De la mano de Soteldo y Rondón, Venezuela goleó a Chile y se ilusiona con pelear la clasificación.
La Vinotinto de Fernando Batista superó sin atenuantes a la Roja por 3 a 0. Tras un error del defensor de River Paulo Díaz, Yeferson Soteldo abrió el marcador sobre el final del primer tiempo. El también millonario Salomón Rondón y Darwin Machís aumentaron la ventaja durante la etapa complementaria para el resultado final.
Tras este duro resultado adverso, la gran pregunta que surge es, ¿seguirá Eduardo Berizzo como DT de Chile? El cuadro transandino será rival de Paraguay en la quinta fecha.
Venezuela, que venía del histórico empate 1-1 con Brasil como visitante, alcanzó los 7 puntos en la clasificación continental, mientras que el seleccionado trasandino se quedó con 4.
De menor a mayor, el equipo de Batista construyó un triunfo inapelable, bajo la batuta de Soteldo, quien dejó desconcertado a Chile, especialmente cuando sufrió la expulsión de Núñez, que ingresó en el segundo tiempo y tan solo duró 15 minutos en cancha por una doble amarilla motivada, por una fuerte infracción y un reclamo desmedido al árbitro brasileño Flavio Rodrigues de Souza.
Venezuela, que bajo la gestión de Batista lleva 5 triunfos, 2 empates y 1 derrota, se ilusiona con ganas para tener por primera vez en su historia un lugar en un Mundial. Chile es la contracara porque quedó inmerso en una profunda crisis.
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Venezuela: desastre retrasará transición democrática
Los terremotos del 24 de junio causan “una profundización” del “tutelaje” entre Estados Unidos y el gobierno de Rodríguez.
- Caracas. Venezuela. AFP.
El doble sismo en Venezuela causó destrucción y más de 3.800 muertos, pero no debería tambalear las relaciones entre Caracas y Washington, ya que Donald Trump ha fijado una ruta que privilegia estabilidad sobre democracia, pese a las aspiraciones de la líder opositora María Corina Machado. Estados Unidos “está completamente concentrado” en “la respuesta a los devastadores terremotos en Venezuela, y en impulsar el plan de tres fases para Venezuela de la administración Trump, que sigue intacto”, indicó esta semana el encargado de negocios estadounidense, John Barrett.
“Estabilización, recuperación, transición política” es el plan de tres fases que, desde hace meses y casi en cada intervención sobre Venezuela, altos funcionarios incluido el propio presidente estadounidense repiten como un mantra.
Es decir, no habrá transición democrática hasta que el país mejore económicamente. Mientras, Trump se beneficia de su “buena relación” con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, que obedece órdenes de Washington tras la captura de Nicolás Maduro en enero en una operación militar. “Trump se aprovecha de la situación para otorgar contratos a las compañías estadounidenses y acceder a los recursos” mineros y petroleros del país, dijo bajo anonimato un exalto funcionario chavista.
¿MACHADO, DE REGRESO?
Washington había aprisionado a Venezuela en un pesado torniquete de sanciones económicas, con el objetivo de sacar del poder a Maduro, al que consideraba “ilegítimo”. Pero desde su captura en enero, Washington dicta las órdenes y levanta gradualmente sus medidas punitivas. El 26 de junio, el Gobierno estadounidense suspendió durante cuatro meses sanciones económicas contra Venezuela, para no obstaculizar las operaciones de socorro.
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Venezuela: sube a 3.811 el saldo de muertes por los terremotos
Al menos 3.811 personas han fallecido hasta ayer miércoles como resultado de los dos terremotos que azotaron el norte de Venezuela hace dos semanas, según el balance oficial publicado por el gobierno venezolano. Los letales sismos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 dejaron también 16.740 heridos y casi 17.907 personas damnificadas, de acuerdo con el parte leído por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez.
El desastre impactó especialmente en el estado costero de La Guaira, donde más de 800 edificios fueron afectados, de los cuales 190 sufrieron colapso total. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, pidió ayer miércoles la liberación de recursos venezolanos bloqueados en el extranjero, mientras la ONU intenta recaudar casi 300 millones de dólares para ayudar en la recuperación del país.
Piden liberar oro venezolano
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, pidió al rey Carlos III que sea “liberado” el oro de las reservas internacionales de este país que se encuentra “retenido” en el Banco de Inglaterra para atender a los afectados por el doble terremoto de hace dos semanas. En el Banco de Inglaterra hay depositados lingotes de oro de Venezuela, valorados en 1.900 millones de dólares, cuyo control la justicia británica rechazó ceder al entonces gobierno de Nicolás Maduro, por considerarlo ilegítimo.
“He decidido enviar una carta al rey de Inglaterra para que liberen el oro que está retenido en el Banco de Inglaterra. Ese oro es de nuestro pueblo. Es para atender las consecuencias del sismo” del 24 de junio, declaró Rodríguez el miércoles. Rodríguez asumió la presidencia interina de Venezuela luego de que Maduro fue capturado el 3 de enero en una operación militar estadounidense en Caracas y llevado a Estados Unidos, acusado de narcotráfico.
El canciller Yván Gil había pedido más temprano ayer miércoles que se liberen los recursos de Venezuela “bloqueados” en el extranjero. Rodríguez refirió también que conversó con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, para insistir en obtener recursos de ese ente. “Sostuve una llamada con la directora del Fondo Monetario Internacional, a la que agradezco su atención, su comprensión, para liberar recursos bloqueados de Venezuela que están en el Fondo Monetario”.
Venezuela tiene en el Fondo 3.568 millones en Derechos Especiales de Giro (DEG) que equivalen a 5.100 millones de dólares, aproximadamente, los cuales fueron bloqueados por el no reconocimiento del FMI a Maduro como presidente. Delcy Rodríguez, que gobierna bajo presión de Estados Unidos, era la vicepresidenta de Maduro.
Fuente: AFP.
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Gael Jesús, el bebé que nació en plena tragedia sísmica en Venezuela
Los médicos le habían dicho a Eliana García que su primer hijo tendría que nacer por cesárea. Pero cuando las contracciones se adelantaron mientras se resguardaba junto a su familia del violento doble sismo que sacudió Venezuela, no le quedó más remedio que parir. García, embarazada de 38 semanas, corrió a un campo de béisbol la tarde del 24 de junio, cuando dos potentes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 golpearon el estado La Guaira, en la costa venezolana.
Allí buscaron refugio junto a decenas de personas que evitaban las calles bordeadas de edificios que se desplomaban como un pesado dominó, cuando la joven de 19 años sintió un líquido escurriéndole entre sus piernas. Los médicos le habían dicho a la madre primeriza que no podía parir de forma natural por tener la pelvis estrecha. Una cesárea estaba programada para una semana después, pero comenzaron las contracciones.
“Sentía como ganas de hacer pipí. Pero pujaba y pujaba y como no salía nada entendí que el bebé venía”, dice García a la AFP en un refugio. La acostaron sobre la única sábana que lograron sacar en medio de la estampida, en un reflejo de protección por su avanzado embarazo.
Era la madrugada del 25 de junio. A oscuras y descalza, su cuñada Julia Di Giuseppe fue en busca de ayuda. A su alrededor, la ciudad costera que en otras circunstancias habría seguido las celebraciones de San Juan, era un hervidero de gritos, llantos, socorristas escalando las ruinas para auxiliar a personas atrapadas en edificios y motos zigzagueando entre los escombros.
Sin agua ni luz
Nadie atendió las súplicas de Di Giuseppe, quien regresó al campo de béisbol justo para escuchar que su cuñada estaba dando a luz. “Ahí le rogué a una paramédica que estaba buscando a sus familiares entre las ruinas, y ella, pues, se puso a ayudar”, cuenta la mujer de 37 años. Sin agua ni guantes, y apenas con alcohol en gel, la paramédica asistió el parto alumbrada por las linternas de los teléfonos que aún tenían batería.
García, rodeada por decenas de personas que olvidaron por unos segundos sus dramas personales, comenzó a pujar... entre las réplicas del doble sismo. El bebé, varón para sorpresa de la familia que esperaba una niña, nació pero no lloró. Una salva de aplausos lo habría hecho llorar, o al menos así lo recuerda Di Giuseppe.
“Ahí no teníamos cómo cortar el cordón, y la gente comenzó a quitarse las colitas del cabello y lo amarramos en dos extremos, con mucho alcohol” para cortarlo con unas tijeritas de uñas. García no recuerda nada más a partir de entonces. Sus familiares la cargaron como pudieron, primero en brazos, luego en una carreta motorizada, y finalmente en una ambulancia que la dejó en un hospital público.
Desbordados por los heridos de los terremotos, los médicos la atendieron, pero no había vacunas para inmunizar al bebé. Toda la familia fue reubicada en un colegio público que sirve como refugio en La Guaira, la región costera más golpeada por el doble sismo que ya acumula más de 3.600 muertos, según cifras oficiales. Di Giuseppe rompe en llanto al ver al bebé mientras su madre lo amamanta: “Lo salvamos a él, pero perdimos a nuestras dos sobrinas”.
Las niñas, de 14 y 11 años, fueron encontradas entre los escombros del edificio popular en el que vivían. Desfiguradas por toneladas de concreto, su padre las reconoció apenas por la pulsera plateada que la mayor llevaba en el brazo. La madre de las pequeñas, que es hermana de García, y un sobrino están desaparecidos, algo que no da paz a la familia.
Eliana García ya había decidido el nombre de la que creía sería su primogénita. Aunque si los pronósticos fallaban y nacía varón, pensaba llamarlo Daniel Eduardo. “Pero mi hermana siempre me decía que le pusiera Gael”, solloza la joven. “Así que por ella decidí llamarlo Gael Jesús. Es mi forma de tenerla aquí”.
Fuente: AFP.
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Rescate de Hernán Gil, enterrado 183 horas: “Fue una labor complejísima”
En dos décadas como rescatista, Kevin Meyers no había enfrentado una operación que lo pusiera tanto a prueba como la de ayudar a liberar a un hombre atrapado bajo 160 toneladas de concreto y ladrillos tras el doble sismo en Venezuela. El rescate de Hernán Gil, quien sobrevivió 183 horas enterrado tras los terremotos del 24 de junio, trajo esperanzas al país caribeño, que cuenta ya más de 3.500 muertos por el desastre.
Pero también marcó a las decenas de socorristas que trabajaron durante casi cuatro días para extraer vivo a este vigilante aprisionado bajo los escombros de un edificio en La Guaira, un estado vecino de Caracas y el más afectado por los sismos. “Fue, al 100 %, el rescate más desafiante de mi carrera”, dijo Meyers, del equipo estadounidense Florida Task Force 2, que se sumó a decenas de misiones internacionales que viajaron a Venezuela para buscar sobrevivientes.
“En otros he tenido que recurrir a algunas de las habilidades que se usaron aquí, pero este las reunió todas”, añadió. “Fue una labor complejísima”, coincidió Víctor Torres, del USAR Bomberos de Chile, quien describió el operativo como uno de los más difíciles en los 175 años de esa unidad.
Rescatistas llegados de Estados Unidos, Chile, Portugal, El Salvador, México, Costa Rica y Venezuela compartieron angustia, incertidumbre y finalmente alegría cuando Gil emergió de su encierro sobre las 09H00 del 2 de julio.
Señales de vida
Hernán Gil cumplía su turno en el sótano de las Residencias Sol Marino Garden en Catia La Mar, en el litoral venezolano, cuando a las 18H04 del fatídico miércoles la tierra tembló y se lo tragó.
Mientras gritaba por auxilio, e intentaba rezar para mantener la calma a medida que las réplicas se sucedían, afuera intentaban localizarlo.
Dos días después de los sismos, rescatistas chilenos inspeccionaron el lugar y regresaron con radares tras recoger testimonios de los vecinos.
Tres lecturas dieron señales de vida.
El 29 de junio, cuando un nuevo temblor arrinconó aún más a Gil, equipos de El Salvador y de Costa Rica entraron por un estacionamiento conectado con el área donde creían que estaba. Iniciaron un primer túnel, pero no lograron orientar la búsqueda. Hasta que, por un segundo túnel hecho por los chilenos, en la madrugada del 30 de junio se pudo escuchar débilmente la voz de Gil.
“Ellos me llamaban y me decían que me quedara callado, que escuchara los golpes y les dijera” dónde los oía, contó Gil. Con sus respuestas, Torres definió el rumbo y llegó a tocarle los dedos a Gil. “Fue un momento bien emotivo”, recordó el rescatista. A través de ese agujero le pasaron una sonda de hidratación y una minicámara para monitorearlo. Pero el rescate sufriría otro revés.
“El cielo es el límite”
El plan de los chilenos se tornó inviable por el alto riesgo de colapso si continuaban cavando. Con colaboración de los equipos de Los Ángeles y de Florida, decidieron intentar otro enfoque. La tensión aumentaba mientras los rescatistas cavaban sin parar. “Yo recibía la presión de los ingenieros: cada vez que el túnel avanzaba más en horizontal, más inestable se volvía”, relató Torres, quien participó en el rescate de los 33 mineros en Chile en 2010. “Era un momento que en emergencias llamamos ‘go o no go’, o te vas o te quedas”, dijo. Se quedaron. Y la esposa de Gil, Gusbimar González, pendiente en todo momento, pudo volver a abrazar a su marido. “Fueron los ocho días más largos de mi vida”, dijo luego a la AFP.
Cuando la salida de Gil parecía inminente, los rescatistas enfrentaron otro obstáculo: las piernas del vigilante se atascaron en una silla. Torres y Eric DeArmas, del Florida Task Force 2, se miraron a los ojos. Sabían que Gil tendría que hacer un último esfuerzo. “Él empujó un poquito más (...) Se volteó hacia nosotros y lo agarramos por los brazos y comenzamos a levantarlo”, dijo DeArmas. Gil sintió que se desmayaba.
DeArmas, acostumbrado a mantener las emociones a raya, no pudo contener las lágrimas. “Fue simplemente una avalancha de alivio, felicidad y alegría por él, y sí, me quebré un poco. Incluso le di un beso en la cabeza”, relató DeArmas, sonriente. “Creo que todos aprendimos algo a nuestra manera”, dijo Meyers. “Yo aprendí que el cielo es el límite”.
Fuente: AFP.