Las fuertes críticas hacia el arbitraje por parte de Cerro Porteño se toma diferente en campamento de su archirrival. El presidente de Olimpia, Miguel Brunotte, descartó que haya mala fe. Apuntó que los errores se dan por fallas humanas, que no tienen que ver con algún interés en perjudicar a ningún equipo.
“Creo que hay errores humanos en el arbitraje de campo y en el VAR, pero quiero insistir mucho en eso de errores humanos. No creo que exista algún tipo de conspiración contra algún club y no es para exagerar el tema”, respondió Brunotte, poniendo paños fríos a la teoría de conspiración que se menciona hacia Cerro Porteño.
Por otro lado, el mandamás franjeado mencionó que hay entusiasmo por el debut en la Copa Libertadores del martes entrante frente al venezolano Táchira. Reconoció que es una materia pendiente de los últimos años, ya que se intenta realizar mejor campaña que en anteriores temporadas.
“Es una materia pendiente, particularmente creo que Olimpia cumplió con el hincha y nosotros mismos en cuanto a campeonatos locales, pero nos quedó ese sabor amargo siempre de la Libertadores”, señaló Brunotte al ser consultado sobre el tema.
ALIANZA
Olimpia firmó ayer una alianza estratégica con el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social y el SNPP. El objetivo apunta a un plan de reactivación del empleo. Suscribieron el acuerdo la ministra de Trabajo, Carla Bacigalupo; la directora del SNPP, Addis Merlo, y el presidente del Olimpia, Miguel Brunotte.
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¿Alivia el cuerpo y el espíritu el hecho de ir a misa?
La práctica de rituales religiosos libera sustancias químicas que fortalecen los vínculos sociales e incluso aumentan el umbral de percepción del dolor, según un estudio realizado en Brasil y el Reino Unido. Varias investigaciones demostraron que algunos opioides producidos de forma natural por el organismo, como la betaendorfina, desempeñan un papel fundamental en el apego social de los animales y en las relaciones sociales de los seres humanos adultos.
Estas “sustancias químicas del bienestar” se liberan cuando adoptamos determinados comportamientos, lo que posteriormente contribuye a que nos sintamos unidos a los demás, explica a la AFP Valerie van Mulukom, coautora de un estudio publicado esta semana en Proceedings of the Royal Society B. En los monos esto ocurre especialmente durante las sesiones de acicalamiento, esenciales para la cohesión del grupo. Sin embargo, en las sociedades humanas de gran tamaño, las interacciones cara a cara no bastan para reforzar los lazos sociales entre cientos o incluso miles de personas.
Una teoría del biólogo evolutivo británico Robin Dunbar sostiene que “desarrollamos ciertos comportamientos que nos permiten producir las mismas sustancias químicas que en las interacciones cara a cara, pero a una escala mucho mayor”, destaca Van Mulukom, investigadora en psicología de la universidad Oxford Brookes (Reino Unido).
“Estos comportamientos incluyen moverse de forma sincronizada (realizando espontáneamente los mismos movimientos), cantar juntos, hacer música juntos o saber que compartimos las mismas creencias”, explica.
En este contexto, ella y sus colegas estudiaron los rituales religiosos en 24 investigaciones de campo realizadas con fieles en el Reino Unido y Brasil.
Repetidos cada semana, “los rituales religiosos reúnen todos estos comportamientos. Cuando se asiste a una misa, por ejemplo, todos se levantan al mismo tiempo, rezan juntos, al final se desean mutuamente la paz, escuchan y cantan juntos”, señala la investigadora.
Conectados con Dios
En el Reino Unido, todos los participantes eran cristianos, aunque pertenecían a distintas confesiones (católica, anglicana, metodista y bautista).
En Brasil, los participantes practicaban el culto de la Umbanda, una religión afrobrasileña que combina el espiritismo, danzas y ritmos rituales africanos con oraciones e imágenes católicas.
Los participantes respondieron un cuestionario antes y después del servicio religioso sobre su sentimiento de pertenencia al grupo, que incluía preguntas como: “Pensando en todas las personas presentes, ¿hasta qué punto confía usted en los demás miembros de este grupo?”
Puesto que es imposible medir directamente la producción de opioides sin recurrir a procedimientos invasivos, y dado que estas sustancias actúan como analgésicos, los investigadores utilizaron un método habitual en los estudios experimentales: emplear el umbral del dolor como indicador indirecto.
Para ello, inflaron lentamente un manguito de presión -como los utilizados para medir la presión arterial- alrededor del brazo de cada participante antes y después del servicio religioso, hasta que este indicara sentir una “molestia importante”.
El resultado fue que, tras el ritual, el sentimiento de vínculo social era mayor que antes, al igual que el umbral del dolor. También aumentó ligeramente el afecto positivo (emociones agradables como la alegría, la serenidad y el placer), mientras que el afecto negativo disminuyó.
“Observamos que cuanto más conectadas con Dios se sentían las personas durante el ritual, más les ayudaba a crear vínculos con los demás”, destaca Van Mulukom.
Más allá de las actividades sincronizadas, “hay algo en las creencias que estas personas integran en su identidad que las une con mayor fuerza”, subraya.
“Del mismo modo que, si participo en una manifestación contra los combustibles fósiles porque coincide con mis creencias y mis principios, probablemente me sentiré más unido a los demás manifestantes que en un concierto, aunque en este último seguramente me mueva y cante de manera mucho más sincronizada con el resto”, concluye la investigadora.
Fuente: AFP.
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Kurusu Ára 2026
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Postales de Fe: Semana Santa 2026
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Un momento de reflexión
- Arturo Peña Villaalta
- arturo.pena@nacionmedia.com
La Semana Santa conmemora uno de los momentos centrales en la historia del cristianismo: la muerte y resurrección de Jesús. En estos días, desde la Iglesia se llama a la reflexión sobre el actuar como cristianos ante los ojos de Dios. Es un tiempo que invita a la renovación de la fe y también a la reflexión.
Se define el acto de reflexionar como “pensar con profunda atención” (RAE), como un “proceso consciente de pensar detenida y profundamente sobre un asunto, experiencia o emoción para comprenderlo mejor, evaluar acciones y tomar decisiones informadas”. Ciertamente, el ritmo de la Semana Santa cambió bastante desde aquellos días de nuestra niñez en que en un Viernes Santo no se movía ni una hoja en el barrio. Hoy uno encuentra comercios abiertos las 24 horas y la idea de los feriados santos se ha volcado con mucha fuerza al turismo.
Pero, entre lo religioso o lo turístico, es también un tiempo interesante para pensar en lo que está pasando en el país; aprovechar la calma de unos días libres, esa salida al campo o el descanso en el hogar para tratar de ver la película un poco más clara. Para evaluar, entender y tomar decisiones informadas.
La vorágine del día a día nos engulle. Cada vez hay menos tiempo para más cosas y a ese fenómeno se adaptaron los medios de comunicación en la actualidad, ofreciendo información más escueta, más rápidamente digerible, de más impacto, dejando menos espacio quizás para el elemento de contexto, del dato que haga comprender el fondo y no solo la superficie de lo que estamos consumiendo.
Tenemos a un sector de la prensa diciendo esto y a otro sector diciendo lo opuesto. ¿Con cuál versión nos quedamos? La respuesta debería ser: con la información que se sustenta en datos reales, contrastables, documentados. Pero eso exige también un ejercicio: antes que nada, tener fuentes confiables, y también ir un poco más allá, contrastar, interesarnos.
En este escenario, las redes sociales han aparecido para contribuir con la masificación de la información, pero también con la confusión, con las fakenews y con la exasperación del debate, lo que lleva muchas veces a una difícil comprensión del fondo de la cuestión. La guerra de los posteos nos arrastra, nos lleva y nos separa.
El escritor, semiólogo y filósofo italiano Umberto Eco fue muy crítico en su mirada hacia las redes sociales. Eco decía en una entrevista allá por el 2015: “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas”. Quizás la Semana Santa es buen momento para darles un descanso a muchos de ellos.
Tenemos en frente momentos importantes en cuanto al futuro próximo del país. Primeramente, las elecciones municipales de este año, donde se definirán las autoridades locales en 262 distritos, más Asunción. Las internas simultáneas de los partidos se realizarán el 7 de junio, mientras que las municipales tendrán lugar el 4 de octubre.
En Asunción, por ejemplo, venimos de dos pésimas experiencias en los dos últimos gobiernos comunales, el de Mario Ferreiro (electo en 2015) y el de Óscar “Nenecho” Rodríguez (electo en 2021).
Ambos intendentes no terminaron sus mandatos, envueltos en acusaciones de corrupción. ¿Soportaremos otro bluf en Asunción? Un hecho que da para reflexionar, y profundamente.
Más adelante, las elecciones generales de abril de 2028, en las que se elige al presidente de la República del Paraguay para el periodo 2028-2033, además de vicepresidente, senadores, diputados, y los gobernadores y concejales departamentales de los 17 departamentos. Cada cargo tendrá una influencia en lo que sucederá a partir de esa fecha en nuestras comunidades y en el país. ¿Iremos como borregos a poner nuestros votos por uno u otro discurso? ¿Y si reflexionamos un poco antes de ejercer nuestro derecho democrático?
Evaluar, entender y tomar decisiones informadas a partir de la reflexión. Qué importante ejercicio para trasladar desde los feriados de Semana Santa hasta nuestro cotidiano. Difícil pero no imposible tarea, que puede significar mucho para el presente y futuro del país.