En el complemento de la octava fecha de la División Intermedia, Sportivo Ameliano derrotó 3-1 al 2 de Mayo, haciendo de local en el estadio Adrián Jara de Luque. Alfredo Cabrera, Óscar Romero y Álex Arce anotaron para los ganadores. Osmar Leguizamón descontó para los pedrojuaninos.
Resistencia sacó ventaja en Ñemby, con triunfo 1-0 sobre Fulgencio Yegros en su Bosque de Pa’i Ñu. El único tanto del encuentro fue obra de Gerardo Arévalos.
En la novena fecha, Yegros visitará al Independiente en Campo Grande, el jueves 27 de mayo, a las 10:00.
Por su parte, “Resi” se enfrentará con el 3 de Febrero, el miércoles 26 de mayo a las 15:00, en la Chacarita.
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Ameliano suma tres en el duelo por promedio
Con doblete de Cristhian Ocampos, la V Azulada superó al Auriazul, que hizo el descuento a través de un penal de Giovanni Bogado.
No era un partido más para ninguno de los dos. Porque estaban en juego puntos de promedio. Y el que se llevó el premio mayor fue Ameliano, que por mayor ambición y juego, aprovechó su momento para convertir los goles que sustentaron su victoria de 2-1 sobre Sportivo Luqueño.
De hecho, el equipo de Roberto Nanni fue el que más propuso y el que antes del primer gol de Ocampos ya dispuso de ocasiones para convertir. Pero tuvo que esperar hasta después de la media hora de juego para llegar al gol, tras una acción previa por el sector derecho, de cuya acción vino el centro por bajo que cruzó el área para la atropellada del delantero por el otro sector, para el 1-0.
Luqueño fue muy predecible y recién tras el segundo gol, otra vez de Ocampos al comienzo del segundo tiempo, pareció despertar. Empujó con sus armas, propició el penal sobre Walter González, que Giovanni Bogado transformó en el descuento, pero si bien arañó el gol del empate en algunas acciones puntuales, ya no tuvo la fortuna como en el juego anterior ante el 2 de Mayo de igualarlo sobre el final y se fue mordiendo el polvo de la derrota ante un rival directo.
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La palabra que se resiste a desaparecer
- Paulo César López
- paulo.lopez@nacionmedia.com
- Fotos: AIP / SNC
Entre las maracas y el adorno de plumas, las primeras palabras hermosas emergen como llamas y tenue neblina cada vez que se invoca a Ñamandu Ru Ete Tenondegua durante los primeros resplandores del día. Antes de convertirse en escritura, antes de ser clasificada por gramáticas y diccionarios, la palabra fue canto, rito, memoria y una manera de habitar el mundo.
En la dimensión originaria de la lengua quizá se encuentre una de las claves para comprender una pregunta que atraviesa la historia paraguaya: ¿quién decide qué palabras merecen ser escuchadas?
Hablar de lenguas supone hablar también de poder. No existen únicamente idiomas que tienen más o menos palabras, mayor o menor complejidad gramatical o diferentes capacidades expresivas. Existen, sobre todo, lenguas a las que una sociedad concede autoridad y otras a las que relega a determinados espacios periféricos. Hay lenguas autorizadas para la ciencia, la política, la universidad y la literatura mientras que otras quedan confinadas al hogar, al mercado, al afecto o al ritual.
El problema, entonces, no parece estar en las lenguas, sino en las jerarquías que construimos alrededor de ellas.
El guaraní constituye uno de los ejemplos más evidentes. Su historia está marcada por una honda paradoja: es una lengua profundamente arraigada en la vida cotidiana paraguaya y, al mismo tiempo, ha sido relegada de numerosos ámbitos considerados prestigiosos.
El antropólogo y lingüista hispano-paraguayo Bartomeu Melià advertía que el problema del guaraní no residía en una supuesta incapacidad interna, sino en su evolución histórica. La marginación cultural y social lo confinó a determinados campos semánticos, mientras otros ámbitos –especialmente la ciencia y la técnica– le permanecían prácticamente vedados. Esto a pesar de que el guaraní posee recursos potenciales para formar neologismos, crear expresiones nuevas o directamente incorporar préstamos.
DIMENSIÓN POLÍTICA
La cuestión adquiere así una dimensión política. Una lengua no deja de hablar de ciencia porque carezca de capacidad para hacerlo; deja de hacerlo cuando una sociedad decide que la ciencia debe hablarse en otra lengua.
Algo semejante ocurre cuando se juzga la riqueza de un idioma según la cantidad de términos que posee para designar números, objetos o categorías abstractas.
El antropólogo norteamericano Marvin Harris cuestionaba esa mirada al señalar que la especificidad o generalidad de un discurso responde a las necesidades culturales de cada sociedad. Allí donde resulta necesario distinguir grandes cantidades, una lengua desarrolla recursos para hacerlo; cuando esa precisión no es relevante para la vida cotidiana, puede bastar con expresiones generales como “poco”, “mucho” o “demasiado”.
¿Quién posee entonces el vocabulario más rico? La pregunta pierde sentido cuando comprendemos que las lenguas no son inventarios universales de palabras, sino herramientas construidas por comunidades concretas para desenvolverse en mundos concretos.
Por eso las jerarquías lingüísticas nunca son puramente lingüísticas. Son sociales, económicas, históricas y políticas.
DIGLOSIA
El Paraguay suele presentarse como un país bilingüe. Pero la coexistencia de dos lenguas no significa necesariamente igualdad entre ellas.
El bilingüismo puede esconder una distribución profundamente desigual de funciones: una lengua para los espacios oficiales y otra para los espacios cotidianos; una para escribir y otra para hablar; una para la universidad y otra para la intimidad; una para el poder y otra para la vida.
Durante siglos se instaló la idea de que civilizar equivalía a dejar atrás lo indígena; que avanzar significaba abandonar la oralidad para abrazar la escritura, sustituir la tradición por la modernidad y transformar la supuesta barbarie en civilización.
La lengua fue uno de los territorios fundamentales de esa operación. Melià lo expresó con contundencia al señalar que el estado de las lenguas constituye un claro indicador de lo ocurrido con las sociedades americanas. Si la conquista comenzó con la ocupación del territorio, su culminación puede encontrarse en la ocupación de la lengua.
Conquistar una lengua significa, en cierto modo, conquistar la posibilidad de nombrar el mundo.
COSMOVISIÓN
Nombrar un territorio de una manera u otra implica inscribir sobre él una determinada cosmovisión. Y cuando una comunidad pierde sus palabras, no pierde solamente vocabulario: pierde una parte de las categorías con las cuales interpreta su existencia.
El guaraní sin dudas habla. Está en las calles, en las casas, en los mercados, en los campos, en los fogones. Habla en los afectos y en los insultos, en el humor y en las canciones, en las ceremonias y en la conversación cotidiana. Pero cuando llega a determinadas instancias, su voz comienza a perder volumen.
Es allí donde Melià advertía sobre el peligro del alingüismo: una sociedad que pierde progresivamente la capacidad de pensar, decir y reconocerse en su propia lengua. Una lengua se encuentra dominada cuando queda confinada al coloquio íntimo y se le niega vigencia en aquello que una sociedad define como el “mundo de la cultura”.
A pesar de ello, la palabra guaraní todavía persiste. Excluida de determinados espacios de la llamada “alta cultura”, la voz indígena continúa levantándose junto a los fogones. Sigue resonando en el opy y en el tangara, allí donde la palabra todavía conserva algo de su antigua dimensión sagrada.
No se trata de decidir si una lengua es superior a otra. Se trata de preguntarnos qué mundo desaparece cuando una lengua deja de ser capaz de nombrarlo. La palabra no es un mero instrumento para describir la realidad, sino que forma parte de aquello que hace posible existir dentro de ella.
De ahí que defender una lengua no consista solamente en conservar palabras antiguas. Consiste en preservar una determinada manera de mirar, de recordar, de relacionarse con los otros y con la tierra.
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Un cierre sin ganador
Es un partido que tuvo diferencias marcadas en varios tramos del partido, Guaraní y Ameliano igualaron 1-1, y como es lógico, se frenaron en su intención de acercarse a posiciones de privilegio.
Si hubo un equipo que comenzó mejor el partido fue la V azulada. Porque además de ajustar mejor las marcas fue el que golpeó primero, en la primera ocasión importante del juego.
El juvenil Édgar Páez ganó en gran forma la raya del fondo izquierdo y mandó el centro atrás para la buena definición de Christian Ocampos.
El 1-0 le dio alas al equipo de Roberto Nanni, que en un breve periodo de minutos pudo llegar al segundo, principalmente con un remate al palo de Abel Paredes.
Ya en el tramo final de la primera etapa, Guaraní mejoró y eso lo trasladó al inicio del segundo tiempo, para lograr el emparejar el juego. Tras gran esfuerzo del uruguayo Méndez que cedió el pase a Jesús Llano, este hizo lo propio para la llegada de Matías López, quien definió colocado al ángulo para decretar el 1-1. Guaraní se adueño del mediocampo, pero Ameliano equilibró el juego con algunos cambios.
Ya después, las acciones de peligro estuvieron divididas. Cada equipo tuvo su oportunidad, pero el marcador ya no se movió. El resultado no resulta beneficioso para ninguno de los dos equipos atendiendo a que quedaron relegados en la tabla
“Muy lindo, es un sueño que tenía”
Olimpia dio el golpe en el cierre del libro de pases con el fichaje de Gabriel Ávalos. El delantero arribó a nuestro país y se mostró emocionado. “Muy lindo para mí, es un sueño también que tenía desde siempre, por suerte se pudo dar muy a última hora. Estoy en un muy buen momento, físicamente estoy a pleno, mentalmente también tenía muchas ganas de volver al país”, sostuvo.
Aseguró que las sensaciones son las mejores y que espera aportar a Olimpia toda su experiencia.
“La expectativa es la más alta porque hay un gran plantel, yo vengo a tratar de adaptarme al grupo, a ponerme a disposición, de sumar y a tratar de hacer lo mejor posible”, remarcó.
Cuando se le consultó si ya estaría a disposición del cuerpo técnico para el partido del miércoles ante Guaraní, indicó que sí.
Derrota del líder
El torneo de la División Intermedia se sacudió ayer con la derrota de local del líder de la competición, 12 de Junio. Su verdugo fue Sportivo Carapeguá, que con un penal convertido por Jorge Quintana, en el minuto 69’, se llevó la victoria. Pese a la derrota, el cuadro de Villa Hayes sigue en la punta aunque ahora lo comparte con General Caballero de Mallorquín.
Otro equipo de ganó de visitante fue Sol de América y por el mismo marcador (1-0). Lo hizo ante Guaireña en el Parque del Guairá.
El único tanto del compromiso lo hizo Fernando Leguizamón, al minuto 27. Hoy se cierra la fecha 21 con los partidos Paraguarí-Resistencia, a las 16:00 (estadio Municipal de Carapeguá) y Encarnación-Benjamín Aceval, a las 18:30 (estadio Villa Alegre).
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Joyero resistió a un asalto y con martillo hizo correr a delincuente
Ciudad del Este. Agencia Regional.
Un solitario asaltante irrumpió en una joyería, desenfundó su arma de fuego y apuntó hacia la persona que se encontraba atendiendo en el local. Le exigió la entrega de las joyas exhibidas en la vitrina. Ante esto, al instante la víctima tomó un martillo que tenía cerca y con ello intentó resistir al solidario delincuente.
Acto seguido, el afectado consiguió ahuyentar al hombre que lo estaba amenazando, lo hizo retroceder y salir del local. No obstante, en la huida consiguió agarrar dos cadenas de plata para luego correr hacia la motocicleta en la cual había llegado a la joyería.
A su salida, el agresor realizó disparos cuyos proyectiles impactaron en el techo del local asaltado, según reportó el personal de la Comisaría 5ª. de Hernandarias. Ocurrió ayer jueves a las 17:45 en el local denominado “Joyería y Relojería Albert”, ubicado sobre las calles Juan Bautista Flores y 25 de Agosto, zona céntrica de Hernandarias.
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Fue víctima Alberto Adrián Achar Rojas, de 70 años, propietario de la citada joyería. El autor portaba presumiblemente una pistola y llegó al local en una motocicleta de color negro.
De acuerdo con los datos recabados por el personal policial por parte de la víctima, la presencia solitaria del delincuente habría permitido que el joyero enfrentara a su agresor con lo primero que tenía a la mano, un martillo, aún con un arma de fuego en manos de su atacante.
En el lugar del hecho quedó un casquillo percutido, presumiblemente del arma de fuego con la cual el asaltante efectuó los disparos. Intervinieron agentes de criminalística y el caso fue comunicado al Ministerio Público.
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