Libertad ya mostró el sello de su nuevo entrenador, Daniel Garnero, en los dos primeros amistosos ganados ante River Plate con miras a los torneos de la temporada 2021. El presidente de la entidad, Dr. Rubén Di Tore, ya aprobó el funcionamiento del equipo en su primera prueba y no se guardó elogio.
“Me entusiasma mucho, ya se ve el estilo de juego del técnico”, expresó al tiempo de resaltar que se vio mayor orden, saliendo desde el fondo con pelotas dominadas, sin los pelotazos que se vieron mucho en el período anterior. Tras los encuentros preparativos del viernes, el plantel tiene licencia para descansar, compartir con la familia y volver mañana a la carga, prosiguiendo con la segunda etapa de la pretemporada, que comenzó en los primeros días de enero en Ciudad del Este.
El entrenador Garnero sigue esperando la llegada de refuerzos, especialmente en la zona defensiva, en donde necesita con urgencia. Insiste en contar con un zaguero zurdo y tiene en carpeta a dos uruguayos, Agustín Oliveros y Mathías de los Santos, con muy buenas referencias. Mientras que Iván Piris desea salir; no obstante, le hicieron saber que le tendrían en cuenta en el Gumarelo. En tanto que el argentino Luciano Abecasis y los uruguayos Rodrigo Rivero y Nicolás Milesi están buscando para sus clubes.
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Para los investigadores, el crimen de Roselín fue planeado previamente por los tres jóvenes
La investigación llevada a cabo en el caso Roselín Florentín, la adolescente de 14 años hallada sin vida en Caazapá, apunta a que el crimen fue planificado con anticipación y ejecutado entre tres jóvenes conocidos de la víctima.
Los tres jóvenes, aparentemente, ya estaban de acuerdo. Por eso, citan a Roselín en el tajamar. Para el hombre de 21 años, la expectativa de pena es de 30 años de cárcel y 10 años de prisión para los menores.
“Los tres están imputados por el hecho de homicidio doloso. Nuestra tarea a partir de ahora es determinar la participación, la conducta de cada uno de los imputados, y en ese sentido, estamos trabajando”, refirió el fiscal Carlos Ramírez, en declaraciones a C9N.
Asimismo, la Fiscalía cuenta con imágenes de circuito cerrado, en las que se observa a Danilo Germán Rodríguez Cabaña (21), en compañía del otro menor de 16 años, llevando cajas de cartón sobre una motocicleta el día viernes, para dirigirse hacia la zona del tajamar, donde posteriormente debían encontrarse con la adolescente de 16 años, amiga de Roselín y la víctima fatal.
La amiga y compañera de curso de Roselín fue a buscarle a pocas cuadras de la casa de la víctima y la llevó hasta el tajamar, donde ya estaban esperando Danilo, el muchacho de 21 años, y el otro adolescente de 16 años, quien supuestamente pretendía tener una relación sentimental con Roselín, pero ella no estaba de acuerdo.
La Fiscalía presume que ya en el tajamar, por supuestos celos por parte del adolescente de 16 años, junto al joven de 21 años, habrían llevado a cabo el plan que acabó con la vida de la adolescente de 14 años.
Roselín falleció como consecuencia de asfixia por inmersión, es decir, ahogada, según el informe forense. Posteriormente, en el mismo lugar, los presuntos autores procedieron a desmembrar el cuerpo de la víctima y colocarlo en las cajas de cartón que habían trasladado hasta el lugar de manera premeditada.
El cuerpo de Roselín fue hallado en la casa de la abuela del joven de 21 años, en el asentamiento Padre Adolfo Zaracho de Caazapá. A pedido de la Fiscalía, bomberos voluntarios cavaron nuevamente la fosa en la que fue hallado el cuerpo de Roselín. Encontraron el dedo que faltaba, así como cajas utilizadas, filosos cuchillos y palas.
“Realizamos el procedimiento a los efectos de buscar más indicios que puedan estar relacionados al hecho. Al respecto, encontramos elementos que se pudieron haber utilizado para la excavación de la fosa: palas, cuchillos que fueron trasladados a Asunción para su análisis”, señaló la fiscal Lauri Vázquez, a C9N.
El bombero Alcides Aguilera también se refirió al terrible hallazgo. “Pudimos encontrar restos del cuerpo que faltaban. Hallamos un dedo, que era lo último que faltaba del cuerpo. Cada resto estaba aparte. Es una situación lamentable. La primera en mis años de servicio que veo algo así”, comentó.
El comisario Osvaldo Andino, jefe de Investigaciones de Caazapá, también brindó detalles sobre el caso. “Su madre manifestó que su hija había salido supuestamente con destino a una reunión en el colegio. En el seguimiento de cámaras pudimos obtener un video en el que se observa que una amiga la alzó en una motocicleta”, relató.
Posteriormente, obtuvieron el dato de que la dejó con dos personas: un adolescente y un joven de 21 años. “Aparentemente se produjo una discusión y ahí presumimos que le dieron muerte a la menor”, añadió.
La muerte se dio el día de la desaparición de la menor, el pasado 31 de julio. “Al día siguiente fueron con un adolescente de 16 años, con cuchillo y una caja de cartón, y procedieron a cortar en partes el cuerpo de la fallecida. Lo introdujeron en la caja y lo llevaron al patio de la casa de la abuela para enterrarla, manifestó el jefe policial.
Este sábado, en horas de la tarde, el imputado Danilo Germán Rodríguez Cabaña fue enviado a la cárcel de Villarrica.
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Corte ratifica condena de 10 años para Carlos Granada quien deberá volver a la cárcel
El exgerente periodístico de Canal 9, Carlos Granada, deberá volver a la cárcel para cumplir una condena de 10 años de pena privativa de libertad, tras ser declarado culpable por acoso sexual, coacción y coacción sexual.
Así lo resolvió la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, al declarar inadmisible el recurso extraordinario de casación promovido por la defensa del condenado, con lo cual queda firme la sentencia de 10 años de prisión.
Los ministros de la máxima instancia judicial Luis María Benítez Riera, Manuel Ramírez Candia y Carolina Llanes concluyeron que el recurso no cumplía con los requisitos de fundamentación exigidos por la ley, por lo que rechazaron su estudio.
De esta manera, quedó confirmada la resolución dictada en primera y segunda instancia. Granada se encontraba con libertad ambulatoria desde marzo de este año, pero con la presente determinación tendrá que regresar a un centro penitenciario.
En su resolución, la Corte señaló que no es suficiente afirmar que un fallo es infundado o expresar críticas y agravios, sino que tales cuestionamientos deben estar respaldados por argumentos jurídicos pertinentes y suficientes, requisito que, a criterio de la Sala Penal, no fue cumplido en este caso.
Granada fue condenado en noviembre del año pasado, luego de que un Tribunal de Sentencia concluyera que, mientras se desempeñaba como gerente de prensa del Grupo Albavisión, incurrió en conductas reiteradas y patrones similares de acoso y coacción contra las víctimas, aprovechando la posición jerárquica que ocupaba.
La sentencia también tuvo por acreditado que las víctimas eran jóvenes, estudiantes o pasantes que atravesaban una situación de vulnerabilidad económica. Durante el juicio se expusieron episodios reiterados de contactos físicos indebidos y otras conductas agresivas atribuidas al condenado.
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Reapareció “el Chapo” y pide a las autoridades de EE. UU. que le transfieran a México
El excapo mexicano Joaquín “Chapo” Guzmán ha enviado cartas a las autoridades judiciales estadounidenses para pedir el traslado a su país de nacimiento porque considera que su juicio fue irregular y su condena de cadena perpetua “cruel”.
Extraditado en 2017, tras dos fugas de prisiones mexicanas, el Chapo cumple condena en una cárcel de máxima seguridad en Colorado.
La AFP pudo consultar tres cartas manuscritas del cofundador del cártel de Sinaloa, registradas en el sistema de información judicial federal este lunes.
“Esta es una carta cortés sobre (...) las evidencias, que no fueron probadas”, explica el Chapo en un inglés con faltas gramaticales y de sintaxis.
El Chapo pide en la misiva, dirigida al tribunal del distrito este de Nueva York, que le reconozca su “derecho a volver” a su país, sin aclarar si su solicitud es para cumplir el resto de su condena en México.
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En otra misiva del 20 de abril el Chapo se queja de que ha solicitado sin éxito los documentos que llevaron a su condena.
Esos documentos “no probarán (sic) mi cruel castigo” añade. “El veredicto de mi juicio no fue justo”, asegura.
El Chapo asegura además que está a la espera desde hace tres años de una apelación.
Joaquín Guzmán invoca además la protección de “la primera a la quinta enmienda” de la Constitución estadounidense.
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El Chapo se ha quejado en varias ocasiones mediante cartas manuscritas de las condiciones de su encarcelamiento, el aislamiento y la falta de visitas familiares.
Fuente: AFP
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Volver de la Antártida
- Ricardo Rivas
- Periodista – Enviado especial
El Hércules C130 TC 64 sobrevoló el aeródromo de Marambio lenta y pesadamente. Lo escuchamos claramente. No conseguimos verlo. Cerca de un centenar y medio de ojos lo buscaron en el cielo gris muy oscuro.
“Nubosidad baja”, desde un par de días atrás anuncian las plataformas meteorológicas globales. Pronóstico cumplido. La invisibilidad de aquella máquina transformó el ánimo colectivo. Pero no fue suficiente para abandonar la esperanza, aunque la misma expectativa construimos justamente un día atrás cuando un intento de regreso se frustró. Pienso en ayer.
Que fue tan raro como este hoy porque en ningún momento fue de noche. ¡Qué extraño es todo esto! Decir que es como “un atardecer permanente” –como poéticamente lo describe Juan Gómez, vicecomodoro de la Fuerza Aérea Argentina, jefe de la Base Marambio– no parece suficiente para bajar el telón de cada día. Los motores de la enorme aeronave vuelven a escucharse.
El rugido mecánico parece llegar desde el invisible Mar de Weddel oculto por debajo del “mar de nubes”, como aquí se llama a esta condición climática. Una vez más el centenar y medio de ojos se clavan en el cielo. Lo patrullan. Silencio. Parece eterno. “Allá viene... lo veo!”. Parece suspendido en el aire.
Una estela de humo negro se desprende de cada uno de sus motores. La imagen crece vertiginosamente. Casi a ras del piso sobrevuela los primeros 400 metros de la pista cubierta por una fina capa de hielo y unos 4 centímetros de nieve. En el mismo tiempo que se posa sus motores rebajan al máximo sus revoluciones.
El comandante lo deja correr hasta cerca de los 900 metros. Se detiene. Advierto que detrás de mí, bajo la Bandera, al pie del mástil que la sostiene y le permite flamear, un grupo de jóvenes que finalizan la “invernada” se empujan y revuelcan sobre la nieve como algunos años antes lo habrán hecho en el momento en que finalizaron sus viajes cuando egresaron de la secundaria. Los percibo alegres, aunque no me parece que esa presunta alegría sea por partir. Son y se sienten antárticos y antárticas.
La aeronave no se mueve. El comandante procura saber si puede girar y transitar sobre piso firme. Con cuidado extremo gira para llegar hasta donde se detendrá para que desciendan algunas personas y subamos otras. Debemos hacerlo con rapidez.
La compuerta trasera se abre. Nos acomodamos lo mejor posible en el interior de un avión carguero. Los motores continúan encendidos. Silencio profundo. Respiraciones lentas. Ritmos cardíacos acelerados y ruidosos. Las pibas y los pibes se recuestan (acurrucan) sobre sus mamis. Miro y me pregunto... ¿por qué los traen para invernar en la Antártida en familia?.
EN VUELO
Los cuatro motores turbohélices aceleran al mango. El fuselaje vibra intensamente. Los SKUAS (como apodan a la y los pilotos de helicópteros con los que almorcé y cené cada uno de mis días siempre diurnos en la Base Marambio) me enseñaron que “cuando el vuelo se inicia todo está chequeado varias veces”.
También me aseguraron que “en 800 metros” el avión ganará altura “para volver a casa”. Cierro los ojos. Daniel Bertagno –hermano amigo, colega periodista y académico– gran compañero de viaje me codea. Hace un par de selfies.
El comandante suelta los frenos. Por las pequeñas ventanillas solo se ve el gris oscuro del cielo. Se escucha claramente cuando el hielo en la pista se quiebra y vuela en pedazos. Algo de nieve, también. Silencio extremo. La nariz del Hércules C130 TC 64 le apunta de lleno al cielo. Comienza a ganar altura. Estable. Solemne. Épico.
El piberío estalla en ovación. Alguna mamá lagrimea. Un chiquilín de 11 años deja su lugar. Me invita a choca puñitos. “¿Lo voy a volver a ver señor?”, me pregunta mirándome fijamente. Creo que la Antártida, tal vez, comienza a quedar atrás. ¿Será así?
En las entrañas de Heracles (Hércules) hijo de Zeus –dios supremo de los dioses el Olimpo, senior del cielo, del trueno y la justicia, también llamado “Padre de dioses y hombres”– regresa el silencio. Los cuatro motores ronronean parejos. Adormezco. En alguna dimensión transito la Antigua Grecia. Valoro a Hércules. Lo asumo como un rescatista de altísima gama como los que seguramente impulsan a los que vi entrenando en Marambio con clima extremo.
Tengo la convicción de que el nieto de Cronos y Rea nos llevará hasta Río Grande, donde el 15 de noviembre comenzó esta misión académica que devino en aventura tan inesperada como inevitable. T
al vez de eso también se trate vivir. Hasta unas pocas horas atrás los interrogantes iban por otros senderos. ¿Con quiénes y dónde brindaremos en las medianoches del 24 y el 31 de diciembre próximos? Sé que muchos y muchas de aquellas y aquellos que nos vieron partir porque finalizaron sus invernadas todavía piensan en ello.
Gera Gómez –el YD (yanki delta, en código de la Organización de Aviación Civil Internacional-OASI)–, jefe del aeródromo Marambio, deberá esperar para desayunar con su hija en Córdoba, Argentina. La niña y su papá entristecerán. Otros muchos y muchas también tendrán que esperar.
Las proyecciones climáticas pronostican que “no serán posibles las operaciones aéreas” por varios días. ¡Qué bajón! Daniel me despierta. Poco más de tres horas estuve en situación de ausencia. Llueve cadenciosamente en Río Grande. Una brisa helada obliga a recordar la Antártida. Aun así, nos reciben calidez.
“Bienvenidos, antárticos”, nos dice el comodoro Rober Romero. Nos abraza y ofrece acompañarlo con café caliente recién hecho. Se agradece y disfruta. Todavía deberemos volar unos 3 mil kilómetros para llegar a El Palomar (un aeropuerto militar en los alrededores de Buenos Aires) a bordo de otro Hércules.
LOS REGRESOS
Los regresos –vaya a saber por qué– siempre me parecen mucho más largos que los viajes de ida. Volver, siempre es incierto. Vivir es un viaje de ida permanente. El profe don Édgar Morin –palabra más, palabra menos– suele reivindicar la incertidumbre como una suerte de motor vital. Lo pienso y re-pienso.
Llega Maximiliano Magiaterra, el comandante conjunto antártico a bordo de otro Hércules. Nos abraza después de recibir los honores protocolares que corresponden a su cargo y jerarquía militar. “¡Bienvenidos, antárticos!”, repite como momentos antes lo hiciera su camarada dirigiéndose a nosotros.
Nos despedimos con el compromiso de reunirnos para cenar “el año que viene”. De nuevo estamos en la panza del Hércules. Nos sorprende que avanza la nocturnidad. En treinta y cinco días cerca del Polo Sur nos desacostumbramos a la noche que sigue a cada día. Ganamos altura. Entrecierro los ojos. Vuelvo a la Antigua Grecia.
El hijo de Hipnos y Pasitea –corporizado– avanza sobre mí irremediablemente. Morfeo se me acerca. Me atrapa. No resisto. Sé que cuenta con el respaldo de los Oneiros que obedecían fielmente a su madre.
Tal vez hayan pasado casi cinco horas de vuelo suave. En el momento que bajé del TC 66, es noche cerrada. Puse mis ojos en el cielo. Después de 36 días volví a la nocturnidad. Caminamos juntos hasta un recinto desprovisto de toda comodidad. Solo lo justo. Austero. Militares –hombres y mujeres– compañeros de viaje y de muchos de nuestros 35 días en la Antártida esperan órdenes. Un niño de unos 11 años se me acerca.
“Lo voy a extrañar, señor”, me dice mientras me abraza con fuerza. Me hace lagrimear. No puedo pensar con claridad. Mucho para recordar. Mucho para procesar… Para revisar. En el Cabify viajo en silencio. Mañana temprano avisaré a La Nación que estoy de regreso.
Es tarde. Cerca del mediodía más próximo volaré a nuestra casa... Hoy hace ocho días que regresé. La inmanencia antártica me invade. Las noches me quedan largas. Muy largas. No consigo dormir con continuidad. Con cada insomnio los recuerdos recientes me atropellan. Las consultas médicas, varias, solo tienen una respuesta coincidente. “Síndrome posantártico”, diagnostican. Es demoledor. Cansa. Confunde. Agobia.
Tengo la convicción y la necesidad de llamar a mi querido amigo-hermano, colega periodista y maestro Augusto dos Santos. Debo advertirle que muchas de las respuestas que le di cuando me entrevistó a distancia para “Expresso” no fueron las más adecuadas. Carecieron de precisión. Vestir de antártico como lo estaba entonces no fue suficiente para contestar con suficiencia.
No pocas veces la ignorancia nos induce a creer que sabemos de aquello que desconocemos. También quiero que sepa que hasta el pasado 15 de noviembre –cuando llegué a la Antártida– aquel continente para mí era un sueño más entre muchos que, como tantos otros, ya lo tenía en el largo listado de los incumplidos.
Por esa razón, querido Augusto, siento que antes de responderte debiera haberte advertido que como dicen que alguna vez dijo Woody Allen, “si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”.
Es posible también que Woody nunca lo haya dicho. Pese a todo, para este caso siento que con esa frase podría haber respondido a todas tus preguntas cuando quisiste saber qué hacía allí. Espero sepas comprender que, como vos y tu curiosidad natural devenida en oficio, tampoco lo tenía claro.