- POR LUIS IRALA
- Nación Media
Tacuary y Nacional empataron sin abrirse el marcador en un partido que tuvo poco fútbol y sí mucho desorden. La igualdad perjudica a ambos conjuntos. Los arqueros tuvieron casi nula participación. Hubo un ritmo sostenido, eso sí, pero todo fue muy desordenado y de muchas pelotas divididas, que produjeron algunos choques que por fortuna no tuvieron consecuencia nociva para los jugadores.
Tacuary fue un poco más incisivo que Nacional en varios pasajes de la etapa inicial. Ambos conjuntos eligieron atacar por las bandas, pero todo quedó en insinuaciones, con poco peligro para los goleros.
Al comienzo del partido, la Academia pasó por problemas porque los volantes tenían un retorno muy lento y en un par de ocasiones los defensores albos quedaron en inferioridad frente a los atacantes de Tacuary; luego fue corregido ese déficit.
No se registraron jugadas límite frente a las vallas. Apenas unos apuntes. Un cabezazo de Alfaro que Servín sacó con dificultad, en otra ocasión Cabral resolvió con el taco una situación riesgosa y dos remates peligrosos de Marcos Benítez, apenas fueron desviados.
La complementaria tuvo la misma temática que la fracción inicial. Los cambios introducidos por los dos entrenadores le dieron un poco más de ritmo a sus equipos, pero en general hubo poca precisión y además fueron muchas nuevamente las fricciones especialmente en la zona medular. En tiempo de adición, Óscar Ruiz remató al travesaño lo que pudo haber sido el triunfo de Tacuary y no se dio el viejo dicho que reza: “técnico que debuta gana”.
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Rutas gastronómicas: relato, identidad y vínculo
Por: Alba Delvalle
Más que experiencias para el visitante, las rutas gastronómicas son herramientas de desarrollo que integran producción, cultura y comunidad, generando impacto más allá del turismo.
Las rutas gastronómicas suelen pensarse como una estrategia para atraer turistas. Pero en realidad, su impacto va mucho más allá de lo culinario. No nacen como un producto aislado, sino como el resultado de procesos más profundos dentro de un territorio.
Para Andrés Ugaz, referente de la cocina peruana y creador de la Ruta del Callao, la diferencia es clave: una ruta no se “crea”, se construye. “Lo que se puede crear es un itinerario. La ruta es otra cosa, es una construcción social, casi siempre público-privada, que funciona como una plataforma donde se comunican muchos aspectos del territorio”, explica.
El caso de la Ruta del Callao en Perú es un ejemplo de cómo la gastronomía puede convertirse en una herramienta para cambiar percepciones. En un territorio históricamente asociado a una imagen negativa, el proceso comenzó en 2016 con un grupo de empresarios que buscaban contar una historia distinta.
Para Andrés, la cocina fue el punto de entrada para esta ruta. “Es algo cotidiano, confiable. La gente entiende y presta atención cuando se le habla desde la cocina”, comenta, al tiempo de aclarar, que lo importante no fue solo mostrar platos, sino reconstruir la narrativa de un lugar a partir de su gente, su cultura y sus dinámicas actuales.
Impacto económico y cultural. Una ruta gastronómica, bien estructurada, puede convertirse en un articulador económico, pues no solo visibiliza restaurantes, sino que integra toda una cadena productiva: pesca artesanal, agricultura, transformación de alimentos y pequeños emprendimientos.
En ese sentido, su impacto no se limita al consumo. “Puede ser un medio transformador si logra integrarse a los primeros eslabones de producción”, afirma. Aunque insiste en que el valor no es únicamente económico. Existen dos dimensiones que deben avanzar en paralelo: la redistribución de oportunidades y la revalorización cultural.
Por un lado, la ruta permite que actores que normalmente no tienen visibilidad accedan a mercado. Por otro, fortalece el reconocimiento de prácticas, saberes y tradiciones que forman parte del patrimonio alimentario, amplía el maestro panadero y finalista de los Gourmand Awards 2025.
Uno de los errores más comunes es pensar que una ruta gastronómica se trata solo de comer bien. Ya que, en realidad, su objetivo es mucho más ambicioso: representar un territorio en poco tiempo. “La ruta tiene que mostrar historias de vida, tensiones, necesidades, sueños. Lo que comés también cuenta una historia”, expresa.
Ese enfoque cambia completamente la experiencia. Ya no se trata solo de degustar, sino de generar conexión. “La ruta tiene que dejar algo en quien la recorre. Si solo te quedás con el sabor, es una experiencia gastronómica. Pero si entendés el territorio, generás un vínculo”, remarca.
Ese vínculo puede traducirse en impactos concretos: desde proyectos productivos hasta alianzas internacionales impulsadas por visitantes que se involucran con lo que descubren, agrega el referente culinario peruano.
Respecto a lo que puede hacer Paraguay, aunque Andrés aún no conoce en profundidad, justamente este mayo estará como invitado mediante una alianza entre la Cámara de Comercio Paraguayo Peruana (CAPAPE) y la firma organizadora del Gastronomik, plantea un camino claro para desarrollar rutas gastronómicas con impacto sostenido.
El primer paso no es lanzar un circuito turístico, sino investigar el territorio, cuenta. “Se necesita una investigación-acción: registrar el patrimonio alimentario de una zona, pero no de forma contemplativa, sino generando productos que ya puedan usarse, como publicaciones, documentales o espacios de difusión”.
Ese proceso debe ser participativo, involucrar a productores, cocineros y actores locales no es opcional, es la base de la construcción. “La ruta tiene que ser hecha con los locales. Es un registro permanente, un observatorio de lo que pasa en el territorio”, detalla.
A partir de ahí, se construye una hoja de ruta que articula al sector privado, el Estado y otros actores, hasta convertirse en un producto turístico. Pero incluso en ese punto, el objetivo no es el turismo en sí mismo, insiste Andrés. Y sucede que las rutas gastronómicas, entendidas de esta manera, son mucho más que una experiencia para visitantes, son una herramienta de desarrollo territorial.
Implica decisiones, coordinación y, en muchos casos, una apuesta política punto en el que expone, que no hay que tener miedo a eso, ya que la ruta pone a la cocina en el centro y permite abordar el territorio desde ahí, generando oportunidades para quienes han sido invisibilizados.
En un contexto donde Paraguay busca diversificar su oferta turística y fortalecer sus economías locales, el desafío no es solo crear rutas, sino construirlas con sentido. Porque cuando la gastronomía deja de ser solo consumo y se convierte en relato, identidad y vínculo, puede hacer algo más importante: transformar un territorio desde adentro.
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Sbarro presenta su nuevo sabor Mediterránea
Sbarro sigue innovando para sorprender a los fanáticos de la pizza. Esta vez, lanza su nueva creación Mediterránea, que estará disponible en tres presentaciones.
Mediterráneo, un sabor inspirado en la frescura de ingredientes clásicos que transportan directo a la costa mediterránea, es la nueva propuesta de Sbarro, que ahora estará disponible para disfrutarlo en sus tres presentaciones; pizza, stromboli y sbaroll.
La nueva Mediterránea combina mozzarella, queso parmesano, aceitunas negras, tomate fresco y salsa de pesto, logrando un equilibrio perfecto entre sabor y frescura, lanzado en sus tres irresistibles presentaciones.
Ahora, los fans ya podrán disfrutar su versión favorita, con los nuevos sabores y formas de disfrutar su Sbarro. Para el sbaroll, podrán probarla desde tan solo 6.000 guaraníes en todas las sucursales de la pizzería.
Para los que quieran disfrutarla en la comodidad de la casa o la ofi, pueden pedir las opciones al 021 237 6622. Así que no dejen pasar la oportunidad de saborear esta nueva propuesta y redescubrir Sbarro con un viaje de sabor a cada mordida.
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Luqueño empata y adiós a Aguilar
Una despedida con pocos honores fue la que tuvo el histórico capitán de Sportivo Luqueño, Pablo Aguilar, que ayer jugó su último partido en el club.
El propio defensor, campeón con el club en el 2007, había anunciado su posibilidad de retiro fechas atrás y ahora se consumó. Y lo quiso despedir con victoria ante Sportivo Ameliano en el cierre del torneo Apertura, pero no se le dio.
Su equipo lo intentó en varios pasajes, tuvo ocasiones y hasta un penal a favor, pero que Walter González lo desperdició en el segundo tiempo. Al final, el 0-0 fue el resultado más justo, porque Ameliano también tuvo sus chances.
En el Clausura, Luqueño tendrá que hacer mejor las cosas para no sufrir en el promedio por el descenso.
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Tomar helado ayuda a reducir el estrés y mejorar el ánimo
Sabías que tomar helado no solo es una experiencia deliciosa y fresca, sino que también contribuye al bienestar emocional. Hoy en el Día Mundial del Helado, te contamos por qué.
Una serie de estudios, como los publicados en Psychological Medicine, confirman que el helado puede ayudar a reducir el estrés y mejorar el ánimo de quienes lo disfrutan. Sucede que este postre no sólo cautiva por su delicioso sabor, sino también contribuye al bienestar emocional.
Se trata de una experiencia que activa el sistema de recompensa en el cerebro, proporcionando sensaciones de relajación y satisfacción. “Cada producto es una experiencia única para el consumidor, y en este Día Mundial del Helado, celebremos su impacto positivo en el bienestar emocional”, expresó Juan Pablo Pittaluga, director de Marketing de Tetra Pak Cono Sur.
Esto, en el marco del Día Mundial del Helado, que se celebra hoy sábado 12 de abril, y los fanáticos lo celebran recordando los beneficios de su consumo. El referente menciona que natural buscar una pausa para disfrutar de un postre refrescante, y pocas cosas resultan tan gratificantes como la dulzura y frescura de un helado.
Es por eso que el helado puede ser el compañero ideal para aliviar el estrés, pues a pesar de que el verano haya llegado su fin, las altas temperaturas siguen presentes en Paraguay, y con ellas, las exigencias de la rutina diaria que pueden afectar nuestro estado de ánimo y aumentar el estrés.
Algunos de los beneficios que el helado puede ofrecer son: Liberación de endorfinas: Al consumir helado, especialmente el cuerpo libera endorfinas, conocidas como las “hormonas de la felicidad”. Estos helados, hechos con leche rica en triptófano, un aminoácido que regula el ánimo, favorecen la producción de serotonina y dopamina, dos neurotransmisores que nos permiten sentir una sensación de bienestar y tranquilidad.
Placer sensorial: La combinación del sabor dulce y la textura cremosa del helado no solo es reconfortante, sino que también genera una experiencia sensorial única. Este fenómeno, denominado mouthfeel, tiene un gran impacto en la calidad del producto, ofreciendo una experiencia placentera que ayuda a disminuir la tensión y el estrés.
Aumento de melatonina: El helado también puede ser una excelente opción para relajarse gracias a la melatonina, un componente que regula el ciclo del sueño. Al disfrutarlo, se puede estimular la producción de esta hormona, favoreciendo una relajación más profunda y un descanso reparador.
Asociación emocional positiva: En Paraguay, el helado está muy relacionado con momentos de celebración y disfrute compartido. Desde reuniones familiares hasta festejos especiales, el helado se asocia a momentos felices, creando recuerdos que nos llenan de satisfacción. Además, cada cucharada representa un pequeño placer inmediato en medio de las exigencias diarias.
Fuente de calcio: Al estar elaborado con productos lácteos, el helado es una excelente fuente de calcio, un mineral esencial para mantener nuestros huesos y dientes saludables. Este mineral también juega un papel importante en la prevención de enfermedades óseas, como la osteoporosis, que afectan principalmente a adultos mayores.
Beneficios nutricionales: Rico en vitaminas A, D y B12, el helado no solo nutre el cuerpo, sino que también contribuye a la salud ocular, mejora el sistema inmunológico y favorece la producción de glóbulos rojos.
El consumo per cápita se de 1,5 litros al año, según referentes del rubro y va en aumento año a año gracias a las innovaciones en sabores, técnicas y procedimientos que permiten ofrecer opciones sin gluten, bajos en azúcar, en porciones pequeñas, entre otras; haciendo más inclusiva la experiencia de disfrutar un buen helado.