Libertad tiene una magnífica oportunidad para acceder a las semifinales de la Copa Sudamericana hoy cuando reciba al Santos de Brasil. En el partido de ida, los albos ganaron 2 a 1, con un agónico tanto en contra de Alexander Barboza cuando ya expiraba el compromiso. Clasificará con ganar por la mínima diferencia y accederá entre los mejores 4 por tercera vez en su historia (las dos anteriores fueron en el 2013 y el 2017). Si empata o pierde cerrará su participación internacional de este año. En caso de vencer 2-1 se ejecutarán los tiros penales.
Una de las novedades principales es la presencia del público en la cancha (hasta 2.000), que será vital para empujar a la victoria al equipo.
El técnico Daniel Garnero tenía en mente a Óscar Cardozo en el once inicial, pero debido al corto tiempo para su buena recuperación tras el partido frente al 12 de Octubre, optaría por mantener a Sebastián Ferreira como punta con el acompañamiento de Enciso.
Garnero realizó ayer un repaso de la disposición técnica y definió el once, que se mantendría inamovible en zona defensiva tras el buen rendimiento en la visita a los santistas la semana anterior. Javier Báez tuvo una pequeña molestia en el último trabajo y entonces se mantendrá Diego Viera como central con Barboza.
La principal preocupación de los liberteños es el arbitraje. El cuarteto venezolano liderado por Alexis Herrera debería lavar la imagen de los responsables del trabajo en el partido de ida.
Los chilenos del VAR deben mejorar sus intervenciones con relación a las actuaciones hasta ahora en contra de los equipos paraguayos y la responsabilidad es del brasileño Wilson Seneme, director de la comisión referil de la Conmebol.
El ganador enfrentará en semifinales al brasileño Bragantino, que el martes eliminó a Rosario Central (5-3 global), entre el 21 y 30 de setiembre.
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Viral: el “Club del grito” libera el estrés en colina de Londres
“¡Uno no se da cuenta de todo lo que se guarda!”. En un parque de Londres, decenas de jóvenes se reunieron para gritar juntos y liberar tensión, un fenómeno que se ha vuelto viral en TikTok. Los participantes, en su mayoría personas de unos veinte años, se congregaron el sábado pasado en la cima de la colina de Hampstead Heath, al oeste de la capital.
Esperaron a que Mona Sharif, la organizadora de este “Club del grito”, diera la señal y entonces comenzaron a gritar. La acción “está inspirada en la terapia de grupo y en la terapia del grito, donde las personas expresan frustraciones que no pueden verbalizar”, explica a AFP la creadora de contenido de 26 años.
Sharif cuenta hasta tres y todos empiezan a gritar a todo pulmón mientras se graban con sus teléfonos, observados por transeúntes divertidos o sorprendidos. “Fue terapéutico. ¡Uno no se da cuenta de todo lo que se guarda hasta que lo deja salir!”, dice Rebekah Drakes, una camarera de 23 años, después de su grito.
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Un primer “Club del grito” atrajo a “mil personas” a otro parque una semana antes, informa Mona Sharif, quien no podía creerlo. Tras ver en TikTok que la gente se reunía para gritar en Estados Unidos, “publiqué un video sugiriendo que hiciéramos lo mismo en Londres y creé un chat grupal (...) al que se unieron mil personas en tres días”, cuenta.
Julia Dewit, profesora de 29 años, se alegra de que haya muchas mujeres, a quienes a menudo “se les anima a mantener la calma y la serenidad”, y de que los jóvenes, a diferencia de los mayores, se sientan más cómodos “hablando de emociones y salud mental”.
Antes de comenzar a gritar, los participantes se turnaron para subirse a un banco y hablar sobre su soledad, sus dificultades para encontrar su lugar en la sociedad o lo que les enoja en las noticias, con el aliento del grupo.
Según una encuesta de YouGov para la Universidad UCL, publicada el pasado septiembre, dos tercios de los jóvenes (de 16 a 25 años) en Gran Bretaña experimentan o han experimentado problemas de salud mental, relacionados principalmente con sus estudios o problemas económicos.
Este club también les permite reunirse e intercambiar ideas en una capital donde mucha gente “se siente sola y tiene dificultades para hacer amigos”, subraya Mona Sharif.
Fuente: AFP.
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Los gritos musicales de los mensú
- Óscar Bogado Rolón
- Fotos: Gentileza
Los mensú, apócope de mensualeros, eran los empleados de las empresas extractoras de yerba mate y eran llamados así por la periodicidad de la remuneración que recibían. También se los conocía como mineros. De ahí el título del poema de Teodoro S. Mongelós “Minero sapukái”.
En 1908, Rafael Barrett denunciaba con vigor en su libelo titulado “Lo que son los yerbales” la inicua explotación y penurias de los mensú. Al sitio de la explotación yerbatera lo denominaban mina y al peón, minero.
“La Cámara de Apelación paraguaya –dice Barrett– ha opinado que el yerbal es una mina. Esta designación terrible es más elocuente que todo. “Sí: hay minas al aire y a la luz del sol. El hombre desaparece sepultado bajo la codicia del hombre”.
Los mensú eran reclutados en distintos pueblos del país y regiones vecinas. Se les adelantaba una suma determinada de dinero, que atizaba el interés del desgraciado, a quien hacían firmar un contrato ante el juez de Paz de esa comunidad, lo que constituía, sin exagerar, una verdadera condena a muerte.
Entre las leoninas condiciones estaba la de no abandonar el obraje mientras existan deudas con la empresa (el adelanto devengaba intereses usurarios). Además, como tenían que proveerse de alimentos y ropas de la misma empresa que los contrataba a precios excesivos que no se compadecían de la pésima calidad de los productos, terminaban endeudándose cada vez más, pues el magro ingreso no alcanzaba a cubrir siquiera sus costos de subsistencia.
DURAS CONDICIONES
Como jamás terminaban de pagar sus deudas, nunca podían librarse de ese yugo, de cargar fardos enormes, de hasta ochenta kilos, por la inmensidad de la selva que los devoraba, de soportar los azotes del capataz, las enfermedades, la fatiga y el mal sueño a causa de la humedad, los mosquitos y las serpientes que flagelaban el miserable campamento donde eran hacinados estos despojos humanos. Miles han muerto con padecimientos que hoy son difíciles de dimensionar.
Los que escapaban eran cazados como presas y devueltos a su presidio, cuando no asesinados impunemente. ¿Qué esperanza tenían de escapar unos hombres sin fuerza, enfermos, casi sin vida? En la interminable selva nadie los ayudaría y un intento fallido de fuga era duramente expiado. Por eso la mayoría se resignaba a pasar sus dolorosos días en la mina, de donde miles no han vuelto jamás.
En la práctica la encomienda seguía vigente, pues estas arcaicas técnicas de producción yerbatera tienen en efecto origen colonial, periodos en el que los indios fueron diezmados a causa de esa labor, que constituía una de las actividades económicas principales del Paraguay.
GRITOS MUSICALES
En “Minero sapukái”, Teodoro S. Mongelós describe ese suplicio estoico de los mensú, quienes con gritos de aparente euforia buscan disipar las interminables horas de trabajo: “Ayvu ha ãhóme anga ogueroja barbacuágui mborovire” [con suspiros y ruidosamente se transportan del horno las hojas de yerba que han sido cocidas].
El barbacuá es un horno rudimentario de ladrillos y tierra roja, abundante en la zona, donde se cuecen las hojas de la yerba mate, traídas hasta ahí en pesados fardos sobre las espaldas desnudas del mensú, recorriendo varios kilómetros.
Estas hojas secadas y cocidas en dicho horno eran luego desmenuzadas en una especie de molino denominado cancheadora. Las hojas luego de triturarse pasaban a llamarse mborovire, que es el producto semielaborado. Por último, se traslada el mborovire al depósito para su estacionamiento.
Como los esclavos de las plantaciones de algodón, en los quebrachales, en los ingenios azucareros o en los bosques de extracción de caucho, los mineros tratan de sobrellevar ese castigo no con el desahogo del llanto, sino a gritos, con variados y musicales gritos, canciones en guaraní o simplemente entonando sonidos sin significación alguna, pero con mucha fuerza vital: “Sapukái ñahendu opaichagua ha purahéi avañe’ê” [se escuchan gritos diversos y canciones en guaraní].
Todo el poema se centra en el alivio ruidoso de los mensú, cuyas exclamaciones se pierden en la selva y rompen el silencio: “Kane’õ ára puku, ku ayvúpe ombohasa [la fatiga del largo día es disipada con el bullicio]”. Quizás haya sido una manera de no pensar, de evadirse de falsas ilusiones y abandonarse a los caprichos del destino.
SORNA
Al final de la tercera estrofa del poema, Teodoro desliza una ironía: “Ka’atygua nomomba’éi ro’y, noñandúiri pe kane’ô” [los peones de la selva no acusan el frío, no sienten cansancio]. Mal vestidos como estaban, con harapos, recibían de lleno los rayos de nuestro inclemente sol subtropical tanto como el cortante viento de las riberas del Paraná, que tajeaban la piel; pero, para soportar catorce o dieciséis horas de trabajo, poco ayudaba quejarse. Se les hacía cuesta arriba la jornada y había que quitar fuerzas de cualquier cosa o de lo único que tenían, su aliento. El grito que, compartido, era una forma de solidaridad, de socorro.
La jornada en la selva es larga y la hacen más larga aún los padecimientos repetidos. “Hi’arikuéra opáva kuarahy, ha ayvúpe omba’apo” [el sol se pone tras sus espaldas mientras ruidosamente siguen trabajando].
La musicalidad de “Minero sapukái” se extiende hasta sus últimos versos, que son los más sublimes: “Sapukáipe ñaimo’ã hi’âhóva mombyry” (pareciera que al gritar arrojan un suspiro a lo lejos).
El poeta aporta una metáfora preciosa en la que el suspiro se transforma en grito que se arroja, que se aleja del cuerpo extenuado y del alma oprimida, como una forma de rechazar o disolver todo el dolor que les invade y exhalar así las obstinadas penas y, finalmente, buscar también de esa manera la libertad, que saben y sienten cada vez más distante.
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Fluminense, a semifinal
Con el volante paraguayo Rubén Lezcano (ex-Libertad) en el banco de suplentes sin disputar el partido, el brasileño Fluminense derrotó ayer viernes 2-1 a Al Hilal de Arabia Saudita en Orlando, avanzó a las semifinales del Mundial de Clubes de los Estados Unidos y lleva acumulados 60,8 millones de dólares por su participación en el torneo organizado por la FIFA.
Dos golazos de Martinelli (40’) y Hércules (70’) le dieron el triunfo a los cariocas ante el equipo árabe, que descontó por intermedio de Marcos Leonardo (51’).
Hasta el gol de Martinelli el partido fue el triunfo de las defensas sobre los ataques. Ambos equipos se cerraban bien atrás, ya a los atacantes les costaba un mundo encontrar una brecha. Mucho orden táctico y apenas ocasiones.
Fluminense alistó a Fábio - Ignacio da Silva, Thiago Silva (cap.), Juan Pablo Freytes - Samuel Xavier (Claudio Rodrigues Gomes 83’), Matheus Martinelli (Hércules 46’), Nonato (Vinícius Moreira 68’), Facundo Bernal (Thiago Santos 88’), Gabriel Fuentes - Jhon Arias, Germán Cano (Everaldo Stum 68’). DT: Renato Gaúcho. El otro lado del cuadro de cuartos de final está monopolizado por el fútbol europeo. El París Saint-Germain, el flamante monarca del continente, se enfrentará hoy en su cruce de cuartos al Bayern de Múnich y el Real Madrid se medirá también este sábado al Borussia Dortmund.
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Eurovisión: sobreviviente israelí se posiciona como favorita
- Basilea, Suiza. AFP.
Sin sorpresas respecto a los favoritos, la segunda semifinal de Eurovisión cerró este jueves pasado la lista de 26 países que competirán por el popular concurso de canciones. Entre ellos está Israel, cuya presencia genera controversia en medio de la guerra en Gaza. La cantante israelí Yuval Raphael, superviviente del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 que desencadenó el conflicto, confirmó su estatus de favorita en la ciudad suiza de Basilea y aseguró su pase a la final del sábado.
Con su “New day will rise” (Un nuevo día se levantará), Raphael, que se salvó del ataque islamista escondida entre cadáveres, quiere enviar un mensaje “de esperanza y solidaridad”. “Desde que me subí al escenario, vi algunos amigos entre el público y se me encogió el corazón. Me dije: ‘Disfrútalo, vives una de las experiencias más increíbles en la vida, aprovecha el presente’. Y eso hice”, declaró la cantante de 24 años.
La participación de Israel en medio de la cruenta guerra de Gaza suscitó críticas y protestas propalestinas en Basilea, aunque menos ruidosas que las enormes manifestaciones organizadas en la edición pasada en la ciudad sueca de Malmo. La segunda semifinal del popular concurso de la canción, cuya gran gala final suele reunir a entre 160 y 200 millones de televidentes, deparó pocas sorpresas.
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Finalistas definidos
Además de Israel, el resto de favoritos como Austria o Finlandia se colocaron entre los diez países que obtuvieron este jueves su clasificación para el sábado. El austríaco JJ interpretó “Wasted love”, un tema muy personal sobre un amor no correspondido en el que mezcla agudos tonos operísticos con una base rítmica moderna.
Vestida en cuero, la finlandesa Erika Vikman demostró porque su nombre sube en las casas de apuestas esta semana con una memorable actuación de su lujuriosa “Ich Komme” que terminó con la cantante montada en un micrófono dorado suspendido en el aire. También entraron a la final Armenia, Dinamarca, Grecia, Letonia, Lituania, Luxemburgo y Malta. Fuera se quedaron Australia, República Checa, Georgia, Irlanda, Montenegro y Serbia.
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El martes se determinaron otros diez finalistas, entre los que destaca el trío cómico KAJ, de origen finlandés, pero representando a Suecia, con su homenaje a las saunas “Bara bada bastu”. Además, Suiza, como ganadora del año pasado y anfitriona de esta edición, y las conocidas como “Big Five” (Alemania, España Francia, Italia y Reino Unido), como principales contribuyentes del concurso, tenían acceso directo a la final.
Esta fiesta del kitsch y la brillantina genera gran entusiasmo entre sus seguidores, conocidos como “eurofans”. Entre la multitud, el austriaco Marcel Fina se mostró muy confiado en las opciones de su representante JJ. “Es una canción muy buena. Es única, es especial, eso es lo que necesitas para Eurovisión”, dijo a la AFP. El concurso del año pasado lo ganó Suiza con la canción “The code” de Nemo, un relato del camino personal del artista no binario hasta descubrir su identidad de género.