Fue malo su estreno en el campeonato Clausura como entrenador del Olimpia. El uruguayo Álvaro Gutiérrez fue autocrítico al decir que tiene un arduo trabajo por delante para sacar a Olimpia de la incómoda situación en que se encuentra, en el último lugar de la tabla. “Tenemos que mejorar mucho”, expresó el adiestrador al analizar el rendimiento de su equipo en la derrota por 2-1 ante Nacional.
También manifestó que el factor climático fue determinante. “Creo que el viento fue preponderante. En el primer tiempo estaba a favor de Nacional y ellos dominaron. En el segundo, lo teníamos a favor nosotros y dominamos el juego”, expresó, desatando innumerables reacciones a través de las redes sociales.
En cuanto a la actitud del equipo, estando en inferioridad numérica tras la expulsión de Edgardo Orzusa, señaló: “Lo que me da tranquilidad es la entrega que tuvo el equipo, incluso con 10 jugadores fue a buscar y eso es un buen factor para seguir adelante”.
La derrota ante Nacional mantiene a Olimpia en el fondo de la tabla de posiciones al cierre de la primera ronda del Clausura con 6 puntos, producto de dos triunfos y siete derrotas. A esta preocupación se suma además su posición en el acumulativo, que lo tiene en quinto lugar con 39 unidades y fuera de la Libertadores 2022.
El próximo compromiso de Olimpia por la décima fecha del Clausura será el domingo 26 de setiembre en calidad de visitante ante River Plate.
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Autopsia revela que anciana no murió por causas naturales, sino a golpes
El Ministerio Público presentará en las próximas horas la imputación contra una mujer por homicidio doloso por el presunto asesinato de su propia madre. El lamentable suceso ocurrió en la ciudad de San Lorenzo, donde la sospechosa, de profesión enfermera, habría acabado con la vida de su progenitora de 71 años.
Inicialmente, la hija denunció que la mujer falleció por muerte súbita, pero la autopsia reveló elementos contundentes: la víctima murió a causa de múltiples golpes y un traumatismo severo. Tras estos hallazgos, la mujer fue detenida y trasladada a la sede fiscal para prestar declaración ante los representantes del Ministerio Público.
El deceso se produjo en la madrugada del viernes. La Policía Nacional acudió al lugar luego de recibir el reporte del fallecimiento. Allí, los agentes fueron recibidos por la hoy detenida, quien primero manifestó que se trató de una muerte natural y, posteriormente, cambió su versión alegando una caída en el baño.
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El subjefe de la Comisaría de San Lorenzo, Alcides Gaona, explicó que el cuerpo presentaba lesiones incompatibles con una simple caída, lo que motivó a los demás hijos de la víctima a solicitar los estudios correspondientes para esclarecer el caso.
“Los vecinos señalaron que la detenida solía maltratar físicamente a su madre, por lo que sus hermanos dudaron de la versión inicial. Según la forense, el cuerpo presentaba múltiples golpes en diversas zonas”, señaló el comisario.
Además, en poder de la sospechosa se hallaron dos millones de guaraníes en efectivo. La misma reconoció que el dinero pertenecía a su madre, quien era jubilada del Ministerio de Salud Pública.
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Solo 900 de 35.100 niños fueron inmunizados contra el dengue
Este lunes, el Ministerio de Salud confirmó que hasta la fecha, solo 900 niños y niñas en edad de recibir las vacunas contra el dengue fueron inmunizados. El rango etario es de 6 a 8 años, equivalente a 35.100 niños y niñas que se encuentran en zonas priorizadas para recibir la dosis.
El director del Programa Ampliado de Inmunización (PAI), Luis Cousirat, indicó que a dos meses del inicio de la campaña de vacunación contra el dengue se llegó solo al 3 % del público al que serían destinadas estas dosis y que protege de todos los serotipos.
“Se han priorizado a niños que residen en 16 municipios donde hay alta intensidad de trasmisión de esta enfermedad. Ya se han confirmado casos para el serotipo 1 y 2, lo que preocupa es la circulación del serotipo 3 por eso instamos al uso de esta herramienta”, expresó Cousirat, en entrevista con Telefuturo.
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Afirmó que los números de inmunizados son bajos y que la temporada de veranos es donde más casos de dengue se reportan. “Son 900 los niños vacunados hasta ahora. Se trata de dosis altamente calificadas y que se están usando en varios países de la región como Brasil, Argentina, Perú y Panamá”, indicó.
Agregó que esta vacuna incluso es recomendada en Europa para las personas que tienen previsto viajar a Sudamérica. “Es muy importante que se tomen el tiempo y pasen por los vacunatorios para acceder a esta dosis que es totalmente gratuita en 16 ciudades que forman parte de la primera etapa”, señaló.
Puntualizó que están analizando la posibilidad de pasar a la segunda fase del programa de vacunación y ampliar la franja etaria. La próxima fase sería vacuna a las personas hasta los 30 años. “Paraguay es un país endémico con alta circulación de dengue durante todo el año”, concluyó.
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Luego de altas temperaturas anuncian lluvias con tormentas eléctricas
La Dirección de Meteorología emitió un boletín informativo en que se prevé un sistema de tormentas que irán desarrollándose e intensificándose sobre algunas ciudades de la Región Oriental y suroeste de la Región Occidental.
El informe refiere una tendencia que se extenderá hacia otros puntos del país
La institución meteorológica refiere que existe una alta probabilidad de que se generen fenómenos de tiempo severo de manera muy puntual durante la tarde de hoy, lunes 15.
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Las ciudades y departamentos afectados serán Asunción, Cordillera, Guairá, Caaguazú, Caazapá, Itapúa, Centro, este y norte de Misiones, Paraguarí, Alto Paraná, Central, Norte de Ñeembucú, la parte del Este de Canindeyú, Centro y sur de Presidente Hayes, Oeste y sur de Boquerón.
Durante todo el día de hoy lunes se registraron temperaturas elevadas que ascendían a 36 ℃ con una sensación térmica de 44 ℃.
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Antártida, ese lugar a donde llega lo que el viento se llevó
- Ricardo Rivas
- Periodista - Enviado especial
Las palabras se las llevó el viento y aquí encontré muchas de ellas esperándome, como si hubieran estado agazapadas para cruzarse en mi camino.
El “mar de nubes” que crece desde el congelado Weddell lo cubre todo. Vigesimosexto día en la Antártida. Por encima de esa masa nubosa el cielo se presenta como una transparencia azulada. La nevada –aunque intermitente– es copiosa. Sin embargo, las pasarelas que unen las instalaciones de la Base Marambio, en el borde de los acantilados de la isla Seymour, están despejadas. Con Daniel Bertagno –colega periodista y amigo– aun así salimos a caminar. Lentamente. Con cuidados para evitar resbalones.
La torre de control del tráfico aéreo está cubierta por las nubes. También desapareció la estación de pasajeros. Y Daniel, que se adelantó (hasta que podía verlo) unos 60 metros, también se invisibilizó. Me detengo. Siento soledad. Me inquieto. Todos mis sentidos están en máxima alerta. Sé que detrás de la bruma está la pista donde aterrizará –cuando pueda hacerlo– el Hércules C130 que nos devolverá al continente. La espera se hace larga. Nada se puede hacer. Es duro verificar y admitir la impotencia frente a la naturaleza. El no poder abruma tanto como poder. La imaginación no imagina tanto.
LA CHANCHA
Una cuarentena de hombres, mujeres, niños y niñas embarcarán en la misma máquina cuando llegue esa gigantesca aeronave a la que llaman la Chancha. Escucho. Me acompaña una “brisa” que sopla y silba a menos de 20 kilómetros en la hora. Permanezco. Hacia donde mire no veo. Una parisina “niebla gris” me envuelve. “Las palabras se las lleva el viento”, decía una y otra vez doña Juanita, nuestra tan amada abuela. Sonrío con el recuerdo de sus palabras.
Si así fuera, el viento debiera estar atiborrado de palabras. Así pensado, Eolo también puede ser portador de memoria y motivador de reflexión. Lo escucho. Decido arriesgarme a encontrar en él a todas aquellas palabras que dije, dijimos o... me dijeron y que ellas me empujen... me exijan... me arrepientan de haberlas dicho o por no haber dicho más. ¡Es verdad, abu! Las palabras se las llevó el viento y aquí, en la Antártida, encontré muchas de ellas esperándome, como si hubieran estado agazapadas para cruzarse en mi camino.
Me emboscaron. O no. Quizás están porque –después de aquí– el viento ya no tenga hacia dónde ir... Un par de siluetas comienzan a corporizarse desde el interior mismo de la niebla. Es Daniel que dialoga con el Gera, jefe del aeropuerto en Marambio. Junto con Paula trabajan para mantener la pista con la menor cantidad de nieve posible. Los termómetros marcan -11 grados centígrados. El viento que parece soplar con más fuerza está puesto desde el sur. La térmica cae. Se clavó cerca de los -20. ¡Joder!
El Gera, así lo apodan, está nevado. Capturo su imagen. Sonríe. “Después mándamela para enviársela a mi hija en Córdoba. Tiene 12 años y la extraño”, agrega. Sabemos que piensa en ella todo el tiempo. Desde que llegamos nos alojamos en un dormi donde es nuestro vecino. Antes de dormir y cada mediodía la llama. Tres mil setecientos kilómetros hay entre papi, en la antártica Marambio, y la niña, en la provincia argentina de Córdoba.
VOLUNTAD DE TRABAJO
“Después hablamos”, promete antes de desaparecer nuevamente en la niebla para guiar a Paula, que opera una enorme máquina vial para mantener la pista despejada. Lo seguimos. Enmudecemos. Desde la cabina la joven nos saluda sonriente. Sus ojos transmiten voluntad de trabajo, coraje, convicción y compromiso. Regresamos. Ingresamos en la base. Se empañan mis anteojos. Debo quitármelos. Fede (Smith), el médico, con el mate ensillado y el termo nos saluda.
“Esto recién empieza...”, dice. Lo acompaño hasta el consultorio. Nos cruzamos con Gustavo (Crivaro) –siempre sonriente– a cargo del mantenimiento. Inquietísimo. Está en todo y un poco más. “Es la décima misión que tengo en la Antártida”, dice mientras extiende su mano para saludarnos una vez más. Fanático del rugby y de los Pumas, también procura poner todo a punto para que ese equipo de bandera –“si Dios quiere y la ventanita climática se abre”– pueda enfrentarse aquí contra un equipo de la base.
“Vendrán la semana que viene. Traerán todo. Las camisetas que tendrán un escudo de la Antártida, lo que comerán, las guindas (como se suele llamar a las pelotas ovaladas)”. Ilusión, deseo, fantasía. Y más trabajo. “Hay que hacer agua y preparar lo que el rompehielos (Almirante Irizar) tendrá que llevar de regreso al continente”, dice.
Juan (Gómez, vicecomodoro), el jefe de la base, convida con café en su oficina. Casco azul veterano de Naciones Unidas siempre deja volar sus recuerdos que van desde el tórrido desierto en África –“en el Sahara”– hasta otros escenarios más complejos. Los pronosticadores reportan que, hasta el domingo venidero, por lo menos, estiman que “NO HAY (sic)” posibilidad para una operación aérea.
PREVISIÓN
Resaltan en rojo sangre la previsión. Más espera. “Siempre es posible un cambio inesperado en el clima”, dice alguien. Buen intento, aunque infructuoso para inducir al optimismo social. Un árbol de Navidad fue armado en las últimas horas. Tradiciones. Pese a ello, imaginar que es posible que todavía estemos aquí en la Nochebuena estremece. Pibes y pibas –de entre cuatro y 19 años– esperaban ver “el arbolito” con sus luces. Algunos adultos, también. Pero no en todas las personas el “arbolito” tiene los mismos efectos.
No. Algunas y algunos, que una semana atrás imaginaban la inminencia de los reencuentros, las caricias, los abrazos, decaen. También nosotros. Llegamos el 15-N para pernoctar aquí y regresar el día siguiente. ¿Estaremos para la Navidad con la familia? ¿Con quién recibiremos 2026?… ¿dónde…?
Fátima (Sarabia) es la gran cocinera de la Base Marambio. “La reina del guiso”, muy respetuosamente me gusta llamarla cada mañana cuando voy hasta la cocina para saludarla antes de desayunar. Fana del Diego. ¡Maradoooooo… Maradooooo… Maradoooo…! Sabe que soy de River y, siempre que puede, me gasta, pero remata con un abrazo. Enorme deportista que cada amanecer entrena duro en el gym. Aquí cuentan que alguna vez fue campeona de fútbol y de boxeo. Hablo de ella con el jefe Juan.
Recuerda que en su despacho hay una pelota autografiada por Maradona. “Con todo mi cariño”, escribió antes de su firma. Fátima, junto con el vicecomodoro y Daniel, comparten “una fotaza”, dice. Besa esa reliquia. ¡¡¡Maradooooo… Maradoooooo…!!! Descubro que aquí también hay una oficina del Correo Argentino.
EL CORREO
Sebastián, a cargo de la ayudantía de la jefatura, pega en postales y sobres las estampillas y las despacha después que el jefe firma los envíos. ¿Cuánto tardan en llegar?, pregunto. “Aproximadamente, un año y siete meses”, responde. Quienes compartimos ese momento tan inusual en tiempos de correos electrónicos y mensajerías de todo tipo con nuestros dispositivos nos miramos sorprendidos.
“Qué podría pasar en el ánimo de las o los destinatarios, doctor, si el correo llegara después que el remitente que lo envió falleció?”, preguntó alguien consternado al médico de la base. No escuché la respuesta. El maestro Pablo cumple años. Él y Lis, su esposa, son docentes en la escuela provincial N.º 38 Presidente Raúl Ricardo Alfonsín. La única en el Continente Blanco.
Sus alumnos y alumnas –claramente felices– me lo cuentan cuando entro al comedor en la hora de la merienda. Cánticos y aplausos. En los primeros minutos del no amanecer siguiente –el martes 9– Juan y Gustavo sorprenden a las mujeres que trabajan aquí con un desayuno frente a los ventanales que muestran el mar de Weddell cubierto de hielo y con témpanos gigantes.
“Les deseamos a todas un feliz Día de la Mujer Aeronáutica”, dice el jefe. Las homenajeadas agradecen. Me comprometí para enviarles las fotos que enriquecen esta historia. Lo hago. Pronto llegará el rompehielos. Traerá todo lo que se consumirá aquí en 2026. El 17-D tal vez –si la ventana meteorológica se abre– el Hércules C130 aterrizará en Marambio. Así se vive aquí. Y, aunque ustedes no lo sepan o no lo crean, no son pocas ni pocos los que –cuando terminan sus invernadas– quieren regresar