El mal momento que atraviesa 12 de Octubre de Itauguá obligó a su dirigencia a cambiar de cuerpo técnico, con miras a obtener los resultados necesarios para lograr la permanencia por otra temporada en Primera División.
Héctor Marecos asumió al frente del plantel superior en sustitución de Robert Pereira y la situación es complicada.
“Es un lindo desafío para mí llegar a este club con la misión de sumar la mayor cantidad de puntos. Sabemos que la situación actual no es la mejor, pero confiamos que vamos a lograrlo. Hay tiempo y material humano”, dijo Mareco en conversación con La Nación/Media Media.
Acompañan en las tareas desde ayer al nuevo entrenador Enrique Vera como asistente, Rodrigo Cáceres, preparador físico, Francisco Acosta, preparador de arqueros y el videoanalista Víctor Irala.
El primer partido será el domingo en el estadio Martín Torres de Trinidense frente al Sportivo Ameliano, otro equipo que está en la zona roja y con las mismas ganas de permanecer.
En la prolongada semana que tienen, “Gattuso” Marecos tendrá la posibilidad de ver a todos los jugadores disponibles, que puedan ser considerados para los partidos. Hay varios lesionados en el plantel y se buscará con el cuerpo médico la recuperación de Víctor “Topo” Cáceres, Víctor Dávalos, Dionisio Pérez, entre otros.
Volverán a tener chances los Mendieta, David y Ramón, que no tuvieron muchas posibilidades con el técnico anterior. Además, volverá a contar con Aldo Vera luego de cumplir con la pena de suspensión que le aplicó el tribunal tras su expulsión con roja directa. De seguro, habrá cambios en la formación para el siguiente encuentro.
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Inteligencia artificial y educación: el desafío urgente de Paraguay
La irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito educativo instaló un debate cada vez más visible, aunque todavía insuficiente en profundidad. La doctora Sofía Scheid sostuvo que la discusión, más que tecnológica, es pedagógica y política, y advirtió que Paraguay enfrenta una decisión que no puede seguir postergando.
En medio de posturas contrapuestas, Scheid explicó que el sistema educativo corre el riesgo de quedar atrapado en una falsa dicotomía, entre quienes consideran a la inteligencia artificial una amenaza y quienes la promueven como una solución universal. “El problema no es la tecnología, sino la falta de una estrategia que la oriente”, afirmó.
La especialista señaló que la inteligencia artificial ya está presente en las aulas, no por decisión estatal, sino por el uso cotidiano de los estudiantes. En ese sentido, indicó que el sistema educativo está actuando de manera reactiva y tardía, sin liderar el proceso de transformación que ya está en marcha.
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Scheid remarcó que el eje del problema no es la herramienta en sí, sino la ausencia de una estrategia pedagógica sólida. Según explicó, la evidencia internacional demuestra que la incorporación de tecnología, sin cambios en la enseñanza, no genera mejoras en los aprendizajes. “La tecnología solo funciona cuando está integrada a un modelo educativo con docentes formados, objetivos claros y evaluación real”, precisó.
En el caso de Paraguay, la doctora advirtió que existe una falta de política nacional que ordene la incorporación de tecnología en el aula. Esto genera un escenario desigual, donde el acceso depende de iniciativas aisladas o de las condiciones individuales de estudiantes y docentes.
Asimismo, subrayó que este vacío contribuye a ampliar las brechas educativas, ya que no todos los estudiantes acceden a las mismas herramientas. Incluso, añadió que en muchos casos la tecnología no está siendo utilizada con un enfoque centrado en el aprendizaje.
Ante este panorama, Scheid afirmó que el debate sobre si utilizar o no inteligencia artificial en educación ya quedó superado. “El verdadero desafío es construir una política pública integral que regule su uso con criterios claros”, expresó.
Entre los ejes principales, mencionó la necesidad de priorizar el aprendizaje por sobre la herramienta, fortalecer la formación docente, garantizar infraestructura adecuada, evaluar resultados y establecer marcos éticos para el uso de datos.
Finalmente, la especialista enfatizó que la transformación educativa no depende exclusivamente de la tecnología, sino de la capacidad del sistema para redefinir cómo se enseña y cómo se aprende. “Paraguay no necesita más tecnología en las aulas, necesita mejores aprendizajes. Y la inteligencia artificial solo tiene sentido si logra producirlos”, concluyó.
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Carbono, el nuevo frente económico
Paraguay ya está dentro de la conversación global del mercado de carbono, aunque debe enfrentar un desafío clave, estructurar proyectos que realmente funcionen, ya que solo con las buenas intenciones no alcanza.
El Paraguay Carbon Forum 2026, impulsado por el sector privado junto al Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), puso sobre la mesa una discusión cada vez más urgente: cómo convertir el potencial ambiental del país en proyectos de carbono creíbles, escalables y financieramente viables.
El encuentro que se realiza en el Sheraton Asunción Hotel hasta este jueves 26 de marzo, reunió a actores clave para posicionar a Paraguay como un hub regional de inversión climática.
En ese contexto, una de las advertencias más claras vino desde el lado técnico. Durante el panel sobre experiencias del mercado de carbono en la región, Daniel Caiche, de Peterson Solutions, apuntó a un problema estructural: el mercado ya no alcanza con buenas intenciones ni con proyectos “en papel”. Hoy, la exigencia pasa por la solidez.
“El país tiene condiciones muy favorables para avanzar en proyectos que integren producción y captura de carbono de manera eficiente, por el potencial de Paraguay en sectores como agricultura, ganadería, uso del suelo y bosques. Pero ese potencial, no siempre se traduce en proyectos concretos”, expresó.
Ahí aparece uno de los principales cuellos de botella, comentó, y que muchos proyectos con alto potencial no logran avanzar, y en la mayoría de los casos no es por falta de calidad técnica, sino por debilidades en su estructuración. En decir, oportunidad las hay, pero falta diseño.
Detalló que uno de los ejes que gana protagonismo es la agricultura regenerativa, no solo como herramienta ambiental, sino como modelo económico. “No se trata solo de generar créditos de carbono, sino de mejorar la salud del suelo, fortalecer los servicios ecosistémicos, reducir riesgos climáticos y aumentar la resiliencia de los sistemas productivos”, explicó.
La clave está en que esas prácticas puedan convertirse en valor tangible, ya que la agricultura regenerativa puede traducirse en mecanismos financieros para productores, cadenas de suministro e industrias, a través de instrumentos como los créditos de carbono.
Sin embargo, reconoció que el mercado también está elevando la vara, con conceptos como adicionalidad, líneas de base sólidas o sistemas robustos de medición, reporte y verificación (MRV) que dejaron de ser técnicos para convertirse en determinantes.
Hoy, la credibilidad del mercado depende cada vez más de la consistencia técnica, la trazabilidad y la integridad ambiental de los proyectos, cuando el sector privado empieza a moverse hacia esquemas más integrales, afirmó Daniel.
El referente comentó que en la compañía ya trabajan en modelos que combinan compensación (offsetting) con reducción interna de emisiones (insetting), especialmente en cadenas agroindustriales. “Se trata de generar créditos para compensación, pero también de reducir emisiones en toda la cadena”, remarcó.
El mensaje que transmite el foro es claro: Paraguay tiene condiciones para jugar en el mercado global de carbono, pero el salto dependerá de la calidad de los proyectos.
“El éxito del mercado de carbono no debe medirse únicamente por el volumen de créditos generados, sino por su capacidad de generar impacto real en el territorio, mejorar la resiliencia de los productores y fortalecer las cadenas de valor”, concluyó el especialista.
Por lo tanto, más que una oportunidad ambiental, el carbono empieza a perfilarse como un nuevo frente económico. Pero, como quedó claro en la primera jornada foro, no cualquier proyecto alcanza, el diferencial será hacerlo bien.
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Mercosur- UE: el acuerdo que puede destrabar inversiones y crecimiento en la región
La implementación del acuerdo comercial Mercosur- UE se posicionó como uno de los temas centrales durante el tercer día en las Reuniones Anuales de las Asambleas de Gobernadores del BID, donde autoridades regionales coincidieron en que el tratado abre una nueva etapa para la integración económica y la atracción de inversiones en América Latina.
El presidente del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn; el presidente de Paraguay, Santiago Peña; y el ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, destacaron que el desafío tras la firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), es pasar del acuerdo político a su implementación económica.
La máxima autoridad del BID señaló que el tratado abre una oportunidad importante para impulsar el comercio y la inversión entre ambas regiones, aunque advirtió que los beneficios dependerán de la capacidad de los países para ejecutar las reformas necesarias.
Según estimaciones citadas durante el encuentro, el acuerdo podría incrementar el comercio entre ambas regiones en torno a 23 % y generar un aumento del 0,3 % en el PIB, acompañado de mejoras en empleo, inversión y actividad económica.
“El desafío ahora es la implementación. Para aprovechar esta oportunidad se necesitan resultados concretos, ajustes regulatorios y apoyo a las empresas para que puedan acceder a nuevos mercados”, expresó.
De hecho, el BID ya trabaja con los países del bloque para fortalecer instituciones, mejorar estándares regulatorios y facilitar el acceso de exportadores a mercados internacionales.
Desde la perspectiva del Gobierno paraguayo, el acuerdo representa una oportunidad para profundizar la integración económica y fortalecer las cadenas de valor regionales.
El ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, sostuvo que el rol del Estado es generar las condiciones necesarias para que el sector privado impulse el crecimiento.
“El gobierno tiene que preparar la cancha, pero el que juega es el sector privado. La integración abre una puerta enorme para que nuestras empresas puedan competir e integrarse en cadenas productivas”, afirmó.
El ministro destacó que el desafío será avanzar hacia una mayor coordinación regional para que los procesos productivos puedan distribuirse entre distintos países del bloque y aumentar la competitividad frente a los mercados internacionales.
En tanto que el presidente de la República, destacó que el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea representa mucho más que un tratado comercial, al constituir una decisión estratégica sobre el posicionamiento económico de la región en el mundo.
“El acceso preferencial al mercado europeo abre nuevas posibilidades para sectores clave, especialmente para países como Paraguay con gran potencial exportador”, afirmó.
El tratado permitirá impulsar nuevas inversiones, promover la transferencia tecnológica y fortalecer la modernización productiva, además de ampliar las oportunidades para las pequeñas y medianas empresas, dijo.
Es así que, los tres líderes coincidieron en que el acuerdo representa una oportunidad para que América Latina consolide su inserción internacional a partir de sus ventajas comparativas, como la producción de alimentos, los recursos naturales y el potencial de innovación.
En ese contexto, el BID fue señalado como un actor clave para acompañar el proceso mediante financiamiento, asistencia técnica y programas orientados a mejorar la competitividad de las economías de la región.
En tanto que, para Paraguay, el desafío será consolidar un entorno económico estable, fortalecer las instituciones y promover inversiones que permitan aprovechar plenamente las oportunidades que surjan de la nueva relación económica entre el Mercosur y la Unión Europea.
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Para el BID la estabilidad ya no alcanza, es hora de crecer
El organismo multilateral compartió su más reciente informe macroeconómico de América Latina y el Caribe 2026: “Resiliencia y perspectivas de crecimiento en una economía global cambiante”, y advierte que ya no basta con lograr la estabilidad.
La región logró resistir los shocks globales con marcos macroeconómicos más sólidos. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), proyecta que América Latina crecerá alrededor de 2,1% en 2026, un ritmo moderado que refleja estabilidad macroeconómica pero también limitaciones estructurales para crecer más rápido.
Ahora, el desafío es otro: transformar esa resiliencia en productividad, integración y desarrollo sostenible en un mundo atravesado por la inteligencia artificial y la carrera por los minerales críticos.
América Latina ya no es la región frágil de otras décadas. Según el nuevo Informe Macroeconómico 2026 del Banco Interamericano de Desarrollo, los países fortalecieron su resiliencia gracias a políticas fiscales más responsables, bancos centrales más creíbles y mayor disciplina financiera.
Pero el mensaje del presidente del BID, Ilan Goldfajn, es claro: la estabilidad no es el destino final. Es apenas la base, el verdadero desafío ahora es crecer, y crecer mejor.
El informe plantea un cambio de enfoque, pues, durante años, la prioridad fue blindarse ante crisis externas: suba de tasas en EE.UU., volatilidad cambiaria, shocks de materias primas. Hoy, el contexto es distinto.
Las condiciones financieras siguen siendo restrictivas, el crédito internacional es más caro y selectivo. Al mismo tiempo, la economía global se reconfigura alrededor de tres grandes fuerzas:
La transición energética y la creciente demanda de minerales críticos.
La aceleración de la digitalización y la inteligencia artificial.
La necesidad de cadenas de valor más resilientes y regionales.
Para América Latina, esto no es una amenaza: es una ventana histórica. La región concentra recursos estratégicos, talento joven y capacidad productiva. Pero convertir esa ventaja potencial en desarrollo sostenible exige algo más que estabilidad macroeconómica.
En este sentido, el documento habla de productividad como palabra clave, y el BID insiste en que el crecimiento de la próxima década dependerá de la productividad. Eso implica; instituciones más sólidas, estados con mayor capacidad técnica, integración regional más profunda.
Así también, estrategias claras para transformar la riqueza mineral en desarrollo de largo plazo, y no solo en exportaciones primarias. En otras palabras, pasar del rebote cíclico al crecimiento estructural.
Estos documentos no quedan en el plano académico, funcionan como guía para gobiernos, inversores y organismos multilaterales, puesto que definen prioridades de financiamiento, marcan reformas pendientes y orientan el flujo de capital hacia sectores estratégicos.
El debate continuará en las próximas Reuniones Anuales del BID, del 11 al 14 de marzo, a realizarse en Paraguay, sede del principal encuentro económico del organismo para este año, donde la agenda girará en torno a tres ejes: LAC Crece, LAC Minerals y Procure+, iniciativas que buscan traducir el diagnóstico en acción concreta.
Este escenario será ideal para transmitir al mundo entero, que América Latina ya demostró que puede resistir. Ahora debe demostrar que puede liderar.