Carlos Coronel: en la primera etapa solo intervino en un débil cabezazo de Moreno Martins. No salió en una jugada de peligro. Después no fue exigido.
Alberto Espínola: se fue adelante constantemente. El arquero le sacó un disparo que iba al gol. Una vez se salvó de ser amonestado. Salió lesionado.
Gustavo Gómez: por varios minutos se desentendió de la defensa buscando el gol salvador. Defensivamente pasó una noche sin sobresaltos.
Omar Alderete: en el reparto de funciones le tocó la marca a Moreno Martins y no tuvo complicaciones en todo el encuentro.
Matías Espinoza: muy activo en el partido. Ocupó un amplio sector por la zona izquierda apoyando con mucho criterio a los delanteros.
Miguel Almirón: muchas apariciones peligrosas en ofensiva. Marcó un gol que fue anulado. Fue su mejor actuación en esta eliminatoria.
Álvaro Campuzano: garra, marca y recuperación de balones en la zona medular. Fue importante para equilibrar al equipo.
Mathías Villasanti: varias veces se fue adelante. Intentó el enlace entre el medio y la delantera. Actuación correcta del mediocampista.
Ramón Sosa: se perdió un gol imposible de malograr. Desequilibrante por la izquierda. Lastimosamente tuvo que salir por una lesión en el tobillo derecho.
Alejandro Romero Gamarra: realizó una asistencia magistral para Sosa y otras buenas jugadas frente al arco rival. Fue reemplazado en la complementaria.
Adam Bareiro: fue un quebranto para los defensores bolivianos, pero muy desordenado. Recibió otra amarilla y no estará ante Chile.
Héctor Villalba: fue por Sosa. Un remate muy desviado. Se fue muy sentido.
Gabriel Ávalos: en vez de Romero. Cometió mano en el gol que le anularon.
Antonio Sanabria: El hombre iluminado de la noche. En su primera intervención en el partido anotó el tanto de la victoria albirroja. Entró por Bareiro.
Robert Rojas: reemplazó a Espínola y cumplió bien defensivamente.
EL GOL LUEGO DE 464 MINUTOS
Tuvieron que pasar 464 minutos para que la Albirroja festeje de nuevo un gol en partidos por eliminatorias para una Copa del Mundo. El tanto convertido por el Tony Sanabria a los 69 minutos, que abrió las puertas para alcanzar el primer triunfo en el presente selectivo, también rompió con el embrujo que envolvió a los albirrojos frente a los arcos contrarios. Luego de aquel triunfo ante Ecuador pasaron Perú (2 veces), Venezuela y Argentina, que terminaron frente a Paraguay con el arco en blanco. La selección paraguaya regresó al triunfo contra Bolivia (1-0), luego de 4 cotejos sin vencer en eliminatorias.
GRAN DESPLIEGUE DE GEN ALBIRROJO UENO
El equipo de GEN y Universo 970 de Nación Media transmitió desde
el Defensores del Chaco sus programas especiales en la previa al partido, con Ricardo Mendoza, Kike Enciso, Andrés Rolón, Marlene Torres y Gustavo del Puerto.FOTO:EMILIO BAZÁNLas hinchas disfrutaron de los juegos especiales preparados en este
caso por Financiera ueno.FOTO:CARLOS JURILos diferentes programas del canal GEN se vistieron de albirrojo con notas especiales y contacto con el público en los diferentes sitios.FOTO:E. B.
San Lorenzo y Sportivo Luqueño disputaron en la mañana de ayer dos encuentros amistosos de preparación, en el estadio Gunther Vogel, con miras al estreno del torneo Apertura, que arrancará el viernes 23 de enero.
En el primer duelo el cuadro Rayadito derrotó al cuadro luqueño por 3 a 1, con goles de José Barrios y un doblete de Alex Álvarez, una de las nuevas contrataciones del cuadro sanlorenzano. El descuento fue obra del ofensivo argentino Lautaro Comas.
El segundo encuentro fue ganado por Luqueño con anotación del defensor argentino, Facundo Wiechniak. Para San Lorenzo fue el segundo amistoso de la temporada, luego de empatar (0-0) y perder (4-1) frente a Olimpia. Mientras que Luqueño realizó su primer cotejo de práctica luego de la pretemporada.
Antártida. Día 35. Junto con el colega periodista Danielo Bertagno dejamos la Antártida. El jefe de la Base Marambio, vicecomodoro Juan Gómez, nos despide como “integrantes de la Dotación 57”
El Hércules C130 TC 64 sobrevoló el aeródromo de Marambio lenta y pesadamente. Lo escuchamos claramente. No conseguimos verlo. Cerca de un centenar y medio de ojos lo buscaron en el cielo gris muy oscuro.
“Nubosidad baja”, desde un par de días atrás anuncian las plataformas meteorológicas globales. Pronóstico cumplido. La invisibilidad de aquella máquina transformó el ánimo colectivo. Pero no fue suficiente para abandonar la esperanza, aunque la misma expectativa construimos justamente un día atrás cuando un intento de regreso se frustró. Pienso en ayer.
Que fue tan raro como este hoy porque en ningún momento fue de noche. ¡Qué extraño es todo esto! Decir que es como “un atardecer permanente” –como poéticamente lo describe Juan Gómez, vicecomodoro de la Fuerza Aérea Argentina, jefe de la Base Marambio– no parece suficiente para bajar el telón de cada día. Los motores de la enorme aeronave vuelven a escucharse.
El rugido mecánico parece llegar desde el invisible Mar de Weddel oculto por debajo del “mar de nubes”, como aquí se llama a esta condición climática. Una vez más el centenar y medio de ojos se clavan en el cielo. Lo patrullan. Silencio. Parece eterno. “Allá viene... lo veo!”. Parece suspendido en el aire.
Una estela de humo negro se desprende de cada uno de sus motores. La imagen crece vertiginosamente. Casi a ras del piso sobrevuela los primeros 400 metros de la pista cubierta por una fina capa de hielo y unos 4 centímetros de nieve. En el mismo tiempo que se posa sus motores rebajan al máximo sus revoluciones.
El comandante lo deja correr hasta cerca de los 900 metros. Se detiene. Advierto que detrás de mí, bajo la Bandera, al pie del mástil que la sostiene y le permite flamear, un grupo de jóvenes que finalizan la “invernada” se empujan y revuelcan sobre la nieve como algunos años antes lo habrán hecho en el momento en que finalizaron sus viajes cuando egresaron de la secundaria. Los percibo alegres, aunque no me parece que esa presunta alegría sea por partir. Son y se sienten antárticos y antárticas.
La aeronave no se mueve. El comandante procura saber si puede girar y transitar sobre piso firme. Con cuidado extremo gira para llegar hasta donde se detendrá para que desciendan algunas personas y subamos otras. Debemos hacerlo con rapidez.
La compuerta trasera se abre. Nos acomodamos lo mejor posible en el interior de un avión carguero. Los motores continúan encendidos. Silencio profundo. Respiraciones lentas. Ritmos cardíacos acelerados y ruidosos. Las pibas y los pibes se recuestan (acurrucan) sobre sus mamis. Miro y me pregunto... ¿por qué los traen para invernar en la Antártida en familia?.
Llegar al continente con el colega periodista Daniel Bertagno y esperar para en la segunda etapa volar hasta El Palomar, una base aérea militar en el Gran Buenos Aires. Faltan 3.000 kilómetros. El final de una aventura periodística
EN VUELO
Los cuatro motores turbohélices aceleran al mango. El fuselaje vibra intensamente. Los SKUAS (como apodan a la y los pilotos de helicópteros con los que almorcé y cené cada uno de mis días siempre diurnos en la Base Marambio) me enseñaron que “cuando el vuelo se inicia todo está chequeado varias veces”.
También me aseguraron que “en 800 metros” el avión ganará altura “para volver a casa”. Cierro los ojos. Daniel Bertagno –hermano amigo, colega periodista y académico– gran compañero de viaje me codea. Hace un par de selfies.
El comandante suelta los frenos. Por las pequeñas ventanillas solo se ve el gris oscuro del cielo. Se escucha claramente cuando el hielo en la pista se quiebra y vuela en pedazos. Algo de nieve, también. Silencio extremo. La nariz del Hércules C130 TC 64 le apunta de lleno al cielo. Comienza a ganar altura. Estable. Solemne. Épico.
La meteorología era complicada pero el Hércules C130 TC64 llegó al aeródromo de Marambio para buscarnos.
Pilotaje de excelenciaCaminar con cuidado extremo para llegar hasta el Hércules C130. Resbalar sobre el hielo es muy peligroso
El piberío estalla en ovación. Alguna mamá lagrimea. Un chiquilín de 11 años deja su lugar. Me invita a choca puñitos. “¿Lo voy a volver a ver señor?”, me pregunta mirándome fijamente. Creo que la Antártida, tal vez, comienza a quedar atrás. ¿Será así?
En las entrañas de Heracles (Hércules) hijo de Zeus –dios supremo de los dioses el Olimpo, senior del cielo, del trueno y la justicia, también llamado “Padre de dioses y hombres”– regresa el silencio. Los cuatro motores ronronean parejos. Adormezco. En alguna dimensión transito la Antigua Grecia. Valoro a Hércules. Lo asumo como un rescatista de altísima gama como los que seguramente impulsan a los que vi entrenando en Marambio con clima extremo.
Tengo la convicción de que el nieto de Cronos y Rea nos llevará hasta Río Grande, donde el 15 de noviembre comenzó esta misión académica que devino en aventura tan inesperada como inevitable. T
al vez de eso también se trate vivir. Hasta unas pocas horas atrás los interrogantes iban por otros senderos. ¿Con quiénes y dónde brindaremos en las medianoches del 24 y el 31 de diciembre próximos? Sé que muchos y muchas de aquellas y aquellos que nos vieron partir porque finalizaron sus invernadas todavía piensan en ello.
Gera Gómez –el YD (yanki delta, en código de la Organización de Aviación Civil Internacional-OASI)–, jefe del aeródromo Marambio, deberá esperar para desayunar con su hija en Córdoba, Argentina. La niña y su papá entristecerán. Otros muchos y muchas también tendrán que esperar.
Las proyecciones climáticas pronostican que “no serán posibles las operaciones aéreas” por varios días. ¡Qué bajón! Daniel me despierta. Poco más de tres horas estuve en situación de ausencia. Llueve cadenciosamente en Río Grande. Una brisa helada obliga a recordar la Antártida. Aun así, nos reciben calidez.
“Bienvenidos, antárticos”, nos dice el comodoro Rober Romero. Nos abraza y ofrece acompañarlo con café caliente recién hecho. Se agradece y disfruta. Todavía deberemos volar unos 3 mil kilómetros para llegar a El Palomar (un aeropuerto militar en los alrededores de Buenos Aires) a bordo de otro Hércules.
LOS REGRESOS
Los regresos –vaya a saber por qué– siempre me parecen mucho más largos que los viajes de ida. Volver, siempre es incierto. Vivir es un viaje de ida permanente. El profe don Édgar Morin –palabra más, palabra menos– suele reivindicar la incertidumbre como una suerte de motor vital. Lo pienso y re-pienso.
Llega Maximiliano Magiaterra, el comandante conjunto antártico a bordo de otro Hércules. Nos abraza después de recibir los honores protocolares que corresponden a su cargo y jerarquía militar. “¡Bienvenidos, antárticos!”, repite como momentos antes lo hiciera su camarada dirigiéndose a nosotros.
Embarcados en el Hércules para la
primera etapa del regreso. Marambio - Río
Grande
Nos despedimos con el compromiso de reunirnos para cenar “el año que viene”. De nuevo estamos en la panza del Hércules. Nos sorprende que avanza la nocturnidad. En treinta y cinco días cerca del Polo Sur nos desacostumbramos a la noche que sigue a cada día. Ganamos altura. Entrecierro los ojos. Vuelvo a la Antigua Grecia.
El hijo de Hipnos y Pasitea –corporizado– avanza sobre mí irremediablemente. Morfeo se me acerca. Me atrapa. No resisto. Sé que cuenta con el respaldo de los Oneiros que obedecían fielmente a su madre.
Tal vez hayan pasado casi cinco horas de vuelo suave. En el momento que bajé del TC 66, es noche cerrada. Puse mis ojos en el cielo. Después de 36 días volví a la nocturnidad. Caminamos juntos hasta un recinto desprovisto de toda comodidad. Solo lo justo. Austero. Militares –hombres y mujeres– compañeros de viaje y de muchos de nuestros 35 días en la Antártida esperan órdenes. Un niño de unos 11 años se me acerca.
“Lo voy a extrañar, señor”, me dice mientras me abraza con fuerza. Me hace lagrimear. No puedo pensar con claridad. Mucho para recordar. Mucho para procesar… Para revisar. En el Cabify viajo en silencio. Mañana temprano avisaré a La Nación que estoy de regreso.
Es tarde. Cerca del mediodía más próximo volaré a nuestra casa... Hoy hace ocho días que regresé. La inmanencia antártica me invade. Las noches me quedan largas. Muy largas. No consigo dormir con continuidad. Con cada insomnio los recuerdos recientes me atropellan. Las consultas médicas, varias, solo tienen una respuesta coincidente. “Síndrome posantártico”, diagnostican. Es demoledor. Cansa. Confunde. Agobia.
Tengo la convicción y la necesidad de llamar a mi querido amigo-hermano, colega periodista y maestro Augusto dos Santos. Debo advertirle que muchas de las respuestas que le di cuando me entrevistó a distancia para “Expresso” no fueron las más adecuadas. Carecieron de precisión. Vestir de antártico como lo estaba entonces no fue suficiente para contestar con suficiencia.
No pocas veces la ignorancia nos induce a creer que sabemos de aquello que desconocemos. También quiero que sepa que hasta el pasado 15 de noviembre –cuando llegué a la Antártida– aquel continente para mí era un sueño más entre muchos que, como tantos otros, ya lo tenía en el largo listado de los incumplidos.
Por esa razón, querido Augusto, siento que antes de responderte debiera haberte advertido que como dicen que alguna vez dijo Woody Allen, “si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”.
Es posible también que Woody nunca lo haya dicho. Pese a todo, para este caso siento que con esa frase podría haber respondido a todas tus preguntas cuando quisiste saber qué hacía allí. Espero sepas comprender que, como vos y tu curiosidad natural devenida en oficio, tampoco lo tenía claro.
El senador Derlis Maidana resaltó que Paraguay cerró un buen año en el ámbito financiero y económico, principalmente con el segundo grado de inversión otorgado al país por la calificadora Standard & Poor’s.
El legislador habló además de un crecimiento importante que mostró el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) al cierre del año.
“Es un año difícil para todo el mundo, creo que a veces también alucinamos de que un gobierno en 4 o 5 años, en cualquier país del mundo va cambiar toda la situación y no es así. Cerramos un buen año, he visto el jueves pasado el informe del ministro Fernández Valdovinos, hablaba del crecimiento del 6 %, inicialmente estaba previsto el 4,5 %, las cuentas fiscales bastante ordenadas y el nuevo grado de inversión certificado por la Standard & Poor”, indicó en el programa “Cara o cruz”. Igualmente se refirió a las inversiones que vinieron al Paraguay a partir del primer grado de inversión de Moody’s en agosto de 2024 y “en ese año ya están en proceso de instalación de industrias por más o menos un importe de USD 461 millones y el año 2025 USD 1.500 millones”, dijo.
El PLRA solo busca volver a las listas sábanas, afirma Eduardo González
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El jefe de Gabinete de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana (ANR), Eduardo González, cuestionó que la propuesta del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) de utilizar papeletas para el cargo de intendente en las elecciones municipales del 2026 solo manifiesta la intención de la oposición de volver a las listas sábanas.
“Hay que decir las cosas como son, desde el momento en que se empezó a plantear ese tema de las máquinas, lo que ellos quieren hacer es de volver al sistema de listas sábanas, acá no hay otro objetivo que ese, y quienes más propusieron el desbloqueo, que con eso se rompía todo el Partido Colorado, que lo mejor para la democracia era el desbloqueo, fue la oposición, seguido de varios medios de comunicación que estaban con eso, y era para perjudicar al partido”, dijo el vocero colorado, este martes, al programa “Arriba hoy” de GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
También tildó al titular liberal, Hugo Fleitas, de irresponsable al tratar de instalar nuevamente ese sistema. “Me parece que es una total irresponsabilidad, me parece que hay una total ignorancia, pero viniendo del presidente del PLRA no me sorprende, este señor tantos disparates ya ha dicho en este tiempo, pero sí tiene el apoyo de un sector del PLRA”, criticó.
González cuestionó que en las últimas elecciones, con el desbloqueo y la lista preferencial, no le favoreció a los partidos en la oposición, por lo que buscan nuevamente volver a las listas bloqueadas para la elección directa de candidatos.
“Ellos son los que vuelven a plantear, pero lo hacen tan burdamente. La primera vez que se utilizaron las máquinas de votación fue para las municipales del 2021. Acá el tema de las máquinas de votación no tiene otro objetivo más que buscar que se vuelva a las listas sábanas por parte de la oposición, y no tienen ni el coraje ni la valentía para plantearlo directamente”, refirió.
Para González, volver a las listas bloqueadas será “un retroceso, no se puede utilizar un sistema para un cargo y otro sistema para otro cargo, eso haría que sea un caos en el escrutinio y sería un inconveniente, que tampoco me extraña viniendo de ellos que quieren generar el caos”.
Por otra parte, manifestó que en las denuncias de supuestos fraudes en elecciones anteriores, en ningún momento se presentaron pruebas categóricas, reales y concretas para sostener que realmente se dieron las supuestas irregularidades.
“Acá, porque los resultados electorales no me favorecen tengo que seguir vulnerando el sistema, hasta que ellos tengan el resultado. No es el tema el sistema, hay que tener los votos y los votos no van a estar con ellos porque siempre plantean este tipo de disparates”, sentenció.