Nacional, uno de los punteros que tiene el torneo, le mete con todo a los entrenamientos luego de la victoria de 1-0 ante General Caballero el lunes pasado. Para ello, el “Cabo” realizó tareas con pelotas en espacios reducidos y trabajos en la parte táctica.
La Academia, que comanda Pedro Sarabia, visitará a Resistencia el domingo en los Jardines del Kelito desde las 16:00. Orlando Gaona Lugo, volante veloz del Albo, expulsado en el último encuentro, será una de las bajas para el líder. Su lugar sería ocupado por Gustavo Caballero, manteniéndose por la derecha Juan Franco.
IRREGULAR
“Uno siempre tiene que tratar de aprovechar las oportunidades. Si me toca jugar nuevamente trataré de hacer lo mejor posible”, mencionó el futbolista surgido en Cerro Porteño.
“El torneo pasado fuimos muy irregular, por suerte lo estamos pudiendo corregir”, agregó el defensor que las veces que ingresa cumple una buena tarea en uno de los líderes del torneo Clausura.
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Velázquez es otra baja sensible
Cerro Porteño sigue penando por las lesiones de sus jugadores y para el partido de mañana ante Nacional, a jugarse en La Nueva Olla, desde las 18:30, nuevamente tendrá una baja sensible.
El zaguero y capitán del equipo, Víctor Gustavo Velázquez, no podrá ser tenido en cuenta por Gustavo Costas debido a un problema muscular que ya le impidió volver para el segundo tiempo del encuentro que el Ciclón le ganó a Recoleta, la fecha anterior.
Esto abre la posibilidad de que la zaga central sea integrada por los Lucas, Quintana y Merolla. El que ya está para volver finalmente es Alexis Cañete, quien se recuperó de su dolencia y es muy probable que sea titular ante su exclub. Cañete vuelve tras disputar el superclásico de la sexta fecha ante Olimpia, donde sufrió una sobrecarga de la que ahora se recuperó.
SIN CHAPARRO
Cerro Porteño podría sufrir también la baja de su lateral Marcelo Chaparro, que es apuntado para ser convocado a la Albirroja Sub-20 que disputará los XIII Juegos Suramericanos, a disputarse entre el 12 y el 26 de setiembre en ciudades argentinas. Así lo confirmó el propio seleccionador nacional Antolín Alcaraz, en una entrevista radial.
Palpitan un duelo “bastante parejo”
Nacional jugará mañana un bravo partido ante su vecino Cerro Porteño. La Academia viene de ganarle en gran forma a Libertad, al que goleó 3-0, por lo que la motivación es alta en campamento tricolor.
De todas formas, jugadores y cuerpo técnico están conscientes de que no será un rival cualquiera, por lo que vaticinan un encuentro parejo.
“Seguramente va a empezar siendo parejo, de mucha marca, y seguramente después comenzará a abrirse. Nosotros trabajamos para ganar y lo estamos logrando”, mencionó Iván Valdez, en charla con la 1080.
Por otro lado, Roque Santa Cruz se recuperó del golpe que sufrió en la planta del pie y estará a disposición del cuerpo técnico. El delantero se lesionó en la sexta fecha ante Luqueño y no estuvo en los dos partidos anteriores.
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La palabra que se resiste a desaparecer
- Paulo César López
- paulo.lopez@nacionmedia.com
- Fotos: AIP / SNC
Entre las maracas y el adorno de plumas, las primeras palabras hermosas emergen como llamas y tenue neblina cada vez que se invoca a Ñamandu Ru Ete Tenondegua durante los primeros resplandores del día. Antes de convertirse en escritura, antes de ser clasificada por gramáticas y diccionarios, la palabra fue canto, rito, memoria y una manera de habitar el mundo.
En la dimensión originaria de la lengua quizá se encuentre una de las claves para comprender una pregunta que atraviesa la historia paraguaya: ¿quién decide qué palabras merecen ser escuchadas?
Hablar de lenguas supone hablar también de poder. No existen únicamente idiomas que tienen más o menos palabras, mayor o menor complejidad gramatical o diferentes capacidades expresivas. Existen, sobre todo, lenguas a las que una sociedad concede autoridad y otras a las que relega a determinados espacios periféricos. Hay lenguas autorizadas para la ciencia, la política, la universidad y la literatura mientras que otras quedan confinadas al hogar, al mercado, al afecto o al ritual.
El problema, entonces, no parece estar en las lenguas, sino en las jerarquías que construimos alrededor de ellas.
El guaraní constituye uno de los ejemplos más evidentes. Su historia está marcada por una honda paradoja: es una lengua profundamente arraigada en la vida cotidiana paraguaya y, al mismo tiempo, ha sido relegada de numerosos ámbitos considerados prestigiosos.
El antropólogo y lingüista hispano-paraguayo Bartomeu Melià advertía que el problema del guaraní no residía en una supuesta incapacidad interna, sino en su evolución histórica. La marginación cultural y social lo confinó a determinados campos semánticos, mientras otros ámbitos –especialmente la ciencia y la técnica– le permanecían prácticamente vedados. Esto a pesar de que el guaraní posee recursos potenciales para formar neologismos, crear expresiones nuevas o directamente incorporar préstamos.
DIMENSIÓN POLÍTICA
La cuestión adquiere así una dimensión política. Una lengua no deja de hablar de ciencia porque carezca de capacidad para hacerlo; deja de hacerlo cuando una sociedad decide que la ciencia debe hablarse en otra lengua.
Algo semejante ocurre cuando se juzga la riqueza de un idioma según la cantidad de términos que posee para designar números, objetos o categorías abstractas.
El antropólogo norteamericano Marvin Harris cuestionaba esa mirada al señalar que la especificidad o generalidad de un discurso responde a las necesidades culturales de cada sociedad. Allí donde resulta necesario distinguir grandes cantidades, una lengua desarrolla recursos para hacerlo; cuando esa precisión no es relevante para la vida cotidiana, puede bastar con expresiones generales como “poco”, “mucho” o “demasiado”.
¿Quién posee entonces el vocabulario más rico? La pregunta pierde sentido cuando comprendemos que las lenguas no son inventarios universales de palabras, sino herramientas construidas por comunidades concretas para desenvolverse en mundos concretos.
Por eso las jerarquías lingüísticas nunca son puramente lingüísticas. Son sociales, económicas, históricas y políticas.
DIGLOSIA
El Paraguay suele presentarse como un país bilingüe. Pero la coexistencia de dos lenguas no significa necesariamente igualdad entre ellas.
El bilingüismo puede esconder una distribución profundamente desigual de funciones: una lengua para los espacios oficiales y otra para los espacios cotidianos; una para escribir y otra para hablar; una para la universidad y otra para la intimidad; una para el poder y otra para la vida.
Durante siglos se instaló la idea de que civilizar equivalía a dejar atrás lo indígena; que avanzar significaba abandonar la oralidad para abrazar la escritura, sustituir la tradición por la modernidad y transformar la supuesta barbarie en civilización.
La lengua fue uno de los territorios fundamentales de esa operación. Melià lo expresó con contundencia al señalar que el estado de las lenguas constituye un claro indicador de lo ocurrido con las sociedades americanas. Si la conquista comenzó con la ocupación del territorio, su culminación puede encontrarse en la ocupación de la lengua.
Conquistar una lengua significa, en cierto modo, conquistar la posibilidad de nombrar el mundo.
COSMOVISIÓN
Nombrar un territorio de una manera u otra implica inscribir sobre él una determinada cosmovisión. Y cuando una comunidad pierde sus palabras, no pierde solamente vocabulario: pierde una parte de las categorías con las cuales interpreta su existencia.
El guaraní sin dudas habla. Está en las calles, en las casas, en los mercados, en los campos, en los fogones. Habla en los afectos y en los insultos, en el humor y en las canciones, en las ceremonias y en la conversación cotidiana. Pero cuando llega a determinadas instancias, su voz comienza a perder volumen.
Es allí donde Melià advertía sobre el peligro del alingüismo: una sociedad que pierde progresivamente la capacidad de pensar, decir y reconocerse en su propia lengua. Una lengua se encuentra dominada cuando queda confinada al coloquio íntimo y se le niega vigencia en aquello que una sociedad define como el “mundo de la cultura”.
A pesar de ello, la palabra guaraní todavía persiste. Excluida de determinados espacios de la llamada “alta cultura”, la voz indígena continúa levantándose junto a los fogones. Sigue resonando en el opy y en el tangara, allí donde la palabra todavía conserva algo de su antigua dimensión sagrada.
No se trata de decidir si una lengua es superior a otra. Se trata de preguntarnos qué mundo desaparece cuando una lengua deja de ser capaz de nombrarlo. La palabra no es un mero instrumento para describir la realidad, sino que forma parte de aquello que hace posible existir dentro de ella.
De ahí que defender una lengua no consista solamente en conservar palabras antiguas. Consiste en preservar una determinada manera de mirar, de recordar, de relacionarse con los otros y con la tierra.
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Libertad patinó en el barrio
Nacional le pasó por encima a Gumarelo y la goleada de 3-0 pudo haber sido más amplia.
- POR LUIS IRALA
- Periodista Nación Media
Futbolísticamente, Nacional superó largamente a Libertad y el 3 a 0 no miente. Fue el golpazo de la fecha. Se jugaban apenas seis minutos y el Tricolor llegaba al gol. Un centro al área liberteña fue cabeceado por Sebastián Vargas, al medio del área, que Hugo Benítez no alcanzó, pero el esférico pegó en la mano de Robert Rojas y el árbitro Mario Díaz de Vivar bien ubicado pitó la pena máxima, que el mismo delantero canjeó por gol, rematando fuerte, alto y a la izquierda.
En desventaja, el Gumarelo se hizo del balón, pero sus ataques casi no inquietaban a la defensa local, que estuvo siempre bien ordenada. Buscaron mucho a Elvio Vera por la izquierda, que fue el único delantero albinegro que creaba pequeñas grietas a la zaga tricolor, además Feliú acostumbrado a un ida y vuelta en los encuentros anteriores, ayer tomó sus recaudos en la marcación del Rayo y no acompañó a los delanteros como de costumbre. Cerca de la media hora, Lucas Sanabria tuvo el empate en sus pies, pero su remate fue desviado por el golero Rojas. La defensa liberteña hacía agua por todos lados y Morínigo tuvo dos tapadas seguidas primero ante un remate de Richard Prieto y luego ante otro tiro de Benítez, pero el arquero demostrando gran reacción desvió el balón. El primer acto se fue con la mínima ventaja de La Academia.
Al minuto de la complementaria, un fuerte remate de Elvio Vera dio en el travesaño, pero el segundo gol de Nacional convertido por Leandro Meza, tras centro de Feliú y falla de Campuzano, sepultó toda esperanza de empate del Gumarelo. Sobre los 36’ el gol de Hugo Iván Valdez fue el broche de oro a la gran tarde tricolor. Mal Libertad, sin respuestas en todas sus líneas.
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“Líder” del microtráfico en Marquetalia volvió a caer
Agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) capturaron hoy en el barrio San Roque de la ciudad de San Lorenzo a Líder Rubén Valverde Portillo (54), señalado como presunto articulador del microtráfico en Marquetalia.
En el marco de la operación Bastión, lo sorprendieron durmiendo, con un arma cargada y casi 8.000 dosis de cocaína y crack ocultas en su vivienda.
El procedimiento llevado a cabo permitió incautar 1,885 kilogramos de cocaína y 600 gramos de crack, además de un arma de fuego y dinero en efectivo. Según los intervinientes, la droga representaría casi 8.000 dosis listas para su distribución. La estructura no funcionaba como un único punto de venta.
La investigación, desarrollada por la Dirección de Operaciones Urbanas de la Senad, bajo la coordinación del fiscal Abg. Rodrigo Espínola, permitió identificar movimientos destinados a recuperar el control de antiguos territorios y reactivar focos de venta de drogas.
No es la primera vez que Valverde Portillo aparece en la mira de la Senad. Ya había sido detenido en 2014 por un caso relacionado con tráfico de drogas.
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El hombre, según la investigación realizada por los agentes especiales, buscaba recuperar el control de antiguos territorios de distribución en la zona.
Sin embargo, los antidrogas lo encontraron en su vivienda, donde además hallaron un arma de fuego cargada y una importante cantidad de estupefacientes.
La droga era presuntamente distribuida mediante intermediarios y distintos focos, principalmente en Marquetalia, desde donde podía desplazarse hacia otros sectores del departamento Central.
Este mecanismo genera un verdadero “efecto derrame”: un centro de distribución alimenta nuevos puntos de venta, amplía el territorio de acción y multiplica la circulación de drogas en los barrios. Doce años después, volvió a quedar bajo custodia.
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