París, Francia. AFP.
La FIFA anunció este jueves que las cesiones de jugadores entre clubes serán sometidas, a partir del 1 de julio, a un nuevo marco legal con el objetivo de limitar esos movimientos, que algunos clubes utilizan para aligerar sus extensas plantillas.
Esta reforma aspira a “reforzar el desarrollo de los jóvenes jugadores, mejorar el equilibrio competitivo e impedir la acumulación excesiva de jugadores bajo contrato”, argumentó la instancia mundial del fútbol. La FIFA se halla desde el 2017 inmersa en un intento de establecer un nuevo marco en materia de traspasos, que engloba especialmente el papel de los agentes y sus comisiones. La FIFA pretende limitar a tres el número de jugadores que un club puede ceder a un mismo equipo, una medida que va contra los clubes satélites que los grandes utilizan para dar minutos a los jugadores que no tienen cabida en sus equipos. Es el caso del Mónaco con el Círculo de Brujas, o del Chelsea con el Vitesse Arnhem neerlandés, que ha acogido bajo la forma de cesiones a una treintena de jugadores Blues las diez últimas temporadas.
La instancia limitará el número total de cesiones que puede efectuar un club cada temporada. El límite se fijará en 8 para el curso 2022-2023 e irá descendiendo gradualmente hasta los 6 a partir de julio del 2024. Actualmente, según datos del portal Transfermarkt, el Manchester City cuenta con 14 jugadores cedidos. La reforma de la FIFA determina que la duración máxima de una cesión será de un año, aunque la nueva reglamentación no afecta a jugadores menores de 21 años o menos, así como a los formados en el club, precisó la FIFA, que indicó que estos cambios deberán ser ratificados en la próxima sesión del Consejo de la instancia.
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“No Spanish questions”: polémica por exclusión del español en conferencias del Mundial
Al impedir que estrellas como Vinícius Jr., Achraf Hakimi y Frenkie de Jong respondan en español durante las ruedas de prensa, la FIFA abrió una polémica en el Mundial 2026: la exclusión del idioma oficial de México, uno de los países anfitriones. Previo al debut de Brasil ante Marruecos, un periodista español preguntó en inglés a Vinícius Jr., en cumplimiento a las reglas del organismo rector del fútbol, que solo permite tres idiomas en las conferencias: los de las selecciones que diputarán el partido y el inglés.
La estrella brasileña lo interrumpió y le pidió que continuara en español, pero el oficial de la FIFA explicó que no era permitido por razones logísticas. “Nosotros no tenemos español en interpretación remota. Pregunta en inglés o en las lenguas que usamos hoy”, zanjó. Contrariado, el delantero del Real Madrid se puso los auriculares para escuchar la traducción.
Cuestión de identidad
Pese a que otras estrellas dominan el idioma oficial de México y el segundo más hablado en Estados Unidos, la autoridad del fútbol fue inflexible. Su prohibición desató críticas en redes sociales que obligaron a la FIFA a reaccionar.
Una fuente cercana a la organización dijo el domingo a la AFP que los traductores disponibles en las ruedas de prensa son solicitados directamente por cada selección según sus intereses, pero precisó que a partir de ahora se integraría el español en las traducciones.
La AFP constató que en la página web de la FIFA ya está habilitada la opción de traducción simultánea en este idioma. En México, el país con más hispanohablantes del mundo, la lengua es una cuestión de identidad respecto a su vecino del norte.
Si bien la mayor parte de los partidos del torneo se disputan en Estados Unidos y otros pocos en Canadá, los aztecas reciben 13 juegos del Mundial en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Además, ocho de los 48 países que lo disputan tienen el español como idioma.
Vinícius Jr., que desde 2018 vive en Madrid, reía. “Sí sí puedes”, decía alentando al periodista que siguiera en español. Pero después perdió esa pequeña batalla.
“Aquí se habla español”
Idéntica situación sucedió con Achraf Hakimi, nacido en la capital de España, que sonrió cuando un periodista mexicano fue cortado al formular su pregunta.
“Ok, ok, le entiendo...”, dijo Hakimi en un intento de permitir que el comunicador no fuera detenido. Al final la pregunta se hizo en español y la respuesta la dio en inglés.
En un tercer turno el neerlandés De Jong fue protagonista en la previa del duelo de ayer domingo ante Japón.
“No me importa”, dijo el centrocampista del Barcelona al escuchar el idioma de Cervantes, pero finalmente el diálogo fue en inglés.
En las redes sociales, las quejas crecieron: “Sesgo cultural a los periodistas y jugadores que saben español”, escribió un usuario en X.
“Estamos en México, somos anfitriones y aquí se habla español”, publicó otro. La norma contrasta con la inyección anímica de los mariachis mexicanos en algunos de los escenarios: el domingo en el estadio de Houston sonaron durante las pausas clásicos de la música mexicana como “Volver, volver” y “Cielito lindo”.
Fuente: AFP.
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De Mundiales FIFA y Juegos Olímpicos: deportes, culturas y política
- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
- Fotos: Gentileza
Desde el jueves pasado, el particular balón la Trionda rueda en dieciséis ciudades de Canadá, México y Estados Unidos, los países anfitriones de la vigesimotercera Copa Mundial de Fútbol 2026.
Entre el 13 y el 30 de julio de 1930, en Uruguay, se desarrolló el primer campeonato mundial de fútbol de la historia. Nada nuevo y, mucho menos, que se desconozca. El presidente de la FIFA entonces, Jules Rimet, tuvo presente para designar la sede que el país anfitrión –en 1924 y 1928– fue medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París (1924) y de Ámsterdam (1928). Desde aquellas dos citas deportivas el fútbol –como disciplina– alcanzó un estatus que nunca se le había concedido antes.
Eran otros tiempos. La FIFA, cuando se iniciaba la tercera década del siglo XX, tenía cuarenta y un miembros. Sin embargo, hasta Montevideo solo aceptaron viajar para participar trece selecciones porque el viaje, en barco, para los europeos era muy largo. En consecuencia, solo se enfrentaron Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú, Bélgica, Francia, Rumania, Yugoslavia, Estados Unidos y México. La copa la alzó Uruguay. Triunfó sobre la Argentina por 4 a 2 en el estadio Centenario.
El trofeo siguiente se disputó en Roma. El dictador Benito Mussolini (1883-1945) operó con firmeza para que así fuera y, en consecuencia, encaró la organización de aquel campeonato como una cuestión de Estado. Nada nuevo. Desde 1928 construyó con aquel objetivo, en la base misma del Monte Mario, el Stadio dei Marmi que custodiaban sesenta estatuas de atletas de mármol con claro estilo grecorromano.
El 10 de junio de 1934, Italia derrotó a Checoslovaquia por dos goles a uno. El relato del autócrata fue presentar aquel triunfo como un logro del fascismo y sobre ese eje construyó una buena parte de su comunicación política. Nada nuevo, por cierto. Deporte y cultura, claramente, ensamblan para proyectar y gestionar acciones públicas y privadas de alto rendimiento.
Hoy la FIFA cuenta con un total de doscientas once asociaciones nacionales afiliadas. Dieciocho países más que en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se encuentran representados en ese foro, también de alcance global. El presidente actual de la FIFA, Gianni Infantino, lo sabe. Los megaeventos deportivos –como lo es el Mundial FIFA 2026– no son un hallazgo con alcances insospechados.
MASIVIDAD ACOTADA
Ya en el 776 aNE, en Olimpia, ciudad griega, se ofrendaba a Zeus, dios de dioses, con prácticas deportivas masivas de las que, sin embargo, solo podían participar los hombres libres que hablaban griego. La mayor exigencia era, justamente, ser ciudadano de alguna de las ciudades-estado griegas.
Las mujeres no podían participar de los juegos olímpicos de entonces. Las casadas ni siquiera podían concurrir para ver las competencias. Las solteras, sí. A los deportistas no se los categorizaba por algunos indicadores como sus edades o el peso corporal. No. Competían todos juntos, sin distinciones untados sus cuerpos con aceites y arena; y, totalmente desnudos.
Cuando cada cuatro años la realización de los juegos se acercaba, los deportistas comenzaban a trasladarse a Olimpia, donde debían estar un mes antes del inicio de las competencias.
En ese tiempo entrenaban, se aclimataban y eran supervisados por los jueces en todo momento. Los atletas –mayoritariamente provenientes de los sectores aristocráticos– se preparaban para disputar carreras pedestres, combates personales, competencias ecuestres y en el pentatlón, la competencia estrella, que incluía lucha, lanzamiento del disco, salto en largo, carrera y lanzamiento de la jabalina.
Claramente, el deporte –como práctica social– es transversal en la historia de la humanidad. De hecho, en la Antigua Grecia, en el Olimpo, donde habitaban los dioses, Hermes –el mensajero, el “ángelos”, en griego– hijo de Zeus, tenía un lugar de privilegio y, desde esa posición, se lo consideraba el protector, entre otras disciplinas, del atletismo y del pancracio, un antiguo combate gímnico de origen griego y romano que con el paso de los siglos devino hasta nuestros días en lo que se conoce como lucha libre.
Pero Hermes no estaba en soledad. Los Theoi Gymnastikoi –de los que formaba parte junto con Heracles, los Dioscuros Cástor y Póluxa, mellizos; Nike (Victoria) y Agón (Contienda)– también protegían el gimnasio y los juegos. Aunque estos dos últimos, las y los estudiosos suelen sostener que eran “daémones (demonios o ángeles rebelados) menores”.
DIOS DEL COMPAÑERISMO
En ese contexto, Eros –dios del compañerismo que en la modernidad para nada es vinculado con el deporte– frecuentemente era adorado en los gimnasios. Los dioses –desde siempre– estuvieron allí junto al deporte y a los deportistas. De hecho, cuando en el 146 aNE Lucio Mummio ocupó Corinto para que Grecia comenzara a caer y emergiera Roma como hegemón, aquellas prácticas deportivas se mantuvieron como muchas de las prácticas socioculturales griegas (mitos y creencias entre ellas) que influyeron sobre la sociedad romana.
Las deidades griegas fueron de alguna manera adoptadas y adaptadas por los romanos que, en ese proceso de adopción (transculturación) –además de cambiarles los nombres– según coincidentes estudiosos las deshumanizaron, las alejaron de las pasiones humanas y las resignificaron. Y, en ese propósito de producir nuevos sentidos, Zeus dejó de ser el dios de dioses de Grecia. En Roma es Júpiter, en tanto que Cronos, como dios del tiempo y padre de los primeros dioses, fue erigido como Saturno.
En lo que hace al deporte, el griego Hermes quedó atrás… pero no tanto. De alguna manera su equivalente romano era Mercurio como patrón de los atletas. Pero es preciso señalar que, en aquella nueva religiosidad, el dios Sol era el protector de las carreras de carros que, tal vez, eran la práctica deportiva más atractiva y popularizada en la sociedad romana que asumía culturalmente a los deportes desde una perspectiva más afín con las disciplinas militares y los ludi (los juegos públicos) que incluían los combates entre gladiadores.
PAN Y CIRCO
Pero no todos eran vítores para los emperadores, para los políticos, diríamos por estos días. En el 100 dNE, el poeta romano Décimo Junio Juvenal en su “Sátira X” fue crítico con el emperador Marco Ulpio Trajano, a quien responsabilizó por la pérdida de interés del pueblo de Roma en sus deberes cívicos porque solo se preocupan por el trigo gratuito que el imperio distribuía para evitar las hambrunas y por los grandes espectáculos públicos deportivos como las carreras de cuadrigas y las luchas entre gladiadores que se realizaban en el Coliseo.
“Panem et circenses”, escribió Juvenal en “Sátira X” para apuntar críticamente al emperador con esa frase que se repite hasta la actualidad. Las críticas del poeta no alcanzaron. Todo continuó sin cambios hasta que, en el 393 dNE, el emperador Teodosio I, llamado el Grande –después de adoptar el cristianismo como religión oficial del imperio–, prohibió los juegos olímpicos, a los que declaró como una celebración pagana y politeísta.
PROMOCIÓN DE LA PAZ Y LA AMISTAD
Casi sobre el fin del siglo XIX, en 1896 –1503 años después de la prohibición de los juegos olímpicos que decretara el emperador Teodosio I, en Roma– en Atenas los Juegos Olímpicos regresaron. Dos años antes, el 23 de junio, el barón francés Pierre de Coubertin (1863-1937), en la Universidad de la Sorbona, fundó el Comité Olímpico Internacional (COI) para promover la paz y la amistad entre las naciones a través del deporte.
Por entonces, la Segunda Guerra Franco-Dahomeyana (1892-1894) y la Primera Guerra del Rif (1893-1894) preocupaban particularmente a las juventudes europeas en edad de combatir y a sus familias. Con el paso del tiempo nuevos conflictos alejaron al mundo de la paz. La Primera Guerra Sino-Japonesa (1894-1895), la Guerra Hispano-Estadounidense (1898), la Guerra de los Bóers (1899-1902), la Guerra Ruso-Japonesa (1904-1905), las Guerras de los Balcanes (1912-1913) y el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 fueron imparables para las élites epocales.
Tampoco los Juegos Olímpicos en Berlín 1936 fueron suficientes para que Adolf Hitler no iniciara la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), para que no avanzara con el Holocausto o para que el presidente norteamericano Harry Truman (1884-1972) no destruyera las ciudades japonesas de Hiroshima (6/8/1945) y Nagasaki (9/8/1945) con dos bombardeos atómicos. De hecho, los Juegos Olímpicos se suspendieron durante una docena de años como consecuencia de aquella conflagración.
El renacer de los juegos que impulsó De Coubertin no pudo recuperar el espíritu de la Antigua Grecia. La historia recuerda que cuando en Olimpia los deportistas comenzaban con las competencias, simultáneamente se iniciaba la ekecheiria, traducida como “tregua olímpica o sagrada”. Los griegos le decían sí a la paz. En el siglo XX, la modernidad bélica hizo exactamente lo contrario. Los líderes y lideresas de entonces no pudieron, no supieron o no quisieron la ekecheiria. Sesenta millones de personas fueron asesinadas. La llama volvió a encenderse en Londres el 29 de julio de 1948. Se los llamó los Juegos de la Austeridad.
MUNDIAL FIFA 2026 EN NÚMEROS
Desde el jueves pasado –cuando el delantero de la selección nacional de México Raúl Giménez, en el centro mismo del estadio Azteca– pateó oficialmente a Trionda frente a la formación de Sudáfrica, ese particular tipo de balón rueda en dieciséis ciudades ubicadas en Canadá, México y Estados Unidos, los países anfitriones de la vigésimo tercera Copa Mundial de Fútbol 2026.
Trionda, que según sus creadores (Adidas) quiere decir “tres olas”, aunque seguramente se la mencione muy poco durante todo el torneo, será infaltable en los estadios localizados en Vancouver, Toronto, Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Kansas, Los Ángeles, Miami, Nueva York / Nueva Jersey, Filadelfia, San Francisco y Seattle, donde disputarán la primacía global un total de 1.248 futbolistas integrados a cuarenta y ocho seleccionados participantes del campeonato pertenecientes a la Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia, Ecuador, Paraguay, España, Francia, Alemania, Inglaterra, Portugal, Países Bajos, Bélgica, Suiza, Croacia, Noruega, Escocia, Austria, Bosnia y Herzegovina, Suecia, Turquía, República Checa, Marruecos, Senegal, Ghana, Argelia, Egipto, Cabo Verde, Túnez, Sudáfrica, Costa de Marfil, República Democrática del Congo, Japón, Arabia Saudita, Australia, Corea del Sur, RI de Irán, Catar, Uzbekistán, Jordania, Irak, Panamá, Haití, Curazao y Nueva Zelanda, además de las escuadras que representan a los tres países anfitriones.
Sus disputas serán reglamentariamente controladas por cincuenta y dos árbitros principales (seis de ellos, mujeres), ochenta y ocho asistentes y treinta oficiales de video que habrán de operar en el sistema VAR (Video Assistant Referee-Árbitro Asistente de Vídeo), nucleados en el denominado como Equipo Uno de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA Team One). Se informó además que poco más de cincuenta mil periodistas, comunicadores, comunicadoras, trabajadores y trabajadoras de medios de comunicación (entre quienes se encuentran nuestros compañeros y compañeras de trabajo de Nación Media) se acreditaron para reportar en detalle todo lo que suceda en el Mundial.
En ese contexto, las entidades organizadoras del campeonato que se extenderá oficialmente hasta el domingo 19 de julio (treinta y nueve días) cuando se conozca qué formación se alzará con el triunfo que habrá de ostentar hasta 2030, estiman que unos ochocientos veinticuatro mil empleos de tiempo completo se habrán de crear en México, Canadá y Estados Unidos.
A esos trabajadores y trabajadoras habrán de sumarse unos sesenta y cinco mil cooperantes que se distribuirán en veintitrés áreas concretas, entre las que se encuentran aeropuertos, estadios y hotelería. Fuentes confiables diversas aseguran que el costo total de organizar el Mundial FIFA 2026 se ubica en torno de los 4.200 millones de dólares imputados al que llaman “presupuesto operativo directo” (sedes, arbitrajes, logística en general, etc.) que la FIFA invierte para esta realización.
Los informantes –dentro de un compromiso de discreción respecto de sus identidades porque “todos los datos son estimaciones”– detallan que unos seiscientos sesenta y cinco millones de dólares se distribuirán entre las cuarenta y ocho selecciones clasificadas que se encuentran en competencia. La escuadra triunfante se alzará con un premio de cincuenta millones.
En los tres países anfitriones, los costos para la adecuación de los estadios, las inversiones que se realizaron en diversas obras de infraestructura –principalmente para transportes de todo tipo– y puesta a punto de los recintos auxiliares alcanzará a un monto del orden de los quince mil millones de dólares.
Los que todo lo miden –hasta horas antes de la ceremonia de inicio– coinciden en estimar que el Mundial FIFA 2026 tendrá un impacto económico directo del orden de los cuarenta mil millones y estiman que generará unas ciento ochenta y cinco mil posiciones de trabajo directo e indirecto no solo en los tres países organizadores.
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Atletas organizan carrera para recaudar fondos y cubrir sus gastos para las olimpiadas en EE. UU.
Para el próximo 18 de julio está prevista la primera edición de la carrera “Elite Ram”, que es organizada por las atletas nacionales de alto rendimiento Fátima Vázquez y Leticia Añazco, para reunir dinero y poder competir en las Olimpiadas de Estados Unidos. Buscan apoyo de marcas y empresas para entregar premios a los participantes.
El encuentro está previsto para el próximo sábado a las 18:00, en el parque Ñu Guazú e hicieron extensiva la invitación a la ciudadanía para apoyar esta noble causa que ayudará a las compatriotas. De esta forma podrán costear la preparación rumbo a competencias sudamericanas y la clasificación a Los Ángeles 2028.
“Somos multicampeonas nacionales, ambas logramos medallas sudamericanas y el fin del evento consiste en recaudar fondos. Este año tenemos varias competencias, como somos atletas de alto rendimiento, necesitamos costear nuestros gastos de preparación. Ser atleta de élite de alto rendimiento tiene también su costo”, apuntó Fátima, en entrevista con La Nación/Nación Media.
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Hasta el momento solo tienen 25 personas inscriptas para participar y buscan llegar a 500, por lo que invitaron a las familias, grupos de amigos y parejas a participar y apoyar a las representantes nacionales. Las inscripción tienen un costo de G. 150.000 con remera y G. 120.000 sin remera, pueden participar adultos y adolescentes con consentimiento de sus padres.
“Estamos a la par también buscando auspiciantes ya sea de empresas o de algunas marcas que quieran apostar por nosotros ese día. Pueden ser premios o con cualquier colaboración con los que los mismos quiera apoyarnos. Vamos a tener premios en efectivo para los tres primeros puestos y premios por categoría”, manifestó.
Las personas interesadas en inscribirse y a las empresas a apoyar este encuentro pueden contactar al (0987) 225-889. Tanto Fátima como Leticia buscan representar a Paraguay, sin embargo, la preparación es costosa y buscan el apoyo de los ciudadanos.
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FIFA cede tras protestas al permitir botellas de agua desechables en el Mundial
La FIFA permitirá a los espectadores entrar con una botella de agua de plástico a los estadios del Mundial, después de que su prohibición de las botellas reutilizables haya desatado una ola de críticas. “Todos los aficionados tendrán permitido ingresar con una botella de agua desechable, blanda, de plástico, de 20 onzas (590 ml), sellada de fábrica, a cualquier partido de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en Estados Unidos y Canadá”, dijo el director de operaciones del torneo, Heimo Schirgi, en un video publicado en la cuenta de X de la FIFA.
Este anuncio, que la FIFA calificó como una “aclaración” de su política sobre botellas de agua, llega dos días después de que el organismo indicara que no se permitirían las botellas rellenables. La FIFA justificó esa medida “para prevenir riesgos y lesiones a los jugadores y asistentes”.
Este viernes, Schirgi confirmó que “no se permitirá a los aficionados ingresar con botellas de agua rígidas y reutilizables por razones de seguridad”. De acuerdo con expertos, los aficionados pueden enfrentar riesgos para la salud debido al calor extremo en los estadios al aire libre durante el Mundial, que organizan conjuntamente Estados Unidos, Canadá y México.
En el Mundial de Clubes de la FIFA del año pasado en Estados Unidos, donde los aficionados se quejaron de temperaturas abrasadoras, se prohibió a los hinchas llevar botellas de agua a los estadios.
Una posible huelga
Empleados del SoFi Stadium de Los Ángeles votaron abrumadoramente a favor de autorizar una huelga durante el Mundial 2026, que se inicia el jueves, al no ser atendidas sus demandas salariales y contra la presencia de la agencia migratoria ICE en el recinto. El sindicato Unite Here Local 11, que representa a unos 2.000 trabajadores de las concesiones de comida y bebida y las suites del estadio, dijo que el 96 % de los votantes se pronunció a favor de la posibilidad de declararse en huelga.
“Esto significa que los trabajadores podrían abandonar sus puestos en cualquier momento si no se satisfacen sus demandas”, dijo el sindicato en un comunicado. Cocineros, meseros, cajeros, lavaplatos y otros empleados del estadio participaron en la votación entre el jueves y la noche del viernes.
El sindicato dijo que las negociaciones con Legends Global, la operadora de los servicios de alimentos del estadio, están programadas para continuar el lunes, a escasos días de que el SoFi Stadium albergue el primer partido del Mundial 2026 en territorio estadounidense, el 12 de junio entre la selección local y Paraguay.
El SoFi Stadium, el recinto deportivo más caro del mundo, inaugurado en 2020 con un costo superior a los 5.000 millones de dólares, será sede de ocho partidos de la Copa del Mundo. “Si nos vemos obligados a ir a la huelga, en esas suites de 100.000 dólares de la FIFA no habrá más que agua embotellada y Doritos”, dijo Kurt Petersen, copresidente del sindicato.
Entre sus demandas, los trabajadores reclaman garantías para poder abandonar sus labores en caso de que en los partidos del Mundial haya presencia de la agencia federal ICE, punta de lanza de la ofensiva antinmigración del presidente Donald Trump. ICE ha sido blanco de críticas de organizaciones de defensa de los derechos humanos por sus brutales redadas en distintas ciudades, incluida Los Ángeles.
Los empleados también expresan su preocupación por tener que entregar información personal a la FIFA para ser acreditados, que temen que pueda ser compartida con agencias migratorias. Las demandas también abarcan una mejora de las condiciones salariales de los trabajadores. El Mundial “generará enormes ganancias, pero nosotros seguimos luchando por el respeto y la seguridad más básicos. Merecemos algo mejor y, si eso significa ir a la huelga, estoy listo”, dijo César Zamora, camarero en el estadio.
Fuente: AFP.