Hernán Penayo, Nación Media
Libertad se adueñó de la pelota, pero le costó generar juego. Villalba inquietó desde los costados con los centros, pero no mucho más, careció de elaboración y se lo notó impreciso en los últimos metros.
Buen trabajo de Viera y Barboza que ganaron casi siempre en los cruces. Giménez retornó bien, pero no sumó tanto en ataque al igual que Piris. Lezcano no estuvo claro como en el juego anterior. Por su parte, Resistencia se mostró muy liviano en la marca.
Con Colmán de volante interior ganó buen pase, pero perdió en el recorrido y la recuperación; Villareal muy solo tuvo que lidiar con los tres volantes del Gumarelo. Salinas fue uno de los más claros, pero le faltó profundidad. Martínez y Pereira casi no tuvieron chances, ya que el equipo careció de juego en conjunto y necesitó de un hombre que le dé la pausa y haga jugar a sus compañeros.
De igual manera, fue Libertad el que siempre intentó, generando algunas insinuaciones, a veces apurando un poco la definición, por las ansias de los futbolistas de querer abrir el marcador.
En el complemento, el Gumarelo arrancó mejor y tuvo el premio del gol. Melgarejo de cabeza tras un centro de Villalba se adelantó a la visita. Libertad manejó a placer la pelota y los hilos del juego hasta la expulsión de Barboza.
Gran irresponsabilidad del defensor que dejó con uno menos a su equipo y con un penal en contra. Da Silva pateó muy mal para el suspiro de Libertad, que terminó sufriendo de manera innecesaria. En el epílogo del compromiso, una jugada de Giménez derivó en otro tanto de Melgarejo. De esta manera, el Albinegro sumó su segundo triunfo consecutivo y es único líder provisional, mientras que Resistencia, su segunda derrota.
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Sin Delmás, falta el creativo
El Franjeado tiene deseos de revancha ante el Rayadito, al que todavía no le pudo ganar este año. Incluso perdió un juego.
Olimpia vive su mejor momento en el Clausura, al menos desde el puntaje, con apenas tres puntos menos que el puntero Libertad. El Franjeado encarrilló 5 victorias y 1 empate en sus 6 últimos partidos, por lo que mantiene una racha importante sin derrotas.
Pero fuera de este panorama, el equipo se quedó acéfalo de su principal creador justo a mitad del torneo. En este caso, el juvenil Eduardo Delmás, no jugará al menos los próximos tres partidos, por estar al servicio de la Albirroja Sub-20, que participará desde mañana en los Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026.
Aunque el propio técnico, Pablo “Vitamina” Sánchez, aseguró que no hay “Delmás dependencia”, ya se comprobó que el andar de su equipo es diferente sin su juvenil figura en materia creativa.
Con Rubén Lezcano en bajo nivel y Franco Alfonso no ofreciendo las mismas variantes pese a su buena dinámica, la posibilidad de que Sánchez agregue mayor fuerza a su equipo es la posibilidad más segura.
Con la vuelta de Juan Fernando Alfaro, el equipo tendrá más equilibrio en la marca y no es descabellado imaginar que una posibilidad es que ante San Lorenzo, Vitamina Sánchez utilice un esquema con dos delanteros.
El que saltaría desde el vamos es Richard Sánchez, que hasta aquí no ha logrado mostrar su mejor versión, debido a problemas físicos.
Por otro lado, en campamento franjeado no se fían en absoluto de la mala posición en la tabla de San Lorenzo, al que no le pudo vencer en el torneo Apertura. En la primera rueda, Olimpia no pudo sostener el tanto inicial de penal de Alejandro Silva y fue empate 1-1, y en la segunda, el Rayadito logró un triunfo de 1-0 con el tanto de penal de José Barrios.
Tras este compromiso, el cuadro franjeado enfrentará a Libertad, en el inicio de la ronda de revanchas.
YA SE HABLA DE MÁS REFUERZOS
Aunque el Clausura está en mitad de disputa, en Olimpia ya se estaría viendo otros eventuales refuerzos, ya pensando en la temporada 2027. El objetivo: la Copa Libertadores. La eliminación en Copa Sudamericana encendió las alarmas sobre el nivel real del equipo a nivel continental, por lo que el objetivo es buscar jugadores de jerarquía para cubrir puestos sensibles en defensa y mediocampo. Se habla de dos jugadores de jerarquía, paraguayos, incluso de selección, que ya estarían apalabrados para que puedan reforzar al equipo para la próxima temporada.
Por otro lado, desde esta semana, Iván Leguizamón viene intensificando los trabajos finales de su recuperación. El extremo se había lesionado de los meniscos en el Apertura y su recuperación tardó más de lo debido.
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Hizo dos, sumó tres y lidera
Con mucha lluvia en Pedro Juan, el Gumarelo se hizo ganador gracias a un gol en contra y un penal convertido sobre el final.
Era el partido a ganar y lo hizo. Libertad, que llegaba en condición de escolta ante el 2 de Mayo, se llevó el premio mayor de Pedro Juan Caballero. Le ganó 2-0 al Gallo Norteño y tomó por asalto la punta del torneo Clausura, en un partido donde hubo mucha lluvia, de mucha tensión y quejas contra el arbitraje en la parte final del compromiso.
A pesar de ser uno de los partidos estelares de la fecha, ambos equipos se cuidaron demasiado en los primeros minutos. La copiosa lluvia que cayó sobre el Río Parapití, obligó a cuidar las piernas y por qué no decirlo, a no pifiar en acciones puntuales.
Y fue justamente lo que pasó al Gallo Norteño en la parte de final del primer tiempo. Antes hubo pocas acciones de peligro frente a los arcos, más allá de algunas aproximaciones. Sin embargo, bastó un ataque profundo del Gumarelo ya en los minutos finales de esa etapa para que se pusiera adelante.
Iván Franco lideró el ataque y con un cambio de frente dejó en posición de gol a Iván Ramírez. El exdelantero de Guaraní se acomodó y remató. Rossi paró a medias el tiro y por atrás, en su intento por despejar el balón, Alexis Villalba no hizo otra cosa que hacer rebotar la pelota en su compañero César Ramírez para que balón se meta en su propio arco. Un verdadero blooper.
Consciente de sus necesidades, el 2 de Mayo salió a buscar el empate en el segundo tiempo, pero le faltó fútbol y mayor profundidad. Pese a ello tuvo el empate con un remate al palo, pero no lo aprovechó.
Ya sobre el final un penal sobre Luis Nequecaur le permitió a Libertad llegar al segundo tanto, con la gran conversión desde la pena máxima del propio delantero argentino para que Libertad se asegure los tres puntos y asuma nuevamente el liderazgo del torneo.
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La palabra que se resiste a desaparecer
- Paulo César López
- paulo.lopez@nacionmedia.com
- Fotos: AIP / SNC
Entre las maracas y el adorno de plumas, las primeras palabras hermosas emergen como llamas y tenue neblina cada vez que se invoca a Ñamandu Ru Ete Tenondegua durante los primeros resplandores del día. Antes de convertirse en escritura, antes de ser clasificada por gramáticas y diccionarios, la palabra fue canto, rito, memoria y una manera de habitar el mundo.
En la dimensión originaria de la lengua quizá se encuentre una de las claves para comprender una pregunta que atraviesa la historia paraguaya: ¿quién decide qué palabras merecen ser escuchadas?
Hablar de lenguas supone hablar también de poder. No existen únicamente idiomas que tienen más o menos palabras, mayor o menor complejidad gramatical o diferentes capacidades expresivas. Existen, sobre todo, lenguas a las que una sociedad concede autoridad y otras a las que relega a determinados espacios periféricos. Hay lenguas autorizadas para la ciencia, la política, la universidad y la literatura mientras que otras quedan confinadas al hogar, al mercado, al afecto o al ritual.
El problema, entonces, no parece estar en las lenguas, sino en las jerarquías que construimos alrededor de ellas.
El guaraní constituye uno de los ejemplos más evidentes. Su historia está marcada por una honda paradoja: es una lengua profundamente arraigada en la vida cotidiana paraguaya y, al mismo tiempo, ha sido relegada de numerosos ámbitos considerados prestigiosos.
El antropólogo y lingüista hispano-paraguayo Bartomeu Melià advertía que el problema del guaraní no residía en una supuesta incapacidad interna, sino en su evolución histórica. La marginación cultural y social lo confinó a determinados campos semánticos, mientras otros ámbitos –especialmente la ciencia y la técnica– le permanecían prácticamente vedados. Esto a pesar de que el guaraní posee recursos potenciales para formar neologismos, crear expresiones nuevas o directamente incorporar préstamos.
DIMENSIÓN POLÍTICA
La cuestión adquiere así una dimensión política. Una lengua no deja de hablar de ciencia porque carezca de capacidad para hacerlo; deja de hacerlo cuando una sociedad decide que la ciencia debe hablarse en otra lengua.
Algo semejante ocurre cuando se juzga la riqueza de un idioma según la cantidad de términos que posee para designar números, objetos o categorías abstractas.
El antropólogo norteamericano Marvin Harris cuestionaba esa mirada al señalar que la especificidad o generalidad de un discurso responde a las necesidades culturales de cada sociedad. Allí donde resulta necesario distinguir grandes cantidades, una lengua desarrolla recursos para hacerlo; cuando esa precisión no es relevante para la vida cotidiana, puede bastar con expresiones generales como “poco”, “mucho” o “demasiado”.
¿Quién posee entonces el vocabulario más rico? La pregunta pierde sentido cuando comprendemos que las lenguas no son inventarios universales de palabras, sino herramientas construidas por comunidades concretas para desenvolverse en mundos concretos.
Por eso las jerarquías lingüísticas nunca son puramente lingüísticas. Son sociales, económicas, históricas y políticas.
DIGLOSIA
El Paraguay suele presentarse como un país bilingüe. Pero la coexistencia de dos lenguas no significa necesariamente igualdad entre ellas.
El bilingüismo puede esconder una distribución profundamente desigual de funciones: una lengua para los espacios oficiales y otra para los espacios cotidianos; una para escribir y otra para hablar; una para la universidad y otra para la intimidad; una para el poder y otra para la vida.
Durante siglos se instaló la idea de que civilizar equivalía a dejar atrás lo indígena; que avanzar significaba abandonar la oralidad para abrazar la escritura, sustituir la tradición por la modernidad y transformar la supuesta barbarie en civilización.
La lengua fue uno de los territorios fundamentales de esa operación. Melià lo expresó con contundencia al señalar que el estado de las lenguas constituye un claro indicador de lo ocurrido con las sociedades americanas. Si la conquista comenzó con la ocupación del territorio, su culminación puede encontrarse en la ocupación de la lengua.
Conquistar una lengua significa, en cierto modo, conquistar la posibilidad de nombrar el mundo.
COSMOVISIÓN
Nombrar un territorio de una manera u otra implica inscribir sobre él una determinada cosmovisión. Y cuando una comunidad pierde sus palabras, no pierde solamente vocabulario: pierde una parte de las categorías con las cuales interpreta su existencia.
El guaraní sin dudas habla. Está en las calles, en las casas, en los mercados, en los campos, en los fogones. Habla en los afectos y en los insultos, en el humor y en las canciones, en las ceremonias y en la conversación cotidiana. Pero cuando llega a determinadas instancias, su voz comienza a perder volumen.
Es allí donde Melià advertía sobre el peligro del alingüismo: una sociedad que pierde progresivamente la capacidad de pensar, decir y reconocerse en su propia lengua. Una lengua se encuentra dominada cuando queda confinada al coloquio íntimo y se le niega vigencia en aquello que una sociedad define como el “mundo de la cultura”.
A pesar de ello, la palabra guaraní todavía persiste. Excluida de determinados espacios de la llamada “alta cultura”, la voz indígena continúa levantándose junto a los fogones. Sigue resonando en el opy y en el tangara, allí donde la palabra todavía conserva algo de su antigua dimensión sagrada.
No se trata de decidir si una lengua es superior a otra. Se trata de preguntarnos qué mundo desaparece cuando una lengua deja de ser capaz de nombrarlo. La palabra no es un mero instrumento para describir la realidad, sino que forma parte de aquello que hace posible existir dentro de ella.
De ahí que defender una lengua no consista solamente en conservar palabras antiguas. Consiste en preservar una determinada manera de mirar, de recordar, de relacionarse con los otros y con la tierra.
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Libertad patinó en el barrio
Nacional le pasó por encima a Gumarelo y la goleada de 3-0 pudo haber sido más amplia.
- POR LUIS IRALA
- Periodista Nación Media
Futbolísticamente, Nacional superó largamente a Libertad y el 3 a 0 no miente. Fue el golpazo de la fecha. Se jugaban apenas seis minutos y el Tricolor llegaba al gol. Un centro al área liberteña fue cabeceado por Sebastián Vargas, al medio del área, que Hugo Benítez no alcanzó, pero el esférico pegó en la mano de Robert Rojas y el árbitro Mario Díaz de Vivar bien ubicado pitó la pena máxima, que el mismo delantero canjeó por gol, rematando fuerte, alto y a la izquierda.
En desventaja, el Gumarelo se hizo del balón, pero sus ataques casi no inquietaban a la defensa local, que estuvo siempre bien ordenada. Buscaron mucho a Elvio Vera por la izquierda, que fue el único delantero albinegro que creaba pequeñas grietas a la zaga tricolor, además Feliú acostumbrado a un ida y vuelta en los encuentros anteriores, ayer tomó sus recaudos en la marcación del Rayo y no acompañó a los delanteros como de costumbre. Cerca de la media hora, Lucas Sanabria tuvo el empate en sus pies, pero su remate fue desviado por el golero Rojas. La defensa liberteña hacía agua por todos lados y Morínigo tuvo dos tapadas seguidas primero ante un remate de Richard Prieto y luego ante otro tiro de Benítez, pero el arquero demostrando gran reacción desvió el balón. El primer acto se fue con la mínima ventaja de La Academia.
Al minuto de la complementaria, un fuerte remate de Elvio Vera dio en el travesaño, pero el segundo gol de Nacional convertido por Leandro Meza, tras centro de Feliú y falla de Campuzano, sepultó toda esperanza de empate del Gumarelo. Sobre los 36’ el gol de Hugo Iván Valdez fue el broche de oro a la gran tarde tricolor. Mal Libertad, sin respuestas en todas sus líneas.