La ansiedad de los aficionados por dar el primer grito de victoria de la Albirroja en estas eliminatorias camino al Mundial 2026 se apagó anoche con el éxito ante Bolivia, en el estadio emblemático del Defensores del Chaco, escenario de grandes hazañas.
Era el momento para comenzar el resurgir de la Albirroja y no falló con un gran partido para dejar en casa los tres puntos ante un rival que propuso muy poco.
La hinchada, pese al mal momento, nunca perdió la esperanza y ayer estuvo presente con los colores tricolores apoyando desde las gradas con sus cánticos y gritos para crear un escenario ideal para el esperado festejo en casa para posicionarse en la tabla de las eliminatorias, para ir metiéndose de nuevo entre el lote de los clasificados directos al certamen ecuménico de México, Estados Unidos y Canadá.
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Superclásico: domingo 23, en el Defensores
Plantel viaja hoy a Río de Janeiro para el partido de mañana ante Vasco da Gama.
Aunque tanto Olimpia como Cerro Porteño están inmersos esta semana en sus partidos coperos, antes de la disputa de la fecha 5 del torneo Clausura, el Franjeado ya se adelantó y publicó en sus redes el inicio de los canjes/ventas de entradas para el superclásico ante Cerro Porteño por la fecha 6.
En ese sentido, y aunque todavía falta la confirmación con la programación oficial de la APF, Olimpia ya dio a conocer que el estelar partido de nuestro fútbol se jugará el domingo 23 de agosto, a las 17:00 en el estadio Defensores del Chaco.
Sus socios ya pueden hacer los canjes respectivos a través de las plataformas de ventas habituales, como también y obviamente para el juego ante la V Azulada, que será este domingo.
El último superclásico que se disputó en el Defensores del Chaco fue el del Apertura, el 19 de abril. Ese juego es recordado porque fue suspendido a los 30 minutos, por incidentes y grescas entre aficionados cerristas y la Policía Nacional en el sector de graderías norte. Posteriormente, la APF otorgó los puntos del partido al Franjeado.
VIAJA HOY
En cuanto al equipo, el plantel franjeado viaja esta tarde a las 14:10 en vuelo privado, con destino a Río de Janeiro para el juego de mañana por el partido de ida de octavos de final de la Copa Sudamericana ante Vasco da Gama, que se jugará a las 19:00, en el estadio São Januário. Conforme a la última práctica que ordenó ayer el técnico Pablo “Vitamina” Sánchez, el equipo que alistaría sería con Gastón Olveira; Raúl Cáceres, Gustavo Vargas, Bryan Bentaberry y Mateo Gamarra; Richard Sánchez, Juan F. Alfaro y Eduardo Delmás; Fernando Cardozo, Romeo Benítez y Brian Romero.
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Mafia de los pagarés: asisten de manera gratuita a los afectados
Defensores públicos asistirán a víctimas de la mafia de los pagarés este lunes y martes, de 8:00 a 13:00, en su sede de la calle Oliva, con el fin de canalizar y solucionar las demandas de los afectados por el esquema fraudulento. En esta primera jornada, desde las primeras horas, comenzaron a acercarse a la sede administrativa de la institución para recibir asesoramiento personalizado por parte de defensores públicos especializados en materia civil.
El Dr. José Torres, defensor coordinador del caso, detalló en la 680 AM que para esta actividad se dispuso de 10 defensores públicos de Capital, Central y el Bajo Chaco, regiones con la mayor cantidad de expedientes judiciales y afectadas por embargos abusivos.
La convocatoria especial de atención y orientación gratuita del Ministerio de la Defensa Pública está dirigida a cualquier persona que sufra descuentos injustificados.
Las personas que tengan dudas sobre embargos judiciales, descuentos salariales o procesos relacionados con pagarés pueden acercarse para recibir orientación jurídica gratuita.
Los interesados deben acudir con su documento de identidad y su liquidación de salario para poder individualizar la orden judicial del embargo.
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El letrado resaltó la efectividad de la intervención estatal, mencionando que han tomado parte activa en alrededor de 300 juicios ejecutivos de cobro.
“Si bien esta es la primera vez que se realiza una jornada con este formato concentrado y multidisciplinario, la asistencia no es exclusiva para la capital”, manifestó Torres.
En ese sentido, los damnificados residentes en el interior del país pueden acudir con total confianza a la sede de la Defensa Pública más cercana a su domicilio para recibir la misma orientación.
Resultan alarmantes las cifras oficiales compartidas por el coordinador, quien refirió que la institución maneja un promedio superior a los 2.500 casos acumulados entre el año 2025 y el corte del mes de mayo de 2026.
Solo entre enero y mayo de 2026 ingresaron 1.595 causas, más del doble de las registradas durante todo el año anterior.
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Viral: el “Club del grito” libera el estrés en colina de Londres
“¡Uno no se da cuenta de todo lo que se guarda!”. En un parque de Londres, decenas de jóvenes se reunieron para gritar juntos y liberar tensión, un fenómeno que se ha vuelto viral en TikTok. Los participantes, en su mayoría personas de unos veinte años, se congregaron el sábado pasado en la cima de la colina de Hampstead Heath, al oeste de la capital.
Esperaron a que Mona Sharif, la organizadora de este “Club del grito”, diera la señal y entonces comenzaron a gritar. La acción “está inspirada en la terapia de grupo y en la terapia del grito, donde las personas expresan frustraciones que no pueden verbalizar”, explica a AFP la creadora de contenido de 26 años.
Sharif cuenta hasta tres y todos empiezan a gritar a todo pulmón mientras se graban con sus teléfonos, observados por transeúntes divertidos o sorprendidos. “Fue terapéutico. ¡Uno no se da cuenta de todo lo que se guarda hasta que lo deja salir!”, dice Rebekah Drakes, una camarera de 23 años, después de su grito.
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Un primer “Club del grito” atrajo a “mil personas” a otro parque una semana antes, informa Mona Sharif, quien no podía creerlo. Tras ver en TikTok que la gente se reunía para gritar en Estados Unidos, “publiqué un video sugiriendo que hiciéramos lo mismo en Londres y creé un chat grupal (...) al que se unieron mil personas en tres días”, cuenta.
Julia Dewit, profesora de 29 años, se alegra de que haya muchas mujeres, a quienes a menudo “se les anima a mantener la calma y la serenidad”, y de que los jóvenes, a diferencia de los mayores, se sientan más cómodos “hablando de emociones y salud mental”.
Antes de comenzar a gritar, los participantes se turnaron para subirse a un banco y hablar sobre su soledad, sus dificultades para encontrar su lugar en la sociedad o lo que les enoja en las noticias, con el aliento del grupo.
Según una encuesta de YouGov para la Universidad UCL, publicada el pasado septiembre, dos tercios de los jóvenes (de 16 a 25 años) en Gran Bretaña experimentan o han experimentado problemas de salud mental, relacionados principalmente con sus estudios o problemas económicos.
Este club también les permite reunirse e intercambiar ideas en una capital donde mucha gente “se siente sola y tiene dificultades para hacer amigos”, subraya Mona Sharif.
Fuente: AFP.
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Los gritos musicales de los mensú
- Óscar Bogado Rolón
- Fotos: Gentileza
Los mensú, apócope de mensualeros, eran los empleados de las empresas extractoras de yerba mate y eran llamados así por la periodicidad de la remuneración que recibían. También se los conocía como mineros. De ahí el título del poema de Teodoro S. Mongelós “Minero sapukái”.
En 1908, Rafael Barrett denunciaba con vigor en su libelo titulado “Lo que son los yerbales” la inicua explotación y penurias de los mensú. Al sitio de la explotación yerbatera lo denominaban mina y al peón, minero.
“La Cámara de Apelación paraguaya –dice Barrett– ha opinado que el yerbal es una mina. Esta designación terrible es más elocuente que todo. “Sí: hay minas al aire y a la luz del sol. El hombre desaparece sepultado bajo la codicia del hombre”.
Los mensú eran reclutados en distintos pueblos del país y regiones vecinas. Se les adelantaba una suma determinada de dinero, que atizaba el interés del desgraciado, a quien hacían firmar un contrato ante el juez de Paz de esa comunidad, lo que constituía, sin exagerar, una verdadera condena a muerte.
Entre las leoninas condiciones estaba la de no abandonar el obraje mientras existan deudas con la empresa (el adelanto devengaba intereses usurarios). Además, como tenían que proveerse de alimentos y ropas de la misma empresa que los contrataba a precios excesivos que no se compadecían de la pésima calidad de los productos, terminaban endeudándose cada vez más, pues el magro ingreso no alcanzaba a cubrir siquiera sus costos de subsistencia.
DURAS CONDICIONES
Como jamás terminaban de pagar sus deudas, nunca podían librarse de ese yugo, de cargar fardos enormes, de hasta ochenta kilos, por la inmensidad de la selva que los devoraba, de soportar los azotes del capataz, las enfermedades, la fatiga y el mal sueño a causa de la humedad, los mosquitos y las serpientes que flagelaban el miserable campamento donde eran hacinados estos despojos humanos. Miles han muerto con padecimientos que hoy son difíciles de dimensionar.
Los que escapaban eran cazados como presas y devueltos a su presidio, cuando no asesinados impunemente. ¿Qué esperanza tenían de escapar unos hombres sin fuerza, enfermos, casi sin vida? En la interminable selva nadie los ayudaría y un intento fallido de fuga era duramente expiado. Por eso la mayoría se resignaba a pasar sus dolorosos días en la mina, de donde miles no han vuelto jamás.
En la práctica la encomienda seguía vigente, pues estas arcaicas técnicas de producción yerbatera tienen en efecto origen colonial, periodos en el que los indios fueron diezmados a causa de esa labor, que constituía una de las actividades económicas principales del Paraguay.
GRITOS MUSICALES
En “Minero sapukái”, Teodoro S. Mongelós describe ese suplicio estoico de los mensú, quienes con gritos de aparente euforia buscan disipar las interminables horas de trabajo: “Ayvu ha ãhóme anga ogueroja barbacuágui mborovire” [con suspiros y ruidosamente se transportan del horno las hojas de yerba que han sido cocidas].
El barbacuá es un horno rudimentario de ladrillos y tierra roja, abundante en la zona, donde se cuecen las hojas de la yerba mate, traídas hasta ahí en pesados fardos sobre las espaldas desnudas del mensú, recorriendo varios kilómetros.
Estas hojas secadas y cocidas en dicho horno eran luego desmenuzadas en una especie de molino denominado cancheadora. Las hojas luego de triturarse pasaban a llamarse mborovire, que es el producto semielaborado. Por último, se traslada el mborovire al depósito para su estacionamiento.
Como los esclavos de las plantaciones de algodón, en los quebrachales, en los ingenios azucareros o en los bosques de extracción de caucho, los mineros tratan de sobrellevar ese castigo no con el desahogo del llanto, sino a gritos, con variados y musicales gritos, canciones en guaraní o simplemente entonando sonidos sin significación alguna, pero con mucha fuerza vital: “Sapukái ñahendu opaichagua ha purahéi avañe’ê” [se escuchan gritos diversos y canciones en guaraní].
Todo el poema se centra en el alivio ruidoso de los mensú, cuyas exclamaciones se pierden en la selva y rompen el silencio: “Kane’õ ára puku, ku ayvúpe ombohasa [la fatiga del largo día es disipada con el bullicio]”. Quizás haya sido una manera de no pensar, de evadirse de falsas ilusiones y abandonarse a los caprichos del destino.
SORNA
Al final de la tercera estrofa del poema, Teodoro desliza una ironía: “Ka’atygua nomomba’éi ro’y, noñandúiri pe kane’ô” [los peones de la selva no acusan el frío, no sienten cansancio]. Mal vestidos como estaban, con harapos, recibían de lleno los rayos de nuestro inclemente sol subtropical tanto como el cortante viento de las riberas del Paraná, que tajeaban la piel; pero, para soportar catorce o dieciséis horas de trabajo, poco ayudaba quejarse. Se les hacía cuesta arriba la jornada y había que quitar fuerzas de cualquier cosa o de lo único que tenían, su aliento. El grito que, compartido, era una forma de solidaridad, de socorro.
La jornada en la selva es larga y la hacen más larga aún los padecimientos repetidos. “Hi’arikuéra opáva kuarahy, ha ayvúpe omba’apo” [el sol se pone tras sus espaldas mientras ruidosamente siguen trabajando].
La musicalidad de “Minero sapukái” se extiende hasta sus últimos versos, que son los más sublimes: “Sapukáipe ñaimo’ã hi’âhóva mombyry” (pareciera que al gritar arrojan un suspiro a lo lejos).
El poeta aporta una metáfora preciosa en la que el suspiro se transforma en grito que se arroja, que se aleja del cuerpo extenuado y del alma oprimida, como una forma de rechazar o disolver todo el dolor que les invade y exhalar así las obstinadas penas y, finalmente, buscar también de esa manera la libertad, que saben y sienten cada vez más distante.