Antonio Bareiro, referente de Libertad, volvió a ser intervenido quirúrgicamente de la rodilla. Esta vez, el “Demonio” viajó a suelo brasileño para la operación. De esta manera, el gumarelo de 33 años se pierde lo que resta de la temporada.
“La operación que me realizaron fue exitosa. Gracias a Dios y a los excelentes profesionales que me atendieron. Ahora a esperar lo mejor en la recuperación para poder volver más fuerte y motivado. Gracias a todos por sus muestras de apoyo y cariño. Abrazo grande”, reza el mensaje en las redes sociales por parte de Bareiro, quien se mostró optimista y con muchas ganas de superar este mal trago.
Por otra parte, el mandamás del Repollero, Rubén di Tore, habló sobre algunas cuestiones que tienen que ver con la institución. Una de ellas la cancelación de la deuda por parte del Brighton. “Ya pagaron los ingleses todo lo que refiere a Julio Enciso. Están muy contentos por tenerlo”, mencionó el titular en charla con la 1080 AM.
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Volver de la Antártida
- Ricardo Rivas
- Periodista – Enviado especial
El Hércules C130 TC 64 sobrevoló el aeródromo de Marambio lenta y pesadamente. Lo escuchamos claramente. No conseguimos verlo. Cerca de un centenar y medio de ojos lo buscaron en el cielo gris muy oscuro.
“Nubosidad baja”, desde un par de días atrás anuncian las plataformas meteorológicas globales. Pronóstico cumplido. La invisibilidad de aquella máquina transformó el ánimo colectivo. Pero no fue suficiente para abandonar la esperanza, aunque la misma expectativa construimos justamente un día atrás cuando un intento de regreso se frustró. Pienso en ayer.
Que fue tan raro como este hoy porque en ningún momento fue de noche. ¡Qué extraño es todo esto! Decir que es como “un atardecer permanente” –como poéticamente lo describe Juan Gómez, vicecomodoro de la Fuerza Aérea Argentina, jefe de la Base Marambio– no parece suficiente para bajar el telón de cada día. Los motores de la enorme aeronave vuelven a escucharse.
El rugido mecánico parece llegar desde el invisible Mar de Weddel oculto por debajo del “mar de nubes”, como aquí se llama a esta condición climática. Una vez más el centenar y medio de ojos se clavan en el cielo. Lo patrullan. Silencio. Parece eterno. “Allá viene... lo veo!”. Parece suspendido en el aire.
Una estela de humo negro se desprende de cada uno de sus motores. La imagen crece vertiginosamente. Casi a ras del piso sobrevuela los primeros 400 metros de la pista cubierta por una fina capa de hielo y unos 4 centímetros de nieve. En el mismo tiempo que se posa sus motores rebajan al máximo sus revoluciones.
El comandante lo deja correr hasta cerca de los 900 metros. Se detiene. Advierto que detrás de mí, bajo la Bandera, al pie del mástil que la sostiene y le permite flamear, un grupo de jóvenes que finalizan la “invernada” se empujan y revuelcan sobre la nieve como algunos años antes lo habrán hecho en el momento en que finalizaron sus viajes cuando egresaron de la secundaria. Los percibo alegres, aunque no me parece que esa presunta alegría sea por partir. Son y se sienten antárticos y antárticas.
La aeronave no se mueve. El comandante procura saber si puede girar y transitar sobre piso firme. Con cuidado extremo gira para llegar hasta donde se detendrá para que desciendan algunas personas y subamos otras. Debemos hacerlo con rapidez.
La compuerta trasera se abre. Nos acomodamos lo mejor posible en el interior de un avión carguero. Los motores continúan encendidos. Silencio profundo. Respiraciones lentas. Ritmos cardíacos acelerados y ruidosos. Las pibas y los pibes se recuestan (acurrucan) sobre sus mamis. Miro y me pregunto... ¿por qué los traen para invernar en la Antártida en familia?.
EN VUELO
Los cuatro motores turbohélices aceleran al mango. El fuselaje vibra intensamente. Los SKUAS (como apodan a la y los pilotos de helicópteros con los que almorcé y cené cada uno de mis días siempre diurnos en la Base Marambio) me enseñaron que “cuando el vuelo se inicia todo está chequeado varias veces”.
También me aseguraron que “en 800 metros” el avión ganará altura “para volver a casa”. Cierro los ojos. Daniel Bertagno –hermano amigo, colega periodista y académico– gran compañero de viaje me codea. Hace un par de selfies.
El comandante suelta los frenos. Por las pequeñas ventanillas solo se ve el gris oscuro del cielo. Se escucha claramente cuando el hielo en la pista se quiebra y vuela en pedazos. Algo de nieve, también. Silencio extremo. La nariz del Hércules C130 TC 64 le apunta de lleno al cielo. Comienza a ganar altura. Estable. Solemne. Épico.
El piberío estalla en ovación. Alguna mamá lagrimea. Un chiquilín de 11 años deja su lugar. Me invita a choca puñitos. “¿Lo voy a volver a ver señor?”, me pregunta mirándome fijamente. Creo que la Antártida, tal vez, comienza a quedar atrás. ¿Será así?
En las entrañas de Heracles (Hércules) hijo de Zeus –dios supremo de los dioses el Olimpo, senior del cielo, del trueno y la justicia, también llamado “Padre de dioses y hombres”– regresa el silencio. Los cuatro motores ronronean parejos. Adormezco. En alguna dimensión transito la Antigua Grecia. Valoro a Hércules. Lo asumo como un rescatista de altísima gama como los que seguramente impulsan a los que vi entrenando en Marambio con clima extremo.
Tengo la convicción de que el nieto de Cronos y Rea nos llevará hasta Río Grande, donde el 15 de noviembre comenzó esta misión académica que devino en aventura tan inesperada como inevitable. T
al vez de eso también se trate vivir. Hasta unas pocas horas atrás los interrogantes iban por otros senderos. ¿Con quiénes y dónde brindaremos en las medianoches del 24 y el 31 de diciembre próximos? Sé que muchos y muchas de aquellas y aquellos que nos vieron partir porque finalizaron sus invernadas todavía piensan en ello.
Gera Gómez –el YD (yanki delta, en código de la Organización de Aviación Civil Internacional-OASI)–, jefe del aeródromo Marambio, deberá esperar para desayunar con su hija en Córdoba, Argentina. La niña y su papá entristecerán. Otros muchos y muchas también tendrán que esperar.
Las proyecciones climáticas pronostican que “no serán posibles las operaciones aéreas” por varios días. ¡Qué bajón! Daniel me despierta. Poco más de tres horas estuve en situación de ausencia. Llueve cadenciosamente en Río Grande. Una brisa helada obliga a recordar la Antártida. Aun así, nos reciben calidez.
“Bienvenidos, antárticos”, nos dice el comodoro Rober Romero. Nos abraza y ofrece acompañarlo con café caliente recién hecho. Se agradece y disfruta. Todavía deberemos volar unos 3 mil kilómetros para llegar a El Palomar (un aeropuerto militar en los alrededores de Buenos Aires) a bordo de otro Hércules.
LOS REGRESOS
Los regresos –vaya a saber por qué– siempre me parecen mucho más largos que los viajes de ida. Volver, siempre es incierto. Vivir es un viaje de ida permanente. El profe don Édgar Morin –palabra más, palabra menos– suele reivindicar la incertidumbre como una suerte de motor vital. Lo pienso y re-pienso.
Llega Maximiliano Magiaterra, el comandante conjunto antártico a bordo de otro Hércules. Nos abraza después de recibir los honores protocolares que corresponden a su cargo y jerarquía militar. “¡Bienvenidos, antárticos!”, repite como momentos antes lo hiciera su camarada dirigiéndose a nosotros.
Nos despedimos con el compromiso de reunirnos para cenar “el año que viene”. De nuevo estamos en la panza del Hércules. Nos sorprende que avanza la nocturnidad. En treinta y cinco días cerca del Polo Sur nos desacostumbramos a la noche que sigue a cada día. Ganamos altura. Entrecierro los ojos. Vuelvo a la Antigua Grecia.
El hijo de Hipnos y Pasitea –corporizado– avanza sobre mí irremediablemente. Morfeo se me acerca. Me atrapa. No resisto. Sé que cuenta con el respaldo de los Oneiros que obedecían fielmente a su madre.
Tal vez hayan pasado casi cinco horas de vuelo suave. En el momento que bajé del TC 66, es noche cerrada. Puse mis ojos en el cielo. Después de 36 días volví a la nocturnidad. Caminamos juntos hasta un recinto desprovisto de toda comodidad. Solo lo justo. Austero. Militares –hombres y mujeres– compañeros de viaje y de muchos de nuestros 35 días en la Antártida esperan órdenes. Un niño de unos 11 años se me acerca.
“Lo voy a extrañar, señor”, me dice mientras me abraza con fuerza. Me hace lagrimear. No puedo pensar con claridad. Mucho para recordar. Mucho para procesar… Para revisar. En el Cabify viajo en silencio. Mañana temprano avisaré a La Nación que estoy de regreso.
Es tarde. Cerca del mediodía más próximo volaré a nuestra casa... Hoy hace ocho días que regresé. La inmanencia antártica me invade. Las noches me quedan largas. Muy largas. No consigo dormir con continuidad. Con cada insomnio los recuerdos recientes me atropellan. Las consultas médicas, varias, solo tienen una respuesta coincidente. “Síndrome posantártico”, diagnostican. Es demoledor. Cansa. Confunde. Agobia.
Tengo la convicción y la necesidad de llamar a mi querido amigo-hermano, colega periodista y maestro Augusto dos Santos. Debo advertirle que muchas de las respuestas que le di cuando me entrevistó a distancia para “Expresso” no fueron las más adecuadas. Carecieron de precisión. Vestir de antártico como lo estaba entonces no fue suficiente para contestar con suficiencia.
No pocas veces la ignorancia nos induce a creer que sabemos de aquello que desconocemos. También quiero que sepa que hasta el pasado 15 de noviembre –cuando llegué a la Antártida– aquel continente para mí era un sueño más entre muchos que, como tantos otros, ya lo tenía en el largo listado de los incumplidos.
Por esa razón, querido Augusto, siento que antes de responderte debiera haberte advertido que como dicen que alguna vez dijo Woody Allen, “si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”.
Es posible también que Woody nunca lo haya dicho. Pese a todo, para este caso siento que con esa frase podría haber respondido a todas tus preguntas cuando quisiste saber qué hacía allí. Espero sepas comprender que, como vos y tu curiosidad natural devenida en oficio, tampoco lo tenía claro.
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El PLRA solo busca volver a las listas sábanas, afirma Eduardo González
El jefe de Gabinete de la Junta de Gobierno de la Asociación Nacional Republicana (ANR), Eduardo González, cuestionó que la propuesta del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) de utilizar papeletas para el cargo de intendente en las elecciones municipales del 2026 solo manifiesta la intención de la oposición de volver a las listas sábanas.
“Hay que decir las cosas como son, desde el momento en que se empezó a plantear ese tema de las máquinas, lo que ellos quieren hacer es de volver al sistema de listas sábanas, acá no hay otro objetivo que ese, y quienes más propusieron el desbloqueo, que con eso se rompía todo el Partido Colorado, que lo mejor para la democracia era el desbloqueo, fue la oposición, seguido de varios medios de comunicación que estaban con eso, y era para perjudicar al partido”, dijo el vocero colorado, este martes, al programa “Arriba hoy” de GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
También tildó al titular liberal, Hugo Fleitas, de irresponsable al tratar de instalar nuevamente ese sistema. “Me parece que es una total irresponsabilidad, me parece que hay una total ignorancia, pero viniendo del presidente del PLRA no me sorprende, este señor tantos disparates ya ha dicho en este tiempo, pero sí tiene el apoyo de un sector del PLRA”, criticó.
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González cuestionó que en las últimas elecciones, con el desbloqueo y la lista preferencial, no le favoreció a los partidos en la oposición, por lo que buscan nuevamente volver a las listas bloqueadas para la elección directa de candidatos.
“Ellos son los que vuelven a plantear, pero lo hacen tan burdamente. La primera vez que se utilizaron las máquinas de votación fue para las municipales del 2021. Acá el tema de las máquinas de votación no tiene otro objetivo más que buscar que se vuelva a las listas sábanas por parte de la oposición, y no tienen ni el coraje ni la valentía para plantearlo directamente”, refirió.
Para González, volver a las listas bloqueadas será “un retroceso, no se puede utilizar un sistema para un cargo y otro sistema para otro cargo, eso haría que sea un caos en el escrutinio y sería un inconveniente, que tampoco me extraña viniendo de ellos que quieren generar el caos”.
Por otra parte, manifestó que en las denuncias de supuestos fraudes en elecciones anteriores, en ningún momento se presentaron pruebas categóricas, reales y concretas para sostener que realmente se dieron las supuestas irregularidades.
“Acá, porque los resultados electorales no me favorecen tengo que seguir vulnerando el sistema, hasta que ellos tengan el resultado. No es el tema el sistema, hay que tener los votos y los votos no van a estar con ellos porque siempre plantean este tipo de disparates”, sentenció.
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Cruce en la oposición: Prieto tilda de “tavyraí” a Desirée y Filizzola lo acusa de desubicado
Mientras los distintos sectores de la oposición van tomando una postura a favor de una u otra precandidata que se perfila para la intendencia de Asunción, un durísimo cruce de acusaciones e insultos se va cultivando entre los principales referentes de las distintas nucleaciones políticas.
Este viernes, encendió la mecha el destituido intendente de Ciudad del Este, Miguel Prieto, que se encuentra en la capital del país y participó de varios programas radiales, donde fue dejando un claro mensaje contra aquellos que no están coincidiendo con él en la elección de esa precandidata, que en su caso, está apoyando la figura de Johana Ortega.
Esta tarde, durante una entrevista en radio 1020 AM, el líder esteño del movimiento “Yo Creo” dijo que ahora le toca “aguantar algunos golpes”, porque esta semana confirmó su apoyo a la diputada.
Al ser consultado quién le estaría dando esos “golpes”, dijo que están algunos actores de la oposición, entre ellos, una “señora con quien no quiere tener problemas, porque le tengo miedo a las señoras que son un poco agresivas”, comentó, en alusión a la exsenadora y presidenta del Partido Democrático Progresista, Desirée Masi. “No quiero tener problemas con señoras, y más con señoras tavyraí otra vez“, agregó.
Ante estas declaraciones que se dieron a conocer en redes sociales, el esposo de Masi, el actual senador Rafael Filizzola, salió al paso a tomar el guante y devolverle el favor respondiendo a la agresión a su señora diciendo que es Prieto el que debe tener problemas mentales.
“Tenés todo el derecho de apoyarle a quien quieras. Y nadie te critica por eso, sino por tu falta de ubicación. En pocas horas acusaste sin motivo al Partido Liberal Radical Auténtico, de no cubrir las mesas, te metiste a descalificar un proceso que es de los asuncenos y ahora insultás a una líder a la que nunca siquiera te vas a acercar en trayectoria. El que debería revisar su salud mental sos vos", expresó el legislador a través de su cuenta en X.
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Potente tifón “Shanshan” de más de 250 km/h llega a Japón y ya deja al menos 5 fallecidos
Uno de los tifones más potentes que han azotado Japón en las últimas décadas tocó tierra el jueves, y causó al menos 5 muertos y cuantiosos daños materiales, principalmente debido a las lluvias torrenciales que azotan el sur del país.
El tifón Shanshan, que acarrea unas rachas de viento de hasta 252 km/h, llegó este jueves hacia las 08:00 (23:00 GMT del miércoles) a la isla de Kyushu, la principal del sur del país y donde viven 12,5 millones de personas.
Al tocar tierra perdió intensidad, con rachas de 160 km/h como máximo. Sin embargo, su peligrosidad radica sobre todo en las lluvias torrenciales, que provocaron un alud mortal.
Cinco personas fueron halladas muertas en la zona, informó el viernes la agencia de prensa japonesa Jiji Press.
El anterior balance era de tres miembros de una familia, una pareja de unos 70 años y su hijo, de unos 30, que murieron por un deslizamiento de tierras que sepultó su vivienda, en Gamagori, en el centro de la prefectura de Aichi.
El miércoles, las autoridades emitieron el nivel máximo de alerta en algunas zonas y aconsejaron a cientos de miles de personas que evacuaran sus casas, advirtiendo del peligro de inundaciones, corrimientos de tierra y subidas del nivel del mar “potencialmente letales”.
La ciudad de Kunisaki, en la región de Oita, en la isla de Kyushu, instó a sus habitantes a irse “a un lugar seguro” o a instalarse en zonas elevadas, como “el segundo piso” de su casa, por el riesgo de inundaciones.
En la ciudad costera de Miyazaki, que acabó llena de escombros de todo tipo, se reportaron 25 heridos, algunos a causa de un tornado, y cerca de 200 edificios dañados, dijo un cargo local a la AFP.
Según la cadena NHK, 59 personas resultaron heridas en Kyushu y un hombre, que navegaba en barco, desapareció en el sur de la isla.
“Nuestra casa está bien, pero hubo un tornado en Miyazaki y la luz se fue en algunos lugares. Es preocupante”, contó a la AFP Aoi Nishimoto, una estudiante de 18 años residente en Fukuoka, la principal ciudad de la isla. Según dijo, pudo contactar con sus padres, vecinos de Miyazaki.
El operador de servicios públicos de Kyushu indicó que 187.010 hogares se habían quedado sin electricidad.
El tifón se desplaza lentamente y, según la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), podría avanzar hacia la isla principal de Japón, Honshu, y las ciudades de Osaka y Nagoya.
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De acuerdo con la agencia, el “riesgo de catástrofes debido a fuertes lluvias podría aumentar rápidamente en el oeste de Japón para el viernes”.
Fuente: AFP