General Caballero busca reforzar a su delantera antes del cierre del libro de pases y esta detrás del regreso del atacante Júnior Marabel, de 25 años, quien en el Apertura del 2022 pasó con éxito por la institución esteña, disputando en aquel torneo 19 partidos, con siete tantos incluidos.
Ya se iniciaron las conversaciones entre directivos de Unión de Santa Fe, el club actual del atacante, y los de General Caballero y la vuelta está prácticamente concretada.
El delantero de Cerro Porteño Fernando Romero, quien aún no pudo debutar en el Clausura, es otra opción para reforzar al conjunto rojo.
La última contratación del cuadro de Mallorquín fue el arquero Rubén Escobar, de 32 años, quien últimamente estuvo ligado al Atlético Palmaflor de la Primera División de Bolivia.
Con respecto al equipo que prepara el técnico Troadio Duarte para enfrentar este viernes a Sportivo Luqueño, en el estadio Ka’arendy, se prepara la reaparición del volante ofensivo Guillermo Hauché, quien estuvo ausente en las tres primeras fechas a consecuencia de una lesión muscular.
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Volver de la Antártida
- Ricardo Rivas
- Periodista – Enviado especial
El Hércules C130 TC 64 sobrevoló el aeródromo de Marambio lenta y pesadamente. Lo escuchamos claramente. No conseguimos verlo. Cerca de un centenar y medio de ojos lo buscaron en el cielo gris muy oscuro.
“Nubosidad baja”, desde un par de días atrás anuncian las plataformas meteorológicas globales. Pronóstico cumplido. La invisibilidad de aquella máquina transformó el ánimo colectivo. Pero no fue suficiente para abandonar la esperanza, aunque la misma expectativa construimos justamente un día atrás cuando un intento de regreso se frustró. Pienso en ayer.
Que fue tan raro como este hoy porque en ningún momento fue de noche. ¡Qué extraño es todo esto! Decir que es como “un atardecer permanente” –como poéticamente lo describe Juan Gómez, vicecomodoro de la Fuerza Aérea Argentina, jefe de la Base Marambio– no parece suficiente para bajar el telón de cada día. Los motores de la enorme aeronave vuelven a escucharse.
El rugido mecánico parece llegar desde el invisible Mar de Weddel oculto por debajo del “mar de nubes”, como aquí se llama a esta condición climática. Una vez más el centenar y medio de ojos se clavan en el cielo. Lo patrullan. Silencio. Parece eterno. “Allá viene... lo veo!”. Parece suspendido en el aire.
Una estela de humo negro se desprende de cada uno de sus motores. La imagen crece vertiginosamente. Casi a ras del piso sobrevuela los primeros 400 metros de la pista cubierta por una fina capa de hielo y unos 4 centímetros de nieve. En el mismo tiempo que se posa sus motores rebajan al máximo sus revoluciones.
El comandante lo deja correr hasta cerca de los 900 metros. Se detiene. Advierto que detrás de mí, bajo la Bandera, al pie del mástil que la sostiene y le permite flamear, un grupo de jóvenes que finalizan la “invernada” se empujan y revuelcan sobre la nieve como algunos años antes lo habrán hecho en el momento en que finalizaron sus viajes cuando egresaron de la secundaria. Los percibo alegres, aunque no me parece que esa presunta alegría sea por partir. Son y se sienten antárticos y antárticas.
La aeronave no se mueve. El comandante procura saber si puede girar y transitar sobre piso firme. Con cuidado extremo gira para llegar hasta donde se detendrá para que desciendan algunas personas y subamos otras. Debemos hacerlo con rapidez.
La compuerta trasera se abre. Nos acomodamos lo mejor posible en el interior de un avión carguero. Los motores continúan encendidos. Silencio profundo. Respiraciones lentas. Ritmos cardíacos acelerados y ruidosos. Las pibas y los pibes se recuestan (acurrucan) sobre sus mamis. Miro y me pregunto... ¿por qué los traen para invernar en la Antártida en familia?.
EN VUELO
Los cuatro motores turbohélices aceleran al mango. El fuselaje vibra intensamente. Los SKUAS (como apodan a la y los pilotos de helicópteros con los que almorcé y cené cada uno de mis días siempre diurnos en la Base Marambio) me enseñaron que “cuando el vuelo se inicia todo está chequeado varias veces”.
También me aseguraron que “en 800 metros” el avión ganará altura “para volver a casa”. Cierro los ojos. Daniel Bertagno –hermano amigo, colega periodista y académico– gran compañero de viaje me codea. Hace un par de selfies.
El comandante suelta los frenos. Por las pequeñas ventanillas solo se ve el gris oscuro del cielo. Se escucha claramente cuando el hielo en la pista se quiebra y vuela en pedazos. Algo de nieve, también. Silencio extremo. La nariz del Hércules C130 TC 64 le apunta de lleno al cielo. Comienza a ganar altura. Estable. Solemne. Épico.
El piberío estalla en ovación. Alguna mamá lagrimea. Un chiquilín de 11 años deja su lugar. Me invita a choca puñitos. “¿Lo voy a volver a ver señor?”, me pregunta mirándome fijamente. Creo que la Antártida, tal vez, comienza a quedar atrás. ¿Será así?
En las entrañas de Heracles (Hércules) hijo de Zeus –dios supremo de los dioses el Olimpo, senior del cielo, del trueno y la justicia, también llamado “Padre de dioses y hombres”– regresa el silencio. Los cuatro motores ronronean parejos. Adormezco. En alguna dimensión transito la Antigua Grecia. Valoro a Hércules. Lo asumo como un rescatista de altísima gama como los que seguramente impulsan a los que vi entrenando en Marambio con clima extremo.
Tengo la convicción de que el nieto de Cronos y Rea nos llevará hasta Río Grande, donde el 15 de noviembre comenzó esta misión académica que devino en aventura tan inesperada como inevitable. T
al vez de eso también se trate vivir. Hasta unas pocas horas atrás los interrogantes iban por otros senderos. ¿Con quiénes y dónde brindaremos en las medianoches del 24 y el 31 de diciembre próximos? Sé que muchos y muchas de aquellas y aquellos que nos vieron partir porque finalizaron sus invernadas todavía piensan en ello.
Gera Gómez –el YD (yanki delta, en código de la Organización de Aviación Civil Internacional-OASI)–, jefe del aeródromo Marambio, deberá esperar para desayunar con su hija en Córdoba, Argentina. La niña y su papá entristecerán. Otros muchos y muchas también tendrán que esperar.
Las proyecciones climáticas pronostican que “no serán posibles las operaciones aéreas” por varios días. ¡Qué bajón! Daniel me despierta. Poco más de tres horas estuve en situación de ausencia. Llueve cadenciosamente en Río Grande. Una brisa helada obliga a recordar la Antártida. Aun así, nos reciben calidez.
“Bienvenidos, antárticos”, nos dice el comodoro Rober Romero. Nos abraza y ofrece acompañarlo con café caliente recién hecho. Se agradece y disfruta. Todavía deberemos volar unos 3 mil kilómetros para llegar a El Palomar (un aeropuerto militar en los alrededores de Buenos Aires) a bordo de otro Hércules.
LOS REGRESOS
Los regresos –vaya a saber por qué– siempre me parecen mucho más largos que los viajes de ida. Volver, siempre es incierto. Vivir es un viaje de ida permanente. El profe don Édgar Morin –palabra más, palabra menos– suele reivindicar la incertidumbre como una suerte de motor vital. Lo pienso y re-pienso.
Llega Maximiliano Magiaterra, el comandante conjunto antártico a bordo de otro Hércules. Nos abraza después de recibir los honores protocolares que corresponden a su cargo y jerarquía militar. “¡Bienvenidos, antárticos!”, repite como momentos antes lo hiciera su camarada dirigiéndose a nosotros.
Nos despedimos con el compromiso de reunirnos para cenar “el año que viene”. De nuevo estamos en la panza del Hércules. Nos sorprende que avanza la nocturnidad. En treinta y cinco días cerca del Polo Sur nos desacostumbramos a la noche que sigue a cada día. Ganamos altura. Entrecierro los ojos. Vuelvo a la Antigua Grecia.
El hijo de Hipnos y Pasitea –corporizado– avanza sobre mí irremediablemente. Morfeo se me acerca. Me atrapa. No resisto. Sé que cuenta con el respaldo de los Oneiros que obedecían fielmente a su madre.
Tal vez hayan pasado casi cinco horas de vuelo suave. En el momento que bajé del TC 66, es noche cerrada. Puse mis ojos en el cielo. Después de 36 días volví a la nocturnidad. Caminamos juntos hasta un recinto desprovisto de toda comodidad. Solo lo justo. Austero. Militares –hombres y mujeres– compañeros de viaje y de muchos de nuestros 35 días en la Antártida esperan órdenes. Un niño de unos 11 años se me acerca.
“Lo voy a extrañar, señor”, me dice mientras me abraza con fuerza. Me hace lagrimear. No puedo pensar con claridad. Mucho para recordar. Mucho para procesar… Para revisar. En el Cabify viajo en silencio. Mañana temprano avisaré a La Nación que estoy de regreso.
Es tarde. Cerca del mediodía más próximo volaré a nuestra casa... Hoy hace ocho días que regresé. La inmanencia antártica me invade. Las noches me quedan largas. Muy largas. No consigo dormir con continuidad. Con cada insomnio los recuerdos recientes me atropellan. Las consultas médicas, varias, solo tienen una respuesta coincidente. “Síndrome posantártico”, diagnostican. Es demoledor. Cansa. Confunde. Agobia.
Tengo la convicción y la necesidad de llamar a mi querido amigo-hermano, colega periodista y maestro Augusto dos Santos. Debo advertirle que muchas de las respuestas que le di cuando me entrevistó a distancia para “Expresso” no fueron las más adecuadas. Carecieron de precisión. Vestir de antártico como lo estaba entonces no fue suficiente para contestar con suficiencia.
No pocas veces la ignorancia nos induce a creer que sabemos de aquello que desconocemos. También quiero que sepa que hasta el pasado 15 de noviembre –cuando llegué a la Antártida– aquel continente para mí era un sueño más entre muchos que, como tantos otros, ya lo tenía en el largo listado de los incumplidos.
Por esa razón, querido Augusto, siento que antes de responderte debiera haberte advertido que como dicen que alguna vez dijo Woody Allen, “si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”.
Es posible también que Woody nunca lo haya dicho. Pese a todo, para este caso siento que con esa frase podría haber respondido a todas tus preguntas cuando quisiste saber qué hacía allí. Espero sepas comprender que, como vos y tu curiosidad natural devenida en oficio, tampoco lo tenía claro.
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Con Paiva, el Júnior ya acaricia el título
La final de la Liga colombiana tuvo su primera presentación en el estadio Metropolitano Roberto Meléndez de Barranquilla, donde los aficionados armaron una fiesta en las tribunas, mientras el Júnior goleó 3-0 Deportes Tolima en el arranque de la pelea para quedarse con la estrella del segundo semestre.
Con doblete de José Enamorado y gol de Bryan Castillón, el Tiburón prácticamente definió la serie ante los ibaguereños, que sufrieron la expulsión de Sebastián Guzmán y esperando la revancha el próximo martes 16 de diciembre.
Tras ingresar en filas de Júnior en el segundo tiempo, el delantero paraguayo Guillermo Paiva tuvo una actuación destacada al asistir para el 1-0 y también para el segundo gol. Otro paraguayo que estuvo en el banco de Júnior es el defensor Carlos Javier Báez, ex Cerro Porteño, quien no ingresó.
Tolima deberá buscar una remontada en el partido de vuelta en Ibagué. La tarea no será fácil, ya que también sufrió la expulsión de Sebastián Guzmán.
En cuanto al trámite del partido, desde un inicio se pudo notar el hambre de triunfo por parte de Júnior, ya impuso condiciones sobre un Tolima que fue sorprendido cuando a los 5’ apareció José Enamorado para marcar un golazo. Luego, a los 36’ fue Bryan Castrillón, quien puso el 2-0 y a los 39’ fue nuevamente el 10, quien decretó el 3-0 en el marcador. Así se cerró la primera etapa.
Ya en el segundo tiempo, la reacción de Tolima era lo más esperado y así lo hizo, aunque realmente sin mucha claridad ya que no pudieron encontrar el descuento. Eso sí, se complicaron más de la cuenta cuando a los 66’ se fue expulsado Sebastián Guzmán tras una agresión en contra de Teófilo Gutiérrez. El marcador no se movería más y fue goleada de los Tiburones sobre el Glorioso.
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El PLRA solo busca volver a las listas sábanas, afirma Eduardo González
El jefe de Gabinete de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana (ANR), Eduardo González, cuestionó que la propuesta del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) de utilizar papeletas para el cargo de intendente en las elecciones municipales del 2026 solo manifiesta la intención de la oposición de volver a las listas sábanas.
“Hay que decir las cosas como son, desde el momento en que se empezó a plantear ese tema de las máquinas, lo que ellos quieren hacer es de volver al sistema de listas sábanas, acá no hay otro objetivo que ese, y quienes más propusieron el desbloqueo, que con eso se rompía todo el Partido Colorado, que lo mejor para la democracia era el desbloqueo, fue la oposición, seguido de varios medios de comunicación que estaban con eso, y era para perjudicar al partido”, dijo el vocero colorado, este martes, al programa “Arriba hoy” de GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
También tildó al titular liberal, Hugo Fleitas, de irresponsable al tratar de instalar nuevamente ese sistema. “Me parece que es una total irresponsabilidad, me parece que hay una total ignorancia, pero viniendo del presidente del PLRA no me sorprende, este señor tantos disparates ya ha dicho en este tiempo, pero sí tiene el apoyo de un sector del PLRA”, criticó.
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González cuestionó que en las últimas elecciones, con el desbloqueo y la lista preferencial, no le favoreció a los partidos en la oposición, por lo que buscan nuevamente volver a las listas bloqueadas para la elección directa de candidatos.
“Ellos son los que vuelven a plantear, pero lo hacen tan burdamente. La primera vez que se utilizaron las máquinas de votación fue para las municipales del 2021. Acá el tema de las máquinas de votación no tiene otro objetivo más que buscar que se vuelva a las listas sábanas por parte de la oposición, y no tienen ni el coraje ni la valentía para plantearlo directamente”, refirió.
Para González, volver a las listas bloqueadas será “un retroceso, no se puede utilizar un sistema para un cargo y otro sistema para otro cargo, eso haría que sea un caos en el escrutinio y sería un inconveniente, que tampoco me extraña viniendo de ellos que quieren generar el caos”.
Por otra parte, manifestó que en las denuncias de supuestos fraudes en elecciones anteriores, en ningún momento se presentaron pruebas categóricas, reales y concretas para sostener que realmente se dieron las supuestas irregularidades.
“Acá, porque los resultados electorales no me favorecen tengo que seguir vulnerando el sistema, hasta que ellos tengan el resultado. No es el tema el sistema, hay que tener los votos y los votos no van a estar con ellos porque siempre plantean este tipo de disparates”, sentenció.
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Cerro salvó 1 millón de euros por Sergio Díaz
Justo en la previa a la final de la Supercopa ante General Caballero.
Tras dos años de gestiones y en la previa a la final de la Supercopa ante General Caballero del sábado 6 de diciembre, Cerro Porteño logró desactivar una petición de 1 millón de euros por parte de la Hacienda de España.
En noviembre de 2020, la Dependencia Central Tributaria de España (DCTA) inició una investigación a la institución de barrio Obrero por el cobro del impuesto de no residentes por la venta de Sergio Díaz al Real Madrid.
Lo que pretendía el fisco era tomar parte de una supuesta plusvalía generada en territorio español (por el cambio de criterio de Hacienda al régimen de atribución de rentas, que tuvo su origen con la venta de James del Mónaco y de Neymar del Santos). Así, en abril de 2022 la misma Dependencia dictó un acuerdo de liquidación en el que determinaba que Cerro mantenía una deuda de 956.186,51 euros; exigiendo un pago final de 1.147.423,81 como deuda total con los recargos.
Cerro intervino en mayo de 2023 con un reclamo administrativo ante el Tribunal Económico Central de Madrid, solicitando la nulidad de todo el procedimiento, al cuestionar el proceso llevado a cabo por la DCTA (que no había sido resuelto y que habilitó a Cerro Porteño para recurrir en sede judicial ante la Audiencia Nacional).
Finalmente, el Tribunal Económico Central emitió una resolución haciendo lugar al pedido de nulidad, el cual supone, básicamente, que el procedimiento judicial queda sin objeto, y anulada la deuda tributaria líquida, sin que se dicte sentencia en la audiencia nacional.
Ya el 4 de setiembre pasado, la Agencia Tributaria Española notificó al club paraguayo comunicando el cierre y la anulación de todos los procedimientos, sin deuda exigible.
“Estas resoluciones representan un logro y un hito en la gestión jurídica del club, impulsado por el equipo jurídico interno. Resulta muy satisfactorio que, a pesar que el propio Tribunal Supremo en casos similares avaló la posición de la Hacienda española, obtener por razones procesales un fallo favorable demuestran la excelencia y calidad de la defensa planteada.
Entradas para final de campeones
Miguel Carrizosa, vicepresidente del Ciclón, anunció que se sorteará un auto entre hinchas azulgranas que asistan al Defensores del Chaco.
A través de las redes sociales oficiales de la Supercopa, la Asociación Paraguaya de Fútbol anunció que están habilitadas las entradas para el duelo entre Cerro Porteño y General Caballero de Juan León Mallorquín; el campeón de liga con más puntos de la temporada y el monarca de la Copa Paraguay.
Miguel Carrizosa, vicepresidente de Cerro Porteño, había prometido sortear un auto entre los hinchas azulgranas que vayan a la cancha.
Los hinchas pueden adquirir los tickets a través de Tutti Paraguay y los precios son los siguientes: Vip Albirroja 200.000, Preferencia C 150.000, Preferencias A, B, D y E 120.000, Plateas 60.000, graderías Norte y Sur 30.000.
El duelo entre Cerro Porteño y General Caballero de Juan León Mallorquín se disputará este sábado 6 de diciembre, desde las 18:00, en el estadio Defensores del Chaco.
Ninguno de los dos equipos ha podido ganar aún ese trofeo; el “Ciclón la había perdido en la primera edición en el 2021 ante Olimpia.