Se dejó de lado el festejo por la obtención del campeonato Apertura. Tras ganar 1-0 el sábado a Cerro Porteño en su estadio La Huerta, Libertad renueva sus desafíos deportivos y hoy juega el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores de América en Brasil frente al Athlético Paranaense.
El rival es conocido, ya que se lo enfrentó este año nomás en la fase previa de grupos, con un triunfo de local en el Defensores del Chaco y caída de visitante en Curitiba. De todas maneras, el juego de hoy no tiene mucho que ver con lo realizado anteriormente. La serie se define en Asunción, por lo que hoy es importante un resultado positivo.
La delegación liberteña viajó sin su entrenador Daniel Garnero, quien dio positivo al covid-19, mismo caso se presentó con el defensor central Pablo Aguilar, quien vino como refuerzo del fútbol mexicano y era considerado para hacer su debut con la casaca albinegra.
Otras bajas constituyen la de Daniel Bocanegra, quien se lesionó ante Cerro Porteño y debe ser intervenido quirúrgicamente. Otras restas por lesiones son Mathías Espinoza y Rodrigo Bogarín, además Hernesto Caballero quedó al margen por suspensión.
De todas maneras, el Gumarelo tiene un plantel frondoso y hombres para elegir a fin de afrontar este renovado desafío en el plano internacional. En ese sentido, están disponibles el ofensivo Héctor “Tito” Villalba, además de los laterales Camilo Mayada y Miguel Samudio, entre otros.
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Datos, empleo y migración: los desafíos estructurales que enfrenta Paraguay
Paraguay enfrenta un desafío clave para mejorar la calidad de sus políticas públicas, fortalecer su sistema estadístico y avanzar hacia estándares internacionales como los que exige la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Así lo planteó el director del Instituto Nacional de Estadística (INE), Iván Ojeda, quien advirtió que el país debe producir más y mejores datos para tomar decisiones más precisas.
En ese sentido, explicó que Paraguay ya cuenta con una Estrategia Nacional de Desarrollo Estadístico, pero que el principal reto es consolidar su implementación. Esto implica fortalecer los registros administrativos, como las cédulas de identidad o fichas sociales, estandarizar indicadores y aumentar la producción de estadísticas.
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“Tenemos que ser más transparentes y mejorar la calidad y frecuencia de la información”, dijo a Unicanal. Este proceso cobra aún más relevancia en el marco del llamado “desafío OCDE”.
Ingresar a este grupo de países, considerados entre los más avanzados en materia de desarrollo, exige no solo mejores datos, sino también estándares más altos en políticas públicas. Según Ojeda, este camino obligará a Paraguay a mejorar en áreas clave y a sostener información continua y comparable a nivel internacional. “No es solo tener datos, sino tenerlos con frecuencia y calidad”, señaló.
Migración
En paralelo, el análisis de datos también permite entender mejor fenómenos estructurales como la migración. De acuerdo con el INE, en los últimos 20 años salieron del país unas 700.000 personas más de las que ingresaron, especialmente entre 2002 y 2014, periodo en el que la economía era más pequeña, con un producto interno bruto (PIB) cercano a los USD 8.000 millones. Hoy, con una economía que supera los USD 43.000 millones, la tendencia comenzó a cambiar.
Los principales destinos de los paraguayos siguen siendo Argentina y España. En este último caso, el crecimiento fue significativo: de apenas 2.000 paraguayos en 2002 a unos 127.000 en la actualidad, en su mayoría mujeres jóvenes. Sin embargo, desde 2014 se observa una desaceleración en la salida de compatriotas, lo que, según Ojeda, refleja una mejora en las oportunidades dentro del país.
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Inteligencia artificial y educación: el desafío urgente de Paraguay
La irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito educativo instaló un debate cada vez más visible, aunque todavía insuficiente en profundidad. La doctora Sofía Scheid sostuvo que la discusión, más que tecnológica, es pedagógica y política, y advirtió que Paraguay enfrenta una decisión que no puede seguir postergando.
En medio de posturas contrapuestas, Scheid explicó que el sistema educativo corre el riesgo de quedar atrapado en una falsa dicotomía, entre quienes consideran a la inteligencia artificial una amenaza y quienes la promueven como una solución universal. “El problema no es la tecnología, sino la falta de una estrategia que la oriente”, afirmó.
La especialista señaló que la inteligencia artificial ya está presente en las aulas, no por decisión estatal, sino por el uso cotidiano de los estudiantes. En ese sentido, indicó que el sistema educativo está actuando de manera reactiva y tardía, sin liderar el proceso de transformación que ya está en marcha.
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Scheid remarcó que el eje del problema no es la herramienta en sí, sino la ausencia de una estrategia pedagógica sólida. Según explicó, la evidencia internacional demuestra que la incorporación de tecnología, sin cambios en la enseñanza, no genera mejoras en los aprendizajes. “La tecnología solo funciona cuando está integrada a un modelo educativo con docentes formados, objetivos claros y evaluación real”, precisó.
En el caso de Paraguay, la doctora advirtió que existe una falta de política nacional que ordene la incorporación de tecnología en el aula. Esto genera un escenario desigual, donde el acceso depende de iniciativas aisladas o de las condiciones individuales de estudiantes y docentes.
Asimismo, subrayó que este vacío contribuye a ampliar las brechas educativas, ya que no todos los estudiantes acceden a las mismas herramientas. Incluso, añadió que en muchos casos la tecnología no está siendo utilizada con un enfoque centrado en el aprendizaje.
Ante este panorama, Scheid afirmó que el debate sobre si utilizar o no inteligencia artificial en educación ya quedó superado. “El verdadero desafío es construir una política pública integral que regule su uso con criterios claros”, expresó.
Entre los ejes principales, mencionó la necesidad de priorizar el aprendizaje por sobre la herramienta, fortalecer la formación docente, garantizar infraestructura adecuada, evaluar resultados y establecer marcos éticos para el uso de datos.
Finalmente, la especialista enfatizó que la transformación educativa no depende exclusivamente de la tecnología, sino de la capacidad del sistema para redefinir cómo se enseña y cómo se aprende. “Paraguay no necesita más tecnología en las aulas, necesita mejores aprendizajes. Y la inteligencia artificial solo tiene sentido si logra producirlos”, concluyó.
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Carbono, el nuevo frente económico
Paraguay ya está dentro de la conversación global del mercado de carbono, aunque debe enfrentar un desafío clave, estructurar proyectos que realmente funcionen, ya que solo con las buenas intenciones no alcanza.
El Paraguay Carbon Forum 2026, impulsado por el sector privado junto al Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), puso sobre la mesa una discusión cada vez más urgente: cómo convertir el potencial ambiental del país en proyectos de carbono creíbles, escalables y financieramente viables.
El encuentro que se realiza en el Sheraton Asunción Hotel hasta este jueves 26 de marzo, reunió a actores clave para posicionar a Paraguay como un hub regional de inversión climática.
En ese contexto, una de las advertencias más claras vino desde el lado técnico. Durante el panel sobre experiencias del mercado de carbono en la región, Daniel Caiche, de Peterson Solutions, apuntó a un problema estructural: el mercado ya no alcanza con buenas intenciones ni con proyectos “en papel”. Hoy, la exigencia pasa por la solidez.
“El país tiene condiciones muy favorables para avanzar en proyectos que integren producción y captura de carbono de manera eficiente, por el potencial de Paraguay en sectores como agricultura, ganadería, uso del suelo y bosques. Pero ese potencial, no siempre se traduce en proyectos concretos”, expresó.
Ahí aparece uno de los principales cuellos de botella, comentó, y que muchos proyectos con alto potencial no logran avanzar, y en la mayoría de los casos no es por falta de calidad técnica, sino por debilidades en su estructuración. En decir, oportunidad las hay, pero falta diseño.
Detalló que uno de los ejes que gana protagonismo es la agricultura regenerativa, no solo como herramienta ambiental, sino como modelo económico. “No se trata solo de generar créditos de carbono, sino de mejorar la salud del suelo, fortalecer los servicios ecosistémicos, reducir riesgos climáticos y aumentar la resiliencia de los sistemas productivos”, explicó.
La clave está en que esas prácticas puedan convertirse en valor tangible, ya que la agricultura regenerativa puede traducirse en mecanismos financieros para productores, cadenas de suministro e industrias, a través de instrumentos como los créditos de carbono.
Sin embargo, reconoció que el mercado también está elevando la vara, con conceptos como adicionalidad, líneas de base sólidas o sistemas robustos de medición, reporte y verificación (MRV) que dejaron de ser técnicos para convertirse en determinantes.
Hoy, la credibilidad del mercado depende cada vez más de la consistencia técnica, la trazabilidad y la integridad ambiental de los proyectos, cuando el sector privado empieza a moverse hacia esquemas más integrales, afirmó Daniel.
El referente comentó que en la compañía ya trabajan en modelos que combinan compensación (offsetting) con reducción interna de emisiones (insetting), especialmente en cadenas agroindustriales. “Se trata de generar créditos para compensación, pero también de reducir emisiones en toda la cadena”, remarcó.
El mensaje que transmite el foro es claro: Paraguay tiene condiciones para jugar en el mercado global de carbono, pero el salto dependerá de la calidad de los proyectos.
“El éxito del mercado de carbono no debe medirse únicamente por el volumen de créditos generados, sino por su capacidad de generar impacto real en el territorio, mejorar la resiliencia de los productores y fortalecer las cadenas de valor”, concluyó el especialista.
Por lo tanto, más que una oportunidad ambiental, el carbono empieza a perfilarse como un nuevo frente económico. Pero, como quedó claro en la primera jornada foro, no cualquier proyecto alcanza, el diferencial será hacerlo bien.
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Mercosur- UE: el acuerdo que puede destrabar inversiones y crecimiento en la región
La implementación del acuerdo comercial Mercosur- UE se posicionó como uno de los temas centrales durante el tercer día en las Reuniones Anuales de las Asambleas de Gobernadores del BID, donde autoridades regionales coincidieron en que el tratado abre una nueva etapa para la integración económica y la atracción de inversiones en América Latina.
El presidente del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn; el presidente de Paraguay, Santiago Peña; y el ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, destacaron que el desafío tras la firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), es pasar del acuerdo político a su implementación económica.
La máxima autoridad del BID señaló que el tratado abre una oportunidad importante para impulsar el comercio y la inversión entre ambas regiones, aunque advirtió que los beneficios dependerán de la capacidad de los países para ejecutar las reformas necesarias.
Según estimaciones citadas durante el encuentro, el acuerdo podría incrementar el comercio entre ambas regiones en torno a 23 % y generar un aumento del 0,3 % en el PIB, acompañado de mejoras en empleo, inversión y actividad económica.
“El desafío ahora es la implementación. Para aprovechar esta oportunidad se necesitan resultados concretos, ajustes regulatorios y apoyo a las empresas para que puedan acceder a nuevos mercados”, expresó.
De hecho, el BID ya trabaja con los países del bloque para fortalecer instituciones, mejorar estándares regulatorios y facilitar el acceso de exportadores a mercados internacionales.
Desde la perspectiva del Gobierno paraguayo, el acuerdo representa una oportunidad para profundizar la integración económica y fortalecer las cadenas de valor regionales.
El ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, sostuvo que el rol del Estado es generar las condiciones necesarias para que el sector privado impulse el crecimiento.
“El gobierno tiene que preparar la cancha, pero el que juega es el sector privado. La integración abre una puerta enorme para que nuestras empresas puedan competir e integrarse en cadenas productivas”, afirmó.
El ministro destacó que el desafío será avanzar hacia una mayor coordinación regional para que los procesos productivos puedan distribuirse entre distintos países del bloque y aumentar la competitividad frente a los mercados internacionales.
En tanto que el presidente de la República, destacó que el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea representa mucho más que un tratado comercial, al constituir una decisión estratégica sobre el posicionamiento económico de la región en el mundo.
“El acceso preferencial al mercado europeo abre nuevas posibilidades para sectores clave, especialmente para países como Paraguay con gran potencial exportador”, afirmó.
El tratado permitirá impulsar nuevas inversiones, promover la transferencia tecnológica y fortalecer la modernización productiva, además de ampliar las oportunidades para las pequeñas y medianas empresas, dijo.
Es así que, los tres líderes coincidieron en que el acuerdo representa una oportunidad para que América Latina consolide su inserción internacional a partir de sus ventajas comparativas, como la producción de alimentos, los recursos naturales y el potencial de innovación.
En ese contexto, el BID fue señalado como un actor clave para acompañar el proceso mediante financiamiento, asistencia técnica y programas orientados a mejorar la competitividad de las economías de la región.
En tanto que, para Paraguay, el desafío será consolidar un entorno económico estable, fortalecer las instituciones y promover inversiones que permitan aprovechar plenamente las oportunidades que surjan de la nueva relación económica entre el Mercosur y la Unión Europea.