Independiente y Guaireña igualaron 2-2 en el estreno de ambos en el torneo de la División Intermedia. El cuadro local se adelantó en el marcador a través de Cristhian Paredes (6′). El histórico Lito Duarte, a los 15′ y posteriormente Esteban Samudio al minuto 50′ adelantaron al cuadro guaireño, pero a los 66′, José Báez selló el 2-2 final.
Posteriormente, en otro partidazo por el último par tido de la fecha, Resistencia le ganó por la cuenta de 3-2 a Pastoreo. Para el cuadro del “bajo” marcaron Carlos Herrera, Rodrigo Vera y Jonathan Herrera. Los empates transitorios llegaron por intermedio de Richard Candia y Alexis Orué para el cuadro visitante, que jugó con 10 desde la parte final del primer tiempo.
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Financiarán a egresados agropecuarios para fomentar la innovación rural
La Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) y el Centro Tecnológico Agropecuario del Paraguay (CETAPAR) suscribieron un acuerdo de cooperación en el marco del programa JEPYTASO, durante la Expo Innovar 2026.
El convenio se enmarca en una alianza público-privada orientada a generar más oportunidades para jóvenes en el ámbito rural, especialmente para egresados de carreras técnicas vinculadas al sector agropecuario.
A través de esta articulación, CETAPAR aportará su experiencia en investigación y asistencia técnica para mejorar la productividad y sostenibilidad de los emprendimientos, mientras que la AFD y el CAH contribuirán con financiamiento y herramientas de educación financiera que faciliten la puesta en marcha y consolidación de proyectos productivos.
Esta iniciativa busca fortalecer las capacidades de los jóvenes, promoviendo su inserción en el sistema productivo con acompañamiento técnico y acceso a crédito adecuado a sus necesidades.
Como parte de la implementación, se prevé el desarrollo de un programa piloto dirigido a egresados de CETAPAR, quienes podrán acceder a financiamiento en condiciones favorables, junto con asistencia técnica durante los primeros años de sus emprendimientos.
El programa JEPYTASO, impulsado por la AFD y el CAH, se consolida así como una plataforma de articulación entre instituciones públicas y privadas, orientada a dinamizar el desarrollo rural y fomentar la innovación en el campo paraguayo.
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Campo con alma de mujer
Por: Adelaida Alcaraz
Con trabajo incansable, Teresita Adorno convirtió desafíos personales en un modelo de agroganadería sostenible, demostrando que la innovación y la pasión transforman vidas. Su historia, resumida en un libro, será compartida en el marco de la feria Innovar 2026.
Cuando la vida le puso un límite que parecía insuperable, Teresita Adorno no retrocedió. Frente al diagnóstico de cáncer y la necesidad de reinventarse, dejó los tacos atrás, se calzó las botas y decidió enfrentar el mundo del agro con pasión y determinación.
Hoy, convertida en directora de Agroganadera Karanda’y Poty SRL, diplomada en Administración Financiera, técnica en Comercio Exterior y Química Farmacéutica, su historia de resiliencia, de innovación y excelencia en el agro paraguayo es inspiración para cientos de personas.
“Yo pasé momentos tan difíciles con esta enfermedad… en ese proceso, mi proyecto y mi salud empezamos juntos. A pesar de todo, logramos equilibrar la empresa, pagar las cuentas y nunca perder la confianza”, compartió Teresita, recordando cómo el dolor y la adversidad se convirtieron en el motor que impulsó su crecimiento personal y profesional.
Precisión y estrategia en la agroganadería. Karanda’y Poty aplica ganadería intensiva a pasto, combinada con agricultura de precisión y manejo estratégico de cultivos y pasturas. Cada decisión, desde el análisis del suelo hasta la alimentación de los animales, está basada en datos y planificación científica. “La base de nuestra producción es el suelo. Primero corregimos su composición química y física, luego diseñamos la rotación de pasturas según pendiente y capacidad del terreno, y finalmente integramos el manejo de los animales”, explicó.
El sistema de ganadería intensiva que Teresita implementó permite un crecimiento controlado de los animales, con seguimiento del peso, alimentación balanceada y control sanitario riguroso. Los animales ingresan conun promedio de 220 kilos y alcanzan hasta 360 kilos en ocho meses, optimizando recursos y garantizando calidad en la carne. “No es solo engorde, es producción de carne de calidad, enfocada en la carcasa y la musculatura, con planificación anual y rotación de pasturas”, detalló.
Además, algunos animales pueden llegar hasta 500-520 kilos en la etapa final del confinamiento, demostrando que cada decisión en el campo es crucial y que un mal cálculo puede significar pérdidas económicas importantes.
Integración de cultivos y ganadería sostenible. Su agroganadera integra producción de granos, forrajes y pasturas mejoradas, combinando agricultura y ganadería para maximizar la eficiencia y la sustentabilidad. Todo esto permite un ciclo completo de producción que incorpora tecnología, análisis de datos y prácticas de agroganadería sostenible, un ejemplo de cómo el conocimiento técnico puede transformar la productividad y la rentabilidad del campo paraguayo.
Teresita también impulsa la educación y capacitación en el agro, reconociendo que la inversión enconocimiento es tan importante como la inversión en tierras y animales. “Para elevar la productividad, no basta con tener tierra y ganado, hace falta conocimiento. Desde manejo de suelo, análisis de nutrientes, selección genética, hasta control sanitario y nutrición animal, cada detalle hace la diferencia”, comentó.
Innovar 2026. Este viernes 20 de marzo, Teresita compartirá su historia en la feria Innovar 2026, en el espacio Innovar Mujeres, presentando su libro “De tacones a botas. El desapego que sanó y elevó mi alma”, de 9:00 a 9:15. Será una oportunidad única para conocer cómo la fuerza, la pasión y la innovación se combinan para construir un camino exitoso en el agro paraguayo.
Para productores, emprendedores y soñadores, la charla de Teresita será un testimonio de que los obstáculos no detienen a quienes están dispuestos a aprender, a luchar y a transformar su entorno. Su relato inspira a todos a soñar en grande, planificar con precisión y trabajar con corazón, mostrando que la innovación en el agro no solo mejora resultados, sino que transforma vidas.
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El margen oculto de la carne paraguaya
Por: Alba Delvalle
Hugo Sánchez, director ejecutivo de la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible (MPCS), expone el verdadero salto competitivo que puede dar el sector si logra cerrar la brecha entre la producción tradicional y la empresarial eficiente. Más kilos por hectárea sin sumar más tierra.
Para entender el margen real de mejora productiva en ganadería del país, Hugo Sánchez, director ejecutivo de la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible (MPCS), propone mirar indicadores concretos. El primero es la producción de kilogramos de carne por hectárea al año, una métrica que permite medir eficiencia y comparar sistemas.
En la ganadería tradicional paraguaya se producen entre 40 y 50 kilogramos de carne por hectárea al año. En cambio, una ganadería empresarial puede alcanzar 200 kilogramos por hectárea o más. La brecha revela el potencial.
“El techo es amplio”, afirma él. El promedio país está muy por debajo de lo deseable y lo que se puede lograr ajustando sistemas productivos es significativo. Cada pequeño avance representa un logro: más productividad implica mayor volumen para exportación y consumo interno, movimiento en toda la cadena y generación de divisas.
Otro indicador clave es la tasa de marcación, es decir, la relación entre terneros logrados y vacas puestas en servicio. Paraguay registra entre 50 % y 54 % de marcación. En términos simples: de 100 vacas en servicio, al momento del destete se obtienen alrededor de 52 terneros. Mientras países vecinos alcanzan entre 60 % y 70 %, esa diferencia también marca potencial de crecimiento.
La pregunta no es si hay margen de mejora, la evidencia indica que lo hay, entonces, la estrategia debe apuntar a la tecnología disponible, cuya aplicación aún es limitada. La tecnología para una ganadería eficiente y sostenible no es un secreto, la información ya está disponible, sin embargo, no está ampliamente difundida.
Su aplicación se concentra en productores empresariales innovadores y visionarios, comenta, por lo que el desafío no es la falta de información, sino la ampliación de su uso. “Para quien la busca, la tecnología está. Su adopción depende de disponibilidad de capital, recursos humanos y, sobre todo, de la decisión empresarial de cambiar el sistema productivo”, expresa.
Las prácticas básicas son conocidas: manejo adecuado de pasturas, rotación de potreros, subdivisiones, análisis de carga, reservas forrajeras para invierno, suplementación estratégica y uso de alambrado eléctrico. A partir de ahí se incorporan programas nutricionales y reproductivos, inseminación artificial y sincronización de celos.
La base es clara, el animal debe estar bien alimentado y en condiciones de bienestar adecuadas, y a partir de allí, se construye eficiencia. Estos resultados pueden observarse en el corto y mediano plazo, asegura Hugo.
Aumentar el hato ganadero no implica necesariamente expandir la frontera. Para el director, el enfoque debe ser multidimensional: mejorar productividad, adaptarse a cambios climáticos, considerar condiciones de mercado y aplicar tecnología con recursos humanos capacitados. No se trata de sumar hectáreas, sino de intensificar el uso eficiente de las que ya existen, señala.
“Tenemos degradación de pasturas, ese mismo territorio debe revitalizarse o reestructurarse para recuperar su potencial y lograr más hato sin más frontera. La intensificación en el mismo terreno es la clave”, remarca.
Con buenas prácticas ganaderas, que no son un secreto, es posible elevar rendimientos sin ampliar superficie. Paraguay cuenta con más de 400 años de tradición ganadera y las tecnologías han sido probadas. El conocimiento existe; el desafío es aplicarlo de manera más extendida.
Con relación a la productividad en un clima más extremo, que es otra variable crítica, explica que las olas de calor, sequías e inundaciones forman parte de ciclos que el productor experimentado reconoce.
“Los cambios climáticos son cíclicos, el productor observador sabe que ciertos años habrá extremos y debe preverlos: acumular agua, disponer de potreros de reserva, implementar sistemas de protección y fortalecer la capacidad de adaptación”, sostiene.
En ese sentido, el referente subraya que las medidas de adaptación y mitigación ya son conocidas, por lo que prepararse es parte del sistema productivo eficiente. Por ende, producir más carne no significa exigir más al territorio, sino gestionarlo mejor. Implica planificación, anticipación y resiliencia.
La discusión sobre sostenibilidad en la producción cárnica suele asociarse a exigencias externas. Sin embargo, desde la perspectiva de la eficiencia productiva, sostenibilidad y competitividad convergen. Incrementar kilogramos por hectárea, mejorar la tasa de marcación, reducir degradación de pasturas y prepararse para variabilidad climática no solo impacta en volumen, sino en estabilidad del sistema.
Cada mejora en productividad multiplica efectos: mayor oferta exportable, fortalecimiento del consumo interno, dinamización de la cadena y generación de divisas. Es decir, el potencial está identificado, los indicadores lo muestran, el conocimiento técnico existe y la tecnología también.
A lo que Hugo hace hincapié que la diferencia entre una ganadería de 50 kilos por hectárea y otra de 200 no está en la tierra adicional, sino en la gestión. Por lo tanto, Paraguay no necesita crecer hacia afuera, ya que tiene margen para hacerlo hacia adentro. Y ahí, en esa eficiencia ampliada, está el verdadero techo del sector.
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CPC señala que el 75 % de los precios internacionales se quedan en el campo
El 75 % de los precios internacionales se quedan en el campo, señaló la Cámara Paraguaya de Carnes (CPC) en un estudio sobre el análisis económico de la cadena de valor del sector cárnico, donde uno de los indicadores más relevantes es la distribución proporcional del precio internacional del novillo entre el sector primario (productores) y el sector industrial (frigoríficos).
“Este indicador permite comprender cómo se estructura la generación y asignación del valor a lo largo de la cadena exportadora, lo que consolida al sector primario como el principal beneficiario de las exportaciones de carne”, según explicaron.
Los datos fueron relevados por Solución Agropecuaria y la Asociación de Productores y Exportadores (Appec) y muestran una regularidad clara y consistente en el tiempo. “La estructura económica de la cadena de valor bovina esclarece cómo se distribuye el ingreso generado por las ventas al exterior”, indicaron.
De acuerdo con el gremio, el precio internacional del novillo se traslada directamente al productor, mientras que el 25 % restante queda en la industria frigorífica como margen inicial de transformación. Si bien existen variaciones mensuales derivadas de las condiciones del mercado, en los promedios anuales esta proporción se mantiene como un parámetro estructural.
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“Este 75 % que recibe el ganadero no es solo un precio por kilo, representa la compensación por años de inversión en el ciclo productivo completo: cría, recría y engorde”, agregaron, apuntando que técnicamente, refleja que el mayor valor de la carne reside en el animal terminado.
Además, mencionaron que tres cuartas partes del valor se captura en el campo antes de que la industria inicie cualquier proceso de transformación o logística. Por ello, para entender la rentabilidad del sector, es necesario precisar que ese 25 % que retiene la industria no es ganancia neta, sino que se trata de un margen primario con el cual los frigoríficos deben cubrir una estructura de costos directos antes de generar utilidades.
Por último, afirmaron que la competitividad de la carne paraguaya depende de la salud de ambos eslabones. Si bien el sector ganadero concentra la mayor participación en los ingresos, la industria y el campo funcionan como engranajes complementarios expuestos a las altas exigencias de los mercados externos.
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