Hay nuevo torneo Clausura a la vuelta de la esquina y todo indica que será una final cada partido para terminar de la mejor forma las 11 fechas de la fase inicial y luego pasar a los cuartos de final.
Mañana comienza con innovaciones con relación a competencias anteriores. La pausa que se tuvo en el año debido a la pandemia, el retorno y la terminación de buena forma del torneo Apertura con Cerro Porteño como campeón, hizo que quede poco tiempo para que el Clausura se dispute de una manera diferente.
Mañana se jugarán dos encuentros. A primera hora, el duelo entre General Díaz y San Lorenzo, necesitados de puntos y obligados a conseguir todos los triunfos posibles, con Julio Javier Doldán como entrenador del primero y Roberto Torres, del segundo.
También habrá en la sexta fecha los partidos en campos neutrales, debido a que todos tendrán cinco partidos de local y cinco de visitante. Por ejemplo, el clásico entre Cerro Porteño y Olimpia se disputará en el estadio Defensores del Chaco. Guaireña enfrentará a General Díaz en el Luis Alfonso Giagni.
Los solenses ante River Plate en el estadio doctor Nicolás Leoz, mientras que el estadio Arsenio Erico recibirá el partido entre Sportivo Luqueño y 12 de Octubre. En la Nueva Olla se jugará el compromiso entre Libertad con Nacional, y finalmente, el estadio Manuel Ferreira albergará el encuentro entre Guaraní y San Lorenzo.
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Precios firmes, rentabilidad en duda
Por: Alba Delvalle
Con mercados internacionales dinámicos y mayor demanda por carne paraguaya, el negocio ganadero enfrenta desequilibrios internos como costos, tipo de cambio, financiamiento y reglas de juego que condicionan su crecimiento. Martín Filártiga, secretario general de la ARP, analiza el momento del sector y los desafíos para recuperar competitividad.
Para el secretario general de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), la ganadería paraguaya atraviesa un escenario dual, ya que, por un lado, se beneficia de precios internacionales firmes y una demanda global creciente en especial con Estados Unidos, uno de los mercados más activos. Y por el otro, enfrenta desajustes internos que impactan directamente en la rentabilidad del productor.
“Hoy tenemos una situación, que el precio final del ganado está dolarizado, mientras que gran parte de los costos, especialmente la reposición, están en guaraníes. Además de la caída del dólar, que golpea la rentabilidad”, expresa. A este contexto agrega la falta de previsibilidad, tanto por factores climáticos como por la volatilidad cambiaria, lo que dificulta la planificación del negocio.
En paralelo, surgen preocupaciones institucionales, por la posibilidad de levantar la vacunación contra la fiebre aftosa, que genera incertidumbre en el sector, desplazando otros temas estratégicos como la reglamentación del dressing o la creación de un instituto de promoción de la carne.
“Seguimos siendo tomadores de precios dentro de la cadena, al igual que el consumidor, lo que nos deja en una posición de vulnerabilidad”, señala. Y uno de los principales efectos de este escenario es la caída del hato ganadero, debido a la falta de rentabilidad sostenida.
Detalla que entre 2018 y 2024, ocho de cada diez ganaderos perdieron plata, y que hoy el sector está mucho más endeudado, con un sistema financiero que absorbe parte importante de una renta que además se redujo. “Si antes pagabas una deuda vendiendo una vaca, hoy necesitás dos”, grafica Martín.
Con una ambiciosa meta nacional de alcanzar 20 millones de cabezas, el referente alega que antes de pensar en crecer, se debe frenar la caída del hato. Para esto se requiere varios años de bonanza y reglas claras, y si bien, el potencial productivo del país es indiscutible, el crecimiento no se dará sin condiciones adecuadas, dice.
A nivel productivo, el sector avanzó en tecnología, genética y manejo, con mejoras en eficiencia. Sin embargo, advierte que no se puede exigir más sin resolver la ecuación económica. “Sin margen no hay inversión, y sin inversión no hay crecimiento”, remarca. En cuanto a herramientas disponibles, Martín reconoce que existen opciones financieras, pero no están alineadas con la realidad del negocio.
“Necesitamos plazos más largos y tasas más razonables. Con tasas de dos cifras en guaraníes, el sistema financiero se queda con gran parte de la renta”, comenta. En este punto es que decisiones clave como la retención de vientres, que es fundamental para aumentar el stock, se vuelven difíciles de sostener, dice.
Pese a este escenario, el referente del gremio destaca el impacto positivo que puede tener el fortalecimiento del sector. “Cuando hay mejores condiciones, el productor invierte más, produce más y eso se traduce en mayor oferta. Hay más carne disponible para el mercado interno”, explica. Tal es así que, el crecimiento ganadero no solo beneficia al productor, sino también al consumidor y a la economía en general.
La apertura de mercados es un factor clave, pues permite mejorar precios, diversificar riesgos y posicionar mejor la carne paraguaya. Sin embargo, el desafío está en que esos beneficios lleguen efectivamente al productor. “Si no se reflejan en la base de la cadena, no generan incentivo real para invertir”, sostiene.
Y de cara al futuro, la mirada está puesta en avanzar con destinos estratégicos, como lograr una cuota propia en Estados Unidos, mejorar el acceso al mercado europeo dentro del cupo Mercosur y concretar la apertura de México. A esto se suman oportunidades en Asia, especialmente en Corea y Japón. Para Martín, el desafío en este aspecto no es solo abrir nuevos mercados, sino abrirlos bien, con condiciones que agreguen valor a toda la cadena.
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Agricultura fue motor del crecimiento del PIB en 2025
El sector agrícola volvió a posicionarse como uno de los principales motores del crecimiento económico de Paraguay en 2025. Según el informe de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), el buen desempeño del campo fue determinante para la expansión del producto interno bruto (PIB), especialmente en el tramo final del año.
De acuerdo con los datos del Banco Central del Paraguay (BCP), el PIB registró un crecimiento interanual de 6,2 % en el cuarto trimestre de 2025, impulsado en gran medida por la actividad agrícola, que incluso superó el promedio general de la economía. Este resultado confirma el peso estructural del agro dentro del modelo económico paraguayo.
El dinamismo del sector estuvo estrechamente vinculado a la campaña agrícola 2024/2025, que mostró resultados positivos en varios rubros clave. En particular, se destacó una producción récord de maíz, junto con mayores niveles de cosecha en cultivos como trigo, arroz y algodón, lo que contribuyó a elevar los niveles de actividad.
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La agricultura registró un crecimiento interanual de 20,8 % en el cuarto trimestre del año, acumulando una expansión de 10,5 % al cierre de 2025, según datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Este desempeño explica en gran medida el impulso que tuvo la economía en su conjunto.
No obstante, el informe también advierte que el crecimiento no fue uniforme en todos los segmentos. La soja mostró un comportamiento más moderado, mientras que la ganadería tuvo un desempeño dispar, lo que refleja que el resultado positivo estuvo concentrado en ciertos rubros específicos.
En el caso de las actividades ganaderas, forestales, pesqueras y mineras, se registró un crecimiento interanual de 3,9 % en el cuarto trimestre, acumulando un aumento de 6 % en el año. Dentro de este grupo, la ganadería presentó un resultado positivo impulsado por el mayor nivel de faena de cerdos y aves, así como por el aumento en la producción de leche y huevos. Sin embargo, este avance fue parcialmente compensado por una menor faena de bovinos.
Para la UGP, estos datos refuerzan la necesidad de seguir fortaleciendo las condiciones para el desarrollo productivo y comercial del sector primario.
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Collares con IA crean cercas virtuales en el campo
Un collar con IA de la firma Halter permite mover el ganado, dibujar cercas virtuales y detectar problemas de salud desde el celular, sin usar un metro de alambre. La apuesta del inversor Peter Thiel lleva esta tecnología del campo digital a la ganadería real.
¿Y si la próxima gran revolución de la inteligencia artificial no está en las ciudades, sino en el campo, colgada del cuello de una vaca? Eso es exactamente lo que está impulsando Peter Thiel, el influyente inversor de Silicon Valley, al apostar fuerte por Halter, una empresa que fabrica collares solares con IA capaces de monitorear ganado, crear cercas virtuales y detectar problemas de salud antes de que sean visibles.
Desde una app, el productor puede mover animales, delimitar potreros sin un metro de alambre y recibir datos en tiempo real sobre comportamiento, pastoreo y bienestar.
La firma Halter ya opera en más de 5.000 granjas en Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos, y tras alcanzar una valuación cercana a los USD 2.000 millones, prepara su salto global. El siguiente destino lógico está en el mapa ganadero del mundo: Uruguay, Brasil y Argentina.
Datos vivos. La ganadería, históricamente apoyada en la experiencia del ojo humano y el trabajo de campo, empieza a dialogar con algoritmos que leen patrones invisibles, variaciones mínimas en el movimiento, tiempos de pastoreo, cambios en la rutina que anticipan celo, estrés o enfermedad.
Las cercas físicas, costosas, rígidas, demandantes, pueden volverse dinámicas y virtuales. Ahora el productor redibuja el potrero desde el teléfono según la necesidad del pasto, el clima o la rotación planificada. La tierra se gestiona con datos.
Para Sudamérica, donde la escala ganadera es gigantesca y muchas veces extensiva, esta tecnología podría significar un salto de productividad sin precedentes. No se trata solo de modernizar, sino de medir por primera vez con precisión quirúrgica lo que ocurre en hectáreas y hectáreas de campo abierto.
Que una figura como Thiel mire hacia este sector envía una señal potente de que la próxima frontera de la IA no está solo en el software, sino en industrias centenarias que aún no fueron digitalizadas. Y en ese mapa, el campo sudamericano aparece como territorio fértil para una revolución silenciosa, que no suena a servidores ni a pantallas, sino a pasos sobre el pasto.
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Financiarán a egresados agropecuarios para fomentar la innovación rural
La Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) y el Centro Tecnológico Agropecuario del Paraguay (CETAPAR) suscribieron un acuerdo de cooperación en el marco del programa JEPYTASO, durante la Expo Innovar 2026.
El convenio se enmarca en una alianza público-privada orientada a generar más oportunidades para jóvenes en el ámbito rural, especialmente para egresados de carreras técnicas vinculadas al sector agropecuario.
A través de esta articulación, CETAPAR aportará su experiencia en investigación y asistencia técnica para mejorar la productividad y sostenibilidad de los emprendimientos, mientras que la AFD y el CAH contribuirán con financiamiento y herramientas de educación financiera que faciliten la puesta en marcha y consolidación de proyectos productivos.
Esta iniciativa busca fortalecer las capacidades de los jóvenes, promoviendo su inserción en el sistema productivo con acompañamiento técnico y acceso a crédito adecuado a sus necesidades.
Como parte de la implementación, se prevé el desarrollo de un programa piloto dirigido a egresados de CETAPAR, quienes podrán acceder a financiamiento en condiciones favorables, junto con asistencia técnica durante los primeros años de sus emprendimientos.
El programa JEPYTASO, impulsado por la AFD y el CAH, se consolida así como una plataforma de articulación entre instituciones públicas y privadas, orientada a dinamizar el desarrollo rural y fomentar la innovación en el campo paraguayo.