregua olímpica o sagrada”. Los griegos le decían sí a la paz. En el siglo XX, la modernidad bélica hizo exactamente lo contrario. Los líderes y lideresas de entonces no pudieron, no supieron o no quisieron la ekecheiria. Sesenta millones de personas fueron asesinadas. La llama volvió a encenderse en Londres el 29 de julio de 1948. Se los llamó los Juegos de la Austeridad.
MUNDIAL FIFA 2026 EN NÚMEROS
Desde el jueves pasado –cuando el delantero de la selección nacional de México Raúl Giménez, en el centro mismo del estadio Azteca– pateó oficialmente a Trionda frente a la formación de Sudáfrica, ese particular tipo de balón rueda en dieciséis ciudades ubicadas en Canadá, México y Estados Unidos, los países anfitriones de la vigésimo tercera Copa Mundial de Fútbol 2026.
Trionda, que según sus creadores (Adidas) quiere decir “tres olas”, aunque seguramente se la mencione muy poco durante todo el torneo, será infaltable en los estadios localizados en Vancouver, Toronto, Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Kansas, Los Ángeles, Miami, Nueva York / Nueva Jersey, Filadelfia, San Francisco y Seattle, donde disputarán la primacía global un total de 1.248 futbolistas integrados a cuarenta y ocho seleccionados participantes del campeonato pertenecientes a la Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia, Ecuador, Paraguay, España, Francia, Alemania, Inglaterra, Portugal, Países Bajos, Bélgica, Suiza, Croacia, Noruega, Escocia, Austria, Bosnia y Herzegovina, Suecia, Turquía, República Checa, Marruecos, Senegal, Ghana, Argelia, Egipto, Cabo Verde, Túnez, Sudáfrica, Costa de Marfil, República Democrática del Congo, Japón, Arabia Saudita, Australia, Corea del Sur, RI de Irán, Catar, Uzbekistán, Jordania, Irak, Panamá, Haití, Curazao y Nueva Zelanda, además de las escuadras que representan a los tres países anfitriones.
Sus disputas serán reglamentariamente controladas por cincuenta y dos árbitros principales (seis de ellos, mujeres), ochenta y ocho asistentes y treinta oficiales de video que habrán de operar en el sistema VAR (Video Assistant Referee-Árbitro Asistente de Vídeo), nucleados en el denominado como Equipo Uno de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA Team One). Se informó además que poco más de cincuenta mil periodistas, comunicadores, comunicadoras, trabajadores y trabajadoras de medios de comunicación (entre quienes se encuentran nuestros compañeros y compañeras de trabajo de Nación Media) se acreditaron para reportar en detalle todo lo que suceda en el Mundial.
En ese contexto, las entidades organizadoras del campeonato que se extenderá oficialmente hasta el domingo 19 de julio (treinta y nueve días) cuando se conozca qué formación se alzará con el triunfo que habrá de ostentar hasta 2030, estiman que unos ochocientos veinticuatro mil empleos de tiempo completo se habrán de crear en México, Canadá y Estados Unidos.
A esos trabajadores y trabajadoras habrán de sumarse unos sesenta y cinco mil cooperantes que se distribuirán en veintitrés áreas concretas, entre las que se encuentran aeropuertos, estadios y hotelería. Fuentes confiables diversas aseguran que el costo total de organizar el Mundial FIFA 2026 se ubica en torno de los 4.200 millones de dólares imputados al que llaman “presupuesto operativo directo” (sedes, arbitrajes, logística en general, etc.) que la FIFA invierte para esta realización.
Los informantes –dentro de un compromiso de discreción respecto de sus identidades porque “todos los datos son estimaciones”– detallan que unos seiscientos sesenta y cinco millones de dólares se distribuirán entre las cuarenta y ocho selecciones clasificadas que se encuentran en competencia. La escuadra triunfante se alzará con un premio de cincuenta millones.
En los tres países anfitriones, los costos para la adecuación de los estadios, las inversiones que se realizaron en diversas obras de infraestructura –principalmente para transportes de todo tipo– y puesta a punto de los recintos auxiliares alcanzará a un monto del orden de los quince mil millones de dólares.
Los que todo lo miden –hasta horas antes de la ceremonia de inicio– coinciden en estimar que el Mundial FIFA 2026 tendrá un impacto económico directo del orden de los cuarenta mil millones y estiman que generará unas ciento ochenta y cinco mil posiciones de trabajo directo e indirecto no solo en los tres países organizadores.
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Tribunal rechazó apelación cerrista
De esta manera, se da por cerrado el caso de aquel juego suspendido de la fecha 17.
Olimpia ya es campeón oficial del torneo Apertura, que terminó hace varias semanas. Pero lo que aún estaba pendiente era la apelación de Cerro Porteño en relación al suspendido superclásico de la fecha 17 jugado a mediados de abril y cuyos puntos fueron otorgados a Olimpia.
Pues bien, ayer la APF dio a conocer la resolución final del Tribunal de Apelaciones, que decidió no hacer lugar al pedido cerrista, por lo que el resultado (3-0) se mantiene como lo estableció en su momento el Tribunal Disciplinario de la matriz de nuestro fútbol.
De esta manera, se cierra definitivamente este episodio, que en su momento generó mucha polémica, por los hechos ocurridos en dicho partido y sus derivaciones.
El partido se había suspendido antes de la media hora de juego, debido a desmanes iniciados por hinchas del Ciclón en el sector de gradería Norte del Defensores del Chaco.
A raíz de que la Policía Nacional no pudo controlar los disturbios, que se extendieron a otros sectores del estadio, el árbitro Juan Gabriel Benítez decidió suspender el compromiso.
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FIFA cede tras protestas al permitir botellas de agua desechables en el Mundial
La FIFA permitirá a los espectadores entrar con una botella de agua de plástico a los estadios del Mundial, después de que su prohibición de las botellas reutilizables haya desatado una ola de críticas. “Todos los aficionados tendrán permitido ingresar con una botella de agua desechable, blanda, de plástico, de 20 onzas (590 ml), sellada de fábrica, a cualquier partido de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en Estados Unidos y Canadá”, dijo el director de operaciones del torneo, Heimo Schirgi, en un video publicado en la cuenta de X de la FIFA.
Este anuncio, que la FIFA calificó como una “aclaración” de su política sobre botellas de agua, llega dos días después de que el organismo indicara que no se permitirían las botellas rellenables. La FIFA justificó esa medida “para prevenir riesgos y lesiones a los jugadores y asistentes”.
Este viernes, Schirgi confirmó que “no se permitirá a los aficionados ingresar con botellas de agua rígidas y reutilizables por razones de seguridad”. De acuerdo con expertos, los aficionados pueden enfrentar riesgos para la salud debido al calor extremo en los estadios al aire libre durante el Mundial, que organizan conjuntamente Estados Unidos, Canadá y México.
En el Mundial de Clubes de la FIFA del año pasado en Estados Unidos, donde los aficionados se quejaron de temperaturas abrasadoras, se prohibió a los hinchas llevar botellas de agua a los estadios.
Una posible huelga
Empleados del SoFi Stadium de Los Ángeles votaron abrumadoramente a favor de autorizar una huelga durante el Mundial 2026, que se inicia el jueves, al no ser atendidas sus demandas salariales y contra la presencia de la agencia migratoria ICE en el recinto. El sindicato Unite Here Local 11, que representa a unos 2.000 trabajadores de las concesiones de comida y bebida y las suites del estadio, dijo que el 96 % de los votantes se pronunció a favor de la posibilidad de declararse en huelga.
“Esto significa que los trabajadores podrían abandonar sus puestos en cualquier momento si no se satisfacen sus demandas”, dijo el sindicato en un comunicado. Cocineros, meseros, cajeros, lavaplatos y otros empleados del estadio participaron en la votación entre el jueves y la noche del viernes.
El sindicato dijo que las negociaciones con Legends Global, la operadora de los servicios de alimentos del estadio, están programadas para continuar el lunes, a escasos días de que el SoFi Stadium albergue el primer partido del Mundial 2026 en territorio estadounidense, el 12 de junio entre la selección local y Paraguay.
El SoFi Stadium, el recinto deportivo más caro del mundo, inaugurado en 2020 con un costo superior a los 5.000 millones de dólares, será sede de ocho partidos de la Copa del Mundo. “Si nos vemos obligados a ir a la huelga, en esas suites de 100.000 dólares de la FIFA no habrá más que agua embotellada y Doritos”, dijo Kurt Petersen, copresidente del sindicato.
Entre sus demandas, los trabajadores reclaman garantías para poder abandonar sus labores en caso de que en los partidos del Mundial haya presencia de la agencia federal ICE, punta de lanza de la ofensiva antinmigración del presidente Donald Trump. ICE ha sido blanco de críticas de organizaciones de defensa de los derechos humanos por sus brutales redadas en distintas ciudades, incluida Los Ángeles.
Los empleados también expresan su preocupación por tener que entregar información personal a la FIFA para ser acreditados, que temen que pueda ser compartida con agencias migratorias. Las demandas también abarcan una mejora de las condiciones salariales de los trabajadores. El Mundial “generará enormes ganancias, pero nosotros seguimos luchando por el respeto y la seguridad más básicos. Merecemos algo mejor y, si eso significa ir a la huelga, estoy listo”, dijo César Zamora, camarero en el estadio.
Fuente: AFP.
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Arrancó el Mundial en zoológico mexicano con ejercicios de adivinación
Dos elefantas caminan sobre una minicancha de fútbol improvisada en el zoológico de Guadalajara. Dos arcos, la pelota, las banderas de México y Sudáfrica y apetitoso pasto son sus artilugios para predecir el resultado del partido inaugural del Mundial 2026. En segundos las bestias deciden comerse primero la yerba del lado mexicano y la predicción está hecha. Poco después una de las elefantas tira el arco sudafricano para “confirmar” el pronóstico que favorece al país que las acoge en el juego del próximo jueves.
Este ejercicio de adivinación de cara al mundial de fútbol, que tiene como antecedente al inolvidable pulpo Paul en Sudáfrica 2010, es una “actividad de enriquecimiento ambiental”, explica a la AFP el veterinario zootecnista Iván Reynoso. “La idea es que los animales van a realizar predicciones de distintos partidos que se jugarán”, añade el experto.
De inmediato, es turno de Chenchi y Faustina, dos gorilas de tierras bajas. Se les presentan dos piñatas con la forma de las camisetas de España y Uruguay, que medirán fuerzas el 26 de junio en la propia Guadalajara. Las simias se acercan y parecen conscientes de que anticipar un choque entre dos viejos campeones mundiales es cosa seria. Se detienen, esperan unos segundos y de pronto una va directo hacia la camiseta uruguaya. “¡Es claro, es claro quién ganó!”, exclama una de las encargadas del zoológico.
Ahora le toca a la puma Muluk, quien debe elegir entre las figuras del tigre siberiano, mascota del seleccionado de Corea del Sur, y el león de Bohemia que el once de República Checa adopta como su identidad visual.
Tras unos minutos de suspenso, Muluk da un vuelco sobre los pedazos de carne colocados en un brazo del tigre y deja claro su vaticinio para el juego del 11 de junio, también en Guadalajara.
Reynoso dice que estos ejercicios son importantes para estimular la conducta natural, así como la actividad física y mental de los animales. Y sobre sus vaticinios subraya que “tienen totalmente la libertad de elegir”.
“Este tipo de actividad los enriquece bastante, no solamente en el tema visual para el público sino para ellos también, estimula bastantes sentidos”, añade.
El último pronóstico lo hacen seis jirafas que parecen honrar su origen africano: dan por ganadora a la República Democrática del Congo sobre Colombia, en el juego del 23 de junio.
Fuente: AFP.